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Personaje
Pintor
Pintor holandés próximo a los planteamientos de los caravaggistas de Utrecht. Fue alumno de Honthorst, y se dedicó a temática religiosa. Terminó por establecerse en Italia, donde murió.
obra
El santuario de Stonehenge se levanta en el paisaje de Wessex como un reto hacia una fuerza sobrehumana. Sólo un incentivo religioso pudo motivar tamaña empresa comunitaria. Y sólo la existencia de una élite dirigente puede explicar que este proyecto se llevara a la práctica. La obra se realizó en diferentes etapas que van desde mediados del III milenio hasta mediados del milenio siguiente. En el lugar exacto, y único en muchas millas a la redonda, de Stonehenge, la luna llena se coloca exactamente perpendicular a la salida del sol en el solsticio de verano (próximo al 21 de junio). Precisamente es el solsticio de verano el fenómeno natural sobre el que gira la concepción y planificación del monumento. Muy pronto, tras la delimitación del foso circular y del bancal situado a su costado interno, Stonehenge dispuso de las cuatro piedras de las estaciones que, colocadas en las esquinas de un rectángulo perfectamente trazado, delimitan un ángulo recto exacto, al coincidir con la línea del amanecer en el día del solsticio de verano. Así se planteó a mediados del III milenio a. C. Llegada una fecha en torno al 1750 a. C. (según las últimas dataciones del carbono 14), Stonehenge atravesó por una decisiva remodelación, que básicamente consistió en una ligera reorientación del círculo con objeto de exaltar mejor el acontecimiento del cosmos al que estaba dedicado. Se amplió la entrada y se prolongó en una avenida que recogiera la piedra tope (heel stone). En el centro se procedió al levantamiento de un doble círculo de monolitos de arenisca azulada traídos desde el sur de Gales. Cuando este proyecto del interior estaba en fase avanzada se decidió repentinamente suspenderlo. Las piedras de tal clase y de tal porte se retiraron. Sin excesiva demora, Stonehenge fue renovado (hacia el 1720). Esta vez, el monumento tomó una última configuración, si bien la definitiva costaría otras dos remodelaciones. Stonehenge entra en el período III con la erección, en el sitio de los monolitos retirados, de un nuevo círculo de gigantescas piedras (treinta de veinticinco toneladas cada una), de arenisca local, enlazadas con dinteles (de cinco toneladas) trabados entre sí mediante junturas de espiga y mortaja. Dicho círculo megalítico encerraba en su interior cinco unidades de tres piedras (trilitos), dos soportes y un dintel que formaban un arco de herradura en planta. Así reconstruido, Stonehenge fue objeto de nuevos trabajos de remodelación. El período III b fue esencialmente un tiempo de engrandecimiento y revestimiento del monumento. Se recuperaron al menos veinte de los monolitos de arenisca azulada desechados en la fase anterior, y se alzaron en el interior del espacio delimitados por los trilitos. Complementariamente se cavaron dos círculos concéntricos de hoyos que alojaron otros tantos postes (presumiblemente de piedra) en la periferia del núcleo monumental. Pero, nuevamente, este proyecto no llegó a acabarse nunca. A la postre, acaeció la renovación final en Stonehenge. Ello supuso, otra vez, un soberbio esfuerzo de carga y descarga. El núcleo central de la construcción quedó libre de las piedras de arenisca azulada que últimamente se habían colocado allí. En compensación, sin embargo, dichas piedras se recogieron en un círculo entre los trilitos que forman un arco de herradura y el círculo, hasta aquí inamovible, de los monolitos de arenisca local. El eje visual del conjunto lo formaría una línea que desde la avenida de la entrada terminaría en un imponente bloque de arenisca azulada que se levantó en esta fase final a la cabecera del marco de los trilitos.
contexto
Esa sociedad pujante de la Edad de Bronce Antiguo tuvo ya a la vista el famoso monumento megalítico de Stonehenge (Wiltshire, Inglaterra). Hacer mención de Stonehenge supone traer a discusión un hito y un mito universal. Se trata de una construcción que no por conocida ha dejado de fascinar a prehistoriadores, a antropólogos, o a cualquier curioso del pasado de la Humanidad. Stonehenge ofrece al viajero una obra arquitectónica descomunal, pero, sobre todo, le brinda la oportunidad de reflexionar sobre el esfuerzo del hombre del II milenio a. C. en este punto del Universo por medir la secuencia periódica de las estaciones del año. En nuestra última visita al lugar oímos a una niña de corta edad preguntar a su hermanito menor: "¿tú no sabes qué es Stonehenge?", y explicar: "Stonehenge es un calendario". En el lugar exacto, y único en muchas millas a la redonda, de Stonehenge, la luna llena se coloca exactamente perpendicular a la salida del sol en el solsticio de verano (próximo al 21 de junio). Precisamente es el solsticio de verano el fenómeno natural sobre el que gira la concepción y planificación del monumento. Muy pronto, tras la delimitación del foso circular y del bancal situado a su costado interno, Stonehenge dispuso de las cuatro piedras de las estaciones que, colocadas en las esquinas de un rectángulo perfectamente trazado, delimitan un ángulo recto exacto, al coincidir con la línea del amanecer en el día del solsticio de verano. Así se planteó a mediados del III milenio a. C. Llegada una fecha en torno al 1750 a. C. (según las últimas dataciones del carbono 14), Stonehenge atravesó por una decisiva remodelación, que básicamente consistió en una ligera reorientación del círculo con objeto de exaltar mejor el acontecimiento del cosmos al que estaba dedicado. Se amplió la entrada y se prolongó en una avenida que recogiera la piedra tope (heel stone). En el centro se procedió al levantamiento de un doble círculo de monolitos de arenisca azulada traídos desde el sur de Gales. Cuando este proyecto del interior estaba en fase avanzada se decidió repentinamente suspenderlo. Las piedras de tal clase y de tal porte se retiraron. Sin excesiva demora, Stonehenge fue renovado (hacia el 1720). Esta vez, el monumento tomó una última configuración, si bien la definitiva costaría otras dos remodelaciones. Stonehenge entra en el período III con la erección, en el sitio de los monolitos retirados, de un nuevo círculo de gigantescas piedras (treinta de veinticinco toneladas cada una), de arenisca local, enlazadas con dinteles (de cinco toneladas) trabados entre sí mediante junturas de espiga y mortaja. Dicho círculo megalítico encerraba en su interior cinco unidades de tres piedras (trilitos), dos soportes y un dintel que formaban un arco de herradura en planta. Así reconstruido, Stonehenge fue objeto de nuevos trabajos de remodelación. El período III b fue esencialmente un tiempo de engrandecimiento y revestimiento del monumento. Se recuperaron al menos veinte de los monolitos de arenisca azulada desechados en la fase anterior, y se alzaron en el interior del espacio delimitados por los trilitos. Complementariamente se cavaron dos círculos concéntricos de hoyos que alojaron otros tantos postes (presumiblemente de piedra) en la periferia del núcleo monumental. Pero, nuevamente, este proyecto no llegó a acabarse nunca. A la postre, acaeció la renovación final en Stonehenge. Ello supuso, otra vez, un soberbio esfuerzo de carga y descarga. El núcleo central de la construcción quedó libre de las piedras de arenisca azulada que últimamente se habían colocado allí. En compensación, sin embargo, dichas piedras se recogieron en un círculo entre los trilitos que forman un arco de herradura y el círculo, hasta aquí inamovible, de los monolitos de arenisca local. El eje visual del conjunto lo formaría una línea que desde la avenida de la entrada terminaría en un imponente bloque de arenisca azulada que se levantó en esta fase final a la cabecera del marco de los trilitos. Stonehenge se levanta en el paisaje de Wessex como un reto hacia una fuerza sobrehumana. Sólo un incentivo religioso pudo motivar tamaña empresa comunitaria. Y sólo la existencia de una élite dirigente puede explicar que este proyecto se llevara a la práctica. Tal figura social debió probablemente estar investida de una autoridad medianera entre la esfera de lo humano y de lo divino. Es decir, una jerarquía influyente en el sentimiento sacro (¿jerarquía sacerdotal?) estuvo por detrás de la iniciativa y de la realización del monumento de Stonehenge. Se da la circunstancia de que, aunque el más destacado, el círculo de Stonehenge es uno más de los círculos de piedras de la región. Otros son igualmente importantes dentro de un radio de 4 km: Durington Walls, o Woodhenge, por ejemplo, y estuvieron en pie al mismo tiempo. Salta a la vista, pues, que entre los hombres que acometieron el duro trabajo de extraer, acarrear y poner en su sitio tantos y tan pesados monolitos hubo un afán de superación y de emulación. Pero la grandeza incomparable de Stonehenge estriba tanto en su inigualable ubicación para la función deseada como en el virtuosismo técnico con el que fue llevada a cabo la edificación. En particular, la hazaña arquitectónica consiste en haber sabido elevar y juntar los dinteles del círculo principal, erigido en el período III con bloques de arenisca local. Stonehenge, por consiguiente, ofrece dos méritos supremos distintos: el conceptual de la época de la fundación, y el artístico de la fase de transformación del monumento casi a mediados del II milenio a. C. Desde el punto de vista sociológico, la creación del monumento de Stonehenge delata a unos constructores unidos por un arraigado sentido de la comunidad en su proyección al más allá. La remodelación a gran escala del mismo obliga a pensar en un cambio de mentalidad, en una proyección más terrenal e interesada de la empresa. Se viene entendiendo que la imponente obra arquitectónica en el ancestral y sagrado sitio de Stonehenge pudo ser consecuencia de una desacralización del lugar. Al arte de la Edad de Bronce Antiguo le concierne esta última faceta de Stonehenge.
obra
En Stonehenge se combinan dos tipos de piedra: la arenisca azulada, procedente de Gales y el granito, traídos desde Marlborough Downs. El monumento megalítico esta dispuesto en forma de herradura. Está dedicado al dios Sol, y su planificación gira en torno al solsticio de verano, de tal forma que el eje coincide exactamente con el lugar en el que sale el sol el día más largo del año. Sufrió diversas remodelaciones en los años posteriores a su primitiva construcción.
Personaje
Escultor
Pintor
Stoss vive la transición del gótico tardío al renacimiento. Como Pacher, su contemporáneo, fue uno de los principales artistas en su género. De su primera época es el altar de la iglesia de Santa María en Cracovia, donde reproduce el momento de La muerte de la Virgen en el centro y otros relieves con escenas de su vida. En esta obra el linealismo y la expresividad de las figuras resultan exageradas. Realizó numerosos encargos para la zona de Cracovia y otras ciudades de Polonia. En 1496 regresa a Nuremberg, donde abandona el dramatismo de sus anteriores composiciones y adopta un estilo más sereno, aumentan el espacio de sus superficies. De esta época son la Virgen y el Niño, hoy en el Museo Nacional de Nuremberg o el grupo de la Anunciación en San Lorenzo de Nuremberg. De su faceta como grabador tan sólo han llegado hasta nuestros días diez grabados, realizados entre 1480 o 1520. La agitación y el nerviosismo del dibujo de estas estampas se identifican con su primer periodo como escultor. De su legado pictórico tan sólo se conoce las alas del altar de la iglesia parroquial de Münnerstadt, realizado en 1504 por Riemenschneider.
fuente
Anticipándose al estallido de la guerra, los alemanes comenzaron a fabricar en 1934 este tipo de vehículos ligeros. A diferencia de otros todoterreno, este prototipo debía adaptarse a las exigencias del ejército. No se produjo en serie hasta 1936. Para su montaje se emplearon piezas procedentes de distintos fabricantes. Aunque el chasis no ofrecía ninguna diferencia respecto a otros modelos, en este caso se reforzó el motor, la suspensión y la transmisión. Este 4x4 disponía de cinco marchas hacia delante y marcha atrás.
fuente
Nombre dado en Grecia al Comandante en Jefe de las fuerzas militares, y a quien incumbía la responsabilidad de conducir y concentrar las fuerzas, en busca del éxito.
Personaje
Músico
Su progenitor, músico de profesión, le inculcó desde que era niño el gusto por la música. Con seis años empieza a tocar el violín. Discípulo de Meyer -director de orquesta de la Corte-, estudia teoría musical y se inicia en el arte de la composición y la instrumentación. A esta época pertenece "Sinfonía en re" y "Marcha solemne". A lo largo de su trayectoria profesional fue director de orquesta de numerosas instituciones. En este tiempo incrementó su producción musical con obras como "Don Juan", o "Aus Italien", su ópera "Guntram", etc. En 1898 es nombrado director de la Opera de Berlín, más tarde ocupó el mismo puesto en la capilla de la corte de Berlín y entre 1914 y 1924 dirigió la Opera de Viena. Otras de sus obras más destacas son: "Salomé", "Elektra", "El caballero de la rosa", "Ariadna en Naxos" y "Elena de Egipto", entre otras obras.