Polignoto es considerado uno de los pintores más importantes del arte griego. Junto a Micón decoró el Pórtico Colorado del ágora de Atenas y reconstruyó la ciudad tras el ataque persa. Colaboró con Mirón y fue maestro de Fidias. Su obra más famosa es la Batalla de Maratón, desgraciadamente desaparecida. No conservamos ninguna obra original de este artista, pero podemos estudiarlas gracias a las reproducciones que se hicieron de ellas en vasijas atenienses. En ellas apreciamos como Polignoto, rompe con la tradición arcaica. Gran amigo de Sófocles, trataba en sus pinturas los mismos temas que los dramaturgos de su tiempo, como El saqueo de Troya, que representó al menos en dos ocasiones, una de ellas, la realizada para el Lesques, fue descrita con minuciosidad por Pausanias. La otra, fue expuesta durante años en una de las salas de los propileos de la Acrópolis.
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Proyectado por Nikolai Nikolayevich Polikarpov para sustituir a su caza biplano I-5, se le dotó de un ala superior de gaviota que incrementaba el campo de visión del piloto y un motor de pistón Wright R-1820-F Cyclone con cilindros en estrella. El l-15 comenzó a operar en 1934 en un número de 674 unidades, 404 de ellas equipadas con un motor M-22 de 480 CV y el resto con un motor M-25. posteriormente se fabricó el I-15 bis ó I-152, del que se construyeron 2.408 unidades que prestaron servicio en el Ejército Rojo durante la invasión alemana. Este último llevaba un motor M-25V, un capó más largo, mayor carga de combustible y mejor capacidad artillera.
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El I-153 fue el resultado de un intento de modernización del I-15 bis, procurando incrementar su capacidad aerodinámica. Para ello, se invirtió el tipo de ala alta de gaviota del I-15 y se implementó un tren de aterrizaje manual. Del I-153, también llamado I-15 tercio, se fabricaron 3.437 unidades a partir de su vuelo inaugural de 1938. Su bautismo de fuego se produjo durante los incidentes fronterizos con Japón en el verano de 1939, operando también durante la guerra fino-soviética. Combatió también a la Luftwaffe durante los primeros meses de la Operación Barbarroja, donde sufrió graves pérdidas. Los ejemplares sobrevivientes fueron dedicados a partir de 1943 a labores de entrenamiento, si bien las Fuerzas Aéreas finlandesas continuaron usando los aparatos capturados como aviones de combate hasta un año más tarde.
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Primer caza monoplano de ala baja cantilever de la Unión Soviética, su desarrollo fue paralelo al del I-15. Su primer vuelo se realizó en diciembre de 1933, apreciándose algunos problemas, como su poca maniobrabilidad, debida a su corto fuselaje, y la dificultad en el proceso de retractilado del tren de aterrizaje, previsto mediante una manivela. A pesar de los problemas, el proyecto llegó a fábrica, construyéndose un total de 7.055 unidades a las que hay añadir otras 1.640 de la variante biplaza para entrenamiento. Puesto rápidamente en servicio, se mostró como ineficaz ante los aparatos de la Luftwaffe, sufriendo graves pérdidas. Finalmente, fue retirado en 1942. Del I-16 se construyeron un total de diez variantes, siendo la definitiva el I-16 Tip 24, con mayor potencia en el motor y mejor armamento.
contexto
Se da el nombre de Polinesia al conjunto de mares y de islas incluidos en un triángulo que tiene su vértice norte en Hawaii, el sur en Nueva Zelanda y el oriental en la Isla de Pascua. Es lo que se conoce como triángulo polinésico. Cada uno de los lados de este triángulo tiene una longitud semejante a la distancia que hay entre Madrid y Bombay. Los pueblos de la Polinesia han fascinado a los occidentales durante los últimos 200 años. Sin embargo, desde sus primeros contactos con los europeos a finales del siglo XVIII, las culturas polinésicas comenzaron a transformarse, a veces de forma drástica. Tanto los europeos como los americanos, cuyos gobiernos se han repartido las islas en varias ocasiones, han contribuido, a veces de manera brutal, a la degradación de su pasado cultural. Hasta hace unos 30 años, todo lo que se escribía sobre la historia cultural de los pueblos polinésicos era mera especulación. Sin embargo, últimamente se están llevando a cabo una serie de investigaciones, sobre todo en el campo de la lingüística y de la arqueología, que están aportando datos fidedignos sobre el origen y el desarrollo de estas culturas. Las artes visuales de Polinesia son menos variadas que las de Melanesia. A pesar de las diferencias entre sus islas, hay una cierta homogeneidad básica en sus rasgos artísticos, que ya advirtieron los exploradores del XVIII. Sin duda, ello se debe a que entre los polinesios se dan parentescos y afinidades raciales que no aparecen en el resto del Pacífico. El origen de los pueblos polinésicos se remonta a emigraciones de colonos agrícolas, de lengua austronesia, procedentes del sureste asiático. En torno al 1300 a.C. ya habían recalado en la isla de Tonga; hacia el año 1000 a.C. ocuparon las islas bajas de Micronesia del sur y de Polinesia central. Las islas Marquesas se pueblan en tomo al 300 d.C.; las Hawaii, Sociedad, Pascua y Nueva Zelanda entre el 600 y el 1100 d.C. La rápida expansión de los asentamientos de estos pueblos, sin duda uno de los hechos más notables en la historia de la colonización del universo por la Humanidad, prueba que debía de tratarse de gentes muy competentes en el arte de la navegación de altura. A su pericia marinera se debe el invento de la doble canoa, mucho más eficiente que la sencilla, impulsada a vela o a remo, según las circunstancias. Por supuesto, estas gentes no conocían los instrumentos modernos de navegación, pero tenían, en cambio, conocimientos muy precisos de otros factores imprescindibles para navegar en mar abierto: dieron nombre a más de dos mil estrellas, de las cuales sabían su posición precisa en cada época del año; conocían el tipo de nubes que se forman en las proximidades de la tierra, y sus variaciones; distinguían la diferente configuración del oleaje cerca de las costas, y utilizaban pájaros pescadores, que soltaban al amanecer y volaban directamente en dirección a los bancos de pesca de las islas más próximas, pudiendo conocer, así; la existencia de tierra antes de ser avistada.
obra
La importante familia florentina de los Baroncelli, encargó esta tabla a Giotto hacia 1327, para la capilla que la familia tenía en la iglesia franciscana de la Santa Croce, consagrada a la Virgen. Por este motivo, el artista escenificó en las cinco tablas del políptico un espacio único, siendo la tabla central el momento culminante de la obra, con la Coronación de María. En las tablas laterales se representa el séquito de ángeles, santos y patriarcas que asisten al acontecimiento. El panel central destaca por el espacio en profundidad que crea el trono, donde se sitúan Cristo y María. Delante del pedestal, se presentan cuatro ángeles con jarrones con flores en ofrenda a la Virgen, que aumentan dicha profundidad. Sus miradas están dirigidas hacia el foco principal: recortados de perfil, Jesús coloca cuidadosamente la corona de reina de los cielos en la cabeza de su madre, que se inclina con el respeto y la solemnidad que requiere el acontecimiento. La tabla destaca también por su fuerte componente decorativo, dado por la meticulosidad en la utilización del oro de las aureolas y la corona, y sobre todo, por las tonalidades entre el rosa y el blanco con motivos dorados de las túnicas de los protagonistas, que quedan unidos por el mismo manto. También acentúa este aspecto la banda decorativa del trono que recorre el remate del respaldo, con gran calidad y detallismo en su ejecución.
obra
Las tablas representan el séquito de ángeles músicos, patriarcas y santos que asisten a la Coronación de la Virgen, en la tabla central del políptico. El espacio es el mismo que el de la tabla central, pero sólo vemos el tapiz verde del suelo. A partir de aquí, los personajes se disponen en altura, sin ningún efecto espacial ni utilización de la perspectiva. Todos ellos se presentan con aureola dorada y vestidos con túnicas de colores muy contrastados, que hace de ellos una composición muy elegante y armoniosa, pero muy alejada de los ideales por los que Giotto ha pasado a la historia del arte: la creación de un espacio convincente donde se representa la acción. Lo que sí conserva el maestro italiano es la caracterización precisa de los rostros, todos ellos individualizados, dirigiendo sus intensas miradas hacia la Coronación, con la que se ponen en relación. También es de destacar la naturalidad de los ángeles músicos y el realismo minucioso con el que están construidos sus instrumentos. Pero el efecto general de la obra es de una estilización de formas y una luminosidad más propia del gótico internacional y su elegancia compositiva, que de concepciones espaciales giottescas. Algunos historiadores han señalado a esta obra como la respuesta precisa del maestro italiano ante la fama que por la época empezaba a tener el estilo decorativo del sienés Simone Martini.