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En 1827 Aparicio pinta uno de sus cuadros más destacados que, por desgracia, desapareció, pudiendo tener una idea aproximada gracias al boceto que se conserva en el Museo Romántico. Según Lafuente Ferrari se representa "la liberación del rey Fernando VII en el Puerto de Santa María por las tropas del duque de Angulema, en 1823". Fue uno de los cuadros más alabados de su momento al tener un amplio número de retratos, siendo una de las primeras obras de crónica pintadas en España. Las alabanzas llegaron incluso de la propia Casa Real, visitando el rey Fernando VII al pintor en su estudio. En la composición podemos apreciar al monarca delante de un amplio grupo de personas que tienen casi todas la cabeza a la misma altura, isocefalia que recuerda a las pinturas y esculturas medievales. En el fondo aparece un edificio, con lo que el pintor consigue mayor profundidad espacial. El destacado dibujo y la limitación del colorido -empleando rojos, azules y blancos, fundamentalmente- caracterizan esta composición en la que sobresale la habilidad del maestro para conseguir la galería de retratos.
obra
Uno de los lienzos más atractivos de la serie pintada por Rubens para el palacio de Luxemburgo de París es el que representa el desembarco de la recién casada María de Médicis en Marsella. El episodio tuvo lugar el 3 de noviembre de 1600. La novia llega al puerto de Marsella acompañada de su séquito, precedida por las trompetas de la Fama -la figura alada que encontramos en la parte superior de la composición- y en compañía de Neptuno, tritones y nereidas que han llevado el navío hasta buen puerto. Allí María es recibida por las personificaciones de Francia -con los brazos abiertos, un manto decorado con la flor de lis y un casco- y de Marsella. En el barco se queda el comandante de la flota y los marineros, contemplando atentamente el espectáculo.La composición está divida en tres partes, ocupando la inferior las figuras marinas, en posturas escorzadas, que contrastan con el equilibrio de la zona media. El movimiento vuelve a la zona superior, en la figura de la Fama. La vitalidad de las figuras es una característica de la pintura del maestro flamenco mientras que la luz que baña la escena y el colorido empleado son claras referencias a la influencia de la escuela veneciana, especialmente Tiziano, cada vez mayor en la pintura de Rubens. La Boda de María de Medicis y el rey Enrique IV, La felicidad de la Regencia de María de Medicis y el Intercambio de princesas también forman parte de esta espectacular serie encargada por la propia María de Medicis para glorificar su mediocre reinado, tarea complicada que en manos de Rubens alcanza cotas difícilmente superables.