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La tabla que aquí observamos formaría parte de la tarima del Políptico de Pisa, junto a la Adoración de los Magos y la Crucifixión de San Pedro y decapitación del Bautista. En la izquierda hallamos a san Julián asesinando a sus padres mientras dormían y su posterior arrepentimiento ante una construcción típicamente florentina; en la derecha contemplamos a san Nicolás introduciendo por la ventana de la casa de las tres muchachas pobres las manzanas de oro. Aunque separadas por un listón dorado, Masaccio ha introducido elementos de continuidad y simetría como son las edificaciones y las estancias en los laterales. Los críticos consideran que las escenas no son enteramente de la mano del maestro apuntándose a algún ayudante debido al arcaísmo en determinados momentos. Las posturas de las figuras y la somera perspectiva creada son de gran calidad aunque los personajes no gocen de la monumentalidad que acostumbra Masaccio.
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Entre algunas de las ideas que han sido sometidas a las más diferentes y radicales críticas durante los años centrales del siglo XVIII, no cabe duda de que las más relevantes son las que afectan al concepto de Historia, al de Razón y al de Naturaleza. Al proceso general de secularización de esta época fray que añadir la existencia de una crisis de los símbolos y mitos de la tradición clásica. El coloquio con el pasado ya no puede ser ambiguo. Cada mirada hacia atrás tiene que soportar el peso de la Razón. La Historia asume un papel ideológico que se opone a la idea de una recuperación acrítica de las formas y figuras de la Antigüedad. La Naturaleza se convierte, por último, en el verdadero campo de pruebas tanto del empirismo como del racionalismo. La Ilustración aparece, al final, como un proyecto en el que la idea de programa de reformas sociales, políticas y cívicas parece encontrar acomodo en la vocación clasicista del racionalismo. Pero es, precisamente, cuando parece convertirse en una certeza, el momento en el que esa vocación tiende a adoptar las formas de la apariencia. De ahí que sea frecuente encontrar durante los años anteriores a la Revolución Francesa las más contradictorias versiones de lo clásico y, a la vez, las críticas más realistas a la historicidad de la tradición.Esas paradojas, que afectan no sólo a los lenguajes o a las tipologías, sino también a los contenidos ideológicos que pretenden secundar, serán algunas de las características más definidoras de este complejo período en el que la Ilustración ha cumplido un papel tan decisivo. El supuesto neoclasicismo de muchas propuestas o el carácter revolucionario de otras, pueden ser entendidos, en ocasiones, como la última oportunidad de supervivencia de una tradición camuflada. Las nuevas funciones sociales y políticas atribuidas al arte y a la arquitectura serán un termómetro fundamental que explique la crisis definitiva de los lenguajes codificados. Sus formas son sólo datos manipulables, al servicio de nuevos programas y exigencias. Es en su articulación, en el método que las hace posibles, donde se encuentra su verdadera significación, la de atenerse a los hábitos del Antiguo Régimen o anticipar el arte moderno.
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Historiografía e ideología en la obra de Ixtlilxochitl Si se examina con detalle la Historia de la nación chichimeca se llega a la lógica conclusión de que nos encontramos ante un escrito que, aunque se base en informes de origen nahuatl, está estructurado y pensado por una mentalidad europea. En la obra de Alva se notan, lógicamente, influencias indígenas --por ejemplo, el iniciar la narración de los acontecimientos con la creación del Mundo--; pero las dos lecturas que influyeron decisivamente en la mentalidad del tetzcocano fueron la Biblia y la Crónica general de España, obra atribuida a Alfonso X el Sabio y publicada a fines de 154175. El influjo del Antiguo Testamento se observa en la correspondencia entre determinados personajes bíblicos y los protagonistas de la Historia de la nación chichimeca. Por ejemplo, el tirano Tetzozomoc se identifica con Herodes y Nezahualcoyotl, el sabio tlatoani de Tetzcoco, con David. El paralelismo resulta tan extraordinario que, sin el menor género de dudas, Ixtlilxochitl estructuró acontecimientos reales prehispánicos a partir de las narraciones judaicas. El caso más claro me parece el de Nezahualcoyotl, el David de Mesoamérica. Pero cedamos la palabra al propio Alva: ... viéndole a Nezahualcoyotl Quaquauhtzin, señor de allí y uno de los catorce grandes del reino, le salió a recibir y lo llevó a sus palacios, en donde le sirvió con comida ... y para más regalarle quiso que en la mesa le sirviese Azcalxochitzin señora mexicana ... que este señor criaba para tomar estado con ella y ser su mujer legítima... El rey cuando vido aquella señora, que era su prima hermana, tan hermosa y dotada de gracias y bienes de la naturaleza ... le robó el corazón y disimulando lo mejor que pudo su pasión, se despidió de este señor y se fue a su corte, en donde dio orden con todo el secreto del mundo (sin jamás dar a sentir sus designios) de mandar quitar la vida a Quaquahtzin por parecer mejor su hecho, y fue de esta manera: despachó a la señoría de Tlaxcalan un mensajero ... a decir que a su reino convenía que fuese muerto Quaquauhtzin ... por ciertos delitos graves que había cometido, y para darle muerte honrosa pedía a la señoría mandase a sus capitanes lo matasen en la batalla76. La mentalidad que subyace en las páginas del escrito del tetzcocano es, asimismo, europea. Ixtlilxochitl, siguiendo las directrices imperantes en la historiografía hispana de la época77, nos ofrece una visión providencialista de la Conquista. Una de las anécdotas más pintorescas se refiere a la resurrección de una princesa tarasca, que impidió una alianza antiespañola de tarascos y mexicas78. Otra manifestación de la ideología castellana de nuestro cronista reside en su mesianismo, aprendido durante los estudios de Ixtlilxochitl en Santa Cruz Tlatelolco. Cierto que son muy de notar y considerar las maravillosas obras de Dios nuestro señor, y el muy gran orden y misterio que en sí tienen, y para qué fin las hace y dispone; entre las cuales son muy de notar los nacimientos tan extraños de algunos príncipes como fue el de este infante Ixtlilxochitl, que fue casi a los dos meses primeros del año 1500, al tiempo y cuando en la ciudad de Gante nació el felicísimo y poderosísimo emperador Don Carlos (de gloriosa memoria) nuestro señor; pues ambos fueron instrumento principal para ampliar y dilatar la santa fe católica. Y no es menos de considerar el muy dichoso nacimiento de Don Fernando Cortés, señor marqués del Valle, que fue en el 1485, quince años antes y al tiempo y cuando nació el perverso Martín Lutero: éste para contaminar y deshacer nuestra santa fe católica y sagrada religión, y aquel para ampliaría como se verá en el discurso de esta historia79. Paralelismos similares se encuentran en la obra de fray jerónimo de Mendieta, el principal portavoz del milenarismo apocalíptico novihispano80. Una concepción providencialista de la gente cortesiana, que justifica la Conquista como un castigo divino por las sangrientas idolatrías de los mexicanos81, no puede, lógicamente, juzgar negativamente la acción de los castellanos. Ahora bien, nuestro cronista pretende ser objetivo y para ello renuncia expresamente a manejar informes españoles. ... todo lo demás que he escrito y adelante escribirá es según las relaciones y pinturas que escribieron los señores naturales recién ganada la tierra; que se hallaron en los lances acometidos en aquellos tiempos82. Tarea difícil ésta de buscar la imparcialidad cuando los datos se sacan de manuscritos redactados por vencidos, tan tendenciosos --y no creo que nadie me lo discuta-- como los de los vencedores. Y sin embargo, lo consigue, Así, Ixtlilxochitl no duda en acusar a Hernán Cortés de dar una horrible muerte al inocente Cuauhtlatoa, señor de Coyoacán, cuyo único delito fue poseer demasiadas riquezas83. Pero tampoco titubea en exculpar a los castellanos de la matanza del toxcatl, una hecatombe que, al decir de Jordi Gussinyer, fue cuidadosamente planeada por don Pedro de Alvarado84. ... fue que ciertos tlaxcaltecas ... acordáronse que en semejante fiesta los mexicanos solían sacrificar gran suma de cautivos de los de la nación tlaxcalteca... y fueron con esta invención la rebelión de los tenochca al capitán Pedro de Alvarado85. Después de presentar los datos, debemos replantearnos la pregunta que encabezaba el apartado anterior. D. Fernando de Alva Ixtlilxochitl, ¿historiador indígena, historiador español? Personalmente me inclino por la segunda opción. El tetzcocano presenta todas las características de un cronista de mentalidad y formación hispana. Anotemos esta observación, esencial para definir la Historia de la nación chichimeca.
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A partir de aquí la historiografía decimonónica, y aun posterior, entendió el Barroco como antítesis del Renacimiento y, por ende, de la clasicidad. Usado el término por los historiadores y críticos de fines del siglo XIX con el original significado negativo y peyorativo, fue Jacob Burckhardt (Cicerone, 1855) el primero en rechazar la posición de Milizia, dándose cuenta de que "la arquitectura barroca habla el mismo lenguaje del Renacimiento, pero en un dialecto degenerado". Aún persistiendo el tono negativo, este juicio abrió la puerta a estudios más objetivos desde el plano de la perspectiva histórica (C. Gurlitt, A. Schmarsow, A. Riegl) y dio pie a Heinrich Wölfflin (Renaissance und Barock, 1888) para intentar la revaloración del Barroco -coincidiendo con el descubrimiento por Manet de la pintura española del siglo XVII y de Velázquez en particular-. Su esfuerzo se concentró sobremanera en las transformaciones estilísticas sufridas por la arquitectura, fijando su nacimiento en la segunda mitad del siglo XVI y oponiendo a las peculiaridades del estilo clásico las señas de identidad del estilo barroco, reconocibles en: el pictoricismo, la construcción en profundidad, la forma abierta, el sentido de la unidad, y la relación entre todos los elementos de la composición.Participando de esta revisión crítica, Benedetto Croce (Saggi sulla letteratura italiana del Seicento, 1911) puso el acento en la recuperación en clave historicista del siglo, reconstruyendo su tejido cultural, y obviando en gran medida dar un juicio de valor; con todo, en 1929 (Storia dell'etá barocca in Italia), volvió a poner el acento en la decadencia del siglo XVII, retrotrayendo el significado de la palabra a su acepción negativa, como sinónimo de falto de poética, de feo, de gusto pervertido, de no estilo. Y este vuelco sustancial, cuando el debate acababa de enriquecerse, por un lado, con trabajos como el de Werner Weisbach (Der Barock als Kunst der Gegenreformation, 1921) que, además de plantear el problema de la relación con el arte manierista post-tridentino, proponía su tesis del "Barroco como arte de la Contrarreforma", triunfante y conexionada con el absolutismo, y, por otro, con la gran exposición sobre el Seicento, montada en Florencia, en el palacio Pitti (1922), primer intento de estudio orgánico del arte barroco, y de modo paralelo con los trabajos crítico-filológicos de R. Longhi, M. Marangoni, A. Muñoz, G. Delogu, y tantos otros. Clara demostración del interés que despertaba el arte Barroco lo constituye el aporte en clave contenutista de Emile Mâle (Art religieux aprés le Concile de Trente, 1932), que intenta establecer los contenidos religiosos de la nueva iconografía y la disciplina que los informa.En fin, varios estudiosos, motivados por los sugerentes análisis de Wölfflin, quisieron reconocer en lo barroco una categoría ideal en perpetua antítesis con lo clásico. Sin duda, la más atractiva de esas teorías fue la del ensayista español Eugenio D'Ors (Lo barroco, 1936), defensor del Barroco como eón, o modalidad transhistórica del arte, categoría perenne de lo sensible universal, femenino y dionisíaco como alternativa a lo racional, masculino y apolíneo. Aunque parece retomar la definición en negativo y peyorativa de los clasicistas, sin embargo, la convirtió en positiva y elogiosa, quizá porque, libre de convictos racionalismos academicistas e iluministas, y con su humor crítico, diluyó los parámetros cronológicos (señaló hasta veintidós especies de barroco), distendió las intenciones y gozó de las formas.Sólo a partir de la II Guerra Mundial se plantearon más precisas y claras síntesis históricas, afrontándose la cuestión en términos novedosos, haciéndose la necesaria distinción en el arte seiscentista de los dos filones fundamentales, marcando sus interrelaciones: el realismo caravaggesco y el barroco en sus diversas formulaciones. Han sido fundamentales en este sentido las aportaciones de G. Briganti, R. Wittkower, G. C. Argan, E. Battisti, F. Haskell, M. Fagiolo Dell'Arco, A. Griseri, P. Portoghesi, C. Brandi...
lugar
Personaje Otros
Recibió una completa y esmerada educación durante su juventud, cursado estudios en la Escuela de Ingeniería y Navegación de Londres y también se matriculó en cursos de arte. Tras concluir sus estudios trabajó como ingeniero. Sin embargo al poco tiempo cambia de trabajo e ingresa en la empresa Hollywood Famous Players Lasky como realizador de subtítulos para películas mudas. Desde este puesto fue pasando por otras muchas profesiones relacionadas con el séptimo arte. Al comienzo de la década de los años veinte se acerca cada vez más a la dirección como ayudante. En esta época las circunstancias le permiten estrenarse como director y concluir "Always Tell Your Life", debido a que su director inicial cae enfermo. Pero en esta ocasión todavía no significa el despegue definitivo de su carrera. En 1925 vuelve a trabajar como ayudante de dirección en Alemania, coincidiendo con el auge del impresionismo. Por entonces sus películas ya tienen un sello personal. En la década de los años cuarenta estableció su residencia en Estados Unidos. Su producción personal no sólo incluye magníficas películas como "Vértigo", "Los pájaros", o "Psicosis" por la que fue duramente criticado debido a su exacerbado realismo, también trabajó para la pequeña pantalla con historias cortas. Como director realizó numerosas películas de intriga y espionaje con enrevesadas tramas convirtiéndose el precursor del suspenso. A lo largo de su trayectoria recibió varios galardones como un Oscar especial, además de ser nombrado caballero por la Reina.
termino
acepcion
Pueblo establecido entre el Éufrates, el Taurus, Hamath y Anatolia desde el II milenio hasta el siglo XIII a.C. De lengua indoeuropea, vivió su máximo esplendor hacia el siglo XVII a.C.