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obra
La relación entre Degas y Manet fue muy estrecha. Ambos se conocieron en el Louvre entusiasmados por la pintura de Velázquez, frecuentando también la tertulia del café Guerbois. Manet era algo mayor que los demás impresionistas y había escandalizado a la opinión pública al presentar al Salón de París su Desayuno en la hierba y su Olimpia. Esto le condujo al liderazgo del grupo de jóvenes artistas que desean romper con las estructuras académicas. Aquí se nos presenta al maestro sentado en una inestable silla, con las manos enlazadas y gesto pensativo, vestido a la moda burguesa, como un hombre de su tiempo. Las líneas verticales y horizontales del fondo estructuran la composición, resultando una obra en la que se demuestran las dotes de dibujante y de retratista que alcanzará Degas.
Personaje Militar Político
A la muerte de Edmundo el Magnífico le sucede en la corona inglesa su hermano Edred. Sufrió continuas rebeliones en la zona de Northumbria dirigidas por el arzobispo de York, que contaba con la ayuda del rey noruego. Los daneses fueron favorecidos con la autonomía.
Personaje Militar
Red Mike, que así era como apodaban a Edson, se había hecho cargo de una serie de marines, a los que inició en maniobras especiales. Después de los acontecimientos que tuvieron lugar en Pearl Harbor, Roosevelt ordenó la formación del I Batallón de Marines. De este modo, Edson participó en las operaciones que se llevaron a cabo en el Pacífico como comandante de este Batallón de Incursión. En verano de 1942 se apuntó un tanto con la conquista de las Salomón. Otra de las misiones más importantes que desempeñó fue la defensa de Guadalcanal. En esta acción su actitud fue recompensada con la medalla del Congreso. En 1943 entra en acción con su batallón a las islas Marianas, las Gilbert y las Marshall. Un año después fue ascendido a jefe de Estado Mayor de la Fuerza Marine en el Pacífico.
obra
Eduard Kosmak era uno de los editores más importantes de la Viena de principios del siglo XX; publicaba dos periódicos: "Der Architect" y "Das Interiur" y en sus ratos de ocio era un gran aficionado a la hipnosis. Esta sería la razón por la que aparece dirigiendo su intensa mirada hacia el espectador, casi al borde de la locura. El editor aparece sentado, con las manos apretadas y el cuerpo en tensión. Schiele toma como modelo la Pubertad de Munch pero el resultado es una obra tremendamente expresionista, en la que se permite reflejar no sólo la ansiedad de su modelo sino que también transmite la suya propia. Para ello no duda en emplear tonalidades oscuras que contrastan con el austero fondo en tonalidades sepia -aludiendo a la soledad del ser humano en una sociedad cada vez más individualista- sobre el que se resalta la figura.
contexto
Uno de los artistas más interesantes de la figuración narrativa y del arte español de la segunda mitad del siglo XX es Eduardo Arroyo (1937). Español autoexiliado en París desde 1958, hizo con Aillaud y Recalcati la serie Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp (1965), donde planteaban el asesinato del máximo representante de la vanguardia y denunciaban las complicidades entre vanguardia y capitalismo. En la obra de Arroyo hay dos temas fundamentales: la situación política y social en la España de los últimos años del franquismo y la reflexión sobre el papel de la pintura -de la vanguardia, sobre todo- y de los pintores. Este último pasó a ser el tema fundamental una vez que el primero no tenía razón de ser, mediados los setenta. Series como Miró rehecho o las desgracias de la coexistencia (iniciada en 1966) aúnan las dos preocupaciones, con una acidez difícil de encontrar en otras críticas del momento. Testigo de los acontecimientos, Arroyo hace pintura de historia, pero no por encargo oficial -lo más frecuente en el siglo XIX, la época dorada de esta pintura- sino para denunciar a ese mismo poder. Carente por completo de prejuicios, Arroyo utiliza igual las imágenes consagradas de la vanguardia -Miró o Duchamp- que los emblemas de la publicidad más castiza, como la botella de Tío Pepe, para quitar las caretas a los políticos y a los artistas. Sus cuadros, que en los primeros tiempos tienen muchas veces aspecto de cartelones de feria, recuerdan otras pinturas como el 45 % B.A (Cuarenta y cinco por ciento de Bellas Artes) (1961, colección particular), de Alfred Courmes (1898) donde una etiqueta como las de cajas de queso con el sello del Sindicato de la buena pintura realista garantiza la cantidad de arte que contiene la obra.El estudiante Rafael Guijarro se tira por la ventana a la llegada de la policía de 1970 (París, Galería Karl Flinker) es un buen ejemplo de su manera de hacer: tintas planas, colores puros, contornos nítidos, imágenes cristalinas y legibles, como los elementos imprescindibles para hacer posible esa lectura y de caracterización fuerte, cargados de connotaciones como las zapatillas de deporte o los pantalones vaqueros, la lámpara volcada o la regla sobre la cama, forman una imagen espléndida a la vez que una denuncia. Con muchos puntos de contacto con el pop, tiene relaciones estrechas con el Equipo Crónica.