1 Alba, Alfonso, "La riqueza de las familias. Mujer y mercado de trabajo en la España democrática", Ariel, Barcelona, 2000. Gráfico
Busqueda de contenidos
contexto
Notas (1) Cf. Tomás Mestre, Cita Trágica en Pearl Harbor, Historia 16, núm. 68, págs 11-24 (2) Samuel Elliot Morison, The Two-Ocean War, Boston-Toronto, 1963, pág, 100. (3) A. J. P. Taylor, The Second World War, Londres, 1975, pág. 130. (4) E. P. Potter y Chester W. Nimitz, La Gran Guerra en el Mar, México, 1970, pág. 210. (5) Ibidem, pág. 199. (6) J. F. Fu1ler, Batallas decisivas del mundo occidental y su influencia en la historia (III), Barcelona, 1973, pág. 8. (7) B. H. Liddell Hart, Historia de la Segunda Guerra Mundial (I), Barcelona, 1972, pág, 388. (8) Potter y Nimitz, ob. cit, pág. 218, 198 y 220. (9) Morison, ob. cit., pág. 149. (10) J. Priego, Historia Militar Contemporánea, Madrid, 1944, pág. 511. (11) La imposición del "Golpe de Sable hacia el Sur", es decir, la guerra contra China y luego contra las principales potencias coloniales de la época en el Pacífico (Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, Francia, Australia), constituyó un triunfo político para la asociación militar Tosei-ha (Sociedad de control), entre cuyas personalidades figuraba el general Hideki Tojo, más tarde primer ministro. La Tosei-ha, de ideología moderada o conservadora, apoyaba la idea, muy extendida entre los japoneses, de creación de una Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia, de la que fuesen eliminadas las potencias occidentales y que consagrase la independencia económica, y la dominación política, del Japón. Para asegurar su poder, Tosei-ha tuvo que eliminar la influencia de la sociedad Kodo-ha (Sociedad de la Vía Imperial), que propugnaba la instauración de un comunismo nacional en el interior del país... y un "Golpe de Sable hacia el Norte" dirigido contra Mongolia y el Asia soviética. El 26 de febrero de 1936, al amanecer, la Kodo-ha desencadenó una insurrección en Tokio, el célebre "Ni ni roku", pero fue vencida y 13 de sus principales integrantes y teóricos fueron ejecutados. (12) El clima difícilmente soportable de ciertas islas del Pacífico meridional suscitó la que es considerada como una de las mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial. Un oficial explicaba a sus hombres las enormes dificultades que todos ellos encontrarían en la isla en que iban muy pronto a desembarcar: clima malsano, serpientes y corales venenosos, huracanes, insectos transmisores de enfermedades, agua apenas potable... y ello sin mencionar los riesgos puramente militares. Un soldado inquieto pidió entonces permiso para irrumpir al oficial y preguntó: "¿Por qué demonios no se deja esa isla a los japoneses?". (13) La escuadra norteamericana se componía de 15 transportes, ocho cruceros, 15 destructores y cinco dragaminas, que fueron dirigidos hacia Guadalcanal, además de cuatros transportes y cuatro destructores, dirigidos éstos hacia Tulagi y demás islotes de Florida. A un centenar de millas al sur se emboscaban tres portaaviones, seis cruceros, 16 destructores, tres buques cisterna y seis submarinos. (14) Tras su derrota en Midway, Japón cambió sus programas de construcción naval a fin de reponerse de la pérdida de cuatro portaaviones. Se adaptaron varios mercantes y unidades auxiliares de la Armada como portaaviones de escolta; el acorazado Shinano (62.000 toneladas) fue convertido en base aérea móvil; cuatro acorazados (de 33.000 a 35.000 toneladas) fueron transformados: se les dotó de pequeñas cubiertas de vuelo en la popa, suprimiendo la artillería de esa zona de buque, con lo que podían transportar 22 hidroaviones cada uno. Para 1944 debían ser entregados por los astilleros cuatro portaaviones pesados y entre 1945 y 1948 deberían haberse terminado 18 más. Naturalmente, estos últimos nunca fueron construidos y lo mismo les ocurrió a alguno de los restantes. En la misma época los norteamericanos estaban construyendo 22 portaaviones de la clase Essex (27.100 toneladas), uno de 45.000 (el Midway) y 99 portaaviones de escolta; a la vez que se transformaban en portaaviones nueve cruceros pesados. Todos ellos fueron entregados (incluso hubo alguno más) antes de que concluyera la Segunda Guerra Mundial. La abismal diferencia no requiere comentarios: se manifestaría con toda su crudeza en los choques entre ambas flotas a lo largo de 1943, 44 y 45. (15) A lo largo de la guerra, muchos marinos japoneses, paralizados por sus, sin duda, abrumadoras responsabilidades, sobre todo tras los terribles cinco minutos de Midway, vacilaron siempre cuando una situación exigía un complemento de iniciativa y de audacia. Esto sucedió incluso en Pearl Harbor, cuando no se persiguió a los portaaviones norteamericanos sorprendidos en la trágica rada; en Midway también, cuando Yamamoto y Nagumo aceptaron sus terribles pérdidas sin buscar una compensación; en Leyte, donde Kurita perdió quizá una formidable ocasión... Esto se debió, sin duda, a deficiencias en la formación de la oficialidad, imbuida de su responsabilidad hasta la culpabilización, lo que tenía como consecuencias visibles una gran timidez frente a las grandes decisiones e iniciativas, y una morbosa inclinación a la práctica del suicidio tras el menor revés, gesto desproporcionado que causaba la perdida de brillantes oficiales sin compensación alguna. Algo muy semejante sucedía en la Aviación y, en menor grado en el Ejército de tierra. Era la consecuencia del Bushido, el código de honor del samurai japonés, un "arma de doble filo", puesto que establecía una excesiva dependencia -estricta, sin iniciativa, feudal- del "señor de la guerra", a quien se sirviera, y llevaba a un concepto de responsabilidad muy puntilloso que causaba demasiado fácilmente la autodestrución de la persona. (16) La batalla de Savo no cambió en nada el panorama militar de Guadalcanal. Su única consecuencia ventajosa, que hubiera podido ser una critica seria y fructuosa de los motivos por los cuales, pese a la victoria, no se habían pronunciado cambios, no tuvo lugar. La Marina Imperial continuó buscando el combate decisivo y total que resolvería de una vez todos los problemas -como en Tsushima, muchos años antes-. La Aviación siguió sacrificándose cada vez más en combates desesperados a bordo de sus escasos aviones, que además se anticuaban a ojos vista, con un espíritu de entusiasmo fanático y autoinmolación que conduciría más tarde a la creación de las célebres Unidades de Ataque Especial "Kamikaze". (17) En la batalla de las Salomón Orientales el resultado fue netamente desfavorable para los japoneses: perdieron el Ryujo, un destructor, un transporte y 61 aviones. Los norteamericanos perdieron 20 aviones, y el portaaviones Enterprise, alcanzado por tres bombas, estuvo a punto de hundirse, pero alcanzó puerto y dos meses después podía volver a la lucha. (18) El contraalmirante Raizo Tanaka, gracias a su capacidad como marino y a la audacia de sus decisiones, mantuvo abierto el Expreso de Tokio en condiciones de inferioridad increíbles. Aparte de su última proeza durante la retirada de Guadalcanal, suya es una increíble victoria, la de Tassafaronga, el 30 de noviembre de 1942. Tanaka, con ocho destructores, se dirigió a Guadalcanal cargado de bidones que contenían víveres y medicinas. Sólo dos destructores llevaban su dotación completa de torpedos, 16, mientras que los seis restantes, para poder cargar más mercancías, no llevaban torpedos de reserva y, por tanto, sólo podían lanzar una andanada de ocho letales peces mecánicos. En total, la flotilla montaba 48 cañones de 127 mm. y transportaba ese día 80 torpedos. En Guadalcanal les aguardaba el contraalmirante Wright, con cinco cruceros y seis destructores, todos ellos equipados con radares para la detección y la dirección de tiro. Tanaka iba a tener frente a su menguada flota 200 cañones de 203, 140 y 127 mm., unos buques que, en su mitad, duplicaban su blindaje y multiplicaban por cinco su tonelaje y que contaban con una provisión de más de 200 torpedos. Más aún: los norteamericanos esperaban a Tanaka, le habían tendido una emboscada. Increíblemente, el contralmirante Raizo Tanaka perdió aquella noche un sólo destructor, el Takami (que se hundió con sus 16 torpedos sin utilizar) y con 44 torpedos logró hundir un crucero, dañar gravemente a tres más (que tardaron más de un año en ser reparados). Al final, con sólo 20 torpedos de reserva, hubo de rehuir el combate contra un crucero y seis destructores, regresando a su base sin poder entregar los víveres. El Alto Mando, incomprensiblemente, no le perdonó que aquella noche dejara de lanzar los bidones. Tras la batalla de Guadalcanal. Tanaka fue retirado del mando y enviado a empleos administrativos a Singapur, donde permaneció, sin volver a tener mando embarcado hasta el final de la guerra. (19) El único y verdadero acierto de los reconocimientos fotográficos fue el obtenido con una foto oblicua, insólita por completo, y tomada en el verano del 43: las letrinas instaladas por los japoneses en la línea de la costa de Betio. Shoup la defendió como la mejor fotografía aérea tomada durante la guerra. Identificando con precisión los tipos diferentes según fuesen para oficiales, clases o saldados, y estimando el número de hombres que se asignarían a cada letrina, los americanos llegaron a la conclusión de que los defensores de Betio eran 4.836, exactamente los mismos que allí había. (20) Los dragaminas eran el Porsuit y su gemelo el Requisite, apoyados por los destructores Ringgold y Dashiell. (21) El teniente William Hawkins y seis hombres de su segunda sección habían sido los primeros en desembarcar y desbaratar las defensas japonesas en el espigón. Hawkins fue luego con sus hombres adonde más recia era la pelea, destruyendo personalmente varios blocaos japoneses, siendo herido una y otra vez, negándose a ser evacuado y sucumbiendo finalmente ante las ametralladoras niponas. Fue el primer marine que recibió la Medalla de Honor en Tarawa. (22) Uno de estos hombres era un tejano del Servicio de Ingenieros, el sargento William Borderon. Con un coraje extraordinario, destruyó con cargas de demolición tres casamatas japonesas, sacó heridos de la linea de fuego pese a ser él mismo alcanzado, repetidas veces y, al intentar destruir su cuarto blocao, un cañonazo acabó con lo que fue la segunda Medalla de Honor en Tarawa. (23) La tercera máxima condecoración americana fue para el primer teniente de Ingenieros de asalto Alexander Bonnyman, luego de una terrible lucha con lanzallamas en la cima del gran blocao de acero situado en el muelle Bums-Philpe, en Red 5. Naturalmente, fue a titulo póstumo. El cuarto marine en recibirla -y verla en este caso- fue Shoup, por su mando y entereza en los tres días largos de lucha en Betio. (24) Con los japoneses penetran en Birmania algunas unidades thailandesas, que apenas participarán en los combates. (25) El interés chino, y de Chiang, por Birmania no tenía que ver sólo con el mantener libre la ruta de Birmania, sino también con las reivindicaciones territoriales chinas sobre algunas provincias del norte: los mapas de Chiang incluían sin pestañear trozos de Birmania. (26) Por su lado, el gobierno colaboracionista birmano de Ba Maw mantenía excelentes relaciones con el quisling indio Subbas Chandra Bose, que en 1943 instalará su cuartel general en Rangún. (27) En marzo Wingate moría en un accidente de aviación, a los 41 años, y era sustituido por Lentaigne, que no estaba de acuerdo con los métodos de aquél. Luego los chindits pasarán bajo el mando de Stilwell. La actuación de los chindits será cada vez más reducida. (28) El fracaso político de la propaganda entre las tropas del Imperio británico se debió, en gran medida, a que se trataba de soldados no indios, sino kenyanos, nigerianos y de otras partes de África oriental y occidental británica. (29) Para dar una idea de las dificultades de comunicación y transporte en la campaña de Birmania, valga este ejemplo, de marzo de 1945, cuando los aliados habían superado Kalemyo: Desde Kalemyo a Gangaw, va un mal camino, de unos 130 Km, para ser utilizado por carretas de bueyes; los bulldozer tuvieron que entrar en acción para ensanchar la pista a lo largo de la llanura, cubierta de espesa y alta vegetación, atravesada por el camino. Se utilizó la famosa compañía de elefantes "Elephant Bill's", para el tendido de los escasos puentes que fueron necesarios, completándose la obra sin grandes dificultades. No obstante, hubo 49 puntos en los cuales fue necesario hacer descender los tanques de los camiones que los transportaban, para poder pasar. (...) Así pues, hubo que abrir nuevos sectores de carretera para evitar la construcción de puentes, que hubiera resultado mucho más costosa". (Fragmento de "La campaña de Irawady", en Por avión, Selección de la Prensa inglesa, N.? 36, Londres, marzo de 1945.) (30) James dice que Wingate fue un fracaso, sin más. Añade que llegaron a ser las "chicas para todo" de Stilwell, y que las incursiones de 1944 fueron un desastre logístico, "ante el cual se nos quitó la gana de combatir y éramos muy propensos a derrumbarnos". Para Bidwell no era analítico ni intelectual, y sólo atendía a las verdades que le gustaban, e incluso llegaba a inventar la realidad. El general de brigada J. R. Morris, que sirvió con Wingate llegó a decir que si Wingate no hubiese muerto en el accidente, él quizá lo habría matado y se habría librado de un comandante tan poco preocupado por la vida de los demás. (31) Hukbo ng Bayan Laban sa Hapon, o Ejército Popular antijaponés. (32) En algunas zonas, los británicos confían a los japoneses el mantenimiento del orden, con gran irritación indonesia; pero el ex ocupante prefiere no buscarse más problemas y cede la responsabilidad a las milicias indonesias. (33) Concretamente, quien denuncia la situación será el general Stilwell, comandante de las fuerzas estadounidenses en Asia Oriental; más tarde, en 1944, Chiang conseguirá que abandone su segundo cargo de jefe de Estado Mayor del Gobierno de Chunking. (34) En 1939 hay 120.000 colones italianos en Libia. (35) Para los pansomalistas estos territorios eran: la Somalia italiana, la británica, la francesa, el Ogadén etiope y el territorio del Norte de Kenya. En 1940, pues, ya se habían reunido los dos primeros, el Ogadén y parecía estar a punto de añadirse el norte de Kenya. (36) Véase, en este mismo volumen, los apartados correspondientes a la Indochina francesa, y en particular a Laos y Camboya. (37) El pueblo japonés, habitual y tradicionalmente sumiso, obediente, disciplinado, escasamente crítico hacia sus gobernantes, chauvinista y racista, muy poco organizado y politizado socialmente, era terreno abonado para aceptar los principios del expansionismo y hacer suya la ideología de la "Coprosperidad" asiática y del panasiatismo. Bibliografía R. Benedict, El crisantemo y la espada, Madrid, Alianza, 1974. L. Bianco, Asia contemporánea, Madrid, Ed. Siglo XXI, 1983. W. Craig, La caída del Japón, Barcelona, L. de Caralt, 1974. Historia sucinta de Corea, Pyongyang, Ed. Lenguas Extranjeras, 1979. Lloyd D. Gardner, Economic Aspects of New Deal Diplomacy, Wisconsin University Press, 1964. Richard N. Gardner, Sterling-Dollar Diplomacy, McGraw-Hill, Nueva York, 1969. W. K. Hancock y M. M. Gowing, British War Economy, HMSO, Londres, 1949. J. Keith Horsefield, The International Monetary Fund, 1945-1965, vol. I, FMI, Washington DC, 1969. G. M. T. Kahin, Nationalism and Revolution in Indonesia, Itahaca, 1952. Stephen D. Krasner, "US Commercial and Monetary Policy: Unravelling the Paradox of External Strength and Internal Weakness", en International Organization, otoño 1977. Charles S. Maier, "The Politics of Productivity: Foundations on American International Economic Policy After World War II", en International Organization, otoño 1977. A. Masson, Historia de Vietnam, Barcelona, Oikos-Tau, 1972. J. L. Miege, Expansión europea y descolonización, Barcelona, Labor, 1980. B. Millot, La Guerra del Pacífico, Barcelona, Bruguera, 1969. Manuel Varela y María Josefa Molina, "Keynes y la reforma monetaria internacional", en Papeles de Economía Española, número 17, 1983. J. Whitney Hall, El Imperio japonés, Madrid, Ed. Siglo XXI, 1970.
contexto
NOTAS (1) Elisabeth Wiskemann, The Rome Berlin Axis, Londres, 1966, pág. 261. (2) Cit. por F. W. Deakin, The Brutal Friendship: Mussoline, Hitler and the Fall of Italian Fascism, Harmondworth, Ingl., 1962, pág. 32. (3) Cf. Luis Pasamar y Tomás Mestre, Operación Barbarroja, HISTORIA 16, N.° 62, julio 1981, págs. 1936. (4) J. E. C. Fuller, Batallas decisivas del mundo occidental y su influencia decisiva en la historia, III, Barcelona, 1973, pág. 541. (5) Alan Moorehead, Trilogía africana, Barcelona, 1968. (6) El M-13/40, de 14 toneladas, armado con un cañón de 47/32 comenzó a llegar a África en 1940. Durante 1941 ya combatieron bastantes unidades, con comportamiento ligeramente inferior a los carros ligeros británicos. En 1942, la versión 15/42, con cañón 47/40, mejoró bastante, pero, a causa de su escaso blindaje, siempre combatiría en neta inferioridad con los carros aliados. (7) B. H. Liddel Hart, Historia de la II Guerra Munidal, I, Barcelona, 1972, págs. 208, 299-301 y 210. (8) Fred Magdalany, La caída de la fortaleza europea, Barcelona, 1973, pág. 81. (9) B. H. Liddel Hart, ob cit, págs. 312-330. (10) La destitución de Auchinleck está considerada por los modernos investigadores del período como una de las grandes injusticias de Churchill. Un buen premio por haber logrado frenar a Rommel. Auchinleck recibió fría y cortésmente la notificación que Churchil le envió por medio de un coronel de Estado Mayor. Más mezquino aún es el interés mostrado por Churchill en sus escritos al intentar demostrar que Auchinleck planeaba retirarse si Rommel atacaba, cuando el premier británico estaba al corriente de los planes de resistencia y contraataque de su general. Quizá, en su interés por demostrar lo acertado de la destitución, Churchill llegó a culpar a Auchinleck de los fracasos cosechados por Ritchie al frente del VIII Ejército durante 1942. En confirmación de la valía de Auchinleck, sirva el juicio de uno de sus más calificados enemigos en el campo de combate. El general Bayerlein, jefe del Estado Mayor de Rommel asegura: "Si Auchinleck no hubiera sido el hombre que era -y quiero decir, el mejor general aliado en África del Norte-, Rommel hubiera destruido al VII ejército". Auchinleck escribió tiempo después: "Fue un shock. Un gran pesar por haber perdido el mejor puesto de general que se podía tener en aquel periodo. Pero la situación empeoró después, cuando se pasaron las consignas y comencé a reflexionar sobre ello". (11) Carlos Fabiani, De Madagascar a Túnez, Barcelona, 1974, pág. 128. (12) B. H. Liddel Hart (Ed), The Rommel Papers, Nueva York, 1953. (13) David Irving, La Guerra de Hitler, Barcelona, 1977, pág- 359. Alan Bullodk, Hitler, Barcelona, 1972, págs. 750-753. Desmond Young, Rommel, el zorro del desierto, Barcelona, 1967, págs. 219-220. (14) Memorias del mariscal Montgomery, Buenos Aires, 1959, pág. 143. (15) Inglaterra y Francia habían comenzado la II Guerra Mundial como aliadas, pero tras la rendición francesa y la creación del régimen de Vichy, Londres se había mostrado hostil a Francia, atacando su flota y sus colonias y acogiendo el general De Gaulle, propugnador de una Francia Libre, enemiga del gobierno, a veces colaboracionista (¿?), del mariscal Pétain. (16) Los anglo-americanos ayudaron a la URSS en la guerra suministrándole armas, vehículos, materias estratégicas etc. a través de Asia, Persia y el Mar Polar. Esta última era la mejor ruta para todos por acortar substancialmente los recorridos, pero también resultaba la más expuesta. Hasta junio, la marina y la aviación alemana había infligido menos de un 20 por ciento de pérdidas a los convoyes angloamericanos, conocidos como PQ,, pero a partir de esa fecha comenzaron las catástrofes. El PQ. 16 perdió 7 de sus 35 buques; el PQ.17 perdió 24 de sus 35 barcos; el PQ 18. 13 de los 40 que lo formaban... eso determinó que Londres y Washington midieran cuidadosamente sus envíos a la URSS, porque el costo en transportes era insostenible. (17) Franco supuso, al menos hasta 1942, que el Eje podría ganar la guerra, pero simplemente tuvo dudas. El bando germanófilo -cuya cabeza más visible era su cuñado Serrano Suñer, ministro de Exteriores -no pudo lanzarle a la guerra, aunque le arrancase algunas concesiones, como la División Azul. El generalato más influyente estaba dividido entre ambos bandos y Franco dio largas a todos subiendo a unos y bajando a otros (ver HISTORIA 16: Aranda contra Franco, n. 72 (abril, 1982) y El atentado de Begoña, n. 76 (agosto, 1982), ambos por Antonio Marquina Barrio. En la preparación de Torch era difícil prever la reacción española, pero resultaba indudable, pese a que militarmente el país no estuviera preparado para la guerra, que la intervención de España, por su situación estratégica, amenazaría gravemente los planes aliados. (18) En 1940, el ataque del ejército gaullista había culminado en Senegal con un fracaso estrepitoso. En 1942, el ataque británico contra los franceses en su mandato de Siria halló resistencias importantes, que no fueron mayores por la impotencia francesa, lo que suscitó graves inquinas de los militares franceses contra Londres. Ese mismo año tropas británicas habían atacado Madagascar suscitando una viva reacción francesa, tanto que en el momento de trabajarse en la planificación de Torch aún proseguía la resistencia de Vichy en la isla. (19) Para más detalles sobre el plan Backbone y las disposiciones aliadas sobre España durante la Operación Torch, véase HISTORIA 16, n' 79, noviembre de 1982: Operación Torch, España al borde de la II Guerra Mundial, por Antonio Marquina Barrio. (20) Por medio de uno de sus diplomáticos el presidente Roosevelt envió un mensaje a Pétain, anunciándole la invasión de sus colonias de África del norte y pidiéndole que no se opusiera. El jefe del Estado de la Francia de Vichy respondió: "Con estupor y tristeza me entero esta noche de la agresión de su ejército contra África del Norte. He leído su mensaje en el que invoca pretextos que nada justifican... Están en juego Francia y su honor. Hemos sido atacados y nos defenderemos. Esta será mi orden". Pétain, temiendo la ocupación alemana de la Francia Libre -que de todas formas se produjo- no tenía otra opción. El 13 de noviembre, por vía secreta, llegaba a Argel otro telegrama: "Acuerdo íntimo mariscal y presidente Laval, pero decisión oficial sometida a autoridades oficiales". Era la aceptación de Vichy, con la que Darlan se convertía en Alto comisario francés en África y Giraud en jefe de las fuerzas armadas. (21) Darlan fue asesinado el 24 de diciembre por un joven fanático, que creía prestar un servicio a la Francia Libre. Al día siguiente fue fusilado. (22) El Eje perdió en África unos 800.000 hombres (500.000 italianos), de los que 200.000 fueron muertos, heridos o desaparecidos. Allí dejaron también en 3 años de guerra 6.200 cañones, 2.500 tanques, 8.000 aviones 70.000 camiones y la flota italiana perdió 2,5 millones de toneladas de buques en sus misiones de suministro. BIBLIOGRAFIA K. D. Bracher, "La dictadura alemana. Génesis, estructura y consecuencias del nacionalismo", Madrid, 1973, 2 vols. E. K. Bramstedt, "Goebbels and National Socialist Propaganda, 1925-1945", East Lansing, 1965. J. A. C. Brown, "Técnicas de persuasión. De la propaganda al lavado de cerebro", Madrid, 1981, 2? ed. L. W. Doob, "Goebbels y sus principios propagandísticos", en Sociología de la Comunicación de Masas, M. de Moragas (ed.), Barcelona, 1982, 2? ed., págs, 472-495. J. Driencourt, "La Propaganda, nueva fuerza política", Buenos Aires, 1964. J. P. Faye, "Los lenguajes totalitarios", Madrid, 1974. J. Hale, "La radio como arma política", Barcelona, 1979. O. J. Hale, "The captive press in the Third Reich", Princeton, 1973. R. E. Herzstein, "The war that Hitler won", London, 1979. Klaus Hildebrand, "Das dritte Reich", Oldenburg-Verlag, Munich, 1980. Deutsche Aussenpolitk, 1933-1945. Kalkül oder Dogma, 4? edición ampliada, Kohlhammer, Stuttgart, 1980. Eberhard Jäckel, "Hitlers Weltanschauung", 2? edición ampliada, DVA, Stuttgart, 1981. Hans-Adolf Jacobsen, "Karl Haushofer. Leben und Werk", Boldt-Verlag, Boppard, 1979. Helmut Krausnick y Hans-Heinrick Wilhelm, "Die Truppe des Weltanschauungkrieges. Die Einsatzgruppen der Siocherheitspolizei und des SD, 1939-1941", Claredon Press, Oxford, 1973. N. Pronay y D. W. Spring (Ed.), "Propaganda, politics and film, 1918-1945", London, 1982. Christian Streit, "Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen, 1941-1945", DVA, Stuttgart, 1978. Gert Sudholt, ed., "Adolf Hitlers drei Testamente", Druffel-Verlag, Leoni am Starnberger See., sin fecha. Z. A. B. Zeman, "Nazi Propaganda", London, 1964.
contexto
Notas (1) Aron Shai, "Was there a Far Eastern Munich?", Journal of Contemporary History (Londres), 9, 3, julio 1974, página 163. (2) A. J. P. Taylor, The War Lords, Penguin Books, 1978, pág. 138. (3) Ian Nish, "Japan and the Outbreak of War in 1941", en Aland Sked & Cris Cook, Crisis and controversies, Londres, 1976, pág. 140. (4) Cristopher Thorne, The Limits of Foreign Policy: The West, the Ligue and the Far Eastern Crisis of 1931-1933, Londres, 1972, págs. 3-14 y 404-423. (5) Taylor, ob. cit., pág. 178. (6) Cit. por Quincy Howe, Ashes of Victory: Wordl War II and its Aftermath, Nueva York, 1972, pág. 245. (7) General J. G. Fuller, Batallas decisivas del mundo occidental y su influencia en la historia (III), Barcelona, 1973, pág, 522. (8) John Gunther, Roosevelt en perspectiva: Un perfil en la historia, Buenos Aires, 1956 (el original es de 1950), página 304. (9) James Mac Gregor Burns, Roosevelt: El león y el zorro, Barcelona, 1975, 5.a ed., pág. 571. (10) Luis Morton, "La guerra fría y la erudición norteamericana", en Francis L. Loewenheim (Comp.), Historiadores, diplomáticos, México, 1968, pág. 267 (11) Cristopher Thorne, Allies of a Kind: the United States, Britain, and the War Against Japan, 1941-1945, Nueva York, 1979, págs. 83-84. (12) Participaron los portaaviones Kaga, Akagi, Hiryu, Soryu, Zuikaku, Shokaku; los acorazados Hiei y Kirishima (clasificados como cruceros de combate en la nomenclatura japonesa), y los cruceros pesados Tone y Chikuma. (13) Una magnífica síntesis de esto lo supone A. J Barker, Pearl Harbor, Madrid, 1975, 160 págs. (14) Samuel Eliot Morison, The Two-Ocean War (A Short History of the United States Navy in the Second World War), Boston y Toronto, 1963, pág. 787. De los ocho acorazados, cinco habían sido restaurados y renovados y se les añadía otros siete mayores y mejores, a pesar de que la época del acorazado quedaba amortizada casi de golpe. Las vacas sagradas no fenecen fácilmente. (15) Robert E. Sherwood, Roosevelt y Hopkins: Una historia íntima (I), Barcelona, 1950, pág. 479. (16) Klauss Knorr, "Introduction: On the Utility of History" en Klauss Knorr, Historical Dimensions of National Security Problems (Comp.), Lawrence (Kansas), 1979, página 17. (17) Robert H. Ferrell, "Pearl Harbor and other Revisionists", en E. M Roberson (Comp.), The origins of the Second World War, Londres, 1971, págs. 286 y 292. (18) Sherwood, ob. cit., págs. 489-490. (19) Cit. por Alain Decaux, Nuevos episodios secretos de la historia, Barcelona, 1974, pág, 195. (20) Ferrel, ob. cit., pág. 287. (21) Morrison, ob. cit., pág. 69. (22) Roberta Wohlstetter, Pearl Harbor: Warning arad Decision, Stanford (California), 1962, págs. 382385. (23) Kluss Knorr, "Threat Perception", en Knorr, ob. cit., página 96. (24) Félix Llauge, Historia mundial de la aviación de guerra, Barcelona, 1973. (25) La escuadra se hizo a la mar el día 8 sin protección aérea "para echar una mano" a los defensores de Malasia. Los cielos estaban muy cubiertos, impidiendo la acción aérea japonesa. El día 9 la escuadra decidió regresar ante la mejoría del tiempo, pero fue localizada por los aviones de observación del contralmirante Matsunaga, que lanzó desde Saigón 34 bombarderos de altura y 52 aviones torpederos. La escuadra inglesa comenzó a ser atacada hacia el mediodía del 10 de diciembre. A las 12,30, a causa de haber sido alcanzado por varios torpedos, se hundió el Repulse. Poco después de las 13 horas, también a causa de haber encajado varios torpedos, se hundía el Prince of Wales. 1991 tripulantes fueron recogidos por los destructores de escolta y 930 perecieron, entre ellos sir Tom Phillips y el capitán de navío Leach, comandante del Prince of Wales, que ya había estado a punto de morir el 24 de mayo anterior cuando su buque fue alcanzado por el Bismarck en el estrecho de Dinamarca. (26) Percival y Simson, prisioneros de los japoneses, compartieron 4 años de campos de concentración y terminaron siendo muy buenos amigos. Simson escribiría tiempo después que Percival le confesó haber cometido un grave error al no fortificar la isla... él fue el único de todos los jefes británicos que admitió haberse equivocado en su decisión sobre las defensas de la isla. (27) La flota del almirante Ozawa era dueña de aquellos mares desde el hundimiento del Prince of Wales y del Repulse. Su misión fue evitar que se repitiera en Singapur una evacuación masiva como la de Dunkerque, con lo que se dedicaron a patrullar las posibles rutas marítimas aptas para huir de la isla asediada. En Singapur no hubo una evacuación masiva, pero se estima en unas 5.000 el número de personas que logró abandonar la isla, de las que no menos de 3.000 murieron a causa de los ataques japoneses. La presencia de Ozawa obligó a Percival a mantener un contingente importante de tropas a lo largo de toda la fachada oceánica de Singapur en previsión de un desembarco japonés. (28) Cf. B. H. Liddell Hart, Historia de la Segunda Guerra Mundial (I), Barcelona, 1972, págs. 232-235. Bibliografía Jean Chesneaux, Asia Oriental en los siglos XIX y XX, Barcelona, Labor, 1969. John W. Hall, El imperio japonés, Madrid, Ed. S. XXI, 1973. Jean Lequiller, Nouveaux mondes d´Asie du XVe siècle á nos jours, París, P.U.F., 1974. J. Livingston, J. Moore y F. Oldfather, The Japan Reader, vol. 1, Imperial Japan, 1800-1945, Penguin Books, 1976. Maurice Moreau, La economía del Japón, Buenos Aires, EUDEBA, 1964. Richard Storry, Japan and the decline of the West in Asia, 1894-1943, Londres, MacMillan, 1979. Arthur E. Tiedemann, Breve historia del Japón moderno, Buenos Aires, Ed. El Ateneo, 1965. Michel Vie, Le Japón contemporain, París, P.U.F., 1977.
contexto
(1) Los aliados occidentales, en particular los británicos, convocarán en el verano de 1944, en la Roma ya liberada, a representantes de la Resistencia europea de derechas (cetniki eslavos, seguidores de Anders, de Horthy, etc). Por otro lado, De Witt, redactor del Reader's Digest, dijo que "no deseamos que Alemania sea derrotada por completo. Creo que a Alemania debería dársela una paliza moderada, y prefiero que eso lo haga el Ejército norteamericano para que Hitler sepa quién es el amo en nuestra casa (...) (Hay) que azotar a Hitler lo suficiente" y "después conservarlo para que haga servicio de policía y guarde el orden". "No olvidemos que el verdadero enemigo es otro...", dirá otro periodista norteamericano. (2) Churchill propuso lanzar una operación que, tras poner fin a la lucha en Italia, permitiera atravesar por Trieste y el norte de Yugoslavia, para alcanzar Austria y "llegar antes que los soviéticos" a Hungria y Checoslovaquia, a Europa centro-oriental en general. (3) Salvo en el este, donde el temor al "bolchevismo", a perder los territorios que se consideran alemanes, etc. mantienen la moral alemana a un nivel más que aceptable. (4) Entre los planes de Hitler para cubrir el flanco sur -se pensó durante un tiempo que los aliados invadirían el sur de Francia- se hallaba la "Operación Gisela", es decir, la invasión de España, plan trazado en abril de 1943 y luego abandonado. (5) Los aliados acabarán temiendo, infundadamente, que "si no se ataca ahora en el oeste los soviéticos pueden ser derrotados, o pueden pedir una paz separada" (Eisenhower). (6) Ni durante los preparativos ni durante las concentraciones los alemanes atacaron a los Aliados, salvo por lo que respecta a un ataque, el 26 de abril de 1944, de lanchas torpederas contra la costa británica, que causó algunos hundimientos y muchos muertos. (7) En Utah, 4.? Div. de Infanteria; en Omaha, 1.? Div. de Inf., con parte de la 29.? Div. de Inf.; en Gold 50.? Div. de Northumbria y 8.? Brigada Acorazada; en Juno, 3.? Div. de Inf. canadiense y 2.? Brig. Acoraz. canadiense; en Sword, 3.? Div. de Inf. británica y 27.? Brig. Acoraz. (8) En Utah, las div. de Inf. 90.? y 9.?, y la 79. acorazada; en Omaha, la 2.? Div. de Inf. y el resto de la 29.?; en Gold, la 7.? Div. Acoraz. y la 49.? de Inf.; en Juno, la 4.? Brig. (de Operaciones Especiales); en Sword, la 1.? Brig. de Operac. Espc., la 4.? Brig. Acoraz., y la 51.? Div. de los Highland escoceses. (9) En abril de 1944 los alemanes disponían además de 12 divisiones en Noruega, 6 en Dinamarca, 26 en Italia, 21 en los Balcanes, 163 en el frente del este, y 9 en Alemania. (10) No todos los cañones de costa estaban protegidos en casamatas, pues el cemento había empezado a escasear. Por otro lado, las baterías de costa dependían de la Marina y no del Ejército, que era el que iba a necesitarlas directamente. (11) Durante el trayecto a la costa los submarinos alemanes habían atacado a la flota y conseguido hundir un destructor noruego. (12) Hacia ya un tiempo que Rommel se mostraba critico hacia Hitler, e incluso contrario a ciertos aspectos del régimen. El 20 de julio Rommel será uno de los implicados, más o menos "lejano" con todo, en el atentado contra Hitler. Días después se suicidará. (13) La Marina había disparado por lo menos 110120.000 proyectiles de todo tipo, y la Aviación había realizado más de 10.000 misiones sobre Francia, Bélgica, Holanda y Alemania. (14) Los párrafos entrecomillados han sido extraídos de las memorias de Elyesa Bazna, "Yo fui Ciceron". (15) Añadamos que en las fuerzas de Leclerc figuraban españoles republicanos. (16) Los estadounidenses habían sopesado también la posibilidad de mantener en Francia, de alguna forma, algo del régimen de Vichy, garantía de anticomunismo y de "orden", tras la guerra. (17) Táctica de jauría: fue el sistema preferido por los submarinistas alemanes hasta 1943. Varios submarinos seguían durante el día a los convoyes en inmersión. Salían a la superficie durante la noche y los atacaban desde todos los lados con torpedos y cañones, como si una jauría de lobos se abalanzara sobre un rebaño. Cerca de la costa británica ya no podía ser empleada desde 1941. (18) Hitler llegó a inmovilizar ese año 26 submarinos próximos a Noruega donde de casi nada sirvieron. Calculaba Doenitz que esos buques, empleados en la época más baja de las defensas norteamericanas, hubieran podido causar el hundimiento de un millón de toneladas más de buques a lo largo de 1942. (19) Diseñaron los ingenieros alemanes tres submarinos, base de los actuales buques del género. El tipo XXI, 1.600 toneladas de desplazamiento, 24.000 millas de autonomía a velocidad económica; en superficie podía navegar a 15,5 millas/h y bajo el agua, a 17 millas/h durante unas 30 millas, recurso empleable para huir de algún peligro. Podía navegar sumergido a velocidad lenta hasta 11 días seguidos. Disponía de Schnorkel y de todo tipo de medios de detección y puntería, de modo que podía atacar con gran eficacia en inmersión. Produjeron los alemanes 45 ejemplares, llenos de problemas que no pudieron solucionarse por completo porque terminó la guerra. El tipo XXIII era de similares características, algo más lento bajo el agua y con sólo 250 toneladas de desplazamiento. Recibió la Marina alemana 24 unidades antes de octubre de 1944. Las puso a prueba y las dotó de tripulaciones, 5 ejemplares entraron en combate durante 1945, mostrando buenas cualidades. El tipo XXVI era un buque Walter, el más prestigioso ingeniero de submarinos que tuvo el III Reich. Sus planos, que databan desde antes de la guerra, mostraban un submarino de características similares a los entonces en uso, ligeramente más lento en navegación económica, pero capaz de moverse sumergido durante dos o tres horas a la velocidad de 25 millas, algo increíble para la época, lo que permitiría alcanzar convoyes, cruzarlos, elegir sus víctimas, pelear con sus buques de escolta... y, al final, escapar de ellos. Cuando la derrota de Alemania era inevitable, Hitler decidió que se construyeran submarinos Walter a un ritmo de 12 mensuales a partir del otoño de 1945. Afortunadamente para las Marinas aliadas ese submarino no pasó de una maqueta de tamaño natural y una tonelada de planos y estudios. (20) Realmente, las pérdidas señaladas corresponden al conjunto del Eje. Doenitz había perdido 14 U-boote en el primer semestre y 56 en el segundo: 70 en total. Efectivamente, más de los que tenia a comienzos de año para operar en el Atlántico. (21) Allí estaba sin terminar su preparación el Duke of York (10 cañones de 365 mm); su similar King George V, la única gran unidad que hubiera podido oponerse al Tirpitz con alguna posibilidad de triunfo, aunque le era inferior en blindaje y construcción; el anticuado Rodney, demasiado lento y pequeño; y el crucero de batalla Renown, rápido y bien artillado (6 cañones de 381 mm) pero demasiado liviano para medirse a un acorazado de verdad. El Tirpitz era más grande que cualquiera de ellos y estaba mejor blindado (53.000 toneladas); era más rápido (30 nudos), y estaba más artillado (8 cañones de 380 mm, 12 de 150 mm, 16 de 105 mm). (22) El Gneisenau alcanzó el muelle de Kiel, donde resultó gravísimamente alcanzado por una bomba el 26 de febrero. Remolcado a Gotenhafen, comenzaron las obras de reparación y se hicieron planes para remodelar su armamento, dotándole de 6 cañones de 380 mm. y multiplicando su defensa antiaérea. Las órdenes de Hitler de enero de 1943 paralizaron los trabajos. El Gneisenau terminó desarmado y fue hundido a la entrada del puerto antes de la llegada de las tropas soviéticas, en 1945. (23) Para adquirir una idea concreta y clara sobre lo que la URSS estuvo recibiendo de los aliados durante el conflicto, es curioso analizar lo que transportaba el convoy JW 51 B, 14 mercantes: 2.040 camiones, 202 tanques, 87 cazas, 43 bombarderos, 32.770 toneladas de alimentos y 4.600 toneladas de medicinas... era un convoy mediano, que no merecía escolta por encima del nivel de destructor. (24) Tal escolta, era efectivamente, de 5 destructores, dos corbetas y dos torpederos, en cuya ayuda llegaron los cruceros Sheffield y Jamaica. (25) La ira de Hitler no era lógica, ya que sus marinos actuaban agobiados por sus propias directrices. Militarmente, sin embargo, debe decirse que los alemanes actuaron con falta de entusiasmo y decisión, con errores de bulto en sus evoluciones y que al final fueron medrosos... El acorazado de bolsillo Lützow (6 cañones de 280 mm y 8 de 150) era mucho más potente y estaba mejor blindado que sus dos enemigos mayores, similares al Hipper. Dos poderosos buques como éstos, con el acompañamiento que llevaban, hubieran debido dar cuenta de la escolta del convoy con relativa facilidad. (26) Efectivamente, aunque en adelante el papel de la Marina de superficie sería insignificante, no por ello bajó la guardia el Reino Unido, cuyos aviones realizaron millares de vuelos contra esos buques, sus submarinos mantuvieron dos años de vigilancia por si reiniciaban sus actividades, y en Scapa Flow hubo de mantener un mínimo de dos acorazados y media docena de cruceros en previsión de que se volvieran a lanzar al mar. (27) Entre los torpedos que comenzaron a estudiarse estaban los tipos Fat y Lut, ingenios capaces de recorrer grandes distancias que al alcanzar el convoy enemigo maniobraban, recorriéndolo varias veces en el sentido de la marcha, de modo que tenían grandes posibilidades de alcanzar algún buque. Tales torpedos permitían que el submarino lanzador se mantuviera lejos del convoy, aminorando los riesgos de destrucción. Estos dos tipos nunca llegaron a perfeccionarse hasta el cumplimiento pleno de la misión para la que fueron diseñados. (28) En la época en que David Irwing recoge esa respuesta de Hitler a Doenitz, aparte de estar en marcha la invasión de Italia y la última ofensiva alemana en la URSS, Alemania y Francia eran objetivo diario de las flotas de bombardeo aliadas y las destrucciones enfurecían a Hitler, que comenzaba a dudar de la capacidad de Göering para devolver los golpes y defender al Reich, de modo que cada día irá confiando más en la artillería antiaérea y menos en la Luftwaffe. (29) Durante 1944 y 1945 los alemanes hundieron menos de millón y medio de toneladas de buques aliados y sólo en un mes, marzo de 1944, lograron aproximarse a la cifra de 150.000 toneladas, el resto fue de cien mil o menos toneladas; octubre de 1944 fue el mes más bajo, con un sólo hundimiento de 7.000 toneladas. Bibliografia Marshall, G.C.: La victoire en Europe et dans le Pacifique. (Berger-Levrault, París 1947). Eisenhower, D.: Cruzada en Europa. (Mateu, Barcelona 1955). Dansette, A.: Histoire de la libératión de París. (Flammarion, París 1949). Ryan, C.: Le jour le pus long. (R. Laffont, París 1960). Bauer, C.: The Battle de Arnhem. (Londres 1962). Nobécourt, J.: Hider's Last Gamble The Battle of the Ardennes. (Londres 1967). Edward, K.: L'invasione dell'Europa. (Mondadori, Milán 1946). Wilmot, C.: La lotta per l'Europa. (Mondadori, Milán 1953). Schulman, M.: The German Defeat in the West. (Secker & Warburg, Londres 1947). Morgan, F.: Overture to Overlord. (Hodder and Stoughton. Londres 1950). Laffin, J.: Americano in Battle. (J.M. Dent And Sons, Londres 1973). Kennan, G.F.: American Diplomacy, 1900-1950. (New Arnerican Library, N. York 1961). Freidel, F.: Los Estados Unidos en el siglo Veinte. (Novaro, México 1964). Taylor, A.J.P.: English History 1914-1945. (Penguin, Harmondsworth 1970). Barnett, C.: Britain and Her Army, 1509-1970. (Penguin, Harmondsworth 1974). Giraud, M.: Histoire du Canada. (PUF, París 1971). Lacouture, J.: De Gaulle. (Salvat, Barcelona 1985). Thompson, R.W.:Dia D. Comienza la invasión. (San Martín, Madrid 1975). Ambrose, S.E.: Eisenhower: soldier, general of the Army, Presiden-Elect. (Si mon & Schuster, N. York 1983). Destrem, M.: Les Commandos de la France. (Fayard, París 1983). Bradley, O.: A Soldier's Story. (Eyre & Spottiswoode, Londres 1952). Speidel, H.: We Defended Normandy, (Jenkins, Londres 1967). Halder, F.: Hitler as a War Lord. (Putnarn, Londres 1965). Gavin, J.M.: Airborne Warfare. (Combat Forces Press, Washington DF 1946). Liddell Hart, B.H.: The Other Side of de Hill. (Cassell, Londres 1951). Patton, G.S.: War As I Knew It (Houghton Mifflin, Foston 1970.
contexto
(1) El día 11 de septiembre aviones de reconocimiento estadounidenses cruzaban por primera vez la frontera alemana en Prüm. (2) Urquhart hizo su propia autocrítica, pero el responsable indirecto había sido Montgomery. Pese a ello, éste último dirá, sin pestañear, que la operación de Arnhem habla sido un éxito en un 90 por 100... Por otro lado, el fracasó fue atribuido, en los medios de la Resistencia holandesa, a la traición de un barquero holandés que indicó día, hora y lugar a los alemanes, y que fue condenado a muerte y ejecutado. Más tarde se sabría que era inocente. (3) Había en Francia 3 millones de hombres (más o menos 1,5 norteamericanos, 1 millón de anglocanadienses, y el resto franceses sobre todo, y después griegos, holandeses, polacos, belgas, checoslovacos, noruegos, etc.); 75.000 barcos transportarán a Gran Bretaña 4 millones de hombres, 280 millones de toneladas de material. (4) El propio Hitler explicó los fines políticos de la ofensiva el 12 de diciembre: "Nunca en la historia ha habido una coalición semejante a la formada por nuestros enemigos, compuesta por elementos tan heterogéneos y con metas tan divergentes. Estados ultracapitalistas por un lado, y untramarxistas por el otro. Por un lado un imperio moribundo, Gran Bretaña; por el otro, una colonia que aspira a obtener la herencia de éste, los Estados Unidos (...). Cada uno de los miembros de esta coalición ha entrado en ella con la esperanza de realizar sus propias ambiciones políticas (...). Pero ahora, ya, estos Estados se pelean entre si y quien, como una araña agazapada en el centro de su tela, puede seguir los acontecimientos, observa que estos antagonismos se hacen cada vez más profundos. Si ahora somos capaces de dar unos cuantos golpes enérgicos, este frente común construido artificialmente puede derrumbarse sin más con ruido infernal (...). Siempre que, claro está, no se dé, por parte alemana, ningún tipo de debilidad (...)". (5) Hitler impidió que Manteuffel acabara con estas posiciones, al negarse a que tropas alemanas del sector norte acudiesen a reforzar a los alemanes del centro, pues quería que aquéllas (unidades SS) fuesen quienes rompiesen el frente norte, para gloria del régimen. (6) Aumentada por la acción de una brigada alemana al mando de Skorzeny con uniformes y material estadounidenses, que cortaron comunicaciones, cambiaron carteles indicadores, tomaron algunos puentes y trataron de secuestrar a Eisenhower, sin éxito (advertido, éste fue sustituido por un sosias). (7) Aquí los alemanes fusilaron fríamente a 160 soldados estadounidenses prisioneros porque... les estorbaban. (8) Las resistencias francesa y yugoslava se tratan en otro lugar de esta obra. (9) Extravíos de documentos, lentitud, silencio al entrar un ocupante, vestimentas especiales, destrucción de productos, falsificaciones, etc. (10) La lucha de liberación colonial de la segunda posguerra es un fenómeno análogo al de la resistencia; sin embargo, los mismos europeos que lucharon contra el ocupante se mostrarán reticentes e incluso violentamente contrarios ante las aspiraciones de independencia de africanos, asiáticos y de Oceanía. (11) La frase "debéis colaborar pero someteros porque sois un pueblo inferior" lanzada a los ucranianos es una muestra de la intransigencia y dogmatismo alemanes. Por otro lado, según Keitel, desde 1941 todo acto de sabotaje debía atribuirse a los comunistas... (12) "No había -afirmaba Hitler- dueños polacos (de la tierra polaca) (...) y los alemanes eran los dueños naturales de Polonia y de los polacos; era pues oportuno y conveniente exterminar a todos los representantes culturales de Polonia. Esta era la ley de la vida" (2 de octubre de 1940). En 1941, además, se elaborará el Generalplan Ost, que preveía la deportación de 16 a 20 millones de polacos a Siberia después de la guerra. (13) El Gobierno de Londres insiste en mantener después de la guerra las fronteras de 1939; es, además, decididamente anticomunista. Para empeorar las cosas, los alemanes descubren en abril de 1943 unas fosas, donde yacen polacos asesinados, en Katyn, cuya autoría se atribuye a los soviéticos. (14) En las elecciones, toleradas por el ocupante, el partido nazi obtendrá sólo 1 diputado, contra el 97 por 100 de votos para los partidos demócratas. (15) Como dice Michel, las ejecuciones de colaboradores se efectuaban, en ocasiones, después de un gran drama de conciencia y ardientes plegarias de católicos y protestantes reunidos. (16) Se considera que el primer acto de la resistencia fue, el 1 de mayo de 1941, la sustitución de las banderas invasoras, que ondeaban sobre la Acrópolis, por la griega. (17) En julio de 1941 el Comité Central del Partido Comunista toma la siguiente decisión respecto de la guerra de guerrillas: "Nuestra tarea consiste sobre todo en crear una situación insostenible para el Ejército alemán, desorganizando sus conexiones, sus líneas de comunicación y los propios destacamentos militares (...). (Hay que) aniquilar a los invasores y a sus colaboradores; ayudar por todos los medios a la formación de destacamentos (...); desarrollar las redes de nuestras organizaciones secretas comunistas en los territorios ocupados (...)". (18) Hay incluso conatos de colaboración greco-albanesa, pero las reivindicaciones griegas sobre el sur de Albania las frustrarán. Añadamos que Italia, en su propio interés, apoyó el anexionismo panalbanés que reivindicaba el norte del Epiro griego y el Kosovo yugoslavo; ambos territorios serán anexionados a la Gran Albania -italiana- en 1941. Por otro lado, la mayor parte de los albaneses colaboradores de los italianos serán originarios de Kosovo, Chamuria (Epiro), etc. (19) Habrá levantamientos espontáneos en varias ciudades del Sur; en algunos casos, como en Nápoles a fines de septiembre, los alemanes serán expulsados antes de la llegada de los aliados. (20) Los alemanes los consideraban apenas menos inferiores que los eslavos y que los judíos. (21) Algunos oficiales protestaron por las atrocidades que se cometían, sobre todo en el Este; otro tanto hicieron cierto número de soldados. Entre la tropa no hubo muchas deserciones, pero sí se dieron casos de desobediencia ante el enemigo y amotinamiento -se supone que entre 1939 y 1944 hubo unos 10.000 fusilados entre los militares-. Cierto número de oficiales y soldados alemanes ingresaron en las filas de algunas resistencias europeas, como la francesa, italiana, holandesa, etc. Bibliografia Marshall, G.C.: La victoire en Europe et dans le Pacifique. (Berger-Levrault, París 1947). Eisenhower, D.: Cruzada en Europa. (Mateu, Barcelona 1955). Dansette, A.: Histoire de la libératión de París. (Flammarion, París 1949). Ryan, C.: Le jour le pus long. (R. Laffont, París 1960). Bauer, C.: The Battle of Arnhem. (Londres 1962). Noblecourt, J.: Hider's Last Gamble The Battle of the Ardennes. (Londres 1967). Edward, K.: L'invasione dell'Europa. (Mondadori, Milán 1946). Wilmot, C.: La lotta per l'Europa. (Mondadori, Milán 1953). Schulman, M.: The German Defeat in the West. (Secker & Warburg, Londres 1947). Morgan, F.: Overture to Overlord. (Hodder and Stoughton. Londres 1950). Laffin, J.: Americans in Battle. (J.M. Dent And Sons, Londres 1973). Kennan, G.F.: American Diplomacy, 1900-1950. (New Arnerican Library, N. York 1961). Freidel, F.: Los Estados Unidos en el Siglo Veinte. (Novaro, México 1964). Taylor, A.J.P.: English History, 1914-1945. (Penguin, Harmondsworth 1970). Barnett, C.: Britain and Her Army, 1509-1970. (Penguin, Harmondsworth 1974). Giraud, M.: Histoire du Canada. (PUF, París 1971). Lacouture, J.: De Gaulle. (Salvat, Barcelona 1985). Thompson, R.W.: Dia D. Comienza la invasión. (San Martín, Madrid 1975). Ambrose, S.E.: Eisenhower: soldier, general of the Army, Presiden-Elect. (Simon & Schuster, N. York 1983). Destrem, M.: Les Commandos de la France. (Fayard, París 1983). Bradley, O.: A Soldier's Story. (Eyre & Spottiswoode, Londres 1952). Speidel, H.: We Defended Normandy. (Jenkins, Londres 1967). Halder, F.: Hitler as a War Lord. (Putnarn, Londres 1965). Gavin, J.M.: Airborne Warfare. (Combat Forces Press, Washington DF 1946). Liddell Hart, B.H.: The Other Side of de Hill. (Cassell, Londres 1951). Patton, G.S.: War As I Knew It (Houghton Mifflin, Foston 1970).
contexto
NOTICIAS SECRETAS DE AMÉRICA DISCURSO Y REFLEXIONES POLITICAS SOBRE EL ESTADO PRESENTE DE LOS REINOS DEL PERU por lo tocante a su gobierno, régimen particular de aquellos habitadores y abusos que se han introducido en uno y otro; dáse individual noticia de las causales de su origen y se proponen algunos medios para evitarlos. Trátase también de lo tocante a su Marina; su gobierno, arsenales, maestranza, viajes, armamentos, plana mayor de sus oficiales y sus suelos; trátase también de los navíos marchantes. Escritas por orden del Rey Nuestro Señor por Don Jorge Juan, Comendador de Aliaga en el Orden de San Juan y Don Antonio de Ulloa, miembros de la Real Sociedad de Londres, socios correspondientes de la Academia Real de las Ciencias de París y Capitanes de Navío de la Real Armada DISCURSO Y REFLEXIONES POLITICAS SOBRE EL ESTADO PRESENTE DE LOS REINOS DEL PERU SU GOBIERNO, RÉGIMEN PARTICULAR DE AQUELLOS HABITADORES, Y ABUSOS QUE SE HAN INTRODUCIDO EN UNO Y OTRO; DÁSE INDIVIDUAL NOTICIA DE LAS CAUSALES DE SU ORIGEN, Y SE PROPONEN ALGUNOS MEDIOS PARA EVITARLOS. Escritas de orden del Rey Nuestro Señor por Don Jorge Juan, Comendador de Aliaga en el Orden de San Juan, y Don Antonio de Ulloa, Miembros de la Real Sociedad de Londres, socios correspondientes de la Academia Real de las Ciencias de París, y Capitanes de Navío de la Real Armada PROLOGO 1. Entre los grandes cuidados de que sin duda está rodeada la soberanía del trono y el desvelado oficio del reinar, ocupan el más superior los dos importantes, cuanto incomparables, bienes de la eterna salud y de la humana sociedad de los súbditos, como que en ellos están cifrados las dos más principales atenciones de los príncipes: la Religión y la Justicia, a las cuales, y a los medios de su conservación, deben dirigirse sus paternales anhelos y sus más piadosas solicitudes; objetos uno y otro que, siéndolo de la cristiana política, se hacen dignos acreedores de que en ellos se deposite continuamente la consideración, y que a su mejor logro conspiren, con anticipada y pronta providencia, cuantas líneas tire esta sabia ciencia, y que, o ya previendo los obstáculos que se pueden en lo sucesivo originar contra ellos, les aplique preservativo con que se evite el caso de que existan, o ya conociendo los daños sucesivos, procure poner en ellos el remedio conveniente para que así se restituyan las cosas al estado en que, según todas reglas de razón y de justicia, deberían haberse conservado sin intermisión. 2. Los países de las Indias, abundantes, ricos y florecientes, y, por tanto, expuestos también a la delicadeza y al lujo; distantes de su príncipe y de sus superiores ministros; gobernados por personas que, muchas veces, no atienden a otros intereses que a los suyos en particular, y, al presente, conducidos a tal estado por la duración y demasiado arraigamiento del mal, que ni la justicia se halla con la suficiente autoridad, ni la razón con poder para hacer contrarresto alguno al desorden o al vicio. No es mucho que, por consiguiente, experimenten abusos introducidos en todo el estado de la república; daños en la inobservancia de las leyes, o en la novedad de poco justas costumbres; excesos en la conducta de los ministros y de los poderosos, con grave detrimento de los flacos y de los desvalidos; escándalos en la vida licenciosa de todos, y un casi continuo y general desvío de lo recto y de lo que, en los bien ordenados estados, se anhela y se solicita. Ni es mucho que, faltando el buen ejemplo en los unos, y comunicándose insensiblemente el daño a los otros, o todos queden infectos de éste, o resten pocos exentos para poder, por sí, restablecer las cosas al ser en el que debían estar. 3. La noticia de todo esto, que no puede conservarse absolutamente oculta por más que la disminuya la distancia, obligó, sin duda, a que entre los demás encargos que se pusieron a nuestro cuidado cuando pasamos a los reinos del Perú, fuese uno el de adquirir con exactitud y la más posible prolijidad y atención, todo lo que pareciese digno de ella acerca del gobierno, administración de justicia, costumbres y estado de aquellos reinos, con todo lo tocante a su civil economía, militar y política. Así lo procuramos ejecutar el tiempo que nos mantuvimos allá, arreglándonos puntualmente a los capítulos de nuestra instrucción; tomando los informes de las personas más desinteresadas, inteligentes y rectas, en aquellas cosas que, por nuestra propia experiencia, no podíamos averiguar; indagando por todas partes, con atenta cuanto prolija curiosidad, lo que podía de algún modo conducir a nuestro asunto, y procurando asegurar siempre el concepto con la calificación de las noticias y la repetición o examen de los sucesos. De modo que en todo hemos llevado la mira de proceder libres, cuanto ser pudiese, de preocupación o de interés, para excusar el riesgo de quedar expuestos al error, o a la falsedad, escollos de que continuamente hemos procurado estar distantes o, al menos, apartarnos a fuerza de la diligencia y de la precaución. Nuestro principal objeto ha sido el de inquirir sólo la verdad y, al presente, el de proponerla descubiertamente a los ojos de los superiores ministros, con el fin de que, sabidos los males que allí se padecen, pueda aplicárseles el conveniente remedio que dicte la prudencia y proporcionase con el tiempo la ocurrencia de las ocasiones. 4. En atención a esto, y a que el público no puede tener interés en ser instruido de noticias que, al paso que no le pueden inducir bien alguno, causarían a los naturales de aquellas partes, en común, un disfame que de ningún modo se podría justificar, se nos ordenó por el señor marqués de La Ensenada que, conteniendo nuestra obra en la parte que se hubiese de publicar todas aquellas cosas útiles al común de las gentes en lo tocante a historia natural, moral y política en general, quedasen reservados los particulares asuntos que contendrá este tratado, para secreta instrucción de los ministros y de aquellos que habían de saberlos, no para hacer divertimiento del ajeno daño, o para que fuese objeto de la detracción lo que debe serlo del cuidado y de la conmiseración, sino, antes bien, para cuidar incesantemente de los medios con que se llegue al tan deseado fin de reformar y mejorar del todo aquellos países; colocar en su debido trono en ellos la religión y la justicia; hacer que sientan todos aquellos vasallos, aun desde tanta distancia, los benévolos influjos y vital calor con que la sabia política de nuestros reyes los atiende y beneficia, y, finalmente, perfeccionar el mejor gobierno y la más recta administración de aquellos súbditos, para que, con las providencias acertadas y la rectitud de tales fines, se extingan los abusos y se disipen enteramente aquellos viciosos establecimientos que suelen ser de perniciosas consecuencias a los estados y, a veces, los instrumentos con que se fabrica su ruina o su deterioración. 5. Estas materias reservadas son las que contiene la presente obra, dividida en doce sesiones, con la prevención de haber de quedar su noticia para el solo fin que va expresado, debiéndose temer de lo contrario sucediesen con su divulgación los daños que con las representaciones del obispo de Chiapa, que tanto descrédito han causado para con los extranjeros al común de toda la nación española, cuando los excesos inevitables en los súbditos, y más cuando están distantes de sus príncipes, los hacen y creen generales y característicos a todos los demás. En esta suposición no se podrá hacer extraño lo irregular de algunos casos que se referirán, y parecerán, a primera vista, increíbles si no estamos hechos cargo de a cuánto puede extenderse la humana malicia cuando, lejos de lo que suele más contenerla, esto es, el temor de las leyes y el miedo del castigo, se deja llevar del desenfrenado ímpetu de las pasiones; o si, reflexionando sobre los principios del desorden que quedan apuntados, se detuviere un poco la consideración a especular qué efectos no serán capaces de producir en aquellos países el demasiado anhelo del interés y codicia de que la mayor parte de sus habitadores se hallan poseídos, la libertad y licencioso modo de vida, y la casi ninguna sujeción a magistrados o leyes, debajo de cuyos supuestos nada se podrá hacer difícil del consenso, ni repugnante a la más escrupulosa y detenida credulidad. 6. Este, pues, es el fin único de esta obra, éstos los fundamentos y principios sobre que se ha escrito, y éste será el deseo que más vivamente nos ha impelido a disponerla, solicitando en ella el mayor bien de aquellos pueblos a que quedamos deudores por el beneficio de tantos años de nuestra habitación y a quienes procuramos satisfacer con esta solicitud-, el mejor servicio de nuestro príncipe y desempeño de su real confianza y el mayor ensalce de la religión, que tanto se hallan interesados en el asunto del presente trabajo.
contexto
1803 NOTICIAS DE LOS CAMPOS DE BUENOS AIRES Y MONTEVIDEO PARA SU ARREGLO Excelentísimo señor: El gobierno de las Provincias del Rio de la Plata del que Vuestra Excelencia va a encargarse de orden de Su Majestad comprende un territorio tan dilatado que deja atrás en extensión el imperio de los tártaros y el de los chinos en el Asia; dentro de este continente va Vuestra Excelencia a ser la imagen y el lugarteniente del soberano que lo envía, un plenipotenciario del que lo ha elegido y un apoderado especial de la majestad para obrar a favor de aquel estado, todo lo que ordenaría el monarca hallándose presente, a reserva de algunas cosas que están vedadas a los virreyes. Va Vuestra Excelencia a habitar y mandar una porción del Nuevo Mundo donde todo es nuevo por comparación con España. Lo es el clima, los frutos de la tierra, las costumbres, la legislación la forma de gobierno; y en parajes, es nuevo el traje, el idioma, el modo de vivir; y hasta el mismo sustento. Va Vuestra Excelencia a encargarse del mando de una nueva región, civilizada y católica en mucha parte; pero silvestre y feroz en otra. De una provincia poblada a trechos pero desierta y desamparada en su mayor ámbito. Rica sin cotejo con ninguna de la América; pero capaz. de producir nuevas ganancias infinitamente mayores. De un comercio activo y pasivo, en que giran con doce a trece millones de pesos en plata, oro y frutos de Europa y del país todos los años; pero decaído y debilitado, que necesita para volver a su vigor de ser puesto sobre una nueva planta. De un erario real, empeñado y recargado de peticiones que ejecuta el celo de Vuestra Excelencia a promover sus ingresos y a disminuir sus salidas. De un puerto de mar, que es la garganta de todo el continente de la América meridional el objeto de la codicia de los extranjeros y ocasionado a sus invasiones por la escasa defensa de las muchas playas y calas que cuenta por una y otra banda del Río de la Plata y sobre la costa patagónica. Finalmente va Vuestra Excelencia a gobernar una provincia vecina y confinante a una colonia extranjera, que hace más de un siglo que se está entrando en nuestro terreno sin que la inmensidad de lo usurpado haya satisfecho sus deseos; una colonia con cuyo soberano mantiene el nuestro una amistad, vinculada por el parentesco, y con quien siempre trae pleito sobre límites de las respectivas posesiones. Una colonia que ha obligado muchas veces a poner en las armas la decisión de aquel antiguo pleito, después de ver desagradada y atropellada la razón con que se ha seguido; una colonia que ha arrastrado por si una porción considerable de la mayor de nuestras riquezas, y que por la frecuencia de sus hostilidades, nos haya puesto en precisión de guarnecer nuestra frontera por un cordón de guardias, y de fortalezas. Una colonia de amigos y parientes a quienes sin embargo de esta alianza necesitamos tratar como a enemigos y como a extraños. Esta riquísima provincia de que va a ser Vuestra Excelencia gobernador, virrey y capitán general se halla partida en dos porciones por el caudaloso Río de la Plata, uno de los más famosos del mundo; navegable hasta el puerto de Montevideo para embarcaciones de todas partes y hasta Buenos Aires por medio de lanchones, o zumacas, y desde aquí hasta el Paraguay en otros barcos menores que lanchas aunque planos de quilla como éstas por razón del poco fondo, y muchos barcos de que se ha cubierto el río de algunos años a esta parte. La ciudad de Montevideo la encuentra Vuestra Excelencia situada a la banda del norte de este mismo río a los 34 grados, 55 minutos, 4 segundos de latitud y 321,55 y 46 de longitud, y a la parte del sur la ciudad de Buenos Aires sobre los 34 grados y 35 minutos y a los 319 de longitud habiendo sido siempre el asiento y residencia de sus gobernadores y de la real audiencia pretorial que se estableció en ella según reza y tuvo su primer despacho el día 9 de abril del año de 85 siendo su primer virrey el marqués de Loreto. La internación del Río de la Plata por medio de este continente a el paso que divide en dos partes el territorio de aquel virreinato pone a cada lado de estas penínsulas uno de los ramos de su mayor riqueza. A la mano derecha del que se desembarca halla una península prolongada hasta el Marañón, provincia de las Amazonas, en que se le ofrece a la vista un espacio de más de cuatrocientas leguas de terreno sujeto a la corona de Castilla; bordeado del mar por la parte oriental hasta el río Grande de San Pedro; por el sur del Río de la Plata; por el oeste del río Paraná, y por el norte del río de la Madera y tierras de la región de las Amazonas. Esta dilatadísima península encierra el criadero de ganado vacuno, cuyas pieles dan materia a nuestro comercio para una de las más vastas negociaciones de América, pero allí mismo tiene Vuestra Excelencia el cuidado de un vecino extranjero que vela incesantemente por caer de sorpresa sobre este llano y robarlo; y vea aquí Vuestra Excelencia uno de los mayores cargos que han de traer despierta su atención. A la mano izquierda de Montevideo y a la banda del sur del Río de la Plata a distancia de cuarenta leguas está la ciudad de Buenos Aires levantada sobre una barranca frontera al este, fundada y poblada por el adelantado don Pedro Mendoza en el año 1535, después de descubierta, recorrida y tomada su posesión por Sebastián Gaboto de nación veneciano, desde el año de 1496 y sucesivamente por los españoles Juan Díaz de Solís y Vicente Yañez Pinzón por los años de 1508 y 1515 sin contradicción ni concurrencia de ninguna otra nación que pudiese pretender parte de este descubrimiento. Su límite por las partes del norte es la provincia de Puno sobre la sierra del Perú, última de las nueve que tiene Vuestra Excelencia a su cargo; contándose desde la capital hasta aquella como setecientas leguas de camino, harto molesto y arriesgado. Dentro de este continente encuentra Vuestra Excelencia las minas más nombradas de oro y plata que encierra esta parte de la América. Tiene Vuestra Excelencia bajo su mando el incomparable cerro de Potosí y su casa de moneda que labra de cuatro a cinco millones y medio de pesos fuertes de oro todos los años. Pero tiene Vuestra Excelencia repartidos por todo este continente a lo largo y a lo ancho hasta las costas del Mar del Sur indios infieles; y convertidos en abundancia innumerables que ofrecen motivo al que gobierna para una continua vigilancia, sin que los unos ni los otros dejen sosegar al jefe porque ambos insultan la comarca cuando menos se piensa; y aunque por esta razón no se puede confiar de ninguno ofrecen mayor cuidado los negritos ya porque los guardias avanzados sobre los campos de las Pampas han bastado a contener sus correrías, a excepción de una, u otra salida poco considerable, y ya porque la grande distancia en que están de nosotros y la falta de armas de fuego les imposibilita los deseos de hacer excursiones a nuestras estancias. No así los indios catecúmenos; porque habitan en medio de nosotros, poseyendo las entradas y las salidas de toda la tierra, armas blancas y de fuego, caballos, ganados y licores con que embriagarse; tienen todas las oportunidades necesarias para tomarnos de sorpresa y asaltarnos dentro de nuestras mismas casas. Así se vió en Arequipa, en el Cuzco, la Paz, Cochabamba, Chiquisaca, y otras provincias del Perú de que aún penden autos sin resolución en el superior gobierno de Buenos Aires desde el año 84, cometidos por una real audiencia del de 93 al oidor de aquella real audiencia don Francisco Garasa para su final determinación. A la parte occidental de Buenos Aires tiene Vuestra Excelencia bajo su mando el territorio conocido por las Pampas el cual se extiende por un espacio de trescientas leguas hasta la falda de la cordillera de Chile, llamado de los Ancles del Perú en que nuevamente se han descubierto los minerales; uno de oro de muy baja ley, en el término de la ciudad de San Luís de la Punta, provincia de Córdoba del Tucumán a doscientas cincuenta leguas de Buenos Aires; y otro de plata rica en la jurisdicción de la ciudad de Mendoza en paraje desierto, árido y muy bajo, cuyas calidades y la falta de fomento hacen de menos aprovechamiento un mineral celebrado de todos por su abundancia. De todas estas riquezas y vasallos va a ser Vuestra Excelencia el ecónomo y el tutor, todos han de acudir a Vuestra Excelencia por justicia y por amparo en paz y en guerra. La policía, los abastos, la quietud y el buen orden corre a cargo de Vuestra Excelencia y ellos serían obligados a venerar y obedecer en la persona de Vuestra Excelencia la imagen, y el poder de la soberanía. E1 erario real se encierra bajo de dos llaves de que tiene la una Vuestra Excelencia por si solo, y la otra la junta Superior de Real Hacienda de que es Vuestra Excelencia el presidente. Tantos encargos, comisiones y confianzas del monarca presentarán (a Vuestra Excelencia) a manos llenas las ocasiones de ensalzar su mérito y de hacerse más acreedor a la benevolencia y liberalidad del señor de la heredad que le envía a que trabaje en ella. Pero como todos los contentos de la tierra se resienten de insipidez y de amargura se verá obligado Vuestra Excelencia a alternar con el desvelo y con la continua tarea, la satisfacción de verse mandando en jefe la más opulenta y más amplia provincia de todo el orbe. Vuestra Excelencia considerará que tiene a un lado de este territorio una península tan amena dilatada y poderosa que basta bien cuidada a dar renta a dos príncipes coronados, Vuestra Excelencia se habrá de gloriar de ser el jefe, e1 caudillo, el padre y el superintendente de este tesoro y de estos vasallos, Vuestra Excelencia tendrá el placer más inocente cuando por su vigilancia y felices pensamientos, consiga establecer la agricultura en aquel campo, afianzar la cría de ganado vacuno, mejorar el comercio de cueros, desterrar la ociosidad, perseguir los facinerosos, introducir la política, frontificar (sic) las fronteras, levantar pueblos, formar regimientos, y plantar la religión. Pero Vuestra Excelencia se hallará obligado a traer continuamente la guerra declarada a unos vecinos extranjeros, que sin cesar se han de estar oponiendo al logro de unas ideas que les roba la ocasión de que nos estén robando lo que es nuestro. A unos vecinos acostumbrados a estar tanteando la bondad y la magnificencia del monarca español con la esperanza de que ha de hallar en estas virtudes el partido que pretenden, sin razón y sin justicia. A unos vecinos que no teniendo que perder sobre aquel terreno, siempre adelantan en lo que acometen, y después de haberse señoreado, aunque precariamente, de una porción, la más hermosa de nuestros campos, aspiran sin embargo a echarnos de su posesión sin que les obligue la liberalidad, ni los contenga la falta de la justicia. La facilidad de nuestros naturales en prestarse a esta especie de comercio, tiene la mitad del influjo en el origen de este daño; y esto quiere decir, que en aquellos en quienes debía descargar Vuestra Excelencia una parte de sus cuidados, tiene un cuidado más; que donde sólo debía tener un solo enemigo, hay dos que se compiten en fuertes; que habiendo de contar Vuestra Excelencia con todos los vasallos de la corona para que le ayudasen a defenderse de aquel contrario, ve desertársele sus mismas tropas y pasarse a los enemigos; y cuando estos ofendiendo por si sólo serían fáciles de rendir, se hacen casi invencibles obrando de acuerdo con los nuestros. En una palabra, tiene Vuestra Excelencia a su cargo una ciudad de dos puertas a las cuales necesita guardar con la misma vigilancia; una de extracción por donde salen nuestros frutos; otra de internación por donde nos vienen. Por tanto, es menester acotar nuestro campo de modo que ni se huya ni se nos robe el ganado, o sus pieles; y fortificar la frontera en términos que no se nos introduzcan contrabando. Ambos fraudes son antiguos y muy frecuentes en nuestra campaña; y para exterminar un mal tan arraigado y tan lucroso para sus autores, es menester mucho tesón, pero no es imposible el intento. Hablaremos de esto y de todos los puntos del gobierno respectivo a la banda del norte de Buenos Aires; y después pasaremos al continente del sur, haciendo así dos partes del asunto en este papel; que miren a las dos porciones austral y meridional del territorio que va a gobernar Vuestra Excelencia. División de la obra En la primera parte expondremos el principio, los progresos y último estado de la población de Montevideo y de la crianza de su ganado; los desórdenes y males en que abunda; las causas de estos, y el medio eficaz de precaverlos; las ventajas que del arreglo de aquellos campos puede prometerse con seguridad, el estado, las iglesias, el comercio, la real hacienda, la población, la industria, la agricultura y toda la nación en general. En la segunda demostraremos con relación al comercio y minerías, a los indios y sus tributos, a la quietud de aquellas provincias y a su más acendrado gobierno en particular, los excesos y perjuicios que tenemos notados en estos puntos; y especificaremos los medios de reformar que deben practicarse para mejorar la constitución de aquel pedazo de tierra tan rico y dilatado que no lo tiene igual ningún monarca ni necesita el de España otro padrino; ni para ser el mayor y el más poderoso del orbe. Motivos para escribir No todo lo que pretendemos exponer a Vuestra Excelencia está en su mano el practicarlo; muchos artículos de los que tenemos meditados, necesitan de orden expresa de Su Majestad para ponerse por obra; pero siendo del cargo de Vuestra Excelencia consultar a la real persona cualquiera en que convenga alterar lo que está dispuesto o prevenir de nuevo alguna providencia, será muy propio de su obligación representar a Su Majestad lo que encuentre digno de su real noticia entre los puntos que se toquen en este papel; y adelantando Vuestra Excelencia sus reflexiones, y añadiéndole sus propias experiencias reducirá a demostración lo que este papel le representa en su bosquejo. Y ve aquí Vuestra Excelencia el único motivo que hemos tenido para ornar este memorial. E1 acopiar las observaciones que hemos hecho en el discurso de ocho años que servimos a Su Majestad sobre esta América en dos empleos que han podido instruirnos de los dos ramos principales de la riqueza de este reino y de los modos de conservarla y aumentarla; sin que nos mueva otro interés a tomar la pluma sobre tantas y tan árduas materias y en propias y ya ajenas de nuestra profesión, y todas desiguales a nuestras fuerzas, que un efecto de la honorosa ambición de saber y de ser útiles al rey, y a la patria. Y aunque para lograrlo mejor pudiéramos dirigir este trabajo a la misma real persona, o sacarlo a luz por medio de la prensa, consideramos tan distante esta obrilla de ser elevada a los pies de Su Majestad o de salir al público en caracteres de moldes, que para animarnos a ponerla en manos de Vuestra Excelencia hemos resuelto ocultar el nombre de su autor. Nos creemos muy lejos de merecer aplausos ni ganar opinión de sabios por Linos apuntamientos de puro hecho que serían fáciles a cualesquiera de menos obligaciones que las que nosotros tenemos de saber discurrir. El concepto que hemos hecho de este papel no se extiende a más que a inclinarnos a creer que no es obra inútil para Vuestra Excelencia a quien la dirigimos; y que algunos de los pensamientos que contiene podrán merecer la aprobación de Su Majestad ilustrándolos y afinándolos Vuestra Excelencia. No por esto creemos haber adelantado cosa alguna sobre la que Vuestra Excelencia tiene sabido de muchos años a esta parte; y solo pensamos que el provecho que podía sacar Vuestra Excelencia de este trabajo será el refrescar la memoria de sus antiguas meditaciones y el poder mejorarlas fácilmente hallándolas en orden y colocadas con método y encadenamiento. Los materiales de la obra son los mismos que Vuestra Excelencia tiene acopiados desde mucho tiempo; y sólo es nuestro el trabajo de la colocación de estos mismos materiales en proporción y simetría; y a la manera que los que se emplean en levantar un edificio, recorrer nueva forma en la construcción, sin que por esto muden de esencia, así nosotros sin adelantar con alguna a lo que Vuestra Excelencia tiene meditado le hemos dado una planta que costea a Vuestra Excelencia el trabajo de recogerlos cuando quiera servirse de ellos. Este es el único valor que consideramos a esta obra en la estimación de Vuestra Excelencia, juzgamos que no ha de ver con desagrado un trabajo de muchos meses en quien los ha hurtado al descanso para darlos a este afán, sin tener obligación de tomarse esta tarea, y sin buscar más gloria ni ganancia que el aprovechar a la patria con aquello poco que valgan sus vigilias.