Pintar flores me relaja el cerebro. Espiritualmente no me esfuerzo en ellas como cuando estoy ante un modelo. Cuando pinto flores, pongo tonos, experimento valores audaces, sin preocuparme si estropeo un lienzo. Algo semejante no me atrevería a hacerlo con una figura, por miedo a dar al traste con todo. Y la experiencia que adquiero en estos intentos la aplico luego en mis cuadros". Este comentario de Renoir indica claramente que, para él, las flores eran una temática secundaria pero que servía para experimentar, especialmente a la hora de aplicar los colores de manera rápida y abocetada, sin apenas interesarse por la forma y el volumen. De esta manera nos encontramos ante una contradicción con sus cuadros de figuras -véase las Grandes bañistas- en los que recupera forma y volumen sin renunciar al color.En este Jarrón con crisantemos predominan las tonalidades anaranjadas que contrastan con los blancos, lilas y verdes. El fondo está tremendamente esbozado, sin interesarse por otro elemento que las flores. El recuerdo de Manet está presente en estos trabajos, aunque el estilo presenta cierta sintonía con futuras obras de Van Gogh.
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obra
En este lienzo elaborado en el otoño de 1887 Vincent parece retomar la tradición barroca holandesa para representarnos una naturaleza muerta ante un fondo oscuro, iluminada por un potente foco de luz. La gran diferencia la encontramos en la utilización de colores tremendamente vivos, jugando con el contraste entre el blanco y el rojo. La ejecución de la obra responde al estilo habitual en el artista en estos momentos, aplicando el color a base de pequeños toques de pincel de manera similar al Puntillismo.
obra
En agosto de 1883 Durand-Ruel encarga a Monet una serie para decorar las puertas de su piso de París. Para guardar relación con los cuadros impresionistas que decoraban las paredes, consideró que motivos florales serían los ideales para este encargo. Serán 36 piezas para la decoración de las seis puertas del gran salón para el apartamento del número 35 de la rue de Rome. El jarrón de dalias que contemplamos formaba parte de la puerta C que se continúa con las Dalias. Son trabajos realizados dentro de las fórmulas impresionistas en las que el color se convierte en el principal protagonista, aplicando el óleo de manera rápida y empastada, a base de pequeños y cortos toques de pincel. El fondo claro sirve para crear un mayor efecto de volumen, resultando unos trabajos de gran impacto visual con los que el galerista quedó tremendamente contento aunque se prolongara su ejecución en el tiempo.
obra
A lo largo del año 1886 Vincent elaborará una amplia serie de asuntos florales protagonizados por el colorido de cada una de las diversas especies de plantas que presenta. El esquema es siempre el mismo: un jarrón de diverso material sostiene un buen ramo de flores, recortadas sobre un fondo neutro en diversas tonalidades. La pincelada empastada, sin atender a detalles concretos, se adueña de la composición, encontrándose cierta vinculación con los floreros pintados por Manet en los primeros años de la década de 1880.