En 1628 la archiduquesa Isabel Clara Eugenia envía a Rubens a Madrid como agente diplomático. Su objetivo sería negociar una alianza entre la Monarquía Hispánica y Gran Bretaña que pusiera fin a la guerra hispano-holandesa. En la capital hispánica permanecerá entre el mes de agosto de 1628 hasta el mes de abril del año siguiente. Esta estancia será reaprovechada por el pintor flamenco para reencontrarse con su "padre espiritual": Tiziano, cuyas obras en propiedad de la casa real eran muy numerosas. Pacheco nos cuenta que las copió todas. Tras su paso por España partió a Inglaterra, donde permaneció nueve meses. En Londres también copió algunos cuadros del maestro veneciano, como esta tela que aquí contemplamos, inspirada en una de las "Poesías" pintada por Tiziano para el rey de España, Felipe II.El diálogo con Tiziano será crucial para Rubens ya que le permitirá introducir un cambio decisivo en su pintura. Las formas escultóricas de los trabajos anteriores dejan paso a un mundo protagonizado por las luces y los colores, sacando el máximo partido a estas posibilidades.Calisto era la ninfa preferida de Diana. Mediante engaños, Júpiter la había seducido y la ninfa había quedado embarazada. Una tarde, Diana y sus ninfas decidieron desnudarse junto a una fuente para mitigar el calor y como quiera que Calisto no se despojaba de sus vestidos, Diana ordenó a las demás ninfas que la desnudaran. De esta manera se hizo visible el embarazo. Diana expulsó a Calisto de su lado y Juno, irritada por la infidelidad de su marido, conviertió a la ninfa en osa. Júpiter se apiadó de la pobre Calisto y de su hijo y los convirtió en estrella, siendo éste el origen de las constelaciones llamadas Osa Mayor y Menor. El momento de máxima tensión fue el elegido por Tiziano para mostrarlo en su tela, momento que recoge de manera perfecta el maestro flamenco en esta composición, en la que no existen diferencias con el original.
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Aunque no existen pruebas suficientes que lo certifiquen, la temática y el tamaño hacen pensar que Diana y Calisto iba destinada a la Torre de la Parada. Rubens recoge una de las historias más interesantes de la mitología clásica, inspirada en la "Metamorfosis" de Ovidio. Diana, diosa de los bosques y de la caza, tenía como ninfa favorita a Calisto. Júpiter se enamoró de Calisto y consiguió convencer a la ninfa para que mantuvieran relaciones sexuales, quedando ésta embarazada. Calisto, temerosa de la reacción de Diana, ocultó su embarazo hasta el día que las demás ninfas decidieron bañarse desnudas en una fuente. Ante la negativa de Calisto a quitarse sus ropas, Diana ordenó a las demás ninfas que la desnudaran, descubriéndose el embarazo. Este momento de tensión es el que recoge el pintor. Diana expulsará a Calisto de su corte con la hija tenida con Júpiter, siendo ambas convertidas en osas por Juno, la esposa de Júpiter. Serán la Osa Mayor y la Osa Menor, al decidir Júpiter "arreglar" el desaguisado que le había provocado a la pobre Calisto, convirtiéndolas en estrellas. El desnudo femenino vuelve a protagonizar la composición, como viene siendo habitual en las obras destinadas a la Torre de la Parada, el Rapto de Proserpina, por ejemplo. Las figuras recogen el canon de belleza característico del Barroco, que Rubens pondrá de moda a través de sus lienzos. La luz dorada ilumina los pronunciados escorzos de las figuras, otorgando a la composición un dinamismo casi exclusivo del maestro. Las ninfas se colocan en diversas posturas, distribuidas por todos los rincones del espacio pictórico. Los animales muertos que aparecen son una alusión a las cacerías que tanto divertían a la corte de Diana. La factura suelta y vibrante nos muestran un estilo que tendrá un enorme éxito en Europa, dejando una huella fundamental en el Barroco Español.
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En el encuentro entre Tiziano y Felipe II del año 1550 debió de surgir la idea de las famosas "poesías", cuadros inspirados en la "Metamorfosis" de Ovidio que tendrían como fin la decoración de una cámara privada con obras de marcado carácter erótico. El objetivo de la cámara era mostrar la belleza de la mujer desnuda desde cuatro puntos de vista diferentes. El resultado son seis lienzos que sólo se reunieron años después en el Palacio de Aranjuez, según Wethey: Dánae; Venus y Adonis; Diana y Calisto; Diana y Acteón; Perseo y Andrómeda; y el Rapto de Europa.Calisto era la ninfa preferida de Diana. Mediante engaños, Júpiter la había seducido y la ninfa había quedado embarazada. Una tarde, Diana y sus ninfas decidieron desnudarse junto a una fuente para mitigar el calor y como quiera que Calisto no se despojaba de sus vestidos, Diana ordenó a las demás ninfas que la desnudaran. De esta manera se hizo visible el embarazo. Diana expulsa a Calisto de su lado y Juno, irritada por la infidelidad de su marido, convierte a la ninfa en osa. Júpiter se apiadó de la pobre Calisto y de su hijo y los convirtió en estrella, siendo éste el origen de las constelaciones llamadas Osa Mayor y Menor.Tiziano ha elegido el momento de máxima tensión, cuando las ninfas desnudan a Calisto mientras que Diana, rodeada de su corte, aparece como juez supremo. Las ninfas y la diosa se integran en un paisaje -algo muy habitual en la producción del maestro, que lo había hecho desde un primer momento siguiendo la estela de Giorgione- mostrando sus cuerpos desnudos, bañados por la potente iluminación dorada empleada. Los gestos y las posturas refuerzan la tensión del momento, especialmente el rostro de Calisto que no puede hacer nada para evitar ser desnudada y la posición de Diana ratificando su decisión. Las telas que aparecen en el lienzo presentan las tonalidades características del clasicismo -azul, rojo y amarillo- demostrando que, a pesar de emplear Tiziano una pincelada rápida y empastada, no se abandonan las calidades táctiles de las telas o de los complementos que aparecen. La sensación atmosférica creada es otra de las importantes novedades aportadas por el maestro en esta década de 1550.Con estas obras se rompe la imagen típica de Felipe II, presentando como un hombre gris encerrado en El Escorial. Las "poesías" nos muestran a un monarca joven, amante del arte y de la belleza femenina.La influencia de estos trabajos será fundamental en la obra de Rubens, quien llegó a copiar algunas obras como el Rapto de Europa.
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Atribuida durante bastante tiempo a Jean Goujon, la Diana y el ciervo es obra de un artista anónimo, de gran calidad, que resume perfectamente el arte desarrollado en Fontainebleau. Concebida como estatua de pleno bulto redondo, es decir susceptible de ser vista rodeándola, posee una cabeza de realización exquisita, con tratamiento detallado de los cabellos y rasgos menudos y delicados, algunos de un refinamiento exclusivo.
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Hijo de Etlio y Cálice, Endimión condujo a los eolios de Tesalia a Elide, convirtiéndose en su rey. La más célebre leyenda relacionada con él habla de sus amores con Diana. A Endimión se le representa como un hermoso y joven pastor que provocó a Diana una intensa pasión por lo que se decidió unirse a él. Diana solicitó a Júpiter que concediera un deseo a Endimión, tal era su enamoramiento. Pidió dormirse en un sueño eterno para conservarse eternamente joven. Poynter nos ofrece una visión poética del asunto en la que la luz ocupa un papel protagonista, extendiéndose sobre las formas académicas empleadas por el artista para realzarlas, al tiempo que crea un acertado efecto atmosférico. La poesía que envuelve la composición enlaza con los trabajos de los Pre-Rafaelitas y especialmente Alma-Tadema, uno de los pintores bajo cuya sombra siempre estuvo Poynter.
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Es una obra de difícil datación, ya que presenta numerosos arrepentimientos y fue con probabilidad retocada por el propio Poussin en fecha posterior a la de su primera ejecución. Presenta no pocas incoherencias luminosas, que traslucen su fecha de creación temprana, hacia 1627, retocada, como dijimos, más tarde, por lo que se puede datar hacia 1630. El tema ha suscitado no menos problemas de interpretación. Evoca los amores de Diana (en propiedad la diosa de la luna Selene) por el bello mortal Endimión, el pastor. Guiada por su pasión, una noche se unió a él y logró que Zeus le concediera un deseo. Endimión escogió poder dormir en un sueño eterno, lo cual le fue concedido, por lo que permaneció eternamente joven. Poussin refleja el momento, el alba, en que el carro de Apolo surca el cielo, precedido por la Aurora, trazando una diagonal en la composición. Endimión, arrodillado, suplica que la inmortalidad le sea concedida. A la derecha, la Noche, a cuyos pies se encuentran el Sueño y la Muerte, corre el velo de la oscuridad. Esta tela está realizada en un momento, tras La muerte de Germánico, de renovación. Su colorido es similar al de la obra citada, en que apunta ya los colores luminosos y cálidos de sus obras de los años treinta. De igual modo, la sensualidad de sus primeras obras deja paso a un lirismo nostálgico.
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<p>La Academia de París estableció la escala jerárquica de los géneros pictóricos, ocupando la pintura de historia el lugar más importante. El retrato, el paisaje y la naturaleza muerta continuarían esa escala, ocupando el último puesto la pintura de animales. Esta pintura de historia se divide en obras religiosas, asuntos de historia antigua y temas mitológicos. Curiosamente, Vermeer apenas tratará la temática histórica, y sólo en sus comienzos, ejecutando dos escenas: Cristo en casa de Marta y María y El reposo de Diana, lienzo que aquí podemos observar. La "Metamorfosis" de Ovidio será la fuente literaria utilizada por Vermeer, al igual que hicieron Rubens, Rafael o Tiziano al tratar estos asuntos. Narra la historia de Diana, la diosa de la caza, prototipo de castidad, en el momento de su baño diario acompañada de sus ninfas, momento que ningún hombre podía contemplar y que fue roto por la irresponsabilidad de Acteón. Acteón era hijo de Autonoe y nieto de Cadmo, el fundador de Tebas. Agotado por la sed, durante una cacería, entró en una gruta donde manaba una fuente. Era esa la fuente predilecta de Diana y allí solía bañarse por lo que Acteón sorprendió a la diosa desnuda, en pleno baño. La irritación de la diosa fue tal que arrojó a la cara de Acteón unas gotas de agua que transformaron al joven en ciervo. Acteón salió corriendo de la cueva y sus propios perros le devoraron. Pero en esta ocasión, Vermeer no se interesa por el castigo de Acteón sino por el baño purificador de los pies de la diosa, relacionando así a Diana con Cristo. Para algunos especialistas, la presencia del perro y del cardo -símbolo masculino- anuncian la inmediata presencia de un personaje masculino, posiblemente Acteón. La escena se desarrolla en un paisaje donde Diana y dos de sus ninfas se sientan en una piedra para descansar de su agotadora jornada cinegética. Una de ellas está de espaldas y deja ver ligeramente su espalda al desnudo. Otra de las ninfas, en primer plano y de perfil, lava los pies de la diosa mientras una tercera, vestida de oscuro, contempla la escena; la cuarta, con falda azul y corpiño rojo, intenta relajar sus cansados pies, destacando el intimismo de su postura. La acción se desarrolla al atardecer, quedando algunos de los rostros de las mujeres ensombrecidos, lo que es interpretado por algunos expertos como una referencia a la relación entre Diana y Selene, la diosa de la luna, por lo que aparece con una diadema adornada con una media luna. Debido a la presencia de imperfecciones y de ciertas carencias en el cuadro, la obra todavía muestra dudas sobre su autoría, estando atribuida a Nicolaes Maes durante mucho tiempo. Sin embargo, las tonalidades amarillas y azules se muestran como una carta de presentación continua en la obra de Vermeer, al igual que las sensaciones atmosféricas y las pinceladas "puntillistas" a la hora de aplicar el color, lo que lleva la paternidad de la obra hacia los pinceles del maestro de Delft. Podemos destacar la castidad contenida en el cuadro de Vermeer frente a la sensualidad de la figura de Betsabé pintada por Rembrandt en esas mismas fechas. Las figuras presentan una poderosa monumentalidad, desmedida en algunos casos como la mano y el brazo derechos de la diosa. Las influencias deberíamos buscarlas en Tiziano, Giorgione o Veronés pero no encontramos ningún dato que permita asegurar el conocimiento por parte de Vermeer de sus obras.</p>
contexto
Este es el primer viaje y las derrotas y camino que hizo el Almirante don Cristóbal Colón cuando descubrió las Indias, puesto sumariamente, sin el Prólogo que hizo a los reyes, que va a la letra y comienzo de esta manera IN NOMINE DOMINI NOSTRI IHESU CHRISTI Porque, cristianísimos y muy altos y muy excelentes y muy poderosos príncipes, Rey y Reina de las Españas y de las islas de la mar, Nuestros Señores, este presente año de 1492, después de Vuestras Altezas haber dado fin a la guerra de los moros que reinaban en Europa y haber acabado la guerra en la muy grande Ciudad de Granada, adonde este presente año, a dos días del mes de enero, por fuerza de armas vide poner las banderas reales de Vuestras Altezas en las torres de la Alhambra, que es la fortaleza de la dicha ciudad, y vide salir al rey moro a las puertas de la ciudad y besar las reales manos de Vuestras Altezas y del Príncipe mi Señor, y luego en aquel presente mes, por la información que yo había dado a Vuestras Altezas de las tierras de India y de un príncipe que es llamado Gran Can, que quiere decir en nuestro romance Rey de los Reyes, como muchas veces él, y sus antecesores habían enviado a Roma a pedir doctores en nuestra Santa fe porque le enseñasen en ella y que nunca el Santo Padre le había proveído, y se perdían tantos pueblos cayendo en idolatrías e recibiendo en sí sectas de perdición, y Vuestras Altezas como Católicos cristianos y príncipes amadores de la Santa fe cristiana y acrecentadores de ella, y enemigos de la secta de Mahoma y de todas idolatrías y herejías, pensaron de enviarme a mí, Cristóbal Colón, a las dichas partidas de India para ver los dichos príncipes y los pueblos y las tierras y la disposición de ellas y de todo, y la manera que se pudiera tener para la conversión de ellas a nuestra santa fe; y ordenaron que yo no fuese por tierra al Oriente, por donde se acostumbra de andar, salvo por el camino de Occidente, por donde hasta hoy no sabemos por cierta fe que haya pasado nadie. Así que, después de haber echado fuera todos los judíos de todos vuestros Reinos y Señoríos, en el mismo mes de enero mandaron Vuestras Altezas a mí, que con armada suficiente me fuese a las dichas partidas de India; y para ello me hicieron grandes mercedes y me ennoblecieron, que dende en adelante yo me llamase Don y fuese Almirante Mayor de la mar océana y Visorrey e Gobernador perpetuo de todas las islas y tierra firme que yo descubriese y ganase, y de aquí adelante se descubriesen y ganasen en la mar Océano, y así sucediese mi hijo mayor, y él así de grado en grado para siempre jamás. Y partí yo de la Ciudad de Granada a 12 días del mes de mayo del mismo ano de 1492, en sábado, y vine a la villa de Palos, que es puerto de mar, a donde yo armé tres navíos muy aptos para semejante hecho, y partí de dicho puerto muy abastecido de muy muchos mantenimientos y de mucha gente de la mar, a tres días del mes de agosto de dicho año, en un viernes, antes de la salida del sol con media hora, y llevé el camino de las islas Canarias de Vuestras Altezas, que son en la dicha mar Océana, para de allí tomar mi derrota y navegar tanto que yo llegase a las Indias, y dar la embajada de Vuestras Altezas a aquellos príncipes y cumplir lo que así me habían mandado; y para esto pensé de escribir todo este viaje muy puntualmente, de día en día, todo lo que yo hiciese y viese y pasase, como adelante se verá. También, Señores Príncipes, allende de escribir cada noche lo que el día pasare, y el día lo que la noche navegare, tengo propósito de hacer carta nueva de navegar, en la cual situaré toda la mar y tierras del mar Océano en sus propios lugares, debajo su viento, y más, componer un libro y poner todo por el semejante por pintura, por latitud del equinocial y longitud del Occidente, y sobre todo cumple mucho que yo olvide el sueño y tiente mucho el navegar, porque así cumple, las cuales serán gran trabajo.