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lugar
Eshnunna, la actual Tell Asmar, al NE de Bagdad, fue una importante ciudad sumerio-acadia y una de las principales potencias de Mesopotamia. Su etapa de auge fue el Protodinástico II-III, en la que se erigieron el templo de Abu, el palacio, viviendas y numerosas esculturas en piedra. También destacó durante el periodo de Isin-Larsa, cuando se construyeron el palacio y el templo anexo de Shu-Sin. Conquistada por Hammurabi en el s XVIII a.C., rápidamente inició su decadencia. De su legado caben destacar las llamadas leyes de Eshnunna, que fueron escritas antes del conocido código de Hammurabi. Eshnunna fue excavada en la década de los años 30 del s XX por un equipo de la U. de Chicago, retomándose los trabajos en 1957-58 bajo la dirección de R.Mc.C. Adams.
acepcion
Termino arquitectónico griego que designa la base del hogar, generalmente hecha de tierra batida y endurecida por el calor del fuego. Está situada en el centro del mégaron.
Personaje
Militar
Político
En 1740 fue nombrado Virrey de Nueva Granada, ocupando el cargo durante ocho años en los que sufrió las consecuencias del conflicto entre España e Inglaterra. Desde Portobelo, el almirante Vernón intentó ocupar Cartagena, siendo rechazado tras un largo asedio por las tropas del virrey con la ayuda de Blas de Lezo, comandante de la flota de Cartagena. Esta hazaña le valió el nombramiento de marqués de la Real Defensa y se trasladó a España donde recibió importantes cargos administrativos: Capitán General de Andalucía, Director de la infantería y Secretario de Guerra, sustituyendo a Ensenada. En 1756 estalló la Guerra de los Siete Años e intentó mantener la neutralidad, a pesar de su manifiesta francofilia.
contexto
Los saquliba que, al establecerse en las ciudades de la costa oriental de al-Andalus y ejercer el gobierno -formando desde los años 1010 al 1012 las primeras taifas- probablemente no tenían otra visión de las cosas. Jayran, en Almería, Muyahid en Denia, de hecho gobernaron bien las taifas que se estaban formando en su entorno de forma independiente, pero ideológicamente no habían concebido la idea de constituir reinados independientes y mantuvieron la idea de un califato unitario del que, en principio, sólo eran representantes locales. Lo que ocurría realmente era que nadie era capaz de levantar este califato en decadencia. Lo mismo pasaba con los beréberes que se alzaron contra al-Mahdi y establecieron otra serie de poderes provinciales autónomos en al-Andalus a partir del 1013. De hecho, sólo fueron necesarios unos meses para que se viera claramente la fragilidad de las estructuras estatales sobre las que se apoyaba el poder califal. La Revolución de Córdoba había tenido un indiscutible carácter popular. El nuevo califa había enrolado como soldados a numerosos cordobeses tras su participación en la revuelta que le había llevado al poder y había reclutado entre ellos a su guardia palatina. Entre un poder que buscaba el apoyo de la población y los dos grupos, siempre presentes, de eslavos y de beréberes magrebíes, que era la fuerza más segura del poder amirí precisamente por ser extraños a la sociedad andalusí, no podía haber armonía. Algo más de un mes después de su acceso al poder, en marzo de 1009, al-Mahdi expulsaba de su palacio a un grupo importante de saqaliba que iba a refugiarse en el Sharq al-Andalus. En junio, los mercenarios beréberes del ejército califal, expuestos a las vejaciones tanto de los milicianos cordobeses como de los habitantes de la ciudad, se sublevaron proclamando califa a otro omeya, Sulayman, que tomó el sobrenombre de al-Mustalin. Mientras tanto, al-Mahdi se las había arreglado para provocar la ira de una parte de los omeyas al intentar hacer creer que Hisham II había muerto cuando, en realidad, estaba bajo custodia en el palacio. La crisis del califato de Córdoba había empezado.
contexto
Los eslovenos, extendidos por Carintia y Carniola, en la época que nos ocupa fueron cayendo de forma progresiva bajo la autoridad de diversas familias germanas que habían logrado establecer una serie de marcas en los Alpes eslovenos. Dichas familias lograron que la ciudad de Ljubljana se convirtiera en un paso obligado para el comercio entre el Danubio y el Adriático, originándose una prosperidad económica de la región y la atracción de un importante número de colonos alemanes. Estos colonos, protegidos por el poder, acabaron dominando a los eslovenos y alejándolos de la actividad política. La acción expansiva de Ottokar II de Bohemia hizo precipitar los acontecimientos y, hacia 1282, esta región eslava pasó a formar parte del Estado de los Habsburgo de Austria.