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La cerámica polícroma confeccionada entre las comunidades del Suroeste de Estados Unidos se encuentra entre las tradiciones artísticas más complejas de Norteamérica. En esta región, donde los contactos con centros de Mesoamérica fueron corrientes al menos desde la etapa de Teotihuacan -y se acentuaron con la llegada de los toltecas al centro de México-, se introdujeron conceptos, símbolos y diseños del sur.
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La porcelona como material había prácticamente alcanzado su desarrollo; sin embargo, todavía quedaba mucho que decir acerca de su calidad como soporte decorativo. Tras el colapso económico que supuso la caída de la dinastía Yuan, que afectó muy directamente a la producción de la porcelana, el primer emperador Ming se marcó como una de las prioridades de su reinado la reorganización de la industria alfarera. Esto suponía no sólo la reactivación de una de las fuentes de ingresos más importantes del Imperio, sino un símbolo del nuevo poder. La recuperación de esta tradición plenamente china, interrumpida por el reinado de los emperadores mogoles, estaba ligada al mundo del arte, y si en el terreno de las artes plásticas se inclinó por el academicismo, eligió el material más noble y delicado para iniciar un período marcado por las innovaciones decorativas, la vitalidad de las formas y una continuada renovación. Estos principios básicos permanecieron durante el reinado de todos los emperadores de la dinastía Ming, ligando sus nombres a la eternidad. Así al referirnos a una porcelana de este período observaremos que no sólo se define por su forma o por su decoración, sino y especialmente por el reinado en el que fue hecha: Zhengde, Chenghua, Hongzhi, Xuande, Jiajing, Wanli...
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El mensaje religioso estaba presente en todos los ámbitos de la vida andalusí en época omeya. Cualquier soporte era bueno para transmitir los textos coránicos y difundir el mensaje de Dios. En ocasiones eran epígrfes que decoraban algunas cerámicas, lo que muestra la integración de la fe en la vida cotidiana del musulmán. La palabre árabe que decora repetidamente este plato vidriado es "al-mulk", que podría traducirse como "el poder", "la soberanía", atribtuo que corresponde a Allah, y con el que también se le denomina. Allah es también identificado con otros noventa y nueve nombres, cada uno de los cuales corresponde a uno de los atributos de su divinidad. Este plato procede del yacimiento arqueológico de Madinat az-Zahra (Córdoba), y se depositó en 1946 en el Museo Arqueológico Nacional junto con un pequeño lote de cerámica.