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El carro denominado plaustrilla fue utilizado por el ejército de la ciudad de Milán contra las huestes de Federico I. Máquina de madera de forma cónica, era arrastrada por caballos o bueyes e iba armada por dos filas de guadañas, manejadas por soldados protegidos en el interior. Su objetivo era perforar las filas de la infantería enemiga.
Personaje
Literato
En su juventud formó parte de una compañía de cómicos pero despilfarró de manera rápida su dinero, por lo que tuvo que trabajar como criado en casa de un molinero. Tres de sus comedias serán autobiográficas pero por desgracia se han perdido. Plauto inició una rápida carrera como autor cómico, llegando a circular por Roma numerosas obras atribuidas a él. El gramático Varrón Reatino reunió en un "Corpus" todas su obras, tanto las auténticas como las falsas, resultando unas 130 comedias de las que 90 eran falsas, 19 dudosas y 21 auténticas, destacando entre ellas "Anfitrión", "Los asnos", "La marmita", "Los cautivos", "El mercader" y "El soldado fanfarrón". Con su vis cómica y un lenguaje nuevo, Plauto trató de divertir a su público con chistes y pesadas burlas, provocando la hilaridad del auditorio con ocurrencias repentinas y gestos de doble sentido. La comedia cómica de Plauto influirá en autores posteriores como Shakespeare, Moliere, Ariosto o Maquiavelo.
Personaje
Literato
Político
Entre los maestros de la comedia romana destaca la figura de Tito Marcio Plauto. Se interesó por la nueva comedia griega que adaptó al estilo romano, utilizando un lenguaje popular de manera soberbia. Sus obras son numerosas, destacando "Aulularia" y "Anfitrión". En el Renacimiento será uno de los autores romanos más reputados.
obra
Los bocetos tomados por Haes al aire libre tienen un significativo aire impresionista ya que exhiben la rapidez y soltura que muestran Monet o Renoir. Este efecto atmosférico se aprecia perfectamente en esta escena donde las nubes están obtenidas con manchas, reflejándose con un color grisáceo en el mar. Predominan las tonalidades grises y azules del norte español, desapareciendo las figuritas que acompañan a la mayoría de los lienzos del maestro. El resultado será más atractivo que los trabajos definitivos al mostrarse el paisaje con mayor naturalidad, interesándose por la luz.
obra
La principal aportación de las estancias marroquíes de Fortuny será la integración de la luz en su pintura, como podemos apreciar en esta acuarela, luz norteafricana que llena de vida el cuadro. Un grupo de beréberes aparece en la zona derecha de la composición, montado uno de ellos sobre un caballo y portando una espingarda, mientras que otro personaje lleva varios caballos al mar en la zona contraria, separadas ambas escenas por un tronco pelado en primer plano. El formato apaisado aumenta la luminosidad al situar una línea del horizonte muy baja, obteniendo un sensacional efecto atmosférico a través de las nubes. El dibujo se pierde para dejar paso a una factura rápida, interesado el maestro en conceptos de luz, color y atmósfera como ocurre entre los impresionistas.
obra
Aunque ya había realizado estudios al óleo en 1798, Friedrich no comenzó a emplear de manera sistemática esta técnica hasta 1807. El lienzo más antiguo a este respecto es el que nos ocupa, que forma pareja con Niebla, ambos actualmente en el Österreiche Galerie de Viena. El paisaje está tomado de la costa del Báltico en Mecklenburgo, en concreto del lago Tollen, junto a Neubrandenburg. Sobre un horizonte muy bajo, se encuentran varios arbustos, un armazón para secar hierba, redes extendidas y el pescador con su aparejo. El arroyo que cruza la escena hacia el mar, es el símbolo de la fugacidad de la vida; junto a él, la hierba seca y los útiles de pesca nos recuerdan la vanidad de la vida. Su factura aún se halla muy vinculada a la de sus dibujos y sepias. La mayor parte de la superficie está ocupada por el celaje, ese cielo neblinoso cubierto de nubes. Esta relación se verá culminada en el afamado Monje en la orilla del mar, que tanta sorpresa causó entre sus coetáneos. A diferencia de la tradición cristiana, en que representa a los Apóstoles, el pescador, en la visión de Friedrich, simboliza al hombre secularizado frente a la naturaleza, a la que se somete. Runge, su amigo, lo expresó con estas palabras: "Somos testigos de un fallecimiento. Hemos superado la época de las religiones que nacieron del Catolicismo, las abstracciones se han secado, todo es más apasionado y libre que antes. Todo el mundo se precipita hacia el paisaje, en busca de la certeza en la incertidumbre".