Las transformaciones provocadas por la economía capitalista acarrearon también cambios sociales en los que se pusieron de manifiesto grandes desigualdades en el disfrute de las nuevas riquezas. La constatación de esa realidad produjo un aumento de las reflexiones teóricas en torno a la manera de resolver esas desigualdades (teoría socialista), a la vez que se dieron los primeros pasos para la defensa efectiva de los intereses de las clases trabajadoras (movimiento obrero). Ambos fenómenos se originan por separado, aunque terminarían por complementarse en los años finales de siglo.
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contexto
El mosaico de grupos, culturas y civilizaciones de Europa central y septentrional viene definido tradicionalmente por la arqueología cerámica, pues, es esta parte del equipamiento material la que marca sus características específicas y su distribución geográfica; pero el estudio y la comprensión del proceso de neolitización es una tarea más compleja que la búsqueda reiterada de los fósiles-directores, y abraza una complicada trama de aspectos sociales y económicos que, sin duda, nos lo definen de forma más histórica; y además, la aparición misma de la cerámica puede preceder, suceder y hasta permanecer independiente de las innovaciones económicas. En todo caso, siempre habrá que tener en cuenta los cambios en el modo de fabricación, forma y decoración que caracterizan estos elementos a lo largo del Neolítico, en estas áreas europeas. Para el conjunto de estos territorios, diversos autores hacen hincapié en el hecho que se produjeron contactos claros entre la población indígena y los inmigrantes neolíticos, con consecuencias históricas de relevancia, mientras que otros dan una mayor importancia a la diversificación precedente de los grupos culturales, antes del mismo inicio del proceso neolitizador, por lo que las nuevas formas socioeconómicas serán complejas y tendrán multitud de comportamientos según las regiones. En definitiva, pues, se trata de observar cómo tampoco para la parte centro-norte de Europa y a diferentes escalas espacio-temporales podemos pensar en una dinámica única y homogénea de la aparición y el desarrollo de las primeras comunidades campesinas; el fenómeno, no obstante, compartirá una serie de variables comunes que parecen bien establecidas. La visión tradicional que prevalecía hasta los años sesenta-setenta nos hablaba de una neolitización lineal y en dos fases principales: eran el Danubiano I y II de Childe. La agricultura y la ganadería, los grandes asentamientos con economía de producción, se establecieron en las zonas más fértiles a lo largo de los principales ríos europeos; éstos, a su vez, sirvieron de ejes de la colonización a los nuevos pueblos agrícolas. Aunque de manera un poco simplificada, ésta es la idea que aún prevalece implícita en algunas interpretaciones, ya que incluso hoy día se sigue destacando dos momentos clave en el proceso de consolidación de las primeras sociedades campesinas de la Europa continental. Con este modelo general como marco de referencia, se desarrolló posteriormente una teoría de explicación más amplia que seguía esquemas difusionistas. En la aparición de las primeras sociedades campesinas de Europa había que contemplar dos grandes tradiciones o corrientes: la que se desarrollaba por la Europa mediterránea, la más antigua (cerámicas cardiales), y la que abrazará la Europa continental, más reciente (cerámica de bandas). En la actualidad se han elaborado nuevas interpretaciones al respecto que, aunque se mantienen en el marco general del difusionismo, intentan precisar y rehuir el simplismo y el mecanicismo de los postulados anteriores. Durante el Postglaciar la economía sufre un cambio importante y muy significativo: la aparición del cultivo de los cereales y la ganadería. Se explotan nuevos recursos y se recurre a diferentes soluciones tecnológicas para esta nueva diversidad productiva. De esta manera se modifican los tipos de habitación y de subsistencia: los asentamientos se fijan durante más tiempo en el territorio explotado y la alimentación resulta más segura y productiva. Fruto -o motor, según se analice- de este cambio económico será el crecimiento demográfico y el desarrollo social. Toda esta dinámica no puede explicarse sólo por el origen exógeno de un proceso ya plenamente formado, aunque como hemos visto, estos autores consideran evidente, basándose en las dataciones radiocarbónicas, el flujo Próximo Oriente-Europa (son más antiguas en el primer foco): al contrario, se debe contemplar el conjunto de la interrelación entre los aspectos que generarían las colonizaciones intrusivas, las soluciones escogidas ante los problemas indígenas y, por último, los mismos frutos de la experimentación autóctona. Diversos factores ambientales condicionaron estos procesos socioeconómicos: un clima cálido y más húmedo de la fase Atlántica, el clímax de la cobertura boscosa y el enriquecimiento de los suelos (clima, erosión de vertientes, aluviones, aportaciones eólicas). Precisamente en estos momentos empieza a documentarse, al margen de los efectos del clima, la intervención humana, que ya afecta considerablemente a los terrenos naturales (desmontes, cultivos...). Pero también serán importantes otros elementos quizá más regionales: en las zonas litorales se llega a la cota máxima del nivel marino y se compensan los movimientos isostáticos, las tierras del Báltico interior se recuperan y se produce el avance de las aguas de la cuenca meridional del mar del Norte. Las nuevas estrategias económicas de este periodo, en conjunción con las tradicionales actividades de subsistencia (caza, recolección de vegetales silvestres), marcarán unos patrones de asentamiento específicos, que principalmente vendrán determinados por las necesidades del trabajo agrícola y ganadero.
Personaje
Científico
En el ámbito científico es considerado uno de los renovadores de finales del siglo XVII. Sacerdote y doctor en teología, intervino en las tertulias que tenían lugar en la biblioteca del marqués de Villatorcas. En éstas se abordaban temas literarios, filosóficos y científicos. Entre los contertulios también se encontraban autores como Tomás Vicente Tosca y Juan Bautista Corachán. Iñigo, junto con Tosca y Corachán, fundó una academia de matemáticas en su casa. Aquí se dedicaban a realizar observaciones físicas, astronómicas, matemáticas y de toda índole científica. Los informes redactados por Corachán, que ejercía como secretario, se refieren a todas las actividades que se desarrollaban en la Academia. De éstos y de los testimonios de Mayáns y Bordázar se deduce el carácter de "preceptor" de Iñigo, al que llamaban el "Arquímedes de nuestro siglo".
Personaje
M? Teresa Íñigo de Toro nació en Valladolid. Estudió Magisterio y seguidamente Filosofía y Letras, pero su vocación profesional, descubierta por azar, fue el periodismo radiofónico, convirtiéndose en la primera mujer directora de radio de España. En 1953 se inició como locutora en "La Voz de Valladolid". Escribió y realizó programas de toda índole: audiciones para mujeres, para enfermos, de crítica literaria y cinematográfica. El éxito de su trabajo desembocó en su nombramiento como directora de la emisora en 1961. Ese mismo año recibió el premio Ondas a la mejor locutora y años después el Premio Nacional de Radio y Televisión por su labor de dirección. También ejerció como escritora, tanto en la prensa escrita de la ciudad, como en la prosa lírica en la que obtuvo algunos premios. La fama de su trabajo radiofónico la catapultó como conferenciante en diversos eventos, charlas, pregones, etc. Fue Académica electa de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, de Valladolid. Al mismo tiempo, se dedicó a la organización y dirección de proyectos de carácter gratuito socio-cultural: las Escuelas "Isabel la Católica" y la Acción de Mujeres Españolas. Donó su biblioteca particular al Colegio de Educación Infantil y Primaria que lleva su mismo nombre Le fue concedida la condecoración del Lazo de Dama de la orden de "Isabel la Católica".
obra
Jorge Inglés es considerado el introductor del estilo flamenco en Castilla. Es el autor del retablo de la Virgen para el Hospital de Buitrago, del que conservamos los retratos del marqués de Santillana y su esposa, comitentes de la obra. El marqués aparece en el amplio espacio de una capilla, arrodillado, acompañado de un estilizado paje con su espada en la zona posterior de la composición, donde observamos una puerta abierta a un paisaje, con el consiguiente estudio lumínico y de perspectiva. El marqués viste lujosamente, adornando su traje con un collar de una orden o una cofradía. En la pared se halla el pergamino con el texto salutatorio del marqués a la Virgen.
obra
La Injusticia era la personificación que centraba el zócalo de la capilla Scrovegni, en Padua, donde se representaban los Vicios. Al igual que la Justicia, en el otro frente, presenta un desarrollo estructural más rico en detalles, que informan mejor el carácter de la escena. La figura de un hombre con aspecto de gobernante se sitúa sentado en su trono, sosteniendo entre sus manos una vara y un bastón de mando. El personaje queda encuadrado por el arco de la portada donde se sitúa. Pero los muros están resquebrajados, llenos de grietas, como símbolo inequívoco de las malas acciones que lleva consigo este Vicio. En la parte baja, en el suelo, tras unos arbolillos aparentemente sanos, se escenifican, a modo de friso corrido, las raíces del mal: un hombre asesinado en el centro del que tiran dos secuaces, unos soldados en la parte derecha y un caballo desbocado a la izquierda, en una composición de gran dinamismo.
obra
La llegada de Tiépolo a España viene motivada por la necesidad de decorar los techos del Palacio Real de Madrid, recién construido tras el incendio que destruyó el antiguo Alcázar de los Austrias. Carlos III le mandó llamar desde su Venecia natal, asignándole como sueldo 2.000 doblones anuales, coche, casa y 533 doblones para viajes. La Inmaculada Concepción fue realizada para uno de los altares laterales de la iglesia del convento de San Pascual en Aranjuez. El encargo constaba de siete lienzos, en los que el maestro tardó dos años y medio. San Pascual Bailón y San Antonio de Padua acompañaban en la decoración a la Inmaculada. En la parte superior de la imagen vemos a la paloma del Espíritu Santo; en el centro, a la Virgen en su característica postura -con los brazos en el punto opuesto al rostro- sobre la bola del mundo y pisando la serpiente que simboliza el mal; a su alrededor aparecen ángeles y querubines, uno de ellos con la vara de lirios que simboliza la pureza. El rostro de María parece contemplar lo que hay bajo sus pies con cierto gesto de arrogancia, distinta a la humildad expresada en las Inmaculadas de Murillo o de Zurbarán. Tiépolo ha realizado un perfecto estudio de la luz, aplicando una tonalidad sepia que inunda el cuadro para dar la sensación de sobrenaturalidad. Su dibujo es perfecto y su pincelada segura y contundente, en la pauta del Barroco italiano de fines del siglo XVIII
obra
La nobleza española acogió con entusiasmo las nuevas formas artísticas del Renacimiento. La dependencia del arte italiano, al principio muy fuerte, dio paso poco a poco a un estilo renacentista netamente español, expresivo hasta el manierismo en el caso de la escultura. Con este estilo se sigue realzando en las tumbas y capillas funerarias la fe del difunto y su prestigio. En el Museo Arqueológico Nacional se conserva un alto relieve de la Virgen rodeada de ángeles, esculpida en alabastro por Felipe Vigarny hacia 1550, para la capilla funeraria del obispo Alonso de Castilla. Ésta se hallaba en el monasterio de Santo Domingo el Real de Madrid, no lejos de los sepulcros de Pedro I el Cruel y su nieta Doña Constanza. Tanto la concepción de la figura como su desarrollo técnico muestran la profunda comprensión de los precedentes clásicos por parte del autor, quien pasó gran parte de su etapa de formación en Italia. Pero el sistema de proporciones, la estilización de la figura y la armonía de los volúmenes y de la actitud que caracterizan al clasicismo renacentista están puestos al servicio del mensaje trascendental de la imagen religiosa.