A su regreso de Roma en 1627, Vouet se estableció como Primer Pintor del rey Luis XIII. Tras una estancia de diez años en la capital del Arte, en la que fue Presidente de la Academia de San Lucas, se situaba ahora como indiscutible maestro y juez de los pintores franceses del naciente Absolutismo. Esta situación sólo se verá amenazada con la llegada en 1640 de Nicolas Poussin, a quien logró vencer con numerosas intrigas y un hábil manejo de sus partidarios. No sólo trabajó para la Corona francesa sino que, a raíz del matrimonio de Henrietta María, hermana de Luis XIII, con Carlos I de Inglaterra, envió diversas obras a la isla. Esta es una de ellas, cuya fecha se conoce gracias a la inscripción que aparece en la aljaba de la esquina inferior derecha, y que reza: "Simon Vouet F(ecit). Paris 1637". Para esta época se había convertido en un reputado pintor decorativo, heredero de la tradición aprendida en el Barroco romano e influido por la escuela de Bolonia de los Carracci, de esencial clasicismo. Tal fue su inclinación por el clasicismo que, un año antes de morir en 1649, aparece como uno de los fundadores de la Academia de Bellas Artes, que regirá el arte francés, con una rígida normativa estética, durante décadas. Este lienzo representa a la diosa cazadora Diana. La primera composición era oval, aunque luego fue adaptado a la forma que ahora apreciamos. Esto explica la composición en curva del cuerpo de la diosa y el hecho de la diferente dirección de las cabezas de los perros. La pose lánguida de Diana es similar a la que aparece en numerosas obras de la Escuela veneciana. El colorido pálido de la carne y los tonos ligeros de los ropajes son propios de la última etapa del pintor y su pintura decorativa.
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acepcion
Diosa de la caza en mitología romana (para los helenos Artemisa). Nacida de la unión de Júpiter y Leto, es la diosa de la fecundidad y los nacimientos. Sus atributos son el arco y las flechas y se la representa acompañada de un ciervo. Hermana gemela de Apolo, dios del Sol, ha sido adorada como la diosa de la Luna. La personalidad de esta deidad es de carácter negativo, ya que todos las acciones que se le atribuyen tienen que ver con castigos aplicados a quienes le han ofendido.
obra
Desde sus primeras obras, Renoir sentirá una especial atracción hacia el desnudo femenino, suavizado en este caso con la representación de la diosa mitológica de la caza. Para esta composición posará Lise Tréhot, hermana de la amiga del pintor Jules Le Coeur y su modelo favorita hasta 1872. La figura se sitúa en un paisaje, plenamente iluminada por una luz inventada procedente de la derecha que provoca una zona de sombra en el pecho de la joven. Cubre su pubis con la piel que la identifica como cazadora, además del carcaj, el arco o la pieza que encontramos en el suelo. El color es bastante aceptable, aplicado con seguridad, al igual que el dibujo, firme y decidido. Con estas obras el joven artista quiere realizar un homenaje a los maestros que admiraba en sus visitas al Louvre: Rubens, Boucher y Fragonard. El lienzo fue enviado al Salón de 1867, siendo rechazado por lo que Renoir inició una campaña de protestas en compañía de Pissarro, Sisley y Bazille, solicitando la creación de un Salón de Rechazados, aunque no obtuvieron ningún resultado satisfactorio.
obra
La mayoría de las obras romanas de calidad que se han encontrado en Hispania debieron de ser importadas de la metrópoli, aunque no puede descartarse la hipótesis de la existencia de talleres hispano-romanos. La Diana procedente de Itálica, cuna de Trajano y Adriano, corresponde a época helenística, respondiendo a los cánones griegos clásicos.
obra
Se ha establecido un paralelismo entre esta figura y el Apolo de Belvedere, ambas atribuidas a Leocares. Las dos sorprenden por la maestría del artista al captar el movimiento instantáneo de la figura. En este caso, Artemis, diosa de la caza, saca de su carcaj una flecha mientras, con la otra mano sujeta de los cuernos a un reno.
obra
El baño de Diana es uno de los temas preferidos por Boucher que aprovecha las divinidades y ninfas de la mitología para deleitarse con el desnudo femenino. Utiliza un modelo de mujer refinado, de cuerpo menudo y gracioso y carne nacarada, ante un paisaje que hasta en las sombras es luminoso. En general se trataba de cuadros de pequeñas dimensiones destinados a residencias privadas y junto a las boiseries y demás elementos decorativos formaban todo el conjuntado ambiente. Es en ese contexto como mejor se comprende la obra de uno de los pintores por antonomasia del rococó.
obra
Dentro de la serie de las "poesías" pintada para Felipe II en la década 1550, Tiziano consideró a Diana y Acteón y Diana y Calisto como trabajos para colgar en una misma pared, apareciendo elementos similares -la distribución de las figuras en V y el empleo de diagonales cruzadas- en ambas como si formaran parte de un conjunto. Estos dos trabajos se incorporaron más tarde a la serie, creando un conjunto en el que la belleza femenina resulta la principal protagonista.Acteón era hijo de Autonoe y nieto de Cadmo, el fundador de Tebas. Agotado por la sed, durante una cacería, entró en una gruta donde manaba una fuente. Era esa la fuente predilecta de Diana y allí solía bañarse por lo que Acteón sorprendió a la diosa desnuda, en pleno baño. La irritación de la diosa fue tal que arrojó a la cara de Acteón unas gotas de agua que transformaron al joven en ciervo. Acteón salió corriendo de la cueva y sus propios perros le devoraron.Tiziano cambia la gruta donde se desarrollan los hechos por una construcción abovedada, corriendo el joven un cortinaje que le permite ver a Diana y sus ninfas desnudas. Un riachuelo separa al cazador, acompañado de un perro, del lugar donde están las mujeres desnudas, cuyo perrillo ladra ante la llegada de los desconocidos. Al igual que en el lienzo compañero, el maestro recurre a las posturas escorzadas para acentuar la tensión, bañando el escenario de luz dorada que resbala por todas las figuras, resaltando las calidades y los brillos de las telas. Tampoco renuncia a interpretar los gestos de los personajes, resaltando los rostros de la ninfa que se esconde tras el pilar o la que sujeta la cortina que Acteón echa hacia atrás. La mirada irritada de Diana y de sorpresa de la ninfa negra también son dignas de mención.Las pinceladas son rápidas y fluidas, creando efectos atmosféricos que diluyen los contornos gracias a la intensa luz empleada. Con esta serie, Tiziano se sitúa a la cabeza de los maestros venecianos que tienen el color y la luz como sus mejores armas. Rubens contempló estos trabajos en España y se consideró discípulo del gran veneciano.
obra
El tema de la pintura es totalmente secundario ya que Heintz aprovecha la ocasión para hacer un alarde de sus conocimientos literarios así como continuas referencias a la estatuaria clásica en las figuras representadas, envueltas todas ellas en un rocoso paisaje. La Caída de Faetón tiene las mismas características.