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En el verano de 1867 Monet se trasladó a Sainte-Adresse por "invitación" de su familia tras haber recibido ésta la noticia del embarazo de Camille. Durante esta temporada surgieron bellas marinas como esta vista de la playa o la famosa imagen de la Terraza en Sainte-Adresse. La luz del atardecer vuelve a protagonizar esta escena en la que observamos el interés del artista por mostrar la lucha de la luz solar por penetrar entre las nubes. Las escasas sombras toman tonalidades grisáceas demostrando así estar tomada la vista del natural. El azul del mar y de la barca que aparece en el centro de la composición llama nuestra atención contrastando con las tonalidades blancas de la arena o las nubes. La pincelada suelta a base de pequeños trazos, es ya tradicional en la obra de Claude como también podemos observar en A orillas del río o el Puente de Argenteuil.
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Durante su estancia en la casa Goupil de La Haya, Van Gogh admiró los paisajes de los integrantes de la Escuela de La Haya, retomando el realismo de los maestros del barroco con Ruisdael a la cabeza. En Londres se sintió atraído por Turner y Constable. Esta obra que observamos es una de las primeras muestras del paisajismo de Vincent. Durante este verano se interesará por el color, contrastando con los trabajos realizados en diciembre del año anterior como Bodegón con jarra de cerveza y frutas. Tres barcas varadas en la arena y varias figurillas protagonizan una composición donde las pinceladas rotundas, empastadas, ocupan el puesto principal. Las tonalidades azules, amarillas y verdes anticipan los trabajos de su etapa cumbre en Arles y Auvers.
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Las marinas tendrán una especial acogida entre el público holandés. Vincent apenas tratará este tema en su producción siendo interesantes estos trabajos iniciales. En ellos podemos encontrar la pincelada pastosa y en relieve que define sus últimas obras como Trigal con cuervos o Campo de trigo, interesado el artista por dotar al lienzo de fuerza. La escena tiene relación con las pinturas realistas del Barroco y de la Escuela de La Haya, aportando Van Gogh modernidad en las tonalidades empleadas y en la aplicación del color. La barca se acerca a la orilla con dificultades, azotada por las olas mientras numerosas figurillas esperan la llegada de la embarcación. Las dunas con matorrales en primer plano inician la organización en líneas horizontales de la composición, finalizando con el horizonte situado en las dos terceras partes del lienzo. El dibujo pasa a un segundo lugar ante el absoluto dominio del color y de la luz, abundando las tonalidades blancas con las que crea sensaciones reales, en un alarde técnico de gran mérito.
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Para evitar ser llamado a filas Monet se trasladó en 1870 a la costa normanda, a Trouville, donde realizó diversas escenas junto a su amigo Bodin. Las obras no pueden ser más espontáneas, como se pone de manifiesto en este caso. Tomadas directamente del natural, Monet se interesa por captar efectos de luz y color dentro de la dinámica del Impresionismo, empleando sombras coloreadas. Camille y la esposa de Bodin se sitúan en el primer plano de la composición, cubiertas con sus respectivas sombrillas, permitiendo contemplar la playa a sus espaldas. Los colores de los vestidos de ambas damas exhiben un pronunciado contraste, muy relacionado con Manet. En cambio,la pincelada empastada y pesada recuerda a Courbet, quien había sido el padrino de su boda celebrada ese año.
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A las 6,30 horas, la Fuerza O de Gerow comenzó a tomar tierra en diversos puntos. Apenas desembarcados, fueron recibidos por las minas y por el fuego de morteros y ametralladoras lanzado desde las posiciones alemanas, sufriendo muchas bajas. La barrera artillera de los defensores destruyó bastantes carros, no logrando abrir ningún pasillo ni reducir al enemigo. Sólo una parte de los desembarcados logró avanzar, abriendo algunas brechas en las defensas alemanas. Al mediodía, sólo se habían producido avances en cuatro sectores, no sin grandes pérdidas y desmoralización. Los alemanes, fuertemente guarnecidos, machacaban sin cesar las posiciones aliadas. La presencia de la 352 División de infantería alemana, desconocida para los aliados, hizo que la resistencia de los defensores fuera más encarnizada. Al acabar el día, el ímpetu del avance aliado logró que la operación no se convirtiera en un desastre, a costa de 1.000 muertos y más de 2.000 heridos. A pesar de ello, aun permanecían resistentes algunas bolsas alemanas. El desembarco en este sector se había convertido en un relativo éxito.
contexto
Lo primero que es preciso tener en cuenta es que los ideólogos revolucionarios de estas fechas lograron un éxito tan fulgurante como efímero. Si, por ejemplo, la liberación sexual quedó instalada como una realidad irreversible en las sociedades occidentales, la idea de Marcuse que la propugnaba al mismo tiempo que la desaparición del capitalismo quedó totalmente desmentida en este segundo aspecto. El desmentido se amplió también a la consideración generalizada de los estudiantes como un instrumento de la acción revolucionaria. En realidad, la revuelta estudiantil partió de preocupaciones que se referían a las costumbres más que a los principios. Una parte de la protesta -en Francia, pero también en otras partes- estuvo relacionada con los intentos por parte de los estudiantes masculinos por tener acceso a los dormitorios femeninos. Daniel Cohn Bendit, uno de sus líderes, interpeló a un ministro francés indicándole que en sus libros, que versaban sobre la juventud francesa, no hablaba de los problemas sexuales de los jóvenes. El ministro, no sin agudeza, le replicó que con su aspecto no le extrañaba que tuviera problemas y le sugirió que se lanzara al agua para enfriarse (estaba inaugurando una piscina). Quienes vivieron la experiencia o meditaron sobre ella con el paso del tiempo -Morin, Lefort, Lipovetski...- destacaron en la "revolución" su carácter de "gran fiesta", de haber sido "una revolución sin cara", un tipo de "desorden nuevo", sin finalidad precisa y también sin programa. La protesta de los ghettos negros -en los que normalmente el conflicto se iniciaba por motivos casuales, seguía con un comienzo de saqueo y luego degeneraba por la propia intervención de la policía- tuvo idéntico carácter espontáneo. El indignado filósofo liberal Raymond Aron levantó acta de que los revolucionarios parecían ignorar los rudimentos de la economía moderna y proponían un psicodrama o un carnaval. No le faltaba razón, pero erraba al tratar de interpretar aquellos acontecimientos asimilándolos las características de un proceso revolucionario. Lo que caracterizó en realidad a 1968 fue la misma extraordinaria difusión del movimiento en vez de la inminencia de cualquier tipo de revolución. Si tuvo un especial impacto en Francia se debió a que tenía probablemente el sistema de organización social y política más rígido y esclerotizado del mundo con una ausencia real de cualquier tipo de alternativa viable. En fecha tan tardía como marzo de 1968 los franceses se limitaban a ver lo que sucedía en las Universidades de otras partes del mundo, dando por supuesto que nada sucedería en su país. Cuando se iniciaron los acontecimientos pudo haber un momento de coincidencia entre los estudiantes protestatarios y la izquierda tradicional pero finalmente la distancia entre unos y otros se demostró absoluta: los estudiantes quemaron los coches que los obreros industriales querían comprar. De tener una significación ideológica precisa la mal llamada "Revolución del 68" tuvo un carácter libertario. Las pintadas callejeras, no exentas de humorismo -Exagerar es empezar a crear, Soy marxista, tendencia Groucho, Sed realistas, pedid lo imposible- así lo prueban. El propio Cohn Bendit escribió un libro que proponía "el izquierdismo como remedio a la enfermedad senil del comunismo". Pero los estudiantes, aunque desencadenantes de los sucesos en Francia, tuvieron un protagonismo menos decisivo de lo que se cree (de los ocho muertos ninguno fue estudiante) y, además, su definición ideológica resultó efímera. En una porción pequeña de ellos predominó una especie de "vulgata" marxista radical que desembocaría en la eclosión terrorista. Los años de esperanza se habían convertido, así, en años de rabia y hasta cierto punto de horror. El conservadurismo que surgió como reacción condenó estos años de forma global en la presunción de que sólo habría producido estos cambios. Pero no fue así.