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Jeremías es el último profeta de la serie pintada por Miguel Ángel en la Sixtina. En su futuro, aquel contempla la destrucción de Jerusalén por lo que se muestra pensativo, desplomándose en el pequeño trono que le sirve de asiento. Su tamaño es tan amplio que deja ridículo el bloque de mármol donde se ubica. El gesto meditativo del profeta se reafirma en la figura femenina que le acompaña al fondo, indicando Buonarroti su capacidad para expresar los estados del alma, especialmente la tensión y la angustia que parecían presentes en su vida. La enorme figura se relaciona con la escultura del Moisés ejecutado por el maestro para la tumba de Julio II, ofreciéndose como un hombre lleno de la "terribilità" que caracteriza al genio. Su volumetría es absoluta, rompiendo con la planitud de la superficie donde está pintado, proyectando sus piernas hacia el espectador. Sus ropajes gozan de una armonía cromática de gran belleza, creando en la figura un contraste de claroscuro que refuerza la tensión del momento.
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Las Sibilas y los Profetas tienen su puesto en la Capilla Sixtina justificado ya que supieron ver y profetizar el advenimiento del Redentor. Al incluir a las Sibilas se enlaza el Cristianismo con el mundo greco-latino, tendiendo a incluir elementos de la cultura clásica. El Neo-platonismo que conoció Miguel Ángel durante su estancia en Florencia sirvió para recuperar estas relaciones entre ambos mundos. El profeta Joel es aludido por san Pedro en relación a la efusión del Espíritu Santo (Hechos de los Apóstoles, 2; 14-21). Aparece como el resto de sus compañeros, sentado en un trono arquitectónico, enfrascado en la lectura de un códice y acompañado de dos amorcillos. Su figura es amplia y maciza, de exactas proporciones, destacando su rostro donde se ha querido ver a Bramante - no es muy sensato este planteamiento ya que Bramante y Buonarroti no se llevaban nada bien - con un gesto serio y atento en su quehacer. La potente anatomía queda oculta bajo la pesada túnica malva, adornándose con un manto rojizo donde se exhibe la importancia del relieve en el maestro. El propio escorzo del personaje nos indica la manera de entender la pintura en Miguel Ángel, interesándose por un colorido brillante que ha surgido para el público tras la limpieza de la bóveda, rompiendo con las interpretaciones tradicionales.Joel se ubica en el sector derecho respecto a la pared del altar mayor - donde años más tarde Miguel Ángel pintaría el Juicio Final - frente a la Sibila Délfica y junto a la Embriaguez de Noé.
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El programa constructivo destaca por su amplitud, dando la impresión de que responde a un plan elaborado con la finalidad de dotar de edificios adecuados a las diversas necesidades y servicios individuales y colectivas. En las construcciones destinadas a uso colectivo el inventario muestra una completa serie de edificios, algunos de ellos construidos con un criterio funcional de gran modernidad, como es el caso de la Alhóndiga -del año 1513 - que, además de ser el primer edificio en que se emplean las formas renacentistas, se levantó para cubrir las necesidades de abastecimiento de cereales de los habitantes de Burgos y alrededores, y que demostró su utilidad en años de malas cosechas y situaciones catastróficas, como fueron las distintas epidemias de peste que asolaron la ciudad. Al mismo criterio moderno de garantizar el abastecimiento responde una serie de construcciones, no conservadas, como las Pescaderías, las Carnicerías o las casa de la Cerería o del Carbón. El programa se completaba con construcciones destinadas a la enseñanza -el Colegio de San Nicolás, que sigue cumpliendo la misma función, y el de San Ildefonso -, administración de Justicia y custodia de presos -la Audiencia y Cárcel, edificio desaparecido que se levantaba en la actual Plaza Mayor- y los servicios asistenciales, que se atendían a través de los numerosos hospitales existentes, algunos de los cuales se construyeron en el siglo XVI, felizmente conservados. No obstante, con ser importante lo anterior, el aspecto más interesante, en general poco o inadecuadamente valorado, de estas edificaciones de la arquitectura burgalesa del siglo XVI es la indudable originalidad que manifiestan. Hasta el punto de que algunas de ellas pueden ser juzgadas como verdaderos hallazgos cuando se considera el concepto del espacio, la planta o el alzado, entre otros aspectos. Destaca aún más su interés por cuanto al construirlos así no se buscó conseguir unos especiales efectos estéticos o simbólicos en detrimento de su funcionalidad, sino que se actuó partiendo de un concepto totalmente opuesto. En estas construcciones se pretendió, ante todo, conseguir una más perfecta adaptación de la arquitectura a su función, y como resultado de tal búsqueda, al mismo tiempo, se lograron edificios de gran originalidad, en los que se fundieron la utilidad y una particular belleza, que hizo se convirtieran en prototipos e inspiradores de construcciones semejantes. Ello explica que varios de estos modelos llegaran a alcanzar una gran difusión, en algunos casos al amparo y servicio de los inspiradores y mecenas que, como sucedió con la poderosa familia de los Condestables de Castilla, convirtieron una de estas construcciones -la capilla del Condestable en la catedral de Burgos - en una especie de emblema arquitectónico del linaje. Consideramos como verdaderos modelos tres tipos de edificios: el hospital de enfermerías de planta basilical, las capillas funerarias de ámbito único y el palacio o casa señorial de fachada posterior de tres lados, a modo de loggia o patio porticado abierto a un jardín. Son los tres tipos de edificios que, en mayor o menor medida, centran la actividad constructiva burgalesa del siglo XVI tanto en la arquitectura civil como en la religiosa. La clasificación anterior debe completarse con otros tipos de edificios de variadas funciones. Pero se trata de construcciones que, a pesar de su indudable interés formal y funcional, sus propias características los convierten en brillantes e irrepetibles excepciones, no sólo en el seno de la historia de la arquitectura burgalesa, sino de la nacional y, sin exageración alguna, de la mundial; tales son los casos del Cimborrio y la Escalera Dorada, en la catedral. Y, aunque en un tono muy inferior, destacan igualmente, también con un carácter y función realmente desacostumbrados en la arquitectura española del momento, las construcciones conmemorativas erigidas para recordar y ensalzar a los personajes ligados a la historia de Castilla y de la ciudad, que es el motivo que presidió la construcción del Arco de Fernán González, obra de Juan Ortega de Castañeda, que trabajaba en él en el año 1587 y, junto a otras razones más del momento, la de la fachada de la Puerta de Santa María. Muy diferente a los anteriores por su forma, pero en la misma línea de excepcionalidad en cuanto a su función, es el edificio que se construyó en Covarrubias para archivo del Adelantamiento de Castilla, por orden de Felipe II. El proyecto de este edificio se atribuye a Juan de Herrera, con la intervención de Juan de Vallejo en la construcción; dato éste no muy acorde con la realidad histórica por cuanto Juan de Vallejo difícilmente pudo intervenir por la inadecuación existente entre la fecha de su muerte -año 1568- y la de construcción del edificio, fijada en el año 1575. Al margen de las consideraciones señaladas, el archivo del Adelantamiento de Castilla, que forma la entrada principal al monumental conjunto de Covarrubias, muestra los caracteres propios de la arquitectura burgalesa del último del siglo XVI en su decoración, en contraste con los robustos estribos que recuerdan tiempos anteriores, con el resultado de un conjunto más burgalés que herreriano.
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El principado de Augusto implica un programa urbanístico, en el que cuenta con la colaboración de su yerno M. Vipsanio Agripa, que se proyecta especialmente en las colonias de nueva creación como Emerita Augusta y Caesaraugusta; la fundación de Emerita comporta un conjunto de construcciones entre las que se encuentran las murallas, puente sobre el Anas, teatro y espectáculos, infraestructura de abastecimiento de agua, red de cloacas, etc. Algo parecido se observa en otra deductio augústea como es Caesaraugusta, aunque con la particularidad de que en este caso se hizo sobre el núcleo ibérico preexistente; la dotación de la correspondiente infraestructura urbana (puente, murallas, canalizaciones de abastecimiento y desagüe) tiene su paralelo en la delimitación del foro al que se le dota de los correspondientes monumentos. La actividad urbanística de Augusto afecta también a otras ciudades promocionadas al estatuto colonial con anterioridad como Tarraco, capital provincial, o Carthago Nova, capital del correspondiente conventus; el programa monumental se proyecta en la creación del foro o en la reorganización de los existentes mediante la erección de basílicas destinadas a la administración de justicia o de edificios que directa o indirectamente se relacionan con la atmósfera sacral con la que se funda el principado, que tiene su formalización progresiva en el culto al emperador. La construcción de basílicas se documenta en múltiples casos entre los que se encuentran Emporiae, Tarraco, Clunia, Asturica Augusta, etc.; la proyección del culto al emperador tiene una primera manifestación en la dedicación de una ara a Augusto y en la autorización por Tiberio en el 14 d.C. de la construcción de un templo tras su muerte; con este mismo fenómeno debe relacionarse la importancia que adquiere en las transformaciones urbanísticas de época augústea la construcción de teatros; de ellos, el de Emerita Augusta, datable entre el 6 y el 12 a.C., resulta indicativo de sus vinculaciones religiosas ya que en la parte posterior del escenario (scaena) se localiza una pequeña capilla en la que se descubrió el retrato de Augusto como sumo sacerdote. Las construcciones imperiales tienen su correlato en las modificaciones coetáneas que se documentan en otros centros de menor importancia, tales como Segobriga (Cabeza del Griego, Cuenca), Ercavica (Castro de Santaver, Cuenca), Uxama (Burgo de Osma) o Termes (Tiermes, Soria), donde el factor dinamizador se vincula a las prácticas evergetistas de las elites locales. Precisamente, este contexto social cabe adscribirle a determinados teatros construidos aproximadamente en este período en centros que no habían sido promocionados todavía a un estatuto privilegiado, como ocurre posiblemente en Acinipo (Ronda la Vieja) y Malaca, en los que su relación con el culto al emperador debió de constituir un incentivo para su construcción por parte de las elites locales relacionadas mediante lazos de clientela con el sumo patrono imperial. El amplio programa augústeo no tiene, al igual que ocurre con las promociones estatutarias, una continuidad en los años inmediatamente posteriores correspondientes a la dinastía julio-claudia; en este aspecto, la excepción está constituida por el emperador Claudio, quien procede en el contexto de su política mauritana a la transformación del enclave de Baelo mediante la construcción de una nueva ciudad de planta ortogonal dotada de un programa monumental clásico, en el que se advierte la influencia urbanística en la ordenación del foro y en las técnicas de construcción de ciudades africanas remodeladas anteriormente por Augusto, como Leptis Magna. Las transformaciones en el ordenamiento jurídico de las ciudades hispanas que se aprecian en época flavia tienen su paralelo en programas urbanísticos que se relacionan tanto con el nuevo estatuto derivado del Edicto de Latinidad de Vespasiano y de las correspondientes leyes municipales, como con la potenciación que se opera en la implantación del culto al emperador. Las modificaciones urbanísticas que se operan en Munigua, donde se construye un monumental templo en terraza que tiene precedentes en determinados templos republicanos de Italia, como el de la Fortuna en Palestrina, o en Capera y Conimbriga se relacionan con su nuevo carácter de municipios flavios. En cambio, las remodelaciones que se operan en las capitales provinciales, de las que las de mayor envergadura se constatan en Tarraco con la construcción del nuevo foro provincial, y en Corduba con la del templo de la calle Claudio Marcelo, están fuertemente condicionadas por la dimensión que adquiere en Hispania el culto al emperador. Finalmente, la política urbanística de los emperadores en el siglo II d.C. viene marcada por la importancia que adquieren las remodelaciones efectuadas por Adriano durante la estancia que realiza en diversas ciudades en su viaje a Hispania entre los años 122-125 d.C. Su proyección puede observarse en la importante remodelación que se opera en su ciudad natal de Italica, donde la construcción de la nova urbs tiene su paralelo en la concesión del estatuto de colonia, y en diversas construcciones y restauraciones de edificios religiosos en las tres capitales de provincia. A través de la intervenciones imperiales y de las iniciativas de las elites privadas se proyecta a las ciudades hispanorromanas un modelo urbanístico en el que inciden influencias diversas, dictadas por las concepciones dominantes, que configuran un patrimonio cultural cuya importancia se enriquece continuamente mediante la investigación arqueológica constatable en los últimos descubrimientos de las capitales provinciales, como Corduba o Tarraco, pero también en centros de menor importancia.
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En un principio, como respuesta al mundo cultural borgoñón, los héroes antiguos se transformaron en personajes de fábula inspirados en la literatura caballeresca. Los héroes troyanos y divinidades paganas que decoran con sus extrañas indumentarias el exterior de la Casa de los Tiros de Granada, respondían a esta forma pintoresca de entender los temas de la Antigüedad. Pero muy pronto estas ideas fueron desplazadas por otras más modernas acordes con los postulados defendidos por el Humanismo. La decoración de la Cuarta Dorada del mismo palacio responde ya a un nuevo sentido de la Historia al establecer una relación de continuidad entre el pasado y el presente, mediante la inclusión en los casetones del techo de una serie de personajes ilustres que, como Trajano, Carlos V y el promotor del propio programa, resumen la historia heroica de España. Tenemos bastantes datos como para afirmar que este tipo de decoraciones fueron relativamente frecuentes en los palacios españoles del Renacimiento y demuestran la presencia de unos gustos humanistas en las clases nobles abiertas a este tipo de novedades iconográficas. La Casa de Pilatos, residencia sevillana de los marqueses de Tarifa, es un buen exponente de ello. La relación entre Arte, Cultura e Historia se ejemplariza en la serie de varones ilustres que decoran la galería superior del patio. Representaciones de Cicerón, Horacio y Tito Livio constituyen, entre otras, un grupo de imágenes que demuestran la plenitud con que la cultura europea había penetrado en amplios sectores de la nobleza española. Sirven de complemento a este programa nobiliario los triunfos de Ceres, Flora, Jano y Pomona que, a modo de alegoría de las Cuatro Estaciones, decoran la Sala de las Vidrieras, sirviendo de soporte a las mismas algunos textos de las "Metamorfosis" de Ovidio. Otros edificios también se decoraron con temas de carácter histórico y mitológico como la Casa Blanca de Medina del Campo o el Palacio del Conde de Morata en Zaragoza, aunque algunas residencias aragonesas, como el palacio zaragozano de Zaporta, desarrollaron complejos programas iconográficos como medio de exaltación de la figura del emperador y su asociación con el patrocinador. En este último ejemplo, los frisos, antepechos y galería alta del patio se cubrieron de temas mitológicos y alegóricos -trabajos de Hércules y alegorías de las Tres Gracias, el Amor y la Ocasión- que trataban de vincular al banquero Zaporta con el emperador, a la vez que permiten interpretar este palacio como el Templo de la Fama. Alguno de estos conjuntos tuvieron un adecuado complemento en los jardines que, como los de la residencia de los Duques de Alba en Abadía (Cáceres) o el desaparecido palacio del Duque de Benavente, disponían de fuentes con temas clásicos, esculturas paganas y una gran variedad de motivos ornamentales, que competían en calidad con algunas de las piezas más señaladas de sus importantes colecciones artísticas.
Personaje
Estudió bajo la tutela de Glier, Liadov y Rimski-Korsakov. Sus primeras composiciones las realiza siendo todavía bastante joven. En su primera presentación en público en las Sesiones de Música Contemporánea declara su rechazo el estilo romántico. A partir de 1918 inicia una serie de viajes que le llevan a recorrer toda Europa y Estados Unidos. Durante estos años no deja de trabajar y estrenar obras como "El amor de las tres naranjas" y sus ballets "Chout", "Paso de acero" y "El hijo pródigo". Dieciséis años después regresa a su país natal. El vanguardismo es la tendencia de mayor arraigo entre los artistas de ese momento, por lo que también se refleja en los trabajos de Prokofiev. A estos días pertenece "Angel de fuego" o su "Primer concierto para violín"; obras inspiradas en el expresionismo o el lirismo. El compositor atraído por el realismo escribe en estos días sus mejores piezas. Entre éstas cabe destacar "Pedro y el lobo" de 1936, su bello ballet "Romeo y Julieta", compuesto entre 1935 y 1936, y la ópera "Guerra y Paz". En la última etapa artística de su vida cultivó el neoclasicismo. A lo largo de su carrera artística obtuvo el reconocimiento público con importantes galardones.
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No sin falta de consideración, discreto lector, me moví a un intento tan ajeno de mi profesión, que es militar, tomando la pluma para escribir estos anales del descubrimiento, población y conquista de las Provincias del Río de la Plata, donde en diversas armadas pasaron más de cuatro mil españoles, y entre ellos muchos nobles y personas de calidad, todos los cuales acabaron sus vidas en aquella tierra, con las mayores miserias, hambres y guerras, de cuantas se han padecido en las Indias, no quedando de ellos más memoria, que una fama común y confusa de su lamentable tradición, sin que hasta ahora haya habido quien por sus escritos nos dejase alguna noticia de las cosas sucedidas en 82 años, que hace comenzó esta conquista --de que recibí tan afectuoso sentimiento, como era razón, por aquella obligación que cada uno debe a su misma patria, que luego me puse a inquirir los sucesos de más momento que me fueron posible, tomando relación de algunos antiguos conquistadores, y personas de crédito con otras que yo fui testigo, hallándome en ellas en continuación de lo que mis padres y abuelos hicieron en acrecentamiento de la Real Corona; con que vine a recopilar este pequeño libro tan corto y humilde, cuanto lo es mi entendimiento y bajo estilo, sólo con el celo de natural amor, y de que el tiempo no consumiese la memoria de aquellos que con tanta fortaleza fueron merecedores de ella, dejando su propia quietud y patria por conseguir empresas tan dificultosas. En todo he procurado satisfacer esta deuda con la narración más fidedigna que me fue posible: aunque entiendo que algunos quedarán con más sentimientos que gratitud, por no poder satisfacerles, según lo que merecen; y otros cuyos pasados no anduvieron tan ajustadamente, como debían; mas como el alma de la historia es la pureza y verdad, será fuerza pasar adelante con el fin de ella, por lo cual suplico humildemente a todos los que la vieren, reciban mi buena intención, y suplan con discreción las muchas faltas que en ella se ofrecen.
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Triunfante el movimiento insurreccional, el nuevo gobierno surgido del mismo denunció el tratado con las potencias fascistas en medio de una explosión de alegría generalizada, que mostraba los profundos sentimientos antialemanes existentes entre la población. Hitler, por su parte, consideró este episodio como una verdadera afrenta personal, por lo que decidió castigar de inmediato al pequeño país que se negaba a someterse a sus deseos. Por otra parte, seguía inquietándole la posibilidad de que Belgrado recibiese ayuda británica, lo que abriría en la zona un nuevo frente de incalculables consecuencias. De esta forma, la radio alemana comenzó a lanzar contra Yugoslavia fuertes ataques que la acusaban de gran número de atrocidades, en la misma forma en que se había hecho con ocasión de la agresión a Checoslovaquia dos años antes. Las nuevas autoridades de Belgrado, que ante esta escalada de violencia verbal preveían el lanzamiento de un ataque bélico en cualquier momento, se apresuraron a declarar "ciudades abiertas" a Belgrado, Zagreb y Liubljana, las tres mayores poblaciones del país. De hecho, en aquellos momentos la situación general de los Balcanes no podía presentar rasgos más favorables para un ataque victorioso contra Yugoslavia. El país se encontraba totalmente rodeado por países potencialmente enemigos o susceptibles de servir de plataforma a la acción de los mismos: el Reich e Italia por una parte, y Hungría, Rumania y Bulgaria por otra. Durante las jornadas que mediaron hasta el inicio de la ofensiva, Alemania reiteraría el supuesto hecho de que Yugoslavia se encontraba sumida en el caos debido a la acción de agentes británicos.
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PRÓLOGO A LOS LIBROS SIGUIENTES Habiendo tratado lo que a la historia natural de Indias pertenece, en lo que resta se tratará de la historia moral, esto es, de las costumbres y hechos de los indios. Porque después del cielo y temple, y sitio y cualidades del Nuevo Orbe, y de los elementos y mixtos, quiero decir de sus metales, y plantas y animales, de que en los cuatro libros precedentes se ha dicho lo que se ha ofrecido; la razón dicta seguirse el tratar de los hombres que habitan el Nuevo Orbe. Así que en los libros siguientes se dirá de ellos lo que pareciere digno de relación, y porque el intento de esta historia no es sólo dar noticia de lo que en Indias pasa, sino enderezar esa noticia al fruto que se puede sacar del conocimiento de tales cosas, que es ayudar aquellas gentes para su salvación, y glorificar al Creador y Redentor, que los sacó de las tinieblas oscurísimas de su infidelidad, y les comunicó la admirable lumbre de su Evangelio; por tanto, primero se dirá lo que toca a su religión, o superstición y ritos, e idolatrías y sacrificios, en este libro siguiente, y después, de lo que toca a su pulicia, y gobierno y leyes, y costumbre y hechos. Y porque en la nación Mexicana se ha conservado memoria de sus principios y sucesión, y guerras y otras cosas dignas de referirse, fuera de lo común que se trata en el libro sexto, se hará propria y especial relación en el libro séptimo, hasta mostrar la disposición y prenuncios que estas gentes tuvieron del nuevo reino de Cristo, nuestro Dios, que había de extenderse a aquellas tierras, y sojuzgarlas, así como lo ha hecho en todo el resto del mundo. Que cierto es cosa digna de gran consideración ver en qué modo ordenó la Divina Providencia que la luz de su palabra hallase entrada en los últimos términos de la tierra. No es de mi propósito escribir ahora lo que españoles hicieron en aquellas partes, que de eso hay hartos libros escritos; ni tampoco lo que siervos del Señor han trabajado y fructificado, porque eso requiere otra nueva diligencia; sólo me contentaré con poner esta historia o relación a las puertas del Evangelio, pues toda ella va encaminada a servir de noticia en lo natural y moral de Indias, para que lo espiritual y cristiano se plante y acreciente, como está largamente explicado en los libros que escribimos: De procuranda Indorum salute. Si alguno se maravillare de algunos ritos y costumbres de indios, y los despreciare por insipientes y necios, o los detestare por inhumanos y diabólicos, mire que en los griegos y romanos que mandaron el mundo, se hallan o los mismos u otros semejantes, y a veces peores, como podrá entender fácilmente no sólo de nuestros autores, Eusebio Caesariense, Clemente Alejandrino, Teodoreto Cyrense y otros, sino también de los mimos suyos, como son Plinio, Dionisio Halicarnaseo, Plutarco. Porque siendo el maestro de toda la infidelidad el príncipe de las tinieblas, no es cosa nueva hallar en los infieles, crueldades, inmundicias, disparates y locuras proprias de tal enseñanza y escuela; bien que en el valor y saber natural excedieron mucho los antiguos gentiles a estos del Nuevo Orbe, aunque también se toparon en éstos, cosas dignas de memoria; pero en fin, lo más es como de gentes bárbaras que fuera de la luz sobrenatural, les faltó también la filosofía y doctrina natural.