En los años centrales de la década de 1860 Renoir pasaba buena parte de su tiempo en la aldea de Marlotte, en el bosque de Fontainebleau, acompañado de sus amigos Monet, Sisley y Bazille. Se alojaban en la posada de "Mère" Anthony y en esta composición aparecen retratados en un ambiente relajado y tranquilo. La mujer que vemos en la izquierda es Nana, la hija de la posadera -que parece de espaldas al fondo de la escena- ; de pie, liando un cigarrillo, está Monet mientras que Sisley aparece sentado, con un amplio sombrero blanco y con el diario "L´Evénement" sobre la mesa. El personaje sentado que dirige su atenta mirada a Sisley es el también pintor Jules Le Coeur. En el fondo observamos unas caricaturas y notas musicales garabateadas. La obra está influida por Courbet y Manet al emplear unas tonalidades oscuras que contrastan con el blanco de las camisas, la vajilla, el delantal y los manteles, interesándose el joven artista por crear la escena más realista posible. El ambiente atmosférico está captado con gran maestría, consiguiendo de manera acertada el retrato de un grupo de jóvenes pintores charlando sobre asuntos artísticos, jóvenes que intentan luchar contra el academicismo del Salón de París al igual que hacía Zola desde su periódico que, a modo de icono, aparece sobre la mesa. La importancia de las figuras en la composición será una constante en la producción de Renoir, al igual que su acertado dibujo y la pincelada rápida y breve con la que organiza la escena.
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Personaje
Político
Cursa la carrera de leyes en la Universidad de Oviedo y desde 1838 imparte clases de Economía Política en este mismo centro. En esta época se ingresa en el Partido Progresista y poco después es nombrado diputado por Asturias. Su fuerte era la oratoria. Aunque en un primer momento defendió la regencia de Espartero, luego se pasó a las filas del partido moderado, que en 1843 derrocaría a Espartero del poder. Según pasaron los años Posada fue tomando posiciones en el terreno político hasta encabezar el ministerio de Gobernación con Istúriz en el poder. Con la legislación de O'Donnell mantuvo su cargo, al tiempo que hizo las labores de portavoz oficial. En sus debates con los opositores volvió a demostrar su gran capacidad como orador. Al término del mandado de O'Donnell pasó a la oposición. En 1865 volvió a ocupar la cartera de Gobernación bajo la nueva presidencia de O'Donnell. En este cargo estuvo hasta que Narváez se hace con el poder. Poco tiempo después falleció O'Donnell, por lo que se pensó en Posada como su sustituto. Sin embargo, éste rechazó y se mantuvo retirado de la vida política hasta el estallido de la revolución de 1868. Se trasladó a Roma en misión diplomática para que el Papa reconociera lo acontecido en España y luego, como diputado, fue uno de los miembros que redactaron las Constitución. En tiempos de Alfonso XII no quiso trabajar con Canovas del Castillo y aunque continuó en activo en el ámbito de la política su implicación fue menor que antaño, hasta que se retiró definitivamente.
contexto
En el caso de la caída del comunismo, tanto en la antigua URSS como en Europa del Este, el "efecto demostración", transmitido por unos medios de comunicación instantáneos y más fieles que nunca, jugó un papel decisivo, destruyendo la presunta omnipotencia de aquellos regímenes. Idéntico "snowballing" (literalmente: efecto de bola de nieve) se ha producido en otras partes del mundo, como Hispanoamérica. Además, el cambio parece mucho más irreversible que el que tuvo lugar durante los años de entreguerras: si entonces se produjo un reflujo que tuvo como consecuencia nada menos que la aparición del fascismo, ahora sólo se han producido fenómenos de autoritarismo o de cesarismo democrático en países africanos o hispanoamericanos -el Perú de Fujimori, la Venezuela de Chávez...- menos trascendentes, de cualquier modo, para el conjunto del mundo que la Alemania de los años treinta. Pero si ése es el balance positivo que se puede hacer de esta "tercera oleada", al mismo tiempo también se debe constatar su debilidad. Por más que una treintena de naciones haya llevado a cabo su transición desde mediados de los años setenta hasta los noventa, una ojeada superficial al mundo permite constatar que hay continentes enteros, como África, en que las circunstancias económicas y sociales ponen todo tipo de obstáculos al desarrollo de la democracia, mientras que en Medio Oriente y en Asia las razones que hacen aparecer barreras aparentemente infranqueables son de carácter cultural. En este panorama de carácter general, merece la pena señalar que la situación existente en la Europa Central y Balcánica poscomunistas resulta bastante satisfactoria, en especial estableciendo una comparación con las repúblicas de la antigua URSS. Además, esta afirmación vale tanto en el terreno de la vida política como en el de la economía. A veces, las noticias de prensa acerca del mundo poscomunista transmiten la impresión de que, al tratar de este área geográfica, hay que hablar de conflicto y no de democracia. De los veintisiete países poscomunistas hay algunos que no tienen nada de democráticos como puede ser el caso de Turkmenistán, Uzbekistán y Serbia pero en este último cuando se han realizado elecciones, a pesar de no reunir las condiciones exigibles, las cifras globales parecen indicar el deseo de la mayor parte de la población. La mención a estos tres casos nos permite constatar una geografía de la libertad que resulta coincidente con la de la prosperidad económica y que distingue a la Europa del Este y a los países de la antigua URSS. Incluso cabe establecer una clara diferencia en los primeros entre la Europa Central y la Balcánica. Así se aprecia en materia de libertades políticas y vigencia de los valores democráticos. De acuerdo con los criterios objetivos elaborados por organismos independientes del mundo occidental, en Europa Central el régimen de libertades resultaba aceptable a mediados de los noventa, con la excepción de Eslovaquia y, en los Balcanes, con la de Rumania. En cambio, de los que formaban parte de la URSS sólo en los países bálticos existía una situación parecida. Relativamente tolerable era la situación de Rusia, Armenia y Ucrania, mientras en la antigua Yugoslavia sólo Eslovenia podía presentar una equivalencia en grado de libertad a los Estados de Europa Central. Aun así, estos últimos países han tenido problemas políticos de gravedad, relacionados, por ejemplo, con un sistema de partidos muy inestable y una espectacular volatilidad del electorado que triplica, al menos, el de Europa Occidental. El aprecio del ciudadano por el sistema democrático sufrió una pronta quiebra en los primeros años de su vigencia y hoy, aun habiéndose recuperado, está claramente por debajo de Europa del Sur, que hizo su transición en los años setenta. No obstante, aun así, la situación es mucho mejor que en Rusia. En Polonia, por ejemplo, la satisfacción con la democracia pasó en los noventa de un tercio a tres cuartos de los ciudadanos -en la República Checa parece haber sido más alta-, cifras situadas muy por encima de las de Rusia. Otra cuestión política importante en Europa Central se refiere al regreso de los comunistas al poder en Polonia (1993) y Hungría (1994). Como el fenómeno tuvo un carácter general, Michnik pudo hablar de una "restauración de terciopelo", en paralelo con la revolución previa. Pero estas victorias electorales -como la de los ex comunistas en Lituania (1992)-, según el propio Michnik, no significaron una vuelta al pasado. Los ex comunistas llegaron al poder a menudo en colaboración con otras fuerzas y habían cambiado ya de forma sustancial su ideario. El presidente de Polonia, Kwasniewski, por ejemplo, había sido uno de los más aperturistas negociadores con "Solidaridad". En el fondo, este fenómeno constituyó la demostración de que la democracia se estaba convirtiendo en la única posibilidad política vigente y de que la antigua oposición anticomunista debía someterse a las mismas exigencias ante el elector que sus adversarios. En general, en toda Europa Central ha habido alternancia política real y escasos problemas con las minorías: el caso de la secesión de Eslovaquia se solucionó de un modo no sólo pacífico sino ejemplar. En los Balcanes, la alternancia se ha producido en Bulgaria y Rumania tan sólo a mediados de los años noventa, pero tampoco se han producido problemas graves con las minorías. Como veremos, el caso yugoslavo resultó diametralmente distinto testimoniando que allí, como en la antigua Unión Soviética, el nacionalismo se había convertido en un sustitutivo de la antigua ideología totalitaria. Un ensayista francés, Jacques Julliard, ha llegado a escribir que ese género de nacionalismo es "el fascismo del futuro". En realidad, parece más oportuno describirlo como un autoritarismo o una dictadura tradicional apoyada en un sentimiento de identidad más que en una ideología: en este sentido, sería más correcto afirmar que, en el mundo poscomunista, las posibilidades no democráticas más cercanas a la realidad tienen mucho más que ver con un régimen cercano a lo que fue el franquismo que con el fascismo propiamente dicho. La evolución de la economía está, como es lógico, muy relacionada con el juicio de la población respecto al régimen político. En todos los países del área poscomunista ha sido imprescindible una profunda reforma económica: en Europa del Este, por ejemplo, el porcentaje de la producción en manos del Estado variaba entre el 65 y el 97%. Los cambios que han tenido lugar han respondido a dos modelos distintos, la terapia de choque o la actuación más lenta, pero siempre han producido un resultado a corto plazo negativo que, de todos modos, lo ha sido mucho menos que el obtenido en la antigua Unión Soviética. En 1992, ningún país poscomunista tuvo crecimiento positivo, excepto Polonia; en toda Europa del Este, la disminución de la renta per cápita debió ser del orden del 25% pero las cifras variaron mucho. Durante el período 1989-1993, la inflación fue del 52% en la República Checa, pero en Polonia los precios se multiplicaron por siete (en Armenia y Tayikistan, en la antigua URSS, lo hicieron por 100 y 70, respectivamente). La producción industrial se mantuvo en los años cruciales en un volumen aproximado de dos tercios de la cifra previa en Europa del Este, pero en Yugoslavia fue de tan sólo un tercio. En general, en Europa Central no hubo una resistencia dramática a la reforma económica y a partir de 1993 se produjo un crecimiento, que resultó muy rápido en alguno de esos países. No es casual que existiera esta diferencia en lo que respecta al modo de realizar la transición económica entre la Europa del Este y la antigua Unión Soviética. En parte, se explica por la subsistencia de unos sectores económicos privados -la agricultura polaca, por ejemplo- pero también de tradiciones culturales previas. De cualquier modo, un papel fundamental en la prosperidad económica se explica por la realización completa de una reforma política e institucional capaz de crear un marco estable e igual para todos, de cara al desarrollo económico. Lo fundamental ha sido crear una "sociedad económica" más que un mercado absolutamente libre desde el primer momento; es decir, sentar unos fundamentos en forma de reglas e instituciones antes de poner en marcha la competencia. De hecho, en la antigua URSS, la privatización ha podido producir desastres a corto plazo cuando no se había creado el imprescindible marco para que el mercado funcionara con normalidad.
Personaje
Religioso
El titán Cronos gobernaba a los demás titanes hasta que fue destronado por su hijo Zeus. Zeus y sus hermanos se repartieron a suertes el Universo y Poseidón fue obsequiado con el reino del mar. El dios del mar sólo era superado por Zeus. Poseidón casó con Anfitrite, la hija menor del titán Océano, viviendo ambos en el fondo del mar donde poseían un suntuoso palacio. Recorría las aguas en su carro dorado, con su tridente en la mano con el que hacía y deshacía la tempestad y la placidez de las aguas. Regaló a los seres humanos el caballo y también se interesó por los toros.
obra
Esta estatua de tamaño sobrenatural del dios Poseidón procede de la isla de Milos. Fue realizada en dos piezas que se unen aproximadamente en el medio. El dios se representa de pie y se apoya sobre su pie derecho, alzando la mano derecha con la que sujetaba el tridente, mientras que la izquierda es apoya en la cadera. Junto al pie derecho encontramos una delfín con la cola alzada. La grandeza exterior que se manifiesta en la estatua no se corresponde con la fuerza interior que se pone de manifiesto en otras esculturas antiguas, interesándose el artista en cautivar al espectador por la belleza del modelo más que por su capacidad de expresión.
obra
Entre los grandes bronces del estilo severo destacan el Auriga de Delfos y este Poseidón, procedente del cabo Artemisión (Eubea). El dios se dispone a lanzar el tridente, motivo del que se vale el escultor para plasmar la belleza y gallardía del desnudo varonil, al tiempo que reflexiona sobre cómo veían los griegos a los dioses. La composición es sumamente equilibrada y armoniosa; el ritmo ágil. Se considera una obra procedente de un taller peloponésico.
obra
Aunque el Poseidón se fecha a finales del decenio 470-60, las bases de su esquema compositivo, tan justamente admirado, se conocían desde antes, como prueba el Aristogitón de los Tiranicidas, y se utilizaban con frecuencia, a juzgar por pequeños bronces de Olimpia y por la estatuilla admirable del Zeus de Dodona. No por ello hemos de restar mérito a la obra, pues el paso a gran formato exigía conocimientos acendrados en la técnica de fundición, dados el dinamismo y la fluidez del entorno de la figura, en la que se advierte la oposición entre rasgos esenciales, típica del estilo severo. Así, por ejemplo, al ritmo deslizante y a la cadencia circular se contrapone la solidez del torso que sobre un motivo de base amplio en apariencia, aun cuando los puntos reales de apoyo -talón del pie izquierdo y parte anterior del derecho- son exiguos. Lo mismo se puede decir del modelado, que consigue generalizar la impresión de vigor corporal a base de musculatura, tendones y venas plenos de vitalidad y pormenoriza, en un alarde de plasticidad, la descripción del peinado y de la barba. Como toda la estatuaria clásica y, aún más, la del estilo severo, el Poseidón de Artemision responde a la norma estricta de la frontalidad y de la apariencia de lámina. A ella se adapta el motivo de lanzamiento del tridente, acción que combina el equilibrio del esquema compositivo con la tensión que precede al movimiento impetuoso.
acepcion
El titán Cronos gobernaba a los demás titanes hasta que fue destronado por su hijo Zeus. Zeus y sus hermanos se repartieron a suertes el Universo y Poseidón fue obsequiado con el reino del mar. El dios del mar sólo era superado por Zeus. Poseidón casó con Anfitrite, la hija menor del titán Océano, viviendo ambos en el fondo del mar donde poseían un suntuoso palacio. Recorría las aguas en su carro dorado, con su tridente en la mano con el que hacía y deshacía la tempestad y la placidez de las aguas. Regaló a los seres humanos el caballo y también se interesó por los toros.
contexto
Posesion En la Isla ahora de nuevo llamada Santa InÉs, habiendo esta Nao Capitana surgido en este Puerto de nuevo llamado Nuestra Señora de la Candelaria, por haber llegado á él su fiesta: el Ilustre Señor Pedro Sarmiento, General desta dicha Armanda, saltó en tierra y tomó la Posesion desde Puerto, Tierra y su Comarca, sin contradicción de los Naturales della por el Muy Católico y Muy Poderoso Señor Don Felipe Segundo, Rey de España y de las Indias y sus Anejos, Nuestro Señor y Rey natural, á quien Dios guarde por muchos años, y de su Real Corona, Herederos y Subcesores suyos; y en señal de la dicha Posesion plantó una Cruz, la cual adoraron los que presentes estaban, siendo presentes por testigos el Padre Fray Antonio Guadramiro, Vicario desta Armanda, y Hernando Alonso, Piloto desta Nao Capitana, y Gerónimo de Arce del Arroyo, Soldado della, y Pedro de Babamonde en presencia de mí el Escribano infrascripto; de lo qual doy fé y verdadero testimonio para que en todo tiempo y parte haga fé para en guarda de la justicia y derechos de los muy Altos y muy Poderosos y Católicos Señores Reyes de Castilla y Leon: la cual dicha Posesion tomó como de cosa que pertenece por derecho á la Corona Real de los dichos Señores Reyes, por quanto cae dentro de su Jurisdicion y Demarcacion. De todo lo, qual doy fé, como dicho es, que es fecha esta Carta de Posesion á tres de Febrero de mil y quinientos y ochenta años =Pedro Sarmiento =Ante mí =Juan de Esquibel, Escribano Real.