Fotografía cedida por la Sociedade Anónima de Xestión do Plan Xacobeo
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A principios del año 1883 Monet está trabajando en Etrerat, buscando paisajes marinos. En esta ocasión le llamaron la atención las barcas varadas en la arena, apreciándose una frenética actividad en las figurillas que rodean a las embarcaciones. La imagen parece estar tomada desde un acantilado similar al del fondo, creando un sensacional efecto invernal gracias a la iluminación empleada, una luz fría y casi desapacible. Sólo dos pequeños barcos se han echado a navegar, desafiando la embravecida mar cuyas olas llenan de blanca espuma la arena de la playa. Los vivos colores de las barcas contrastan con la sobriedad de los tonos de la naturaleza, creando un atractivo contraste. La técnica empleada por Monet es tradicional en el Impresionismo, aplicando el color con rápidas pinceladas como si se tratase de pequeñas comas. La forma aún tiene importancia en estas obras de la década de 1880, perdiéndose paulatinamente como observamos en Lirios en el jardín.
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La similitud de Portici con Andalucía sería uno de los motivos que animaron a los Fortuny a pasar en esa localidad napolitana su último verano. El pintor catalán estaba harto de la vida en Roma y París, decidiendo instalarse en la zona sur de España tras este verano, barajándose las ciudades de Sevilla o Granada. Por desgracia, Fortuny no pudo realizar este proyecto ya que falleció a las seis de la tarde del 21 de noviembre de 1874 en Roma. Durante los meses pasados en Portici serán las vistas del pueblo, sus alrededores y las playas el motivo fundamental de sus cuadros, apreciándose un significativo cambio respecto a las obras de "casacón" que tanto éxito alcanzaban en las galerías europeas. Fortuny siente una especial admiración por la luz mediterránea y la plasmará en sus trabajos, provocando un radical cambio en su pintura para acercarse al Impresionismo y a los "macchiaioli", anticipándose a Sorolla. Esta bella estampa de la playa es un claro ejemplo del cambio al interesarse el maestro por conceptos lumínicos y atmosféricos, aplicando el color de manera rápida. La escena presenta una evidente línea del horizonte desde la que parten las nubes, estableciéndose la composición a través de líneas paralelas que otorgan profundidad. El propio pintor menciona en una carta que le han ofrecido 75.000 francos por uno de sus cuadros, pudiendo tratarse de éste que contemplamos.
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Villa Arata, la casita que los Fortuny habían alquilado para pasar el verano de 1874 en la localidad napolitana de Portici, daba al mar en su parte trasera, accediéndose a la playa por una puerta falsa tras bajar una serie de escalones. La familia pudo así disfrutar de la playa durante todo el verano, invitando a los Agrasot a unas felices vacaciones. El pintor catalán manifiesta una significativa evolución en su estilo, trabajando en un luminismo absoluto, como podemos comprobar en este lienzo, que anticipa la pintura de Sorolla, protagonizado por Cecilia de Madrazo, Adelaida del Moral y María Luisa Fortuny aunque la verdadera estrella de la composición sea la luz característica del Mediterráneo. En esta obra coexiste cierto dibujismo e incluso algunas notas de preciosismo con un abocamiento significativo en diversas zonas del lienzo y es que, aunque conocía la técnica de la mancha, Fortuny gustaba en ocasiones de elaborar mucho sus obras.