El edificio basilical, levantado sobre las ruinas de una construcción de época visigoda, sufrió diversas ampliaciones, tal como reflejan los paramentos, especialmente en la nave central. El pórtico añadido en el lado meridional constaba en principio de seis arcos, que después fueron aumentados hasta doce, todos ellos recuadrados por un alfiz corrido, como es habitual en los vanos de los edificios del momento. Las tres naves del templo se separan por medio de columnas, cuyos capiteles, en su mayoría, son piezas reaprovechadas, sobre los que voltean arcos de herradura. La diafanidad del espacio interior se ve interrumpida por el iconostasio y los canceles que aíslan la cabecera tripartita del cuerpo de la iglesia, a la altura del presbiterio. La iluminación de la nave central viene determinada por una galería de ventanas abiertas en el cuerpo alto de la misma, que, al igual que las laterales, se cubre con armadura de madera.
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Esta sucesión de arquillos ligeros recercados con alfiz corrido de la iglesia de San Miguel de la Escalada es una clara adaptación de la arquitectura musulmana a edificios cristianos, aunque también se apunta acierta influencia bizantina en las iglesias al norte del río Duero. Se realizó en dos fases, posteriores a la construcción de la iglesia, y aprovecha fustes y capiteles de tipo bizantino leonés, cuyas alturas se regularizan en el nivel de las impostas. Es una arquitectura esencialmente ornamental, sin grandes preocupaciones por la solidez constructiva, destinada a provocar la admiración por el alarde de la esbeltez de los soportes y la elegancia del trazado geométrico.
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Parece que el edificio visigodo de San Miguel de Escalada tenía un perímetro exterior semejante, ya que el conjunto de las tres naves forma un cuadrado de 12 metros de lado y el crucero tiene 4,80 metros de ancho, dentro del sistema de medidas visigodo. Sobre esta base se hizo la nueva distribución mozárabe de las naves y se añadieron las capillas; se mantuvo el vano de la puerta sur del crucero, pero se tabicaron el del lado norte y el de los pies, con la misma fábrica que los restantes muros.
monumento
Algo separada del núcleo urbano de Cizur Menor se alza la iglesia de San Miguel Arcángel, único resto de un monasterio fundado por la Orden de San Juan de Jerusalén, que también contaba con un hospital para los peregrinos que se dirigían a Santiago. Se trata de un templo con una sola nave, cubierta con bóveda de cañón apuntado que se refuerza con arcos fajones. En el tímpano de la portada de la iglesia, con el abocinamiento característico del románico, encontramos un crismón circular con seis brazos. El claustro del monasterio tenía planta pentagonal y fue construido entre 1253 y 1263; actualmente está en ruinas.
monumento
Fechada en el siglo XVI, sus ruinas dan una idea de la robustez y fortaleza que debía tener el recinto sacro, ya que a pesar de estar casi derruida, aún sobresale del resto de edificaciones de Tiermas.