Ilustración perteneciente al Evangelario de Lotario donde se observa el dinamismo propio de la escuela carolingia de Reims, y sin embargo, está realizada por los ilustradores de Tours, quienes tomaron como modelo la gran Biblia de San Pablo Extramuros así como la escuela Palatina de Carlos el Calvo.
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La corporeidad y el volumen que se aprecian en el Cristo de Godescalco pretenden crear unas formas verosímiles, que se aproximen a la naturaleza, algo, evidentemente, propio de una estética antigua.
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De las obras realizadas en Colonia, la más destacada son los "Evangelios de la abadesa Hitda de Meschede" al que pertenece esta miniatura. La dependencia de las formas griegas se acusa hasta en los rasgos fisonómicos de los personajes. Destaca el estilo expresionista en el que la materia cromática constituye la esencia misma de la composición figurativa.
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Todo en esta composición del Evangeliario de Lorsch -realizado por un taller real carolingio- nos recuerda formas de la pintura tardorromana. El evangelista tan sólo se diferencia de la imagen de un escritor antiguo por el nimbo y el águila, su símbolo, en el tímpano del arco.
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Originariamente fue la parte central de un tríptico usada después para adornar el Evangelario del emperador alemán Otón III. Pertenece al denominado grupo pictórico (Weitzmann) al tener como modelos las miniaturas y reflejarse en el relativo pequeño tamaño de las placas la delicadeza en la ejecución o los pliegues de los vestidos que imitan pinceladas. Bajo una estructura arquitectónica, los apóstoles apenados rodean a la Virgen mientras Cristo sostiene con sus manos el alma de la Virgen y unos ángeles se disponen a llevarla hasta el cielo.