En la Península Ibérica contamos con una nutrida representación de sarcófagos, entre los que se encuentran algunos de gran interés. Como en el resto del Imperio, en ellos se reproducen principalmente motivos iconográficos religiosos y mitológicos, relacionados con algunos temas muy concretos; tenemos así, por ejemplo, el sarcófago de Husillos, en Palencia, con una representación del mito de Orestes. El sarcófago fue descubierto en el claustro de la iglesia de este pueblo palentino pero en la actualidad se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, pese a la unánime protesta popular que provocó su marcha del pueblo en 1870.Los episodios de la vida de Orestes se relacionan con la muerte vengadora y el remordimiento posterior. Orestes era hijo de Agamenón y Clitemnestra y hermano de Ifigenia y Electra. Cuando su padre se embarcó en la lucha contra Troya sacrificó a Ifigenia para conseguir buenos vientos. Clitemnestra no perdonó la muerte de su hija y cuando su esposo regresó de la lucha, le asesinó ayudado de su amante Egisto. Cuando Orestes creció se vio inmerso en una tremenda decisión: vengar la muerte de su padre o asesinar a su madre. El oráculo de Delfos le indicó que debía vengar a Agamenón. Con ayuda de Electra mató a su madre y a Egisto, pero tuvo que abandonar el país empujado por las Furias que reclamaban venganza. Gracias a Atenea, Orestes pudo regresar a su patria tras expiar sus crímenes.
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El sepulcro santo conoce un gran auge durante el siglo XIV en Cataluña. Se estaba trabajando en el de Santa Eulalia en 1328, y según informa el mismo documento, era un artista de origen pisano el que lo realizaba. La afluencia de maestros italianos a la Corona de Aragón durante el Trescientos es regular. Se trata de pintores como Rómulo de Florencia; escultores como Andrea Chiesanova; orfebres como Tuccio de Sens (Siena), Tibald de Campania, etcétera. En realidad, la incorporación de los reinos orientales al gótico, se debe a superposición de este arte totalmente formado sobre la tradición tardorrománica local, y esto es debido a la colonización artística resultado del asentamiento tanto de maestros italianos como franceses en esta zona.
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El escultor sienés Tino di Camaino es uno de los artistas más prolíficos y viajeros del Trecento italiano. Trabajó en la catedral de Siena donde se formó, en Pisa, en Florencia y, finalmente, en Nápoles, ciudad en la que estuvo al servicio del rey Roberto de Anjou. Destacan sus realizaciones en el campo funerario y el carácter expresionista de sus personajes, en una versión muy personal del espíritu que late también en Giovanni Pisano. Tino es, asimismo, el artífice de una traslación a tierras meridionales italianas de los renovadores presupuestos artísticos pisanos del primer Trecento.
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De gran parecido con el conocido como Sarcófago de los Dos Hermanos, éste representa en el registro superior las escenas el juicio de Salomón, Adan y Eva, las bodas de Caná y la multiplicación de los panes y los peces. Rossi le dio el nombre de "dogmático" al establecer un paralelismo entre estas y las del registro inferior se representan la adoración de los Magos, la curación de un ciego, Daniel entre los leones, Pedro y el gallo y Pedro bautizando a Cornelio.