El origen de la National Gallery of London está en la colección de un particular británico, John Julius Argenstein, que fue adquirida por el Estado en 1824. Ampliada con fondos de la colección real británica, se consideró necesario acondicionar un edificio para exponer las pinturas adecuadamente; de este modo, en 1838 se construyó el actual edificio, que alberga al completo la colección. Su estilo es neoclásico, dentro de una concepción racionalista que se adaptara a las funciones expositivas para las cuales fue concebido. Sin embargo, las sucesivas adquisiciones con las que el fondo inicial se ha ido enriqueciendo provocaron varias ampliaciones de sus alas, de las cuales destaca la ampliación de 1975, la primera de todas, y la de 1991, la última, en la cual se creó de nueva planta el ala Sainsbury, dedicada en exclusiva a la colección de pintores del primer Renacimiento: la colección posee el mayor depósito de pintura italiana fuera de Italia. Este grupo se empezó a reunir durante la gestión del primer director de la galería, sir Charles Eastlake, quien viajó por la península mediterránea entre 1855 y 1865 para comprar y reunir las obras de mejor calidad. El siguiente núcleo destacable es el de la pintura flamenca, que se debe al impulso de la reina Victoria, quien donó gran parte de su colección personal. La National Gallery, pues, abarca todos los períodos y estilos. Sólo dos salvedades deben hacerse: los retratos, que se contemplan en la vecina National Portrait Gallery, y los cuadros más recientes, que han pasado a la Tate Gallery, también en Londres. El criterio museográfico es el de la exposición cronológica. Sus amplísimos fondos, que alcanzan facetas muy diversas del arte europeo desde el siglo XV, hacen que la National Gallery resulte equiparable a otros dos grandes museos de la pintura universal, el Louvre en París y el Prado en Madrid. Estos tres museos fueron fundados en fecha similar y responden a la misma inquietud enciclopédica que pretende repasar todos los estilos hasta el arte de su momento.
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La National Gallery es una de las más viejas colecciones de arte públicas en Australia, fundada en 1861. Desde sus comienzos modestos, esta colección ha ido creciendo hasta convertirse en una con gran riqueza y diversidad. Contiene cuadros, grabados y dibujos; vasijas griegas; cerámicas y cristales europeos; cuadros chinos y de Rajasthan... Estas y otras colecciones son, ahora conocidas en todo el mundo. Las pinturas australianas que conserva este museo constituyen una de las colecciones más antiguas y mejor conocidas en todo país. Trabajos de Tom Roberts "Shearing the Rams" (1890) y de John Brack "Collins St., 5p.m." (1955), han llegado a ser iconos del arte australiano. Cuadros de Arthur Glover The River Nile, Van Dieman's Land, from Mr Glover's Farm de 1837, Arthur Streeton "The purple noon's transparent might" de 1896 y, de Fred William "Upwey Landscape" de 1965, muestran como los pintores australianos siguen fascinados por la naturaleza de su país y, otros como Kwementyay "Big yam Dreaming" de 1995, introducen a una nueva visión de tradiciones antiguas. Otras obras nos muestran aspectos importantes de la historia australiana como "Flowers and Fruits" de W.B. Gould de 1840; "Figures in possum skin cloaks" de William Barak de 1898; "Circe" de Bertram MacKennal de 1893 y; "Memory of Leonski de Albert Tucker de 1943; y "Disquiet" de Bea Maddock de 1981, muestran otro aspecto igualmente importante de la historia y la perfección de la pintura australiana. En cuanto a las pinturas europeas que conserva este museo australiano, entran en la colección a partir de 1860, y fueron recogidas de las paredes de la Royal Academy y del Paris Salon y, de dos grandes exhibiciones internacionales de Melbourne, en 1880. Las adquisiciones son considerables y numerosas. Incluyen dos Rembrandt y un autorretrato del final de su vida, obras de Poussin y de Tiepolo adquirida esta última en 1932. Encontramos retratos de pintores británicos del XVIII, como Reynolds, Gainsborough y Rommey. También paisajistas de la talla de Turner y Constable. Aparecen impresionistas franceses y sus contemporáneos: Monet, Sisley, Renoir, Pissarro, Cezanne, Manet y Signac. Los movimientos artísticos del siglo XX se pueden ver tanto en trabajos europeos como en norteamericanos, incluyendo a Bacon, Picasso, Frankenthaler, Hockney, Kiefer, Clemente y Peck.
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La institución fue fundada en 1907 y ubicada dentro de uno de los grandes edificios de carácter público del Parque Cathays. La arquitectura del edificio consiste en dos cuerpos que poseen dos plantas y que rodean un grandioso salón decorado de ricos mármoles que sirve como entorno expositivo a las obras escultóricas que el museo tiene como por ejemplo varias de Rodin. Se dice que tuvo como primera intención dar a conocer su país al resto del mundo. Esto lo consiguieron sobradamente abarcando incluso una de las colecciones más importantes de arte extranjero. Los fondos son una muestra muy completa de todas las artes que van desde la arqueología hasta las ciencias pasando incluso por industria y por supuesto, las bellas artes. La parte que corresponde al ala izquierda del edificio está destinada al departamento de arqueología. Podemos ver una gran colección de piedras grabadas galesas que se disponen con forma circular y escalonada, junto con muchos objetos como un cáliz o una patena de Dolgellau del s. XIII. En cuanto a los fondos pictóricos, se encuentran exhibidos casi de forma cronológica en el piso primero del ala derecha. En esta parte se ubican unos supuestos cartones de Rubens aunque se cree que podían pertenecer a seguidores suyos, pero esto no impide que sean una muestra interesante del s. XVII flamenco. En general el museo posee pocas obras de artistas extranjeros anteriores al s. XIX aunque las que tiene son de estilos muy dispares e incluso de relevancia como obras de Bellini, Mantegna o Piero di Cosimo, que corresponden al s. XV; artistas del s. XVII como Rembrandt, Ruisdael, Claudio de Lorena, Ribera o paisajes de Van Goyen, siendo el más importante El cuerpo de Foción sacado de Atenas de Poussin. En cuanto al s. XVIII, el museo muestra una serie de obras de artistas británicos establecidos durante un tiempo en Italia como fueron Richard Wilson o Thomas Jones, que llegan a eclipsar a los propios artistas venecianos como Canaletto, Tiepolo y Pittoni, que también se hallan expuestos. Hacia 1908 las hermanas Margaret y Gwendoline Davies comenzaron a adquirir obras de artistas como Meissonier, Turner, Constable o Corot y más tarde compraron obras de impresionistas y post-impresionistas como dos esculturas de bailarinas de Degas, paisajes de Pissarro y Sisley, pinturas de Manet, La Parisienne de Renoir, una gran colección de pinturas de Monet; Lluvia cayendo sobre Auvers, de Van Gogh, o varias obras de Cézanne. Toda esta gran colección fue cedida al Museo de Gales siendo una de las partes con mayor importancia que la entidad tiene en el ámbito nacional. Los fondos que corresponden al s. XX pertenecen a autores extranjeros como Matisse, Max Ernst, Eric Heckel... No obstante, de este periodo son más importantes los propios autores autóctonos (Dylan Thomas, Augustus John, J.D. Innes) cedidos también por las hermanas Davies.
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Las Galerías y Museos Nacionales de Liverpool (National Museums & Galleries on Merseyside, NMGM), en Liverpool (Gran Bretaña), integran un complejo museístico establecido como Museo Nacional británico en 1986, gracias a la gran calidad de las colecciones que allí se albergan. Hoy en día el NMGM se compone de ocho museos y galerías diversas: Museum of Liverpool, World Museum, the Walker Art Galery, Lady Lever Art Gallery, Sudley House, Merseyside Maritime Museum, Museum of Liverpool Life, HM Customs & Excise National Museum y The Conservation Centre. La primera de estas instituciones, el Museo de Liverpoool, fue fundado en 1851. Las colecciones que exhiben estos museos refieren representan más de un millón de objetos y trabajos de arte de todo el mundo, cubriendo temas tan diversos como el arte, la arqueología, la etnología, las ciencias naturales y físicas, la historia social e industrial o la marítima.
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Esta galería de arte, proyectada y construida entre los años 1962 y 1965 es la obra póstuma de Mies van der Rohe, que fallece en 1968 y constituye el cierre de su ciclo creativo, que el autor concluye significativamente en su patria. Teniendo como antecedente el Convention Hall de Chicago de la década de los 50, Mies van der Rohe trabaja aquí el tema de un gran espacio libre, sin columnas intermedias. Genera entonces una planta cuadrada de 4 x 4 módulos, cubierta por una estructura de entramado metálico que apoya sólo en 8 columnas perimetrales, a razón de 2 en la zona central de cada lado dejando libres los cuatro ángulos. La apoyatura tecnológica implica aquí, no solo la posibilidad de su uso expresivo, sino también el requisito para alcanzar la libertad total del espacio interior. El gigantesco prisma cuadrado está enteramente rodeado por vidrio, y se apoya sobre una terraza de esculturas que constituye el basamento de la composición. Mies van der Rohe ha llegado en esta su última obra a la culminación de un ciclo creativo que, comenzando con la experimentalidad dinámica y neoplástica de sus primeras obras en Berlín, va virando progresivamente a partir de su etapa estadounidense hacia un depurado neoclasicismo, en el cual el recurso tecnológico posibilitado por los avances de la industria estadounidense funciona como el soporte de un lenguaje abstracto y minimalista. Cuesta imaginar, como señalan algunos biógrafos del autor, un avance mayor en esta dirección más allá de esta su última obra. La colección incluye obras de Munch, Kirchner, Picasso, Klee, Feininger, Dix y Kokoschka.
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El tema de la Natividad es uno de los menos representados por Fra Angelico de la historia sagrada. La escena del Armario de la plata guarda cierta relación con el fresco del mismo tema figurado en la celda 5 del convento dominico de San Marcos de Florencia, que pudo servir de referente compositivo. Pero la realización final de ambas obras corresponde a ayudantes del fraile pintor, que dio el modelo. El pesebre se presenta frontal al espectador, muy bien construido en su estructura. El centro compositivo, sobre el suelo, es la figura del Niño Jesús, al que Fra Angelico confiere un aura luminosa de fuerte intensidad. María y José, arrodillados, adoran al Hijo de Dios. Destaca en sus figuras el tratamiento de los pliegues, que dan volumetría y corporeidad. Al igual que el colorido, muy contrastado en los ropajes de San José, entre el vivo amarillo y el negro de su gorra. Al fondo, sobre la estructura de madera del pesebre, otro foco luminoso, en donde figura la estrella de Belén rodeada de ángeles. Destaca también el tratamiento detallista de algunos elementos, como la anecdótica figura de la vaca, las formas de la vegetación, o la presencia casi oculta de los pastores, a la izquierda del establo. No es muy frecuente encontrar elementos superficiales en las composiciones del beato Angélico. Pero eso determina, precisamente, la autoría de la obra, que pudiera ser de la mano de Benozzo Gozzoli, el discípulo más importante de Fra Angelico.
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Los frescos del ala oriental del convento de San Marcos representaban episodios de la Pasión de Cristo. De manera muy sumaria, Fra Angelico figuraba unas escenas en las que apenas había elementos que remitieran a la espacialidad. En este caso, la escena de la Natividad, que se sale del ciclo de la Pasión, está mejor ambientada que cualquiera de las celdas de esta zona. Se sitúa la figura del Niño Jesús en el suelo del establo, flanqueado por María, José, San Pedro Mártir y la presencia poco habitual de Santa Catalina de Siena, todos ellos arrodillados, adorando al Redentor. La disposición de las figuras permite continuar el efecto en profundidad, que termina en el último término con la construcción de madera del pesebre., en cuyos lados se sitúan las formas rocosas que remiten a la entrada de la cueva. Coronando la composición, ángeles orantes recortados sobre un cielo despejado con algunas nubes. La Natividad de San Marcos presenta una composición muy parecida a la tabla que representa el mismo motivo en el Armario de la plata, al que sirvió de modelo. En la escena del relicario está más ampliamente desarrollado el tema del Nacimiento de Cristo, tanto en su concepción espacial como en el tratamiento de los elementos narrativos que informan la escena.