Se trata de uno de los ejemplos más destacados de la pintura mural micénica. Procede del palacio de Pilos, y representa la lucha entre los guerreros micénicos y unos bárbaros ataviados con pieles. Las figuras, muy estereotipadas, se resaltan sobre un fondo azul sin ningún orden espacial.
Busqueda de contenidos
obra
Nos encontramos ante una de las primeras obras realizadas por Rembrandt. Estaría fechada en 1626, alejado ya el joven pintor del taller de su maestro, Pieter Lastman, aunque lógicamente se observan restos de su influencia en la escena. La temática a la que se refiere es algo enigmática, pudiendo tratarse de dos temas: la clemencia del Emperador Tito - que liberó a dos patricios que habían conspirado contra él - o la historia de Palamedes, acusado de traición y lapidado por Agamenón a pesar de que las pruebas acusatorias habían sido preparadas por Ulises. Lastman estaba especializado en temas históricos y Rembrandt continua con esta temática y con las características más importantes de su maestro como el vivo y acentuado colorido, la abundancia de figuras en la composición o los fondos arquitectónicos, herederos del Renacimiento italiano. La novedad que incluye el pintor de Leiden la encontramos en la fuerte luz empleada, provocando una fuerte sombra que otorga mayor dramatismo a la imagen. Lo más destacable de esta escena serían los detalles de los ropajes de los personajes, perfectamente conseguidas las calidades de las telas mientras que las figuras son estáticas y torpes, dando la impresión de que estamos ante una escena teatral. Rembrandt desea hacer una importante escena histórica para situarse a la altura de su maestro pero aún no sabe representarla perfectamente.
obra
Los dibujos de El Bosco, unas cuantas decenas, constituyen un documento valiosísimo a la hora de reconstruir su método de trabajo, de creación de seres fantásticos que más tarde pasaban a poblar sus complejas escenas religiosas. Entre estos dibujos encontramos este ejemplo en el que tres figuras centrales de mayor tamaño están rodeados de figurillas más pequeñas. Hay una monja, cubierta por una especie de tenazas gigantes encima. A su lado, metido en una cesta, hay un hombre curvado, exhibiendo las nalgas, lo que se consideraba una alusión al pecado de la sodomía. Expulsa pájaros por el ano, al tiempo que un bufón le golpea con un instrumento musical, símbolo de la lujuria. Los pájaros que ha expulsado pueblan todo el papel mientras diversos niños desnudos los persiguen, atrapan y despluman. Se trata evidentemente de una escena complementaria que más tarde aparecería en algún lugar de sus cuadros, como un grupo que retrata el vicio de la lujuria.
obra
Las obras de El Bosco, pobladas de demonios y personajes grotescos, eran preparadas minuciosamente por un artista que siempre estuvo al servicio de los deseos de sus clientes. En este caso, el carácter de las figuras y las escenas dibujadas muestran de manera evidente que estaba trabajando en uno de los numerosos infiernos que pintó. En el dibujo apreciamos todo tipo de figuras híbridas, agresivas, devorando peces y hombres. Se trata de los tormentos eternos del infierno, que se completan o culminan en la escena de tortura central: varias figuras demoníacas asestan hachazos a un hombre desnudo.
obra
Escena medieval de caza, perteneciente al Libro de la Montería del rey de Castilla Alfonso XI.
obra
Se desconoce el tema exacto de esta escena mitológica, pudiendo tratarse de un momento de la historia de Júpiter e Io cuando el dios recupera a la ninfa convertida en carnero de la atenta mirada de Argos. Una figura masculina de potentes músculos y cubierto con una túnica se apoya en el animal de raza vacuna, recibiendo ambas figuras un potente foco de luz procedente de la izquierda para crear un acertado juego de contrastes. La pincelada es rápida y empastada, apreciándose claramente los trazos en el lienzo, siguiendo en la técnica y en el cromatismo al Goya maduro.