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obra
En 1996 se inaugura su escultura 'Exaltación de la manzana', en el Parque Ballina de Villaviciosa de Asturias. Por esta época, incorpora el tema de los aeroplanos, contemplados por un grupo de personas (con sombrero y de espaldas), que al igual que todos sus personajes, equipajes y trasatlánticos, recuerda la segunda o tercera década del siglo. Y en 1999 Introduce en su pintura el tema de las geishas.
contexto
La sociedad indiana produjo su propia literatura, que Lafaye propone considerar en varias etapas. La primera, correspondiente a la fundación de la sociedad colonial, se caracteriza por las crónicas y epopeyas, inventarios sobre naturaleza y libros sobre el mundo prehispánico. En la primera mitad del siglo XVII aparecen libros que exaltan las nuevas realidades indianas (por ejemplo, Grandeza mexicana, del padre Bernardo Balbuena), para enseguida dar paso a la era del barroco, desde mediados del XVII, con figuras como Carlos Sigüenza y Góngora (que en 1693 publicó el primer periódico americano, el Mercurio Volante), Sor Juana Inés de la Cruz o Pedro de Peralta y Barnuevo. El siglo XVIII se caracteriza por la exaltación de lo americano y la contribución de la cultura criolla a la de España y del resto del mundo, produciéndose en las últimas décadas de esa centuria un espléndido florecimiento de las artes y las ciencias. Se fundan academias de Bellas Artes, escuelas de minería, bibliotecas públicas, sociedades de amigos del país, observatorios astronómicos, jardines botánicos, teatros, coliseos, etcétera. La Corona fomenta el desarrollo científico financiando expediciones de botánicos y naturalistas que recorren gran parte de América: José Celestino Mutis en Nueva Granada, Hipólito Ruiz y José Antonio Pavón en Perú y Chile, Martín de Sessé en Nueva España, Guatemala y Cuba, o Alejandro Malaspina por el Pacífico, o la campaña de inoculación de la vacuna dirigida por Francisco Javier de Balmis e iniciada en 1803. En todas las ciudades importantes se publican periódicos (como el Mercurio Peruano y muchos más, hasta 25 a fines del siglo), aparecen importantes obras de historia (como la de Francisco Javier Clavijero, Historia antigua de México, 1780, o el Diccionario histórico geográfico de las Indias, de Antonio de Alcedo, 1786-89), circulan las obras de los enciclopedistas franceses y de los ilustrados españoles. Así pues, la América española tenía a fines del siglo XVIII un elevado nivel cultural, bastante similar al de España y Europa en esa época, pero que (como en España y en Europa) sólo alcanzaba a una pequeña parte de la población, la minoría urbana y educada, los criollos. En definitiva, la colonización española significó un transplante cultural de España y Europa a América, dado que la cultura de los pueblos españoles sintetizaba la cultura europea de su tiempo. Pero esa transculturación fue acompañada de un proceso de aculturación, en el cual los criollos buscan diferenciarse de los españoles mediante la exaltación de lo propio, de manera que el primitivo sentimiento de inferioridad colonial frente a los peninsulares se transforma en un sentimiento de superioridad de lo americano, que puede apreciarse en los siguientes versos de un sainete anónimo publicado en el Río de la Plata a fines del XVIII: "Mujer, aquestos de España/son todos medio bellacos;/ más vale un paisano nuestro/aunque tenga cuatro trapos". Y en el proceso de búsqueda de la propia identidad, los rasgos diferenciadores se habían encontrado en la propia tierra americana y en el pasado prehispánico. Una expresión simbólica de la nueva cultura criolla puede verse en el arco de triunfo erigido en 1680 en la ciudad de México con motivo de la entrada del nuevo virrey, marqués de La Laguna, en el que se representaba a los dioses y emperadores aztecas. De esa manera, los descendientes de los conquistadores estaban asumiendo el pasado prehispánico como medio de autoidentificación frente a la autoridad colonial.
obra
Quizá sea ésta una de las escenas de danza más famosas de Degas. Nos encontramos en el examen que somete el profesor Jules Perrot a las bailarinas para ingresar en la Opera de París. Resultaba difícil entrar en este tipo de actos pero el artista frecuentaba tan asiduamente el lugar que casi era un miembro más de la institución. Las jóvenes iban acompañadas por sus madres - las apreciamos en las gradas que aparecen al fondo - expectantes ante la actuación de sus hijas. En primer plano se sitúan unas bailarinas en actitudes variadas, ocupando el centro de la composición la joven que actúa en ese momento. Tras ella y en la pared encontramos el espejo donde se ve reflejada la ventana por la que penetra la luz, recurso muy del gusto de Edgar. Es una luz fuerte que incide en los blancos tules de los vestidos, iluminando la amplia estancia por completo. La perspectiva en profundidad se ve acentuada por la visión de la esquina de la estancia, mostrándonos incluso la moldura decorativa que separa la pared del techo. La influencia de la fotografía es también destacable al cortar los planos pictóricos, novedad típica del Impresionismo. Las tonalidades blancas de los trajes vaporosos dominan la escena, salpicada por rojos, verdes y azules. El conjunto resulta insuperable, conjugándose la pincelada suelta con un exquisito dibujo, resultando el estilo con el que Degas cosechará numerosos éxitos.
obra
Quizá sea ésta la última obra de Toulouse-Lautrec, pintada en París meses antes de su fallecimiento. En ella recoge el examen de doctorado que tuvo que superar su primo Tapié de Céleyran, a quien vemos a la izquierda de la imagen. Frente a él están los miembros del tribunal: el profesor Robert Wurtz, con la toga roja, y el profesor Fournier. Es el único cuadro en el que Henri dignifica a su primo, que siempre había sido objeto de burla. Lautrec abandona su gusto por la línea y emplea manchas de materia pictórica, con pinceladas rápidas y fluidas. Incluso los tonos se han hecho más serios; sus figuras parecen surgir del fondo oscuro a través de los fogonazos de luz que aplica y que recuerdan algunos cuadros de Daumier. Los especialistas piensan incluso en cierta influencia de Rembrandt.
termino
acepcion
Decoración sobre cerámica que se obtiene mediante la extracción de partes de la pasta, antes de la cocción, de tal modo que se forman dibujos diversos en resalte.
obra
El gusto flamenco por representar asuntos de la vida cotidiana llega también a los propios gobernadores españoles de los Países Bajos, Isabel Clara Eugenia y su esposo el archiduque Alberto, que serán los protagonistas de múltiples composiciones. En este caso, Jan Brueghel y su hijo Brueghel el Joven, nos muestran una excursión campestre de Doña Isabel en los alrededores del castillo de Mariemont, que contemplamos al fondo. Las figuras se sitúan en primer plano, ocupando un pequeño espacio en la composición, en la que el paisaje es el principal protagonista, siendo considerado por algunos especialistas como de Joost de Momper por su factura suelta. La minuciosidad de las figuras, sí hacen indicar que nos encontramos ante el característico estilo de Brueghe,l que también pintó a los Archiduques de caza en un estilo similar. La obra junto a su compañera, Isabel Clara Eugenia en el parque de Mariemont, fue traída de Flandes por Felipe IV para decorar las salas de la reina del Alcázar de Madrid.