Pueblo establecido entre el Éufrates, el Taurus, Hamath y Anatolia desde el II milenio hasta el siglo XIII a.C. De lengua indoeuropea, vivió su máximo esplendor hacia el siglo XVII a.C.
Busqueda de contenidos
contexto
La gran ofensiva alemana del verano de 1942 -que habría tenido que tener como meta el cerco de Moscú por el este, la caída de Stalingrado y la de los pozos petrolíferos de Bakú- fue denominada en clave "operación Azul". El ataque, fijado para el 28 de junio de 1942, tenía que estar precedido de operaciones preliminares que tenían como objetivo Voronez, en el Don, para empujar hacia delante el ala izquierda que participaba en la maniobra de cerco. El plan preordenado y los particulares de las operaciones deberían permanecer en el más riguroso secreto. Sin embargo, el 19 de julio, una "Cigüeña" alemana en misión de reconocimiento fue abatida en "tierra de nadie", en los alrededores de la avanzada rusa. En la "Cigüeña" estaba el mayor Reichel de la 23? División Acorazada, el cual tenía consigo un mapa topográfico en el que señalaba las directrices del avance de las divisiones en la primera fase de la ofensiva. Una compañía de asalto alemana llegó hasta el nido de la "Cigüeña"; no encontró documentos, pero sí huellas que revelaban una precedente intervención de soldados rusos y, en una fosa, dos cadáveres desnudos, que no es cierto que fueran el mayor Reichel y su piloto. Era preocupante que el mayor hubiera sido capturado, ya que los rusos podían sacarle informaciones preciosas. La alarma en los mando era grave; Hitler se enfureció e hizo procesar y condenar al presunto responsable, el general Stumme, quien, después de ser indultado, fue enviado al norte de África, siendo muerto el 24 de octubre, al comienzo de la batalla de El Alemein. Faltaba tiempo para realizar en el plan modificaciones sustanciales, por lo que el Mando Supremo alemán, después de encendidas discusiones, decidió actuar como estaba previsto.
contexto
En esos momentos, cansado por tantas discusiones estériles, incapaz de engañarse sobre el inminente desenlace de la guerra, también tuvo que irse Guderian, el último gran general de primera hora que quedaba en la Wehrmacht. Fue el 28 de marzo, tras el fracaso de un contraataque alemán contra la cabeza de puente que los rusos había establecido en Kustrin. La asediada guarnición de esa ciudad, contra las órdenes de Hitler, rompió el cerco aprovechando el contraataque y se retiró al Oeste del Oder. El Führer llamó al jefe de aquella zona, general Busse, y le cubrió de improperios. Guderian, que estaba presente, no pudo soportar la injusticia y discutió con Hitler a voces y sin ninguna consideración. En ese momento, éste cortó la discusión, pidió a todos que abandonaran la sala y se quedó a solas con el general: -"Necesita un permiso por enfermedad. Creo que su corazón no puede soportar esta tensión. Regrese dentro de seis semanas". Nunca volvieron a verse. Aquella discusión y su tono mostraban una evidencia: aunque Hitler continuaba mandando, aunque Alemania seguía en guerra porque Hitler quería, se le hacía caso a medias. Speer no arrasó las tierras perdidas, tal como se le ordenara; Keitel, Kaltennbrunner, y el general Koller acordaron no obedecer su orden de fusilar a todos los aviadores aliados que cayeran en manos alemanas; Guderian se permitía gritarle en público; Otto Lasch, que rindió Königsberg a los rusos el 9 de abril, fue condenado a muerte por el Führer en un ataque de cólera, pero nadie quiso cumplir la orden. Y, sin embargo, aún se iba a librar la tremenda batalla del Oder, batalla terrible y sin sentido, sólo porque Hitler lo quería y una serie de gerifaltes nazis se resistía a desaparecer.