El sarcófago de Córdoba está dividido en tres paneles, con la representación de una puerta entreabierta como motivo central. La puerta simula ser en realidad el acceso a un templete, flanqueado por columnas y coronado por un frontón. En los paneles laterales, un hombre y una mujer, cada uno en uno de ellos, miran al frente, acompañados por un preceptor de su mismo sexo; como fondo, amplios cortinajes. El sarcófago repite un tipo relativamente frecuente a mediados del siglo III d. C. Los difuntos se preparan para su nueva vida, simbolizada por la puerta entreabierta, para la que se han preparado mediante el cultivo de las artes y del espíritu.
Busqueda de contenidos
obra
Una vaca es ordeñada para dar de beber a la reina mientras su ternero, atado a una de las patas, permanece alejado de la ubre materna. La lágrima que cae por su mejilla que la madre llora apenada. El relieve fue realizado en la XI Dinastía.
obra
La preocupación que sentía la civilización etrusca por la vida del más allá está presente en sus manifestaciones artísticas. Este sarcófago es una muestra de ello, el hecho de que el difunto aparezca representado, asegura de alguna de manera, su pervivencia. Esta mujer aparece ricamente ataviada con el típico collar de siemprevivas y sosteniendo en su mano izquierda el óbolo para pagar a Caronte, genio del infierno, encargado de llevar las almas a través de los pantanos del Aqueronte, hasta la orilla contraria al río de los muertos.
obra
No cabe duda de que el estilo praxitélico tiñó el ámbito ateniense de su época: las obras que lo ostentan, aun sin poder ser atribuidas con seguridad al maestro o a su taller, alcanzan en ocasiones un nivel que impide pasarlas por alto: es el caso, por ejemplo, del Sarcófago de las Plañideras, encargado por un monarca fenicio de Sidón y encontrado en su lejana necrópolis. "Es verosímil que el Sarcófago de las Plañideras sea el del rey sidonio Estratón, muerto hacia el 358, y que las mujeres dispuestas en los intercolumnios de un edificio jónico simulado representen el numeroso harén del difunto. Hábilmente variadas, pero con un estilo convencional que se inspira en modelos áticos, estas figuras no están unidas por un ritmo capaz de darles vida" (J. Charbonneaux).
obra
Fue encontrado, en 1871, en un paraje llamado Dehesa de Santa María de las Albueras, sobre una de las terrazas situadas al sur del Tajo, cerca de Talavera de la Reina (Toledo). El informe de la Real Academia de San Fernando dice que el hallazgo se produjo "en un recinto subterráneo de planta hexagonal, construido de sillería y cubierto con bóveda de hormigón romano". Las excavaciones arqueológicas, realizadas años después y dirigidas por el alemán T. Hauschild, mostraron que se trataba de un mausoleo con cripta funeraria, reutilizado como mezquita durante el periodo andalusí, lo que explicaría la profanación de las figuras. Este sarcófago romano presenta en su frente a Cristo entronizado con seis apóstoles a cada lado, vestidos con túnicas romanas y colocados bajo una arquería con columnas. Sobre los arcos aparece el nombre de cada uno de los apóstoles. Todas las figuras aparecen sin cabeza, debido a una rotura intencionada posterior a su utilización. Fue realizado en un taller hispano en época del emperador Teodosio I (379-395) y está tallado sólo por uno de sus frentes, ya que el otro se adosaría a un muro de la cámara funeraria o mausoleo. Se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.
obra
Cataluña es la que ofrece dentro de la Península Ibérica un mayor número de sarcófagos antiguos, que demuestran la existencia de relaciones directas y frecuentes con los talleres de Roma y con los de Francia. El sarcófago de Leocadio de Tarragona es obra de un taller que dejó otras obras en Cartago, pero en él se contiene una excepción iconográfica muy significativa: el rollo de la ley que recibe Moisés de la mano divina está abierto en el extremo y sobre él se ha grabado un crismón, con el sentido de reunir en una misma transmisión la ley mosaica y la de Jesucristo. En el otro lateral nos encontramos con el sacrificio de Isaac, uno de los temas iconográficos más repetidos en los primeros tiempos del cristianismo. El sarcófago está realizado sobre piedra local.
obra
Se conoce con el nombre de sarcófago de los Dos Hermanos, ya que en la escena central e inscritos en una concha (que simboliza el bautismo) se representan dos rostros de llamativo parecido. Uno de ellos, el mayor, porta el rótulo de las escrituras. A partir de la época de Constantino, la forma más común de representar las escenas bíblicas en los sarcófagos es por medio de registros corridos superpuestos, como aquí vemos, donde se desarrolla todo un programa iconográfico que asegura la salvación del difunto.
obra
En la cara principal del sarcófago denominado de los Esposos encontramos una concha central donde se hallan los bustos de los difuntos. Esta concha central se presenta rodeada de escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento que aparecen ordenadas en dos registros, en altorrelieve. Entre otras escenas destacan la creación de Eva y su presentación a Adán, la adoración de los Magos, Moisés y la Fuente Milagrosa o la entrega de las Tablas de la Ley a Moisés. Esta estructura también se encuentra en el Sarcófago de los Dos Hermanos.
obra
Existen numerosas dudas alrededor de este famoso sarcófago etrusco hallado en pedazos en una tumba de Caere. Los especialistas se plantean numerosas preguntas: si se representa a los cónyuges durante el banquete fúnebre o en cualquier otro banquete de la vida aristocrática; si el sarcófago está realizado para sepultar a ambos esposos o sólo a uno de ellos; por qué se produjo la sustitución de los sarcófagos en forma de cofre por estos lechos comensales. Sí parecen llegar a un acuerdo en cuanto al autor, que no sería griego -aunque las cabezas y los torsos tengan rasgos focenses-, al igual que el principio antihelénico por el que se rige el conjunto como es el desprecio por la parte inferior del cuerpo humano; las piernas no parecen existir aunque el calzado se reproduce con todo detalle.
obra
En la Península Ibérica contamos con una nutrida representación de sarcófagos, entre los que se encuentran algunos de gran interés. Como en el resto del Imperio, en ellos se reproducen principalmente motivos iconográficos religiosos y mitológicos, relacionados con algunos temas muy concretos; tenemos así, por ejemplo, el sarcófago de Husillos, en Palencia, con una representación del mito de Orestes. El sarcófago fue descubierto en el claustro de la iglesia de este pueblo palentino pero en la actualidad se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, pese a la unánime protesta popular que provocó su marcha del pueblo en 1870.Los episodios de la vida de Orestes se relacionan con la muerte vengadora y el remordimiento posterior. Orestes era hijo de Agamenón y Clitemnestra y hermano de Ifigenia y Electra. Cuando su padre se embarcó en la lucha contra Troya sacrificó a Ifigenia para conseguir buenos vientos. Clitemnestra no perdonó la muerte de su hija y cuando su esposo regresó de la lucha, le asesinó ayudado de su amante Egisto. Cuando Orestes creció se vio inmerso en una tremenda decisión: vengar la muerte de su padre o asesinar a su madre. El oráculo de Delfos le indicó que debía vengar a Agamenón. Con ayuda de Electra mató a su madre y a Egisto, pero tuvo que abandonar el país empujado por las Furias que reclamaban venganza. Gracias a Atenea, Orestes pudo regresar a su patria tras expiar sus crímenes.