La austeridad define este edificio diseñado por Marcos López y en el que yace don Miguel de Cervantes por voluntad propia.
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monumento
La iglesia de San Marcelo se encuentra edificada sobre el lugar donde se encontraban la tribuna que presidía los desfiles y juegos de la Legión romana VII y donde cuentan que Marcelo confesó su cristiandad. Construida entre 1588 y 1628 sobre los restos de una iglesia del siglo XII destruida por Almanzor, su estilo se identifica con los dogmas del arte herreriano. En su interior se encuentran las reliquias del mártir romano San Marcelo, patrón de la cuidad. También son dignas de mención las dos tallas de Gregorio Fernández que se encuentran en este templo. Hasta 1922, junto a esta iglesia se encontraba el hospital de peregrinos de San Antonio Abad.
contexto
Desigual y rica en matices fue la relación de la Iglesia con el nazismo. Las autoridades eclesiásticas realizaron numerosas advertencias contra el nacionalsocialismo (cuya ideología apenas era conocida), hasta que Hitler, tras la toma del poder en marzo de 1933, dio seguridad de no atentar contra los derechos de la Iglesia.El episcopado alemán aceptó la propuesta de un concordato por parte del Reich, presentada en el Vaticano por el vicecanciller Von Papen, católico de renombre. Su conclusión, el 20 de julio de 1933, era para Hitler un gran éxito de política exterior, tanto más cuanto que él tenía intención de interpretarlo y aplicarlo con arreglo a los principios del nazismo.El tratado ofrecía cierta garantía a los derechos eclesiásticos, pero la lucha entre las concepciones nazis y la Iglesia católica no tardó en estallar de manera pública y notoria.La tensión de las relaciones entre la Iglesia y el III Reich alcanzó su punto culminante cuando el Domingo de Ramos de 1937 se leyó en todos los púlpitos de Alemania la encíclica pontificia "Mit brennender Sorge", en la que Pío XI oponía a la renovación pagana la doctrina católica. Disuadía al clero de seguir la enseñanza de los falsos profetas. La encíclica produjo un gran revuelo en Alemania y en la opinión pública mundial.Poco después Hitler visitó Roma, devolviendo la visita oficial efectuada meses antes por Mussolini, y, en contra de toda costumbre y protocolo, no pidió ser recibido por el Papa.Pío XI, ostentosamente, se retiró a Castelgandolfo durante los días de la visita y ordenó que se cerraran los Museos Vaticanos. En una alocución a un grupo de peregrinos dijo que no era oportuno desplegar en Roma, en el día de la Santa Cruz, el emblema de "otra cruz que no es la Cruz de Cristo".Es decir, la tensión entre la Iglesia y el Estado alemán alcanzó a lo largo de los años treinta proporciones desacostumbradas. Las Iglesias alemanas, tanto la católica como la protestante, no reaccionaron con la energía y prontitud necesarias, pero Roma durante estos años realizó gestos y proclamó su opinión con suficiente claridad.Pío XI ha sido criticado, a menudo, por no haber apoyado en Alemania al partido Zentrum y en Italia al Partido Popular. Tal vez la historia juzgue que su error consistió en invertir la política de su predecesor Benedicto XV, quien prefirió confiar en aquellos partidos políticos antes que en la buena fe de los países con los que firmaba concordatos.Toda la política exterior de Pío XI se basó en los 18 concordatos estipulados por él. Suprimiendo los partidos políticos, se quedó sólo con los concordatos. Era un argumento jurídico valioso para defender los derechos de la Iglesia, pero a menudo se convertían en papel mojado cuando se trataba con Gobiernos que no se preocupaban por mantener su palabra.Hitler encontró en las iglesias tal vez el único adversario interno que no pudo destruir ni asimilar. Después de los intentos de compromiso que culminaron en la firma del Concordato (junio 1933), buena parte del catolicismo opuso, a partir de 1934, una resistencia compacta a la ideología nacionalsocialista. Los momentos culminantes de esta oposición fueron la encíclica de 1937 y las polémicas homilías de Gallen, obispo de Westfalia.
obra
La estructura urbana del Nuevo Baztán se centra en un eje viario principal y responde a un trazado ortogonal simple, en el que se integran seis manzanas de casas, la última de las cuales, en la calle Nueva, es de construcción reciente. En el recinto, palacio e iglesia se convirtieron en un signo de poder y de prestigio
obra
El poblado hasta ahora mejor conocido, dentro de la arquitectura civil de época visigoda, es el de Bobalar, en la provincia de Lérida. Se trata de un habitat rural, con funciones agrícolas y ganaderas, adosado a la iglesia. El poblado se halla ubicado en una zona muy rica para el cultivo y para la ganadería, además de estar en lo alto de una elevación, dominando el valle del Segre. Su construcción parece posterior a la edificación de la basílica que se sitúa en la zona norte del conjunto, pero ello está todavía por definir claramente. Ocupa una superficie de unos 2.400 m2; por tanto, se trata de un habitat de pequeñas dimensiones que contrasta con la riqueza de la iglesia (recordemos tanto la estructura arquitectónica como el mobiliario litúrgico hallado, así como el conjunto escultórico del baptisterio). Cada una de las casas corresponde a una unidad familiar, compuesta de dos o tres habitaciones con una entrada común y relacionadas entre sí por medio de un pasillo. La datación del momento final del lugar es interesante, pues viene dada por un incendio correspondiente a los primeros años de la segunda década del siglo VIII. Las monedas acuñadas por Akhila, aparecidas en estos estratos de destrucción, confirman este hecho. Por otra parte, los materiales de la vida cotidiana, como, por ejemplo, vasijas, contenedores y cinturones, han aparecido de tal forma que atestiguan claramente el abandono del habitat debido a un incendio. La importancia del conjunto viene dada por la coexistencia de un conjunto basilical de claras tradiciones paleocristianas con un habitat rural con claros indicios de tipo hispano-visigodo, como son, por ejemplo, los broches de cinturón de tipo liriforme tan característicos de la toréutica del siglo VII, que son, por otra parte, comunes en toda la geografía peninsular, al menos en aquellas zonas más profundamente romanizadas y donde las influencias bizantinas y mediterráneas llegaban con más facilidad. La iglesia del conjunto es de tres naves separadas por columnas, cabecera tripartita recta y en el lado opuesto un contracoro. Su longitud es de 25,80 m por 12,10 m de ancho, es decir, ocupa 312 m2 de los 2.400 m2 de superficie del conjunto. En el interior del edificio se encontraron diferentes elementos que constituyen un rico mobiliario litúrgico.
obra
En la primera década de 1800 Constable se dedicará especialmente a la realización de retratos de los que tenemos más de un centenar. Pero gracias a su contacto con John Thomas Smith y tras la lectura de las obras de Gilpin, Price y Knight sobre lo pintoresco también se interesará por los paisajes, generalmente en acuarela y lápiz. Precisamente serán estos bocetos y estudios los que empleará en la década de 1820 para realizar sus lienzos del valle del Stour. En esta composición observamos en la lejanía la monumental torre de la iglesia de Dedham que será también la protagonista de un lienzo elaborado dos años después. Se trata de una vista panorámica en la que el encapotado cielo ocupa un importante papel -muestra de la admiración del inglés hacia los paisajistas holandeses del Barroco-, creando una espléndida sensación de movimiento con las nubes. Se trata de una vista empleando un punto de vista bajo, apreciándose en primer plano unas vacas que suponen el elemento pintoresco. El naturalismo que identificará la mayor parte de los trabajos de Constable se encuentra también presente en este trabajo .
Personaje
Político
Fue minero hasta 1960, fecha en que se afilió al Partido Comunista de España y a CC.OO. Mientras esta fuerza estuvo en la clandestinidad, formó parte del Comité Central y del Comité Ejecutivo del Partido Comunista. Elegido en 1978 Secretario General del PC de Asturias, en 1981 volvió a renovar este cargo. Los pésimos resultados obtenidos por el PC en los comicios de 1982 provocaron una gran crisis en el partido. En consecuencia Gerardo Iglesias sustituyó a Santiago Carrillo en la secretaría general del partido. Este hecho dio lugar a una escisión dentro del partido entre dos sectores, por un lado quienes apoyaban a Gerardo Iglesias y por otro los defensores de Carrillo. Todo culminó en 1985, fecha en que esta fuerza se escindió con la creación por parte de Carrillo del Partido Comunista de los Pueblos de España. Un año después nacía Izquierda Unida, con Gerardo Iglesias al frente como presidente. En este año fue nombrado diputado por Madrid, escaño que ocupó hasta 1989. Ante esta situación se daba la paradoja de que Gerardo Iglesias ocupaba la Secretaría General del PCE, al tiempo que presidía IU. En el XII Congreso fue reemplazado por Julio Anguita. Despojado de todos sus cargos regresó a Hunosa, donde tenía una excedencia desde 1977. Aunque recibió en 1990 una propuesta para presentarse de nuevo a las elecciones autonómicas, no aceptó y dejó definitivamente la política.
contexto
Durante el reinado de Luis XIII se construyeron numerosas iglesias parroquiales y conventuales de las que una buena parte ha desaparecido. En ellas, como rasgo característico de tipo general puede señalarse la tendencia al empleo de una planta de tipo centralizado.Esta es la estructura con la que se proyectó y edificó la iglesia de Sainte Marie de la Visitation, en la rue Saint Antoine de París, construida por François Mansart entre 1632 y 1634 a expensas de Noël Brulart para las Filles de la Visitation de Sainte Marie.La planta de la iglesia, que parece derivar de la capilla del château d'Anet de Philibert de l'Orme, e incluso de un proyecto para una capilla en el château de Blois del propio Mansart, está dominada por un gran espacio circular al que se abren otros espacios menores en los ejes principales, con lo que, aunque se constituye un pequeño plan cruciforme, realmente todo se funde en un gran espacio único que de esta manera conforma un ámbito plenamente barroco.Pero lo cierto es que esa idea tan barroca de la interpretación de espacios que se apunta aquí, no fue plenamente asimilada en Francia hasta la llegada a París de Guarino Guarini en 1662, quien empleó la misma solución en la iglesia de Sainte-Anne-la-Royale, en la que el arquitecto teatino intervino desde 1662 a 1665, quedando luego detenida la obra hasta 1714, en que Liévain la reemprendió, siendo finalmente destruido el edificio un siglo después, en 1820. De todas formas, esta obra, que respondía a los rasgos propios de Guarini, no llegó a ejercer influencia en la arquitectura francesa. Por el contrario, la iglesia de la Visitación sí tuvo una mayor trascendencia en edificios posteriores.También es sumamente importante en la planta de la iglesia de Sainte Marie de la Visitation, la presencia de unos espacios más independientes y de carácter secundario, dispuestos en los ejes diagonales y abiertos hacia el volumen central. Estos, que ya estaban en la capilla de Anet, y que se podrán ir viendo más adelante en otros ejemplos, se constituyen como uno de los rasgos más característicos de una buena parte de las iglesias francesas del siglo XVII.Por otra parte, el gran espacio central y el presbiterio se cubren con sendas cúpulas truncadas, cerradas con otra por encima e iluminadas con una linterna, esquema que también será muy utilizado en edificios posteriores y al que, por ejemplo, recurrió el mismo Mansart en 1665 para el proyecto de la Capilla de los Borbones en la abadía de Saint-Denis de París.La fachada es sencilla, pero interesante. Está concebida con un gran arco que cobija la entrada compuesta por dos columnas que soportan un frontón triangular. Según Norberg-Schulz, el empleo de un pequeño edículo para la fachada de las pequeñas iglesias de planta central puede remontarse a la fachada-templo de Alberti, habiendo intentado Giacomo della Porta una solución semejante en los comienzos del barroco en la iglesia romana de Santa Maria in Scala Coeli (1582).Una de las actuaciones arquitectónicas más importantes del período estuvo en la construcción del monasterio del Val-de-Grâce, erigido por la reina Ana de Austria en acción de gracias porque, tras veintitrés años de matrimonio con Luis XIII sin haber tenido descendencia, finalmente en 1638 nació un heredero, el futuro Luis XIV.El primer día del mes de abril de 1645 e1 propio Luis XIV colocaba la primera piedra del edificio que había sido proyectado por François Mansart. Este lo planeó según un esquema que puede remontarse hasta el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, con un eje dominante marcado por la iglesia que dejaba a un lado un convento y al otro un palacio.Pero el carácter desagradable de Mansart, sus pocos cuidados con los gastos y la tendencia a ir variando los planos hacían de él un arquitecto problemático, lo que motivó que, al año siguiente, fuese sustituido por Jacques Lemercier, que ya estaba en el final de su carrera. De todas formas, y a tenor de lo construido, Anthony Blunt considera que la planta de la iglesia, así como los muros hasta la altura del entablamento y la parte inferior de la fachada, se deben a François Mansart, correspondiendo el resto a Lemercier.La iglesia, con un esquema general muy italianizante semejante al de los templos romanos de la Madonna dei Monti y Sant'Andrea della Valle, tiene una planta de cruz latina, en la que ante todo domina el gran espacio del crucero cubierto con una cúpula. A este espacio central se abren las cuatro grandes aberturas de los brazos de la cruz y otras cuatro capillas secundarias situadas en los ejes diagonales.El acceso a estas capillas diagonales también resulta interesante, por cuanto se hace a través de unos pequeños arcos de medio punto situados en la parte inferior de los grandes machones que soportan el peso de la cúpula, disponiéndose por encima de ellos unos pequeños balcones. Y esta es, más o menos, la articulación empleada para el mismo lugar en la basílica de San Pedro del Vaticano, donde únicamente cambia el que en lugar de arcos de comunicación hay nichos con estatuas.Por otra parte, la composición del cuerpo de la iglesia con un orden principal de pilastras corintias que soportan un entablamento muy sobrio, sirve de base a la hipótesis de Blunt de que esta zona de la iglesia haya sido construida por Mansart, o de que, al menos, no se alterara su proyecto.Bajo la cúpula se situó el altar mayor, que se cobijó con un baldaquino al estilo del que hizo Bernini para San Pedro del Vaticano, pero del que, sin embargo, hay la constancia de que no era del agrado del artista italiano.En el exterior, la fachada responde a un modelo italianizante. Elevada sobre una alta escalinata tiene, sin embargo, en la parte central del cuerpo inferior un pórtico sobre columnas rematadas por un frontón triangular que da una nota de clasicismo al conjunto, y que bien pudiera ser una adaptación del que aparecía en la fachada del patio del Colegio de la Sorbona. Y es este elemento el que en este caso sirve a Anthony Blunt para considerar que la parte inferior de la fachada pudo haber sido hecha por François Mansart, a pesar de que en el fondo sea algo original en su obra. Por contra, el piso superior resulta mucho más ligero y delicado.La cúpula es, sin embargo, de Lemercier. En ella este arquitecto dio muestras de una marcada evolución desde la Sorbona, aunque ésta sólo sea anterior en unos pocos años. Destaca, sobre todo, en ella la nueva sensación ascendente que viene determinada por la duplicación del número de contrafuertes del tambor, remarcados además por medio de una pilastra en resalte. Pero, además, reforzó la verticalidad al rematar estos contrafuertes, ya en la base de la media naranja, con estatuas y pináculos.Pero, tras este período floreciente de la arquitectura religiosa, las cosas cambiaron una vez que Luis XIV asumió el gobierno de la nación. Puede que en parte se debiese a que ya estaban resueltas las necesidades de iglesias, y en parte a que el empeño constructivo, se orientó hacia las obras emblemáticas que señalaran la importancia de París como capital del reino, sobre todo desde el momento en el que el rey decidió trasladar su residencia a Versalles.
Personaje
Escultor
Inició sus estudios en Ciencias Químicas, pero pronto se interesó por el arte. Se formó académicamente en Londres, en la Chelsea School of Arts, dándose a conocer en el boom artístico de los años 80. Su participación en la Bienal de Venecia de 1986 le dio fama internacional, pasando a exponer en los mejores puntos artísticos del mundo. Viuda del también escultor Juan Muñoz y escultora en el sentido más actual de la palabra, trabaja en su estudio de Torrelodones en medio de la naturaleza desde hace varios años. Ella misma considera que construye desde la ilusión física y desde la ilusión que crean los espacios.
monumento
Se trata de once iglesias excavadas en la piedra, a 2.700 m. de altitud y a unos 700 km. de la capital etíope, Addis Abeba. Han sido datadas entre los siglos XII - XIII y denominadas como "la Jerusalén negra". Su construcción se atribuye al rey Lalibela (siglo XIII) que fue, más tarde, canonizado por la iglesia etíope y que ha sido considerado por los europeos como el famoso Preste Juan. El impacto que provocan las iglesias la primera vez que se ven es tan grande que el primer europeo que las vio, el sacerdote portugués Francisco Álvarez, lo eliminó de su crónica porqué pensaba que nadie le creería. Las construcciones son monolíticas, talladas en una masa inclinada de tierra volcánica roja, asentada sobre una capa de basalto gris oscuro, situadas a ambos lados del río Jordán y comunicadas mediante túneles y pasadizos con aperturas que dan a cuevas de ermitaños y catacumbas. Algunas son de tipo basílica, con características arcaicas que imitan elementos arquitectónicos de periodos anteriores, pero al mismo tiempo difieren las unas de las otras en diseño y estilo. Dos de ellas están decoradas con interesantes pinturas murales y figuras esculpidas. Se dice que el rey Lalibela tardó 24 años en construirlas. Se han clasificado en tres grupos diferentes: iglesias construidas en cuevas, estructuras sencillas construidas dentro de una cueva natural (Makina Medhane Alem, Yemrehanna Kristos); iglesias excavadas en la roca, son todas aquellas excavadas en una pared de roca y, a veces, usando una cueva ya existente para ensancharse (Aba Libanos, Bete Meskel, Bete Denagil); iglesias monolíticas, oradadas en la roca en una sola pieza y separada de ésta por trincheras por todos los lados excepto por la base (Bete Medhane Alem, Bete Mariam, Bete Emmanuel, Bete Giorgis). La erosión causada principalmente por la intemperie está deteriorando la superficie de la piedra de todas las iglesias por lo que necesitan una restauración urgente. Las principales son la iglesia de Medhane Alem, la de Maryam, la de Ammanue, la de Giyorgis y la de Golgota-Mikail. En Lalibela se siguen practicando los mismos cultos y ritos que hace 800 años y para los cristianos ortodoxos de Etiopía es una segunda Tierra Santa, con su cauce rebautizado Jordán y su Monte Tambor. Lalibela es el mejor ejemplo de cristianismo arcaico, pues en ella viven no menos de 350 sacerdotes, 250 diáconos, 400 novicios y varios cientos de monjes, todos ellos en una estructura fuertemente jerarquizada.