<p>La capacidad de Brunelleschi para integrar la tradición en la nueva arquitectura, que ya demostró en la cúpula de la catedral, se puso de manifiesto también en las dos iglesias que realizó con planta basilical: San Lorenzo y el Santo Spirito. En 1418 ocho familias florentinas decidieron la construcción de una iglesia en la que hubiera una capilla para cada una. Fueron los Médici quienes decidieron encargársela a Brunelleschi y, en tiempo de Cosme de Médici, esta familia conseguiría a cambio de una cantidad de dinero que la iglesia quedara sólo para ellos. Es todo un ejemplo de cómo el ascenso social basado en el poder económico se acompañó de una serie de signos externos que atañen directamente al arte. Para San Lorenzo, Brunelleschi creó una planta de cruz latina que, a pesar de ser espacialmente longitudinal, produce un cierto efecto visual de centralización en la zona del transepto al penetrar en esa zona la luz de la linterna de la cúpula. Tanto en San Lorenzo, como en la otra iglesia de planta basilical, el Santo Spirito, utiliza el bicromatismo para enfatizar esa perfección geométrica del diseño que tanto debe a la perspectiva. En San Lorenzo volvemos a encontrar las pequeñas ménsulas que marcan el módulo, un módulo que en ambas iglesias está basado sobre el círculo inscrito en un cuadrado. También en ambos templos la columna, al modo clásico, adquiere una importancia de primer orden y, a la vez que se respetan sus proporciones, su altura resulta aumentada mediante la inclusión de un fragmento de entablamento sobre el capitel. Este elemento probablemente lo tomara Brunelleschi de la Basílica romana de Constantino, aunque allí no aparece sobre columnas exentas, y es un elemento que tendrá su proyección en el Renacimiento español. El fallecimiento de Brunelleschi motivó que Antonio Manetti se encargara de los trabajos pero la fachada no se llegó a concluir por lo que se pensó en Miguel Ángel para llevar a cabo este proyecto. Continuas rivalidades entre los canteros impidieron que el plan se pusiera en marcha, quedando inacabada. Al fondo del crucero derecho se encuentra la Sacristía Vieja, construida entre 1420 y 1429 por Brunelleschi y decorada por Donatello unos años más tarde. De este mismo autor son los paneles de bronce que decoran las puertas de las dos pequeñas capillas que se abren a la sacristía, veinte escenas en las que se representan los Diálogos entre los Mártires, entre los Apóstoles y entre los Padres de la Iglesia. En la Sagrestia Vecchia se encuentran los sarcófagos de dos de los hijos de Cosme el Viejo -enterrado también en este templo-, obras de Verrochio, y el sarcófago de Giovanni di Bicci y su esposa, fundadores de la dinastía. La Sacristía Nueva fue diseñada por Miguel Ángel y es la capilla funeraria que alberga las tumbas de la generación joven de los Médici, por lo que forma parte del conjunto de las Capillas Mediceas. En la Capilla Martelli está el monumento funerario de Donatello. Desde esta capilla se llega al claustro, construido en 1457 por un seguidor de Brunelleschi. El claustro permite el acceso a la Biblioteca Laurenziana.</p>
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monumento
Situada en la calle Mayor, esta iglesia fue construida en el siglo XIII, aunque con el paso del tiempo experimento varias remodelaciones. Fue la segunda iglesia del burgo de San Cernín y su construcción inicial contaba con un torreón defensivo. En el siglo XVII se levantó una capilla dedicada a San Fermín, donde se veneraba su imagen con un busto-relicario del siglo XVI. Su planta es rectangular y presenta una amplia nave, que se divide en cuatro tramos más la cabecera.
monumento
La construcción de la iglesia parroquial de San Lorenzo se remonta al siglo XVI. De estilo barroco, se levanta sobre una sola nave, rematada con un crucero de estilo barroco. Son dignos de mención los retablos que alberga en su interior, ejecutados entre los siglos XVI y XVII. Y, en concreto, hay que destacar su retablo mayor del siglo XVII, con una bella talla de la Piedad que muestra la maestría de los talladores palentinos de finales del XV.
monumento
Los orígenes de este templo debemos buscarlos en el siglo XV, como buena parte de las fundaciones religiosas de Sevilla. Las primeras obras siguieron la estética mudéjar de esta época pero en el siglo XVIII el templo fue reformado, otorgando al edificio un característico aire barroco. La parroquia tiene dos portadas. La más antigua es ojival y forma parte de la estructura de la torre, levantada en el siglo XV y completada con el campanario en 1757. La otra fachada es posterior y en ella se contempla una hornacina que contiene la imagen del santo titular y una parrilla, símbolo de su martirio. La iglesia consta de cinco naves cubiertas con artesonados de madera, rematadas por otras tantas capillas construidas por Andrés de Oviedo en 1615. Juan Martínez Montañés es el responsable de la ejecución del Retablo Mayor. Pacheco será el artífice de la pintura del Sagrario, así como del retablo de la Capilla de la Concepción. La Virgen de la Soledad, cuya Hermandad tiene en este templo su sede, se conserva en una pequeña capillita a lo pies de la iglesia, al igual que originalmente el Jesús del Gran Poder hasta la construcción en 1965 de la Basílica adyacente.
monumento
Los orígenes de este templo se remontan a época musulmana ya que aquí se levantaba una mezquita, conservándose de este periodo el mihrab, ubicado en la zona baja de la torre, destacando sus arcos de herradura. En el año 1085 dejó de funcionar como mezquita y en 1121 aparece por vez primera mencionada como parroquia dedicada a san Lorenzo. En el siglo XVIII fue reformada intensamente, pero un incendio en 1936 dejó el templo en estado ruinoso, conservándose sólo los muros y la torre.
obra
Los orígenes de este templo dedicado al patrono de los pintores se remontan al siglo VII, a época visigoda, siendo reconstruido en estilo mozárabe siglos más tarde.
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La torre de la iglesia de San Lucas fue construida en estilo mudéjar, en sintonía con la mayoría de las torres eclesiásticas toledanas.
monumento
Los orígenes de este templo dedicado al patrono de los pintores se remontan al siglo VII, a época visigoda, siendo reconstruido en estilo mozárabe siglos más tarde. Cuenta la leyenda que en esta iglesia se enterró a la mora Zahira, amante del caballero Rodrigo, capitán de las tropas de Alfonso VI, reconquistador de la ciudad de Toledo. Rodrigo, en una de sus patrullas por la ciudad, conoció a Zahira, mora que quería convertirse al cristianismo. Tras varias citas nocturnas decidieron fugarse de Toledo, bautizar a Zahira con el nombre de Casilda y contraer matrimonio. Cuando llevaron a cabo la fuga, y una vez abandonada la ciudad, una patrulla árabe les dio el alto y los amantes, viendo el peligro, emprendieron la huida. Sin embargo, Zahira fue alcanzada y asesinada, y Rodrigo, para cumplir el sueño de su amada de convertirse al cristianismo, la bautizó y enterró en la iglesia mozárabe de San Lucas. La iglesia presenta planta irregular, con tres naves rematadas por tres ábsides en la cabecera. La separación de las naves se realiza a través de pilares de ladrillo, que sostienen arcos de herradura de estilo califal. Un armazón de madera cubre la nave central, mientras que las laterales conservan un cielo raso. A lo largo del tiempo se realizaron añadidos y reformas. Entre éstas destaca la torre, de evidente estilo mudéjar, y unas pinturas murales de época gótica. El templo tiene dos accesos: una puerta a los pies y otra en la fachada norte, donde se haya la torre. El conjunto eclesiástico se completa con un jardín, que era utilizado como cementerio parroquial.
obra
Esta obra, construida por Leonardo de Figueroa, se pone en relación con alguna de las personalidades artísticas del Colegio Romano ya que la concepción planimétrica y distributiva del espacio central en cruz griega, con su domo imponente, se acompaña con ejes diagonales que se proyectan en sistema cruzado, encuadrados y reforzados por pareadas columnas salomónicas.