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monumento
Situada en el centro de Viena, la catedral de San Esteban constituye el verdadero pulmón de la ciudad. Casi nada del templo románico levantado en el siglo XIII ha resistido el paso del tiempo; únicamente, la Puerta de los Gigantes y las Torres de los Paganos son los originales. La nave central, el coro y las capillas laterales, de estilo gótico, proceden de las sucesivas reconstrucciones de los siglos XIV-XV. Algunos de los edificios laterales, como la sacristía inferior, son de estilo barroco. La catedral cuenta con una torre septentrional nunca finalizada porque, según la leyenda, su autor, Hans Puchsbaum, al pronunciar el nombre de Dios rompió un pacto que tenía con el diablo, quien le hizo caer fulminado. Stephansdom está coronada por la aguja o steffi, de estilo gótico y con unos 137 metros de altura; desde la sacristía salen las escaleras que conducen al mirador. La Puerta de los Gigantes y las Torres de los Paganos forman la entrada a la catedral y, según se cree, ambas estructuras se alzan sobre el solar de un templo pagano. En uno de los laterales, encontramos la Puerta de los Cantores, de uso exclusivo para varones. En el bajorrelieve del tímpano se representan escenas de la vida de San Pablo. En la parte posterior de la catedral se puede ver el Tejado de los Azulejos, cubierto por unos 250.000 azulejos meticulosamente restaurados tras los daños producidos durante la II Guerra Mundial. El interior de Stephansdom alberga verdaderas joyas de arte, tanto de la escultura como de la pintura. Destaca especialmente la escultura gótica, como el púlpito, de exquisita factura, y las figuras que decoran los bancos, doseles y baldaquinos de diversos altares laterales. A la izquierda del altar mayor se halla el retablo del altar Wiener Neustädter, de principios del siglo XV, con 72 imágenes polícromas de santos que componen hermosos grupos escultóricos. El altar mayor de la catedral, situado bajo la cúpula, conserva urnas funerarias de miembros de la familia Habsburgo, entre ellas el sepulcro del emperador Federico III, realizado en mármol rojo. El retablo mayor es obra de Tobías Pock y representa el martirio de San Esteban.
obra
El verdadero nombre del retratado era Steven Gérard, natural de Amsterdam y fallecido en Haarlem en 1671, ocupando relevantes cargos en la ciudad. Contrajo matrimonio con Isabella Coymans, miembro de una de las familias más importantes de Haarlem, viviendo la pareja largas temporadas en Amsterdam. El escudo familiar que aparece en la pared ha permitido identificar al modelo, apuntándose a un retrato nupcial ya que también se conserva el de Isabella, en una colección particular parisina. Steven adaptó su nombre al latín siguiendo la moda humanista que corrió por los Países Bajos en el siglo XVII. El modelo aparece con sus mejores galas, iluminada su amplia figura por un potente foco de luz procedente de la izquierda, en sintonía con los retratos pintados por Tiziano y Tintoretto en Venecia, resaltando los brillos y las tonalidades claras del traje así como los gestos y la personalidad del modelo. Las pinceladas son rápidas y empastadas, renunciando a los detalles para interesarse Hals por el concepto pictórico, por la luz y el color, en sintonía con la obra de Rembrandt, su principal "competidor" en la retrastística holandesa del Barroco. Este estilo rápido y abocetado será retomado en el siglo XIX por artistas que deseaban romper con el academicismo como Courbet y Manet.