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Personaje
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Al servicio del rey portugués Juan II, exploró el litoral africano en busca de un paso hacia las Indias y los reinos legendarios del Preste Juan que obviase la ruta mediterránea, amenazada por los turcos y los piratas y en franca competencia con otras naciones cristianas. En su travesía, descubrió el cabo de Buena Esperanza y la isla de Santa Cruz. Miembro de la expedición de Álvares Cabral que arribó por vez primera Brasil, falleció en el transcurso de ésta durante un naufragio.
acepcion
Dispersión de los judíos. Colonias de judíos dispersos en el Asia anterior y región mediterránea. No obstante, este término se refiere a todas las comunidades judías que se encuentran fuera de Israel.
Personaje
Cuatro veces nominada al premio Globo de Oro. De origen cubano por vía paterna. Después de su carrera como modelo, fue seleccionada en 1994 para la película "La máscara". Pronto demostró cualidades interpretativas en "Feeling Minnesota"; "La boda de mi mejor amigo" (1997) y en la comedia "Algo pasa con Mary" (1998). En 1999 aceptó un papel en "Being John Malkovich" y Oliver Stone se arriesgó al darle un papel en "Any given sunday". Ambas películas la consagraron como actriz. Filmografía: My sister´s Keeper (2008); The Box (2008); Algo pasa en Las Vegas (2008); Shrek (voz de Fiona en las tres películas) (2007); The Hollyday (2006); En sus zapatos (2005); Los ángeles de Charlie: al límite (2003); Gangs of New York , La cosa más dulce, y Slackers (2002); Vanilla Sky (2001); The Invisible Circus (2001); Los ángeles de Charlie y Cosas que dirías con solo mirarla (2000); Un domingo cualquiera, Cómo ser John Malkovich y Man woman film (1999); Very bad things (1998) ; Algo pasa con Mary (1998); Fear and loathing in Las Vegas (1998); A life less ordinary, y La Boda de mi mejor amigo (1997); Keys of Tulsa (1997); Head above water (1996); Feeling Minnesota (1996); She´s the one (1996);The last supper (1995) ; La Máscara (1994).
contexto
Díaz de Guzmán y el descubrimiento del Río de la Plata Es un hecho sabido, en la historia de los descubrimientos geográficos, que la fecha del descubrimiento del Río de la Plata ha sido largamente discutida. En varias oportunidades se supuso que se había llegado a una conclusión definitiva; pero, a los pocos años, nuevas teorías volvían a ponerla en discusión. Nosotros mismos, que nos hemos dedicado con suma atención a este estudio, hemos aceptado la conclusión, más seria y evidente, de que Juan Díaz de Solís fue el descubridor del Paraná Guazú, más tarde llamado río de Solís, Mar Dulce y Río de la Plata, en el año 1516, sin poder precisar la fecha exacta. La demostración documental la hizo José Toribio Medina41 y, años más tarde nosotros la confirmamos con otros aportes42. No obstante, tiempo después, ante nuevos descubrimientos documentales, admitimos otras posibilidades y volvimos al año dudoso de 1512 en que Solís pudo hacer ese viaje que se creyó suspendido. Pues bien: Ruy Díaz de Guzmán, que consultó, sin duda, en Asunción o en Charcas, algunos cronistas, aceptó la fecha de 1512. Sus críticos, empezando por nosotros, lo rectificamos explicando que el primer europeo que lo navegó fue Solís en 1516, por las razones que todo historiador conoce. La historia jamás es definitiva y todo problema o proceso histórico nunca se cierra y permanece eternamente abierto. Ahora nos preguntamos: ¿Por qué Díaz de Guzmán aceptó la fecha de 1512? No olvidemos que escribió su historia exactamente un siglo más tarde: en 1612; pero también tengamos en cuenta que los hijos de los descubridores pudieron conocer verdades que no pasaron a los documentos y llegaron, en cambio, a oídos de sus descendientes. Estos pudieron decir a Díaz de Guzmán hechos que él no desdeñó en su historia y hoy parecen robustecerse con nuevas críticas e impresionantes comprobaciones. El problema debe ser tratado rápidamente y con objetividad. Ante todo, Díaz de Guzmán empieza por referir, en el Prólogo, que había tomado la pluma para escribir estos Anales porque no había habido quien por sus escritos nos dejase alguna noticia de las cosas sucedidas en 82 años que hace comenzó esta conquista. Hay aquí dos afirmaciones que conviene aclarar: Pero Hernández y Alvar Núñez escribieron sus recuerdos, Martín del Barco Centenera publicó La Argentina en Lisboa en 1602, o sea, diez años antes de que Díaz de Guzmán terminara su obra. Es posible que Díaz de Guzmán no haya conocido la reseña de Centenera. Sin embargo, Centenera, en el Canto primero de su poema, nos refiere que después a los quinientos y trece años, / contados sobre mil del nacimiento, / de aquel que padecía por nuestros daños, / Juan Díaz de Solís dio vela al viento, / al Paraná aportó do los engaños, / del Timbú le cursaron finamiento... Es otro autor que sitúa el descubrimiento, hecho por Solís, en 1513. Centenera, por diversos pasajes de su poema, nos consta que consultó documentos del archivo de Asunción. No creemos que en ellos haya habido nada referente a Solís, pero la tradición que vivía en los conquistadores del Paraguay pudo informarle de muchas cosas. Pasaremos a examinar el problema, mas antes nos detenemos otro instante en la afirmación de Díaz de Guzmán de que la conquista comenzó ochenta y dos años antes del momento que él escribía. ¿Cuándo escribía? La dedicatoria está fechada en Charcas el 26 de junio de 1612. Posiblemente la fechó tiempo después de terminado su libro. Escribió, por tanto, antes de esta fecha. Si tomamos el 1512, en que Díaz de Guzmán sitúa el viaje de Solís, debió ser en 1594, o sea, dieciocho años antes de dedicar su libro a don Alonso Pérez de Guzmán. Luego, en el libro primero, capítulo primero, nos dice que después de lo cual, el año 1512, salid de Castilla Juan Díaz de Solís, vecino de la villa de Lebrija, para las Indias occidentales.. Trae detalles que pudo oír a sobrevivientes o amigos de ellos. Abunda en pormenores, pero no habla una palabra de la trágica muerte de Solís. Es un hecho difícil de explicar y no deseamos caer en suposiciones. El problema del descubrimiento del Río de la Plata por Solís en 1512 fue presentado, como un hecho seguro, por el erudito Manuel Ricardo Trelles, el primer investigador argentino que acudió a los archivos. Creyó, por una mala lectura de una carta de Diego García de Moguer, que Solís había estado en el Río de la Plata en 1512. Esto coincidía con otros indicios. La realidad es diferente. Diego García quiso decir algo muy distinto. Hoy el problema hay que plantearlo de otro modo. En primer término no hay que olvidar que Colón quiso llegar al Sinus Magnus del mapamundi de Ptolomeo, o sea, al océano Pacífico. Allí estaba la otra india, la del Ganges, a la cual pensaba alcanzar. No encontró el paso y entonces empezó su búsqueda por el Norte y por el Sur. Vespucci salió a buscarlo por el Sur. Su fin era llegar al oriente, a las tierras que le había descrito un amigo llamado Gaspar. El mismo dio la ruta a los hombres de su tiempo y a los historiadores; pero éstos no comprendieron el significado de la palabra Cattigara y discutieron si había salido mar afuera, desde el Brasil, o había seguido la costa americana hasta el grado 52 de latitud Sur. La palabra clave, Cattigara, era el nombre de un lugar señalado por Ptolomeo en el Sinus Magnus, es decir, en la costa peruana del Pacífico. Para llegar a ese lugar había que costear el continente hasta hallar el estrecho que estaba dibujado en el mapamundi de Enricus Martellus Germanus, del 1489 o poco antes. Es lo que hizo Vespucci, que terminó vencido por las tormentas; pero el rey de España no abandonó el proyecto de llegar al Oriente por el camino de Vespucci. Lo citó a las conversiones de Burgos y envió a Solís y a Vicente Yáñez Pinzón a buscar el estrecho por el Norte. El cronista Herrera, que conocía muy bien estos hechos por la documentación del tiempo, los resumió con estas palabras: Tenía el rey particular cuidado en que se descubriese el estrecho, de que había dado intención el almirante don Cristóbal Colón, porque parecía que se podía navegar a las islas de la Especería sin tocar en las navegaciones del rey de Portugal43 Herrera creyó que Solís y Pinzón descubrieron el Río de la Plata en 1508. No hay pruebas que lo confirmen. Gonzalo Fernández de Oviedo, el príncipe de los cronistas, dijo que conoció a Solís y supo que había llegado al Río de la Plata en 1512 y había vuelto en 1513. Otro historiador, López de Gómara, confirmó que Américo Vespucci decía que había llegado al Río de la Plata en 1501 y que Solís también estuvo allí en 1512. El testimonio de López de Gómara pudo ser leído por Ruy Díaz de Guzmán; pero hay un detalle que hace dudar: López de Gómara refiere la muerte trágica de Solís y Díaz de Guzmán no la conoce. Si hubiera leído a López de Gómara la habría recordado. Herrera no admitió el viaje de Solís, porque, como Medina siglos después, encontró las órdenes reales que suspendieron el viaje de 1512. El rey pudo suspenderlo, pero Solís pudo hacerlo por su cuenta. Un eminente historiador uruguayo, Rolando Laguarda Trías, ha demostrado que en 1512 llegaron al Río de la Plata unas naves portuguesas fletadas por el comerciante burgalés Cristóbal de Haro. El Río de la Plata fue visitado por estos portugueses en 1512 y no sabemos si también por un primer viaje de Solís. En otros libros desarrollamos por extenso este problema. Díaz de Guzmán lo dio como un hecho cierto. La historia sigue estudiando la posibilidad de su realización.
contexto
Díaz de Guzmán y Hernandarias En Buenos Aires, Díaz de Guzmán pasó unos tres años, trabajó en el Fuerte. En 1602, con otros vecinos, fundó la Cofradía de Nuestra Señora de la Limpia Concepción, en el convento de San Francisco. Tenía una viña de una cuadra en las afueras de la ciudad, en la calle que va derecho desde la plaza por el monasterio de San Francisco. Díaz de Guzmán hablaba con los viejos pobladores. Consultó documentos en el Cabildo. Supo dónde don Pedro de Mendoza había fundado la primera Buenos Aires con el nombre de Ciudad del Espíritu Santo. Cuando murió el gobernador Rodríguez de Valdez le sucedió Francés de Beaumont. Por último, volvió Hernandarias. La presencia de estos dos hombres los hacía chocar. Cada uno de ellos era ambicioso, de pésimo carácter, violento y poco tratable. En Asunción, Hernandarias levantó juicios de residencias a distintas personas y, entre ellas, a Díaz de Guzmán. Así lo condenó en 80 pesos, signo de que nada grave había en la conducta de Díaz de Guzmán; pero le obligó a vivir en la ciudad de Jerez, donde tiene su casa, su mujer e hijos. Tal vez Díaz de Guzmán no gustaba mucho de la compañía de su familia. No podía alejarse sin una licencia; pero Díaz de Guzmán se las arreglo para no ir a su casa de Jerez. Lo seguro es que la historia no ha encontrado pruebas de su viaje. Al poco tiempo se dirigió a Tucumán y el 8 de mayo de 1604 escribió al rey un memorial en contra de Hernandarias. Dijo que era sordo, que para hacerse oír había que dar grandes voces, que ni los pobres se atrevían a pedirle justicia. Hernandarias, según Díaz de Guzmán, era hombre que no admite consejo y es de poco saber con lo cual hace excesos y agravios a los hombres y es inclinado hacer mal y vengativo. La gente de Buenos Aires vivía en la mayor aflicción por los agravios que recibía. Algunos buscaban justicia en la Audiencia de Charcas; otros no podían dirigirse al rey porque el secretario Pedro de Ledesma era amigo de Hernandarias. Este era un mandón que tenía parientes y amigos en todas partes, y había constituido los Cabildos a su gusto. Era cruel y había tratado en forma inhumana a los indios de Jerez. Otra vez había matado, ahorcado y cuarteado a 150 indios guaycurúes. En fin: la enemistad de Díaz de Guzmán con Hernandarias le hizo comprender que, para vivir en paz, debía buscar otro refugio, otro campo de acción, y dejó Buenos Aires y se fue al Alto Perú. Llegó a La Plata a comienzos de 1604. Allí tenía un amigo, al cual había conocido un año antes, pero, por cartas y otras amistades, tenía referencias de él desde hacía más de treinta años. Se llamaba Diego Cabeza de Vaca. Algo tendría que ver con el segundo adelantado. Fue testigo en una información que Díaz de Guzmán hizo en La Plata, para probar sus méritos y servicios, el 10 de mayo de 1605. No sabemos qué hizo Díaz de Guzmán en este tiempo en La Plata. Suponemos que leyó los cronistas del descubrimiento y conquista, que habló con mucha gente, que tal vez repasó documentos de los primeros tiempos. Consta que en febrero de 1605, la Real Audiencia le nombró contador de la Real Hacienda en la ciudad de Santiago del Estero. Díaz de Guzmán y el oficial real don Fernando de Toledo Pimentel debían impedir el contrabando de las mercaderías y de los esclavos negros que llegaban de Buenos Aires. En abril de 1607 detuvieron unas carretas que procedían de Buenos Aires. Traían mercaderías de contrabando. Entre ellas había un escritorio Pequeño dorado de la China, también llamado de la India. Al Río de la Plata, como vemos, llegaban mercaderías de muy lejanos países. Los comerciantes juraban, y eran apoyados por testigos, que no habían navegado esas mercaderías, sino comprado en Buenos Aires, El gobernador favoreció a los comerciantes. Lo que deseaba era que llegasen mercaderías de cualquier parte.