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lugar
contexto
En Mesoamérica, el modelo más ampliamente utilizado para dividir su historia prehispánica ha sido el propuesto por Willey y Phillips en un trabajo ya clásico publicado en 1953. En él se establecieron cinco amplios periodos: Lítico, Arcaico, Preclásico o Formativo, Clásico y Postclásico. En algunas regiones, en particular en México central, se han intentado utilizar otros esquemas, que se fundamentaban en cualidades tecnológicas o en instituciones de carácter de asentamiento, social o político, pero todas ellas han sido rechazadas con el tiempo por inadecuadas. En la actualidad, y aún admitiendo las limitaciones del sistema, se sigue empleando la clasificación tradicional de Willey y Phillips, si bien se ha optado por conceder mayor importancia al término de Formativo, a la vista de los procesos culturales complejos que ocurrieron en toda la región poco después del 300 a.C., utilizándose las siguientes fechas: Lítico ?-7.500 a.C. Arcaico 7.500-2.500 a.C. Formativo Temprano 2.500-1.500 a.C. Formativo Medio 1.500-400 a.C. Formativo Tardío 400 a.C.-1 d.C. Clásico Temprano 1-550 d.C. Clásico Tardío 550-750/1.000 d.C. Postclásico Temprano 750/1.000-1.250 d.C. Postclásico Tardío 1.250-1.521 d.C.
obra
Manet no es un pintor de animales, existiendo pocas imágenes de este tipo en su producción. Por eso resulta curiosa esta obra en la que una ternera interrumpe su pasto para mirar atentamente al espectador, con un gesto casi desafiante. La escena está tomada del natural, posiblemente en las cercanías de Versalles, demostrando el maestro su asimilación de las teorías impresionistas. La pincelada es rápida, con pequeños trazos que se aprecian con claridad en el lienzo, como observamos en el prado. La ternera está concebida con una mayor dosis de dibujo, aunque también se muestren algunos trazos en su cuerpo. El estudio directo de la fuerte luz que impacta en el animal y en la hierba anima la composición y la hace más atractiva.
obra
Todo lo que rodea al joven Vincent durante su estancia en Nuenen será susceptible de ser pintado; un paisaje, la labor de los campesinos o los tejedores, la subasta de madera o el nacimiento de un ternero impresiona de tal manera al artista que le dedica un espacio en su producción. El pequeño ternero se encuentra sobre una cama de paja, creándose un interesante contraste entre la oscuridad del fondo y la claridad de primer plano, recordando al tenebrismo del Barroco Holandés. Las pinceladas rápidas y vibrantes dominan un conjunto tremendamente naturalista.
lugar
Situado próximo a Orán (Argelia). Las campañas arqueológicas llevadas a cabo a partir de 1954 han permitido explorar en todo su espesor las arenas fosilíferas y alcanzar el fondo arcilloso de época cuaternaria, luchando en todo momento contra la inundación de la cantera por las aguas. Los restos de fauna se caracterizan por la presencia del Elephas atlanticus y de algunos simios. Su industria lítica no sugiere que se tratase de un taller, ni siquiera de un asentamiento, sino más bien de una serie de puestos de caza que se distribuyen aquí durante el periodo más antiguo del Achelense. Es considerable el número de triedros, hachas bifaciales y hachuelas. Se han encontrado tres mandíbulas humanas, un fragmento de parietal y algunos dientes, situados en las capas más profundas del yacimiento. Son restos fósiles atribuidos a un homínido, el Atlanthropus mauritanicus, emparentado con los pitecantropoides y, más concretamente, con el Sinanthropus.
lugar
Conocida antiguamente como Tarnopol, se trata de una ciudad industrial situada en el oeste de Ucrania y a 120 Km. de Lvov. Entre sus productos se cuentan los artículos de piel, el calzado y los alimentos enlatados. Su población actual ronda el cuarto de millón de habitantes. Los orígenes de Tarnopol se remontan a 1540, cuando Amor Tarnowski levantó en el sitio actual un castillo, convirtiéndose en plaza fuerte desde el punto de vista militar. A lo largo de su historia, ha sufrido diferentes ataques externos, especialmente en ambos conflictos mundiales. Formó parte de Polonia y, desde 1991, de Ucrania.
material
termino
acepcion
Arcilla cocida.
contexto
La Astarté de los gaditanos era una diosa marinera, cuya cueva sagrada debía encontrarse en los acantilados rocosos que hoy el mar ha borrado casi por completo en la llamada Punta del Nao. Delante de este espigón se han encontrado muchas piezas de cerámica que indican la celebración de procesiones navales en las que se arrojaban exvotos a los dominios marinos de la diosa, si no se trata también de los escombros caídos del propio santuario. Lo más frecuente son lamparillas o braseritos de cerámica con dos cazoletas superpuestas y un orificio vertical que serviría para mantenerlos enmangados en un varal; junto a ellos hay ánforas de pequeñas dimensiones con las formas utilizadas desde el siglo VII hasta el III a. C. en la cerámica fenicia y púnica, lo que asegura que el ritual tuvo muchos siglos de vigencia. Con todo ello, se han recogido figuras de terracota, fabricadas en un mismo barro achocolatado, cuyo estilo tiene los mismos resabios egiptizantes que las figuras de bronce de Sancti-Petri. La pieza de mayor tamaño es un quemador de perfumes de forma parecida a los trípodes etruscos, cuyas caras están adornadas por palmetas y flores de loto enlazadas; en las esquinas está representado un joven en actitud de caminar, con indumentaria egipcia. Este personaje se conoce también en Chipre, en Sicilia y Cerdeña, sin atributos definidos, por lo que no sabemos si es un dios o un oficiante de ciertos rituales, aunque su postura ha sido copiada de antiguas figuras de bronce semejantes a las de Reshef y Melkart. Hay un lote de terracotas correspondiente a figuras femeninas con túnica larga estriada y peluca voluminosa; tienen huellas de grapas y orificios por los que se unirían para formar muebles y objetos rituales; en el Museo de Huelva se conservan los restos de una caja de marfil con figuras egiptizantes que hacen de soporte en cada esquina y dan idea de la forma en la que se podían disponer las terracotas. En el taller de terracotas de Cádiz se unían también influencias púnicas y helenísticas. Hay una cabeza pequeña de tipo egiptizante, con peluca rizada y barba de taco, que es similar a otras del Mediterráneo central, y también una con rasgos negroides muy acentuados que debe tener su modelo en Cartago; una cabeza femenina de mayor tamaño corresponde a formas helénicas, con peinado de largos rizos y mucho más naturalista que las púnicas. Entre los hallazgos de la Punta del Nao de Cádiz hay además discos con motivos florales y fragmentos de figuras de animales, como una cabeza de perro que debe corresponder a la imagen del dios egipcio Anubis. En Cádiz se han encontrado máscaras y prótomos de diversos estilos, aparte de los de la Punta del Nao. Un grupo numeroso representa a rostros infantiles con las facciones desencajadas en un rictus sonriente, lo que en la Antigüedad se conocía como risa sardónica, porque era el gesto incoherente de alegría ante la muerte de los pequeños primogénitos y los ancianos sacrificados a Cronos, tal y como los griegos lo conocieron entre la población cartaginesa de Cerdeña. En Cartago, en Sicilia y en Cerdeña, las máscaras grotescas se encuentran en los tofet, asociadas a las ofrendas humanas y animales que recibía la diosa Tanit; en Cádiz, parece que la divinidad a la que se satisfacía con estos ritos era el dios Baal-Hammón que los griegos identificaron con Cronos y los romanos con Saturno; en Ibiza, por la influencia cartaginesa, es más probable que el culto principal fuera el de Tanit, pero allí las máscaras grotescas y sonrientes corresponden a seres adultos y, al igual que en Cádiz, aparecen en enterramientos dispersos, no en santuarios cerrados como el tofet, aunque todas ellas se deban a la propagación del antiguo rito oriental del sacrificio humano, que tanto contribuyó a dar fama de crueldad a los fenicios entre los griegos y los judíos y a los cartagineses entre los romanos. Las terracotas forman el apartado más notable de la producción artesanal de Ibiza; se han encontrado en tumbas y santuarios, en una cantidad y variedad que permite apreciar tendencias artísticas locales y las influencias que recibieron. En Ibiza, las figuras de barro cocido tienen claras relaciones con lo que se producía en Cartago, Sicilia y Cerdeña, incluso con ejemplares de inspiración helénica de la más alta categoría, pero este oficio de la coroplastia debió resultar tan atractivo y rentable como para estimular aquí unos talleres originales, que desarrollan un arte expresionista, libre e ingenuo, con claros resabios populares. La mayoría de los tipos de terracotas de Ibiza arranca de prototipos helénicos encontrados en la misma isla; pueden ser importaciones directas de las islas griegas, objetos traídos por los cartagineses o las primeras obras de artesanos emigrados; se ve, entre ellas, a las korai del arcaismo griego y al paradigma de todas ellas, la hermosa Kore, Persefone o Proserpina, que los cartagineses identificaban con su primera divinidad Tanit, y que puede mostrarse sentada en un trono o representada sólo en forma de busto acampanado o de cabeza convertida en quemador de perfumes. Las copias de estas imágenes fueron numerosísimas y los moldes perdieron a un tiempo detalles iconográficos y calidad artística, pero de forma paralela se iban desarrollando otros tipos, de oferentes, devotos, oficiantes o númenes de diversos poderes, a los que los alfareros ibicencos plasmaron con mucho menor respeto por los cánones griegos o la armonía de las proporciones. La producción local de Ibiza con mayor carácter popular se compone de figuras masculinas o femeninas, de cabeza muy grande, piernas gruesas y brazos cortos que se adosan sobre un cuerpo rechoncho, sin precisiones anatómicas, pero cuajado de minucias ornamentales y sartas de adornos, que también se extienden a los complejos peinados y tocados de cabeza; los rostros son siempre planos de ojos enormes, labios finos y nariz pronunciada, incluso en los ejemplares que por la delicadeza de los adornos señalan la mano de un artista hábil. Con mayor despreocupación se fabricaron los exvotos del santuario de Isla Plana, sobre cuerpos ovales o tubulares, hechos a torno, a los que se pegaban largos brazos y una cabeza humana con ojos rasgados y la boca y la nariz aguzadas, como un ave o una serpiente. Es muy probable que las figuras de Isla Plana sean exvotos en los que cada variante expresaba la petición del interesado en cuestiones de salud o de porvenir, pero su lenguaje y su arte son exclusivos y distintos de los exvotos de Sicilia o Cerdeña. Muy pocas terracotas de Ibiza revelan orígenes orientales antiguos; el contacto con el arte chipriota, que señalan algunos ejemplares, pudo llegar a través de Cádiz, que parece ser su metrópolis inicial; más adelante, bajo la órbita de Cartago, Ibiza está integrada en el arte del Mediterráneo central, y, si bien su producción no llegó a exportarse, representa con todo detalle a los estilos que alcanzaron las costas del Levante español y tuvieron influencia real en el arte ibérico.