Tras la Guerra Franco-Prusiana de 1870 el Salón de París reanudó su actividad dos años después. En esta cita Antonin Mercié logró un sonoro triunfo al presentar el modelo en yeso de este David de tamaño casi natural. A la cita clásica -la influencia de la escultura renacentista, especialmente Donatello, está presente en este trabajo- debemos añadir el simbolismo del tema para explicar el éxito alcanzado por Mercié. En un país que acababa de sufrir una humillante derrota, se pusieron de moda las esculturas de gran tamaño, indicando que Francia podía recuperar su papel preponderante recientemente perdido. Las citas a Donatello se encuentran especialmente en la desnudez del héroe bíblico y en la pose, pisando la cabeza del gigante Goliath. Sin embargo, el tocado de David, el adorno del pedestal y la espada que porta el victorioso joven son claras referencias a la moda orientalista que triunfaba en Francia en los años finales del Segundo Imperio.
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Tras su regreso de Italia, en 1482, Berruguete realizó este soberbio retablo para la iglesia de Santa Eulalia en su localidad natal de Paredes de Nava. En el banco de dicho retablo se sitúan las medias figuras de David, Salomón, Ezequías, Ozaías y Esdras. En conjunto recuerdan a las representadas por este artista en el Palacio Ducal de Urbino, asomando los personajes tras un antepecho en el que aparecen inscritos sus nombres, recortadas las figuras ante un fondo dorado, los ropajes de ricos brocados resultan dignos de mención debido al lujo con el que se nos presentan. El rey David se muestra de frente, con abundante barba y enriquecida la indumentaria con un rico turbante adornado con una gran piedra preciosa, ciñéndose sobre él la corona. En la mano izquierda sostiene un cetro mientras que una flauta sobre el antepecho es una de sus señas de identidad.
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Esta espectacular imagen del vencedor de Goliat resulta la más caravaggesca en la producción de Ribera. El joven aparece ante un fondo negro, dirigiendo su mirada hacia la izquierda en actitud interogante y portando en su mano derecha la espada con la que cortó la cabeza del gigante, cabeza que lleva en la izquierda. El modelo es absolutamente naturalista y la luz utilizada ayuda a reforzar la tensión del momento, consiguiendo dramáticos contrastes de luz y sombra que dificultan la perfecta visión de la cabeza cortada de Goliat. La anatomía del muchacho también es resaltada por el foco de luz, dotando de cierta teatralidad a la escena. La ubicación de la espada, la cabeza y la figura de David en diferentes planos sirve para dotar a la escena de mayor profundidad.
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La perfección del modelado, la potencia de la mirada y la grandiosidad de sus dimensiones han hecho del David una de las obras más admiradas de la Historia del Arte.
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Esta grandiosa estatua de 4,10 metros de altura supone al mismo tiempo la recuperación del sentido colosal de la escultura antigua y la revisión del concepto clásico del canon. Colocada originalmente en la piazza della Signoria, delante del Palazzo Vecchio, fue durante mucho tiempo el símbolo y el orgullo de la ciudad de Florencia.