Busqueda de contenidos

contexto
La historia de los conflictos internos de Esparta durante este período se muestra en los enfrentamientos entre los reyes, como personajes representativos de las diferencias que pudieron existir entre diversos sectores de la clase dominante reflejadas en las actitudes hacia el exterior. Demarato, partidario de plegarse ante los persas y de llegar a un acuerdo con ellos, fue expulsado y, según Heródoto, fue él quien supo persuadir mejor a Jerjes, a través de Atosa, para que atacara a los griegos, en la idea de que así volvería a su patria y reinaría. Cleómenes, su rival, se mostraba antipersa y claramente tendente al panhelenismo. Fue el mismo rey que había favorecido la intervención espartana en Atenas dentro de los conflictos que sucedieron a la expulsión de la tiranía de los Pisistrátidas. Luego viene una sucesión extraña desde el punto de vista dinástico, paralela a las actitudes igualmente oscuras que caracterizaron en general a los espartanos en el período de las guerras médicas. Durante los anos centrales de la década de los ochenta su actitud era bastante próxima a la que manifestaba el oráculo de Delfos, que subrayaba, sobre todo, la inutilidad de los peligros que podía correr cualquier ciudad que se opusiera a los persas. Sin embargo, al final triunfó la actitud que llevaba a asumir la hegemonía de los griegos, como proyección de la hegemonía del Peloponeso. Con todo, su estrategia seguía tendiendo a limitarse a la península, salvo en algún momento en que, forzados por las circunstancias, acudían a posiciones lejanas, como Tempe o las Termópilas, la primera efímera, la segunda terminada en fracaso, en el que algo pudo tener que ver el exiguo numero de las tropas espartiatas que quedaron hasta el final. Sus intervenciones en Platea y Mícala, tras Salamina, venían impuestas por la necesidad de contrapesar el triunfo ateniense, actitud que no todos los espartanos compartían, pues al principal protagonista, Pausanias, su actitud agresiva le trajo repercusiones negativas, seguramente porque respondía a tendencias no del todo asimiladas en la generalidad de la clase dominante laconia.
contexto
Durante las guerras médicas, los conflictos internos de Esparta se manifestaban en términos de medismo, sobre todo en el caso del rey Demarato, exiliado entre los persas, colaborador e incitador para que atacaran Grecia, al tiempo que, en Heródoto, se muestra como admirador de las instituciones espartanas, contrario al despotismo del Rey. Luego, permanecieron las dudas y la tendencia a proteger el territorio sólo desde el Istmo, lo que produjo problemas con sus aliados atenienses. El final de la guerra no aclaró totalmente el panorama, agravado más bien por las relaciones internas de la Liga del Peloponeso. En esos años, Tegea y Elis dan síntomas de que la coherencia está dañada, al margen de que continúan los problemas con Argos, inclinada hacia los persas. Incluso hay datos para pensar que algunos de los asentamientos de periecos se mostraban tendentes a aprovechar la coyuntura en favor de su propia secesión. Eran circunstancias complicadas las que vivía Esparta en los momentos en que los atenienses vencían en Salamina y, después, ellos mismos dirigían las tropas hacia Mícala y Platea. Después de Mícala, no quisieron atender a la llamada de los griegos que pedían ayuda para liberarse de los persas. Pausanias sí tuvo un papel activo en Platea, donde, por otra parte, Heródoto tiene que reconocer el mérito especial que había que atribuir a las tropas ligeras, formadas por personal no espartiata, incluidos los hilotas, a quienes Pausanias encargaría el reparto del botín.
contexto
Las mismas direcciones introducidas en época de Licurgo, la cultural y la conquistadora, continúan en la segunda mitad del siglo VIII con tendencia a agudizarse e intensificarse. El estilo geométrico tardío se innova en la misma medida que el estilo argivo con la introducción de elementos decorativos formados por meandros y líneas en zigzag, pero también con el inicio de la representación figurativa humana y de animales, de danzantes, de guerreros y de caballos. Por otro lado, ya en el reino de Teleclo, que ocupa la mitad del siglo, se conoce la existencia de colonos establecidos en Mesenia al tiempo que las fuentes describen una situación de rivalidad y de violencia interior, de lucha entre las diferentes comunidades que se hallan en proceso de integración. Este fue, sin duda, conflictivo y la conflictividad tiene consecuencias en el modo de actuar hacia el exterior. En el campo de las explotaciones agrarias, el resultado fue la creación de dependencias en las zonas limítrofes. La consolidación de la unidad dio como resultado que determinadas comunidades con su oikos situado en posición marginal, las de los perioikoi o periecos, quedaran excluidas en el momento de definirse la comunidad política. En efecto, en las guerras médicas, según Heródoto, Demarato, espartano prisionero del rey Jerjes, le contaba que había muchos lacedemonios, pero que eran pocos los que participaban en condiciones de igualdad en la polis de Esparta. Las otras eran poblaciones rurales sometidas a un modo específico de dependencia, sancionada por la carencia de derechos políticos. En época del rey Teopompo, a finales del siglo VIII, tuvo lugar, según la tradición, la primera guerra mesenia que acabó transformando el territorio del suroeste del Peloponeso en terreno conquistado y a sus habitantes en hilotas.
Personaje Militar
No son muchos los datos que se conservan de la vida de Espartaco. Sabemos que era originario de la Tracia y que militó en las tropas auxiliares romanas. Su deserción le llevó a la esclavitud, siendo destinado a gladiador debido a su fuerza física. En el año 73 a.C. está en una escuela de gladiadores en Capua donde unos 200 gladiadores organizaron un complot durante el verano. Los conspiradores fueron descubiertos pero un grupo de 70 consiguió alejarse de la ciudad bajo la dirección de Espartaco, Criso y Enamao. Un convoy con armas fue interceptado por los fugitivos que se retiraron al Vesubio. Sus fuerzas empezaron a aumentar gracias a los numerosos esclavos que llegaban de las cercanías. La primera derrota sufrida por una brigada motivó que Roma enviara un ejército al mando de Cayo Clodio que también fue derrotado. El envió de dos legiones sufrió la misma suerte lo que favoreció que el movimiento se extendiera al sur de Italia. Numerosas ciudades fueron saqueadas. Espartaco organizó un ejército formado por unos 100.000 hombres y se dirigió al norte de la península con el fin de abandonar Italia y recuperar la libertad. Entre los propios esclavos empezaron a surgir desacuerdos lo que favoreció que las tropas romanas obtuvieran algunas victorias. Espartaco y sus seguidores alcanzaron la Galia Cisalpina pero en ese momento regresaron a Roma. En Lucania el ejército esclavo fue cercado por las tropas del pretor Marco Licinio Craso ya que la posibilidad de pasar a Sicilia fracasó porque los piratas contratados para el transporte traicionaron a Espartaco. En el año 71 a.C. se produjo el último enfrentamiento en Silaro en el que murieron unos 60.000 esclavos entre ellos Espartaco.
Personaje Militar Político
Baldomero Fernández Álvarez, Duque de la Victoria, nació en Granátula (Ciudad Real). Su padre (A. Fernández Espartero) era labrador y constructor de carruajes. Estudió filosofía en Almagro. Luego ingresó en el ejército como soldado voluntario (1809) y después fue alumno de la Academia militar de la Isla de León. Alcanzó el grado de General (1823) en América (1815-25). Volvió a España con destinos militares en Pamplona, Barcelona e Islas Baleares. Comandante General de Vizcaya (1834) y, desde 1836 a 1840, General en Jefe del Ejército del Norte, Virrey de Navarra y Capitán General de Vascongadas. Terminó con el sitio de Bilbao (1836) y firmó el Convenio de Vergara con el general Maroto (1839). Liberal progresista, en 1840 se opuso a María Cristina por la Ley de Ayuntamientos. Presidente del Ministerio-Regencia (de IX de 1840 a V de 1841) y Regente (de V 1841 a XI de1843). Se exilió en Inglaterra (1843- 1848). Desde 1848, hasta su muerte en 1879, vivió en Logroño, de donde era su mujer, salvo su etapa de Presidente de Gobierno (VII-1854 a VII-1856). Desde 1871 era Príncipe de Vergara, con tratamiento de Alteza Real.
contexto
Desde la mitad del siglo XV empieza a manifestarse la tendencia a la especialización del suelo, ha señalado, con indudable acierto, R Fossier. La idea nos parece valida pare el conjunto de Europa, por más que haya que tener en cuenta, una vez más, las numerosas variantes regionales. La creciente especialización de los cultivos era una forma inteligente de hacer frente a los nuevos retos. Pero al mismo tiempo dicha práctica permitía obtener beneficios más sustantivos del cultivo de la tierra. Los cereales en modo alguno podían proporcionar ganancias tan sustantivas como las que ofrecían otros productos. Es posible, no obstante, excluir de ese postulado general a la cebada, cultivo que progresó en algunos países, caso de Inglaterra, debido a su uso como ingrediente esencial en la fabricación de la cerveza, al fin y al cabo un producto con una demanda muy elástica. Pero el final de la Edad Media no fue, al menos en Europa occidental y central, una época dorada para los cereales, y mucho menos para el trigo. ¿No se ha probado, por ejemplo, que una parcela de viñedo en tierras de Borgoña exigía, hacia el año 1450, 20 libras de gasto, pero proporcionaba a cambio 45 de beneficio? Así se explica que la vid fuera uno de los cultivos que más progresó en la decimoquinta centuria, aunque eso sí, en aquellas zonas en donde las condiciones para su cultivo eran adecuadas. En general se ha hablado de la ofensiva de los "vinos fuertes". Entre las principales zonas que conocieron un avance del viñedo se encuentran Provenza, Borgoña, Alsacia, el valle del Loira, Lombardía, Nápoles o la Andalucía Bética, en donde hacen su aparición por aquel tiempo los vinos de Jerez. Hay datos concretos de la ciudad de Nantes que resultan muy ilustrativos. El total de la producción regional de vino que llegaba a esa urbe para ser exportado alcanzaba en 1350 unas 1.000-1.500 toneladas por año. A mediados del siglo XV Nantes sólo recibía, para idénticos fines de exportación, unas 300 toneladas. Era el resultado de las catástrofes de todo tipo que había padecido la comarca. Pero en la segunda mitad de la decimoquinta centuria se observa un crecimiento espectacular de la exportación de vino a través de Nantes, sobrepasándose las 10.000 toneladas en las primeras décadas del siglo XVI. Tales eran las perspectivas que ofrecía el cultivo de la vid al filo del año 1500 que los grandes propietarios de Sajonia, por mencionar un ejemplo conocido, intentaban aclimatarlo a toda costa en sus tierras, a pesar de las grandes dificultades que encontraban para ello, tanto por los tipos de suelos como por las condiciones climáticas de la región. Hay que señalar, no obstante, que el avance del viñedo no fue general, pues en algunas regiones europeas retrocedió a fines de la Edad Media, como sucedió en el Bordelais, una zona vitivinícola tradicional. Asimismo, la especialización de los cultivos alcanzó altas cotas en el norte y centro de Italia. Algunas comarcas se especializaron en cultivos tintóreos, como el pastel de Alejandría. Simultáneamente experimentaba un gran impulso la "coltura promiscua", mezcla de viña y olivar, o de viña y nogales o de hortalizas y nogales. Quizá fuera la Toscana la región europea que se hallaba a la vanguardia de dicha forma de cultivo. Por lo que respecta a las tierras germánicas el lúpulo conoció un notable avance, sin duda por la importancia que tenía la cerveza en la bebida de aquellas gentes. Por lo demás, también hubo en Alemania una destacada especialización en plantas textiles, como el lino, cuyo cultivo alcanzó un gran desarrollo en el valle del Mosela, o tintóreas, como el pastel, desarrollado ante todo en la zona de Erfurt. En Franconia y en Turingia adquirieron una notable expansión asimismo las materias colorantes. Es preciso señalar, por otra parte, el auge logrado por el pastel en algunas regiones francesas, particularmente el Languedoc. La especialización de los cultivos hay que explicarla, en ultima instancia, en el marco de las relaciones comerciales establecidas en el conjunto de Europa a fines del Medievo. Las posibilidades crecientes de abastecerse de cereales en los países ribereños del Báltico o en las regiones orientales del Viejo Continente, permitían fomentar en el occidente de Europa cultivos más especulativos, que en buena medida actuaron como moneda de cambio de los alimentos importados, caso, por ejemplo, de los vinos franceses o de la lana castellana.