A lo largo del Cuaternario la fauna y la flora sufrieron tanto una evolución, con la aparición y extinción de determinadas especies, como una serie de variaciones relacionadas con los cambios ecológicos producidos por la expansión y retroceso de los casquetes glaciares. Así, en determinadas zonas de Europa se puede observar una alternancia en la aparición de faunas frías y cálidas que van a caracterizar los momentos glaciares e interglaciares. El conocimiento de las faunas presentes en cada momento, tanto en el estudio de las especies como de su caracterización ecológica, nos permite establecer también una estratigrafía biológica del Cuaternario.
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Hija de Juan Duarte -quien tenía su familia legítima en Chivilcoy- y Juana Ibarguren. En 1926 murió su padre, y la familia -su madre, y sus hermanos Elisa, Blanca, Erminda y Juancito- se trasladó poco después a Junín; allí Eva actuará por vez primera en una representación de Arriba Estudiantes, en el Colegio Nacional. Colaboraba en un programa semanal, la Hora Selecta con jóvenes talentos. En 1935 se fue a Buenos Aires; en la Compañía Argentina de Comedias, debutó con un papel de empleada doméstica en La señora de Pérez; luego siguieron Cada Casa es un Mundo ; Madame Sand Genê ; La dama, el Caballero y el Ladrón; Miente y serás feliz. En mayo de1936 ingresó en la Compañía de Comedias de Pepita Muñoz, José Franco y Eloy Alvarez. 1937 le trajo su entrada en el cine con Segundos a fuera, y en Radio Teatro en LR3 Radio Belgrano con Oro Blanco. Otras películas fueron La carga de los Valientes; El maíz infeliz del pueblo; Amanece en las ruinas. Representó piezas teatrales como No hay suegra como la mía; Gruta de la Fortuna; Si los viejos levantasen la cabeza; El cura de Santa Clara; Mercado de Amor en Argelia; La plata hay que repartirla; Mi reino por el amor. Por último, en la radio, hizo Los jazmines del 80; Las Rosas de Caseros; Una novia en apuros, el programa Mujeres ilustres de la historia y Madame Linch, la amazona del destino. En 1939 fueportada de la Revista Antena; su mayor celebridad se debe a la radio: en 1942 fue contratada por Radio El Mundo. Conoció al Coronel Juan Domingo Perón en el Luna Park, en 1944 en un Festival Benéfico. Perón fue encarcelado en la isla Martín García por razones políticas; liberado por fin después de una multitudinaria marcha organizada por los sindicatos y la CGT -y no por Eva como se ha dicho- el 22 de octubre se casaron civilmente, dos días depués por la Iglesia en los Franciscanos de La Plata; Perón pudo presentarse a las elecciones y en febrero de 1946 es elegido presidente. Eva participó en la campaña electoral de Perón, lo que fue una novedad. Muchas mujeres argentinas habían clamado por sus derechos - Alicia Moreau de Justo, Julieta Lanteri, Elvira Rawson de Dellepiane- sin conseguirlo. Juan Domingo Perón propuso el sufragio femenino en 1943 pero no se logró en parte por la oposición de la Asamblea Nacional de Mujeres dirigida por Victoria Ocampo. Durante la campaña electoral se vió que la intención de Eva era tener un protagonismo político propio. Hizo su primer discurso público el 27 de febrero de 1946, agradeciendo a las mujeres el apoyo y reclamando su derecho al voto, concedido por fin en 1947. En 1947 Juan Domingo Perón creó el Partido Peronista, tras disolver el Partido laborista y La Unión Cívica Radical. El vínculo entre Perón y los Sindicatos fue uno de los papeles principales de Duarte. Luchó por los trabajadores y sectores más sencillos de la sociedad a quienes llamaba los "descamisados", convirtiéndose para ellos en un mito. En 1949 fundó el Partido Peronista Femenino. Las afiliadas eran miembros de Unidades básicas sindicales, si eran trabajadoras asalariadas o Unidades básicas ordinarias, si eran amas de casa, empleadas domésticas, trabajadoras rurales. También impulsó reformas sobre la patria potestad compartida -redactó personalmente el texto alusivo a esta en la Constitución del 49- que fue anulada hasta su reposión por Raúl Alfonsín en 1985. Eva dejó su carrera artística. Representó a su marido en una gira por Europa en 1947, visitando al papa Pío XII y la España de Franco. Los Sindicatos impulsaron su candidatura a la Vicepresidencia -Perón-Perón- en las elecciones del 51 pero ella renunció. Tenía una visión combativa de los derechos sociales y laborales por lo que impulsó a los dirigentes sindicales a formar milicias obreras. El 8 de julio de 1948 se creó la Fundación Eva Perón presidida por Evita, que desarrolló programas sociales para niños, ancianos, madres solteras, y mujeres cabeza de familia. Levantó hospitales, asilos, escuelas, colonias de vacaciones, hasta gestionó el otorgamiento de becas para estudiantes, ayudas para la vivienda y promoción de la mujer. Se levantó Ciudad Evita, en La Matanza, La República de los Niños en Gonnet (Provincia de Buenos Aires); también entregó sumas de dinero al Estado de Israel. En agosto del 48 redactó el Decálogo de la Ancianidad, expresando positivamente su derecho a asistencia, vivienda, alimentación, vestido, ciudado de la salud física, ciudado de la salud moral, esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto. Publicó dos libros: "La razón de mi vida" (1951), con el periodista español Manuel Penella y "Mi Mensaje". En 1951 se le declara una enfermedad incurable que la llevará a la muerte el 26 de julio de 1952. Símbolo de los desposeídos -sus queridos descamisados-, sus restos mortales fueron velados durante dos largas semanas, en las que ininterrumpidamente millares de hombres y mujeres dijeron su adiós a la abanderada de los pobres. Su cuerpo fue embalsamado a la espera de ser depositado definitivamente en el mausoleo que construiría en su memoria. Su cadáver fue secuestrado tras la revolución que derrocó a Perón en 1955, por Carlos de Moori Koening, obedeciendo órdenes del General Aramburu. Después de una trayectoria macabra por Argentina -donde estuvo en la oficina de Moori y allí lo vió María Luisa Bemberg- un entierro clandestino en Milán, por fin en 1971 el cadáver fue devuelto a Juan Domingo Perón en Madrid. En 1974 María Estela Martínez de Perón, ya viuda, decidió llevarlo a Argentina, para construir un mausoleo monumental para Perón y Evita. Pero por deseo de la familia Duarte se la enterró por fin en el Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires.
contexto
En esta región la etapa se ha denominado tradicionalmente período de Desarrollo Regional, con una datación entre el 500 a. C. al 500 d.C.; sin embargo, las fechas se están corrigiendo poco a poco y se establecen entre el 200 a.C. y el 700 d.C., acoplándose así a los procesos que caracterizan al Area Central Andina. Las tradiciones culturales en la costa tienen continuación desde los antiguos desarrollos Machalílla que se expanden desde el 1.600 a.C. por el suroeste de Ecuador, mediante aldeas de agricultores y pescadores que ocupan las costas y el interior inmediato. A Machalilla le sucede Chorrera (1.500 a 500 a.C.), etapa en la que comienza la difusión de conchas Spondylus prínceps y Strombus, de las que se confeccionan objetos litúrgicos y trompetas que tendrán una gran difusión en el área andina hasta la llegada de los españoles.Son poblados neolíticos con cerámica que tienen su origen en el área del Guayas y de Manabí, distribuyéndose después por la costa de Ecuador hasta Esmeraldas. Ecuador vive un momento de desarrollo cultural regionalizado a partir del 500 a.C., caracterizado por la formación de jefaturas, algunas de las cuales tendrán un elevado nivel de complejidad. Tales jefaturas se han identificado en evoluciones regionales como Tumaco-Tolita, que se establece en las zonas costeras del sur de Colombia y norte de Ecuador con asentamientos que tienen montículos habitacionales -tolas- de hasta 8 m de alto y manifiestan una estrecha relación con grupos de la costa del Pacífico del sur de Mesoamérica; en esta cultura alcanza un gran desarrollo la metalurgia en oro, plata, platino y cobre, trabajados por laminado y recorte. Contemporánea con ella es la cultura Tiaone, definida por poblados dedicados a la agricultura de yuca, maíz y algodón, y a la pesca, caza y recolección. Otra evolución interesante es Jama Coaque, que manufacturó una cerámica muy elaborada en forma de compoteras con pintura negativa, vasijas y maquetas en las que se representan casas y templos con techumbre de doble vertiente y un frontispicio muy elevado. Destacan también las figurillas representando nobles locales con todos sus atributos de rango, las cuales resultan de gran valor etnográfico por la información que contienen acerca de la sociedad Jama Coaque. Los asentamientos Bahía son más amplios y con edificios de mejor construcción. En el sitio de Los Esteros hay cientos de montículos revestidos de piedra sin tallar sobre los que debieron emplazarse casas y templos de materiales perecederos. Guangala es una cultura regional que se desarrolla desde el 100 a.C. hasta el 500 d.C. entre el sur de Manabí y la península de Santa Elena, y consiste en grandes poblados dedicados a la pesca y a la agricultura. También en la sierra ecuatoriana se producen evoluciones de carácter regional. El Negativo del Carchi tiene lugar en el sur de Colombia y el Norte de Ecuador, sobre los 3.000 m de altitud. Está definida por poblados agrícolas con estructuras de planta circular, y en ellos destacan los enterramientos profundos con cámara simple o múltiple que llegan a tener hasta 20 m de profundidad. Se trata de tumbas estratificadas en cuanto a dimensiones y ofrenda que manifiestan una sociedad de tipo jefatura. No hay arquitectura monumental. En el sur, el principal foco cultural es Cerro Narrío, que desarrolla un pujante estilo cerámico por medio de diseños pintados en rojo sobre fondo amarillo, pintura iridiscente y, al final de la etapa, pintura negativa. También el norte de Perú se incluye en los Andes Septentrionales. Sechura, que comprende la región de Chira y Piura en la costa peruana, tiene montículos cercanos a la costa dedicados a la agricultura de maíz, aunque también se le concedió gran importancia a la recolección de moluscos. Al final de la etapa, hacia el 140 a.C., establece fuertes conexiones con Moche. En el Alto Piura se desarrolló la cultura Vicús, caracterizada por la construcción de grandes tumbas con chimenea consistentes en una o varias cámaras. Los asentamientos son grandes y tienen arquitectura monumental, como Vicús, que es un gran sido con siete terraplenes que podrían haber sustentado viviendas y estructuras. Las cerámicas participan de las tradiciones de la sierra ecuatoriana como el negativo y la pintura blanco sobre rojo, y las formas de compoteras. Tiene unas estrechas relaciones con Moche, de manera que los trabajos en cobre, oro y plata que alcanzan un alto grado de aceptación en la cultura mochica pueden proceder de Vicús. En Colombia hay dos desarrollos que nos interesa comentar: San Agustín y Tierradentro. El área de San Agustín fue ocupada hacia el 3.300 a.C. por poblaciones arcaicas que se transformarían en alfareras y agricultoras hacia el 1.000 a.C. Sobre esta base agrícola surgieron en la región algunas jefaturas hacia el 300 a.C., que tienen su representación máxima en el centro de San Agustín. El sitio está emplazado en la región montañosa al sur de Colombia, y se caracteriza por la construcción de montículos funerarios, sarcófagos de madera y, sobre todo, una evolucionada escultura monumental en un ambiente de poblados neolíticos. Estos grandes bloques esculpidos de roca volcánica se asocian a los montículos funerarios. Tales tumbas constan de una o varias cámaras con paredes enlosadas y cubiertas de tierra, que más tarde fueron decoradas con motivos geométricos en negro, rojo, blanco y amarillo. Los principales motivos que contiene esta escultura son ídolos semihumanos que parecen representar fuerzas naturales y protectoras de los seres enterrados. Muchos de ellos están enmascarados con rasgos de felino y llevan atributos de violencia y de muerte. También muy importantes son los denominados alter ego protectores de los personajes que los portan a sus espaldas, y otros por fin son animales como felinos, águilas, serpientes y sapos, en un estilo que se dilata desde el 800 a. C. al 600 d.C.. Tal estilo no se limita sólo a San Agustín, sino que se distribuye a otros sitios de la región, existiendo magníficos ejemplos en la Fuente de Lavapatas, que contiene una serie de piletas y canales ricamente adornados con lagartos, serpientes y figuras antropomorfas. El otro desarrollo clásico que tiene gran importancia en Colombia es Tierradentro, que se expande entre el Cauca y el Magdalena a 120 km de San Agustín. También en este centro se han detectado tumbas subterráneas a las cuales se accede mediante una escalera que desemboca en una profunda habitación de forma circular u oval y de 3 a 7 m de diámetro, que está sostenida por inmensos pilares. Todo el conjunto está decorado por pinturas en negro, blanco, amarillo y rojo con motivos geométricos, antropomorfos y zooantropomorfos. En estas tumbas siempre se depositaron enterramientos secundarios, a veces colocados en urnas, que datan del siglo VII d.C. Desafortunadamente, es muy poco lo que conocemos de esta cultura fuera de las tumbas subterráneas, pero las evidencias parecen indicar que San Agustín y Tierradentro fueron ocupados en esta época por grupos escultores que crearon evolucionadas representaciones artísticas íntimamente asociadas a los montículos funerarios.
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La reacción contra el decorativismo barroco vendrá de la mano del Neoclasicismo. Los arquitectos buscan sus fuentes en la antigüedad clásica y no dudan en copiar los esquemas griegos o romanos como observamos en el Arco de Triunfo de París, realizado por Percier y Fontaine entre 1806 y 1808, la Gliptoteca y los Propileos de Munich, obras de Leo von Klenze o la Puerta de Brandeburgo de Berlín, levantada entre 1788 y 1789 por Langhans. La admiración por estilos arquitectónicos historicistas caracterizará la primera mitad del siglo XIX. El neogótico tiene en el Parlamento de Londres su mejor representante, mientras que la Opera de París es la obra maestra del neobarroco. Pero el siglo XIX también nos depara espectaculares novedades en el campo de la arquitectura. La aparición de nuevos materiales como el hierro, el hormigón, el vidrio o el acero traerá consigo importantes transformaciones técnicas. La combinación de hierro y vidrio tiene en el Crystal Palace de Joseph Paxton su máxima expresión. En Francia destaca la personalidad de Henri Labrouste, quien utiliza el hierro con fines estructurales en la sala de lectura de la Biblioteca de Sainte-Geneviève. Pero es la Torre Eiffel, levantada hasta los 320 metros de altura con motivo de la Exposición Internacional de París de 1889, la verdadera protagonista de esta revolución tecnológica. La renovación definitiva de la arquitectura decimonónica se producirá en el seno de la sociedad norteamericana. La Escuela de Chicago se sitúa a la vanguardia internacional con sus espectaculares rascacielos, como el Edificio Tacoma, levantado por Holabird y Roche en 1889, o el Guaranty Building, realizado en Buffalo por Henry L. Sullivan entre 1894-95. Las vanguardias no sólo afectarán a las artes plásticas, pues la arquitectura también se verá implicada. El Art Nouveau es uno de los primeros movimientos de ruptura europeos. Entre sus mejores representantes destacan el belga Victor Horta, autor de la Casa Tassel y de la derruida Casa del Pueblo; el francés Hector Guimard, responsable de las estaciones de metro de París; el austriaco Otto Wagner, diseñador de la Caja Postal de Viena, la Majolikahaus o la Estación de metro de la Karsplatz; y el español Antoni Gaudí, autor de la Pedrera, la casa Batlló o el Parque Güell. Ya en el siglo XX se desarrollan un buen número de corrientes arquitectónicas. Entre los expresionistas destaca Erich Mendelsohn con su Torre Einstein de Postdam. Melnikov es el más importante de los constructivistas, autor del Club Rusakov de 1927. Rietveld sobresale entre los neoplasticistas con su Casa Schröder de 1924. Quizá la corriente más interesante sea el racionalismo, escuela en la que se encuadran los mejores arquitectos del siglo: Mies van der Rohe, autor del Seagram Building de Nueva York o del Pabellón alemán de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929; Walter Gropius con la Faguswerk o el edificio de la Bauhaus en Dessau: Oscar Niemeyer, responsable de la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia; y el gran Le Corbusier, creador de la famosa Villa Saboye, la Unidad de Habitación de Marsella o el Parlamento de Chandigarh en la India. La otra corriente importante es el organicismo, movimiento en el que destaca uno de los mejores arquitectos del siglo XX: Frank Lloyd Wright, autor de la excelente Casa Kaufmann o Casa de la Cascada y del Museo Guggenheim de Nueva York, entre otras obras. El finlandés Alvar Aalto es otro de los arquitectos de esta tendencia, diseñador del Sanatorio de Paimio o el Ayuntamiento de Säynätsalo. En la segunda mitad de la centuria se han desarrollado diversas tendencias, entre las que destacan el neoexpresionismo de la Opera de Sydney de Jörn Utzon o la Terminal de la TWA en el aeropuerto Kennedy de Nueva York de Saarinen; el megaestructuralismo, con Kenzo Tange y su Centro de Comunicaciones de Kofu; o el postmodernismo de Robert Venturi y su Guild House, tendencia que pretende adaptarse a la mentalidad de quien la usa y la contempla.
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Los palacios del Renacimiento Italiano ofrecen una importante novedad: la ausencia de elementos fortificados característicos de los castillos medievales. Las fachadas se presentan más estilizadas, aunque aún muestran elementos almohadillados, y desaparecen torreones, saeteras y fosos. Buena muestra de estos palacios la encontramos en Florencia: el palacio Medici, obra maestra de Michelozzo, construido en 1444, o el palacio Strozzi, levantado entre 1489 y 1507 por Benedetto da Maiano. En Roma destaca el palacio Farnesio, construido por Antonio de Sangallo para Alejandro Farnesio desde 1540, y concluido por Miguel Angel. El esquema palacial no es igual en todas las ciudades italianas como podemos observar en Venecia, obligados sus palacios a presentar una disposición diferente debido a la geografía del lugar. Buena muestra de los palacios venecianos son la Ca Vendramin-Calergi, construido por Mauro Codussi para la familia Loredan entre 1481 y 1509, y el palacio Corner, iniciado en 1537 por Jacopo Sansovino. Tomando como modelo las villas romanas, las poderosas familias italianas también se construyeron excelentes casas de campo. Entre las más interesantes encontramos la Villa Careggi en Florencia, sede de la Academia neoplatónica de Marsilio Ficino en tiempos de Lorenzo el Magnífico; la Villa Madama de Roma, diseñada por Rafael entre 1516 y 1520 para el futuro papa Clemente VII; o la Villa Farnesio de Caprarola, obra maestra de Vignola levantada entre 1559-64. El urbanismo también sufrió una importante transformación, como se pone de manifiesto en los diseños presentados por los mejores arquitectos. Entre ellos destaca Sforzinda, proyecto de ciudad ideal realizado por Filarete entre 1460 y 1464. Rossellino pudo llevar a cabo sus planteamientos en la ciudad de Pienza, proyecto personal del papa Pío II. Las ideas renacentistas no penetrarán en todos los países con igual fuerza. En Francia todavía podemos observar ecos medievales en sus castillos, mezclados con toques de modernidad, como se aprecia en Chambord, Blois o Fontainebleau. En España la influencia italiana llega en el siglo XVI, como observamos en el Palacio de Carlos V en Granada, obra de Pedro de Machuca. Pero la arquitectura peninsular pronto tendrá un modelo propio: el Escorial, proyecto de Juan de Herrera para el rey Felipe II que se convertirá en la fuente más utilizada por los posteriores arquitectos españoles. Dos ejemplos los hallamos en el Ayuntamiento de Madrid o la Plaza Mayor de la capital, obras de Juan Gómez de Mora. La ampulosidad barroca no sólo se manifiesta en las iglesias sino que también se extiende a los palacios. Buena muestra la encontramos en el Palacio Barberini de Roma, con intervenciones de Bernini y Borromini o en el Palacio Carignano de Turín, construido por Guarino Guarini entre 1679 y 1681. Pero el momento culminante de la arquitectura palaciega en Europa, tanto por sus dimensiones como la magnificencia de su estructura lo encontramos en Francia: el palacio de Versalles. Esta fiebre palaciega tiene su extensión en el siglo XVIII, centuria en la que se edificaron buena parte de los palacios reales de Europa. En Italia destaca el Palazzo Reale de Caserta, levantado en 1751 por Luigi Vanvitelli. En España, Juvara y Sachetti participan en la edificación del Palacio Real de Madrid, con un esquema que se repite en el Palacio Real de Aranjuez, edificio reformado por Bonavia y Sabatini entre 1748 y 1771. En Alemania sobresalen el Zwinger de Dresde, la obra maestra de Pöppelman levantada entre 1697 y 1716, y la Residencia de Wurzburgo, construida entre 1720 y 1744 por Balthasar Neumann.
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La época dorada de la escultura griega corresponde a los días de Pericles, la segunda mitad del siglo V a.C. Mirón será el maestro interesado por el cuerpo humano en movimiento como se puede apreciar en su Discóbolo. El escultor nos presenta a un atleta en el momento de lanzar el disco, inclinando su cuerpo violentamente hacia delante, en el límite del equilibrio, y elevando su brazo derecho al tiempo que gira su cuerpo apoyado sobre su pierna derecha. Policleto está preocupado por las proporciones del cuerpo humano y es el autor del "Canon". En el Doríforo podemos comprobar que la cabeza es la séptima parte del cuerpo humano; el arco torácico y el pliegue inguinal son arcos de un mismo círculo; y el rostro está dividido en tres partes correspondientes a frente, nariz y la distancia de ésta al mentón. Se trata del prototipo de cuerpo varonil perfecto, elegante, sin formas hercúleas pero sin afeminamiento. Fidias es el conquistador de la belleza ideal, siendo sus personajes prototipos. Sus obras maestras están vinculadas al Partenón y en ellas podemos contemplar su belleza a través de la técnica de los paños mojados. En el siglo IV a.C. los dioses se humanizan, las formas se ablandan y la pasión se manifiesta en los rostros, gracias, fundamentalmente, a Praxiteles. Los cuerpos de sus estatuas presentan suaves y prolongadas curvas como se observa en el Hermes. Su cadera se arquea para formar la famosa curva mientras que su brazo derecho mostraría las uvas al niño Dionisos. Scopas es el escultor que mejor interpreta los estados del alma y la pasión. Sus trabajos se agitan con convulsivos movimientos y las cabezas muestran expresiones apasionadas. Lisipo prefiere proporciones más esbeltas y cabezas más pequeñas, delatando una actitud más naturalista en la que destaca los múltiples puntos de vista.
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En la pintura gótica italiana podemos considerar dos importantes periodos: el duecento o siglo XII y el trecento o siglo XIII. El duecento es el momento inicial, formativo, continuador de las normas generales del estilo bizantino. El máximo representante de la escuela florentina es Cimabue; sus obras, aunque precursoras de los nuevos tiempos, están aún cargadas de bizantinismo, al seguir trabajando dentro de la "maniera greca". Solamente será en algunos rostros donde se aprecia su deseo de inspiración en la naturaleza. En la escuela sienesa encontramos a Duccio, movido por un ideal de belleza que se interesa por la estilización y la delicadeza, aunque todavía bajo el influjo del bizantinismo. En el trecento continúan trabajando intensamente ambas escuelas. En Siena destaca Simone Martini, continuador de Duccio, pero con un estilo más avanzado, en el que el bizantinismo pasa a un segundo término al dejar paso a la elegancia y al empleo de figuras blandas y flexibles, con rostros expresivos y cargados de gracia. La última etapa de la escuela sienesa está representada por los hermanos Lorenzetti. Ambrogio es el continuador de las grandes composiciones murales donde se interesa por lo anecdótico y el efecto narrativo. Pietro manifiesta en sus obras la suavidad y la blandura sienesa junto a la influencia de Giotto. Es en Florencia donde encontramos al gran renovador de la pintura, Giotto di Bondone. Su principal aportación será liberar a la pintura occidental de la tradición bizantina, tomando la naturaleza como modelo. Pero el naturalismo no impide a Giotto concebir sus obras con una extraordinaria monumentalidad y con un importante sentimiento dramático, surgiendo de su mano escenas tan impactantes como las que se observan en la decoración de la capilla Scrovegni en la iglesia de la Arena de Padua, su obra maestra.
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La revuelta de los jonios contra los persas motivará la solicitud de ayuda a las demás polis griegas. La revuelta fue aniquilada por Darío quien establecía la autoridad perdida. Para asegurar el dominio de Tracia y Macedonia, un fuerte ejército y la flota persa al mando de Mardonio se dispuso a ocupar la mayor parte de la península griega. La reacción de los griegos fue positiva ya que los atenienses derrotaron a sus enemigos en la batalla de Maratón. Será Jerjes algunos años más tarde quien recupere el plan de invasión. Tras un primer éxito en las Termópilas, los persas cosecharán tres rotundos fracasos en las batallas de Salamina, Platea y Mícala. Durante treinta años los griegos disfrutaron de paz, saliendo beneficiada del conflicto Atenas quien pondría en marcha su imperio.
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El predominio durante la época barroca del sistema absolutista favoreció de manera singular la construcción de palacios por toda Europa. Por esto contaron con unas características generales debidas a su carácter funcional y emblemático, aunque a ellas se unieron otras de tipo local que terminaron por configurar las tipologías nacionales.Así, por ejemplo, el palacio francés resulta en esencia muy diferente del español o del italiano. Estos aparecen configurados como volúmenes cerrados en torno a un patio, con las salas principales abiertas hacia la calle para de esta manera reforzar el carácter emblemático. Por contra, el palacio francés se estructura con una planta en U, de tal manera que se abre al mundo exterior del que el patio solamente queda separado por un pequeño tabique o una verja, aislando por otra parte al edificio un foso, que más que una barrera física, es simbólica, y que por otro lado, junto con las torres que a veces aparecen en las esquinas, supone un recuerdo de aquel castillo fortaleza de los tiempos feudales cuyo carácter de representación podía adecuarse perfectamente al sistema absolutista. Por otra parte, las habitaciones principales se localizan en el ala situada al fondo del patio y abierta hacia éste, con lo que se trata de equilibrar una apertura al exterior con un sentido de intimidad.De igual manera existe otra contradicción esencial entre el palacio español e italiano y el francés, pues mientras los primeros se definen como un volumen único, el francés muestra distintos volúmenes que vienen determinados por los diversos pabellones que lo conforman.El origen de esos rasgos singulares del palacio barroco francés ha de situarse en los finales del gótico, cuando cayendo en desuso los castillos fortaleza, se construyeron los primeros palacios propiamente dichos, como fue, por ejemplo, el de Jacques Coeur en la ciudad de Bourges. Durante el Renacimiento, la evolución fue conformando una tipología adecuada a la civilización francesa, y así destacan por ejemplo el palacio de Chambord, en el que por primera vez aparece el appartement, que será la división interior propia del palacio francés durante el siglo XVII, y que al verse en el proyecto que para este edificio hizo Domenico da Cortona, puede considerarse como derivada en última instancia de su maestro Giuliano da Sangallo, quien la empleó en la villa que construyó para Lorenzo de Médicis en Poggio a Caiano. Por otra parte, también en la época renacentista, el palacio de Bury aparece diseñado ya con una planta en U, cuyo lado abierto se cierra por medio de una arquería.Centrados de nuevo en el siglo XVII, cabría señalar que la aportación italiana a Francia en el terreno de la arquitectura civil fue durante este período muy escasa. A este respecto solamente merecen mención como hechos más significativos, por un lado, la presencia de Vigarini, al que en 1659 recurrió el cardenal Mazarino para que organizara las fiestas de la boda entre Luis XIV y María Teresa de Austria, y para que construyera el teatro de las Tullerías que finalmente fue hecho por Le Vau, y, por otro lado, la estancia de Bernini para proyectar la construcción de la fachada oriental del Louvre, que no llegó a hacer. Por todo ello, la influencia italiana en este campo quedó reducida de manera substancial a las obras de tipo efímero, empleadas en las grandes fiestas en las ciudades o en Versalles, así como en las pompas fúnebres de los grandes del reino.Con estos presupuestos, durante el siglo XVII se construyeron numerosos palacios especialmente en las afueras de París y por encargo de grandes financieros o políticos, interviniendo en su edificación los más importantes arquitectos franceses del momento, aunque por su trascendencia en la evolución destacaron sobre todo Salomon de Brosse, François Mansart, Louis Le Vau y Jules Hardouin Mansart.