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obra
Debido a la mala situación económica por la que estaban pasando los Gauguin deciden en 1884 trasladarse a Rouen al ser la vida en esa ciudad más barata que en París. De esta fructífera estancia conviene destacar esta escena en la que el pintor se reafirma en los principios impresionistas aprendidos con su maestro Pissarro. Capta un paisaje urbano al atardecer, con esa luz anaranjada tan característica, empleando una pincelada suelta pero segura, en un espectacular efecto de perspectiva a través de bandas paralelas. Incluso coloca una figura en primer plano para otorgar mayor sensación de profundidad, consiguiendo enlazar perfectamente primer plano y fondo. Con esta obra, Gauguin se sitúa en un punto del que pronto evolucionará, creando sus obras más interesantes como La visión después del sermón o Y el oro de sus cuerpos.
obra
La fuerte luz solar se adueña de una composición en la que las formas están desapareciendo para dejar paso al color. Comparada con Primavera en Pontoise, observamos cómo Pissarro ha transmitido a la perfección las distintas luces - lo hará también en la serie de las cuatro estaciones - de cada momento como buen impresionista que era. Los colores empleados son muy vivos, desde el rojo de los tejados hasta el azul del cielo o el verde de la hierba, sin olvidar las tonalidades malvas de la sombra. Contemplando estas imágenes que se acercan a la abstracción, es comprensible la reacción en busca de la forma que emprenderán Renoir o Cézanne.
termino
acepcion
Cornisa de un tejado.
acepcion
Alero volado sobre una puerta o ventana.
obra
Las primeras industrias se iban instalando en la próspera Holanda en los años finales del XIX. Van Gogh recogerá en sus lienzos una serie de tejedores que nos ponen en contacto con el ambiente de la época. Y es que Vincent sabrá transmitir sensaciones como pocos pintores: contemplando sus cuadros el espectador nunca se sentirá indiferente. En un interior, claramente delimitado por las paredes en ángulo del fondo, muestra a un tejedor enfrascado en su labor. El enorme telar de madera ocupa casi toda la estancia, haciendo diminuto al hombrecillo. Vincent aplica los tonos con una pincelada muy peculiar que ya se aprecia en estas imágenes. Siempre el espectador observará hacia dónde va el pincel, sin preocuparle el refinamiento. El colorido es oscuro, a pesar de encontrar un cierto aclarado en la paleta del artista al introducir tonos blancos, ocres y naranjas. Pero el concepto de esta escena es similar a Dos campesinos cavando: mostrar el duro mundo de los obreros, campesinos y mineros, avanzando hacia el Realismo social.
obra
Enlazando directamente con las teorías de la pintura realista e incluso con el socialismo, Van Gogh realizará durante el año 1884 una serie dedicada a los tejedores en la que expone el duro trabajo del trabajador y critica los adelantos técnicos que introduce la Revolución Industrial. Los tejedores se nos presentan en espacios cerrados y oscuros, inmersos en su labor, empequeñecidos ante las monstruosas máquinas. Resulta una forma contundente de apoyar el trabajo artesanal frente a la deshumanización industrial que conduce al trabajador a la función de máquina. El hombre está visto de perfil, afanado en su labor, recibiendo un ligero foco de luz procedente de la izquierda. Las tonalidades oscuras dominan la composición, aplicadas de manera rápida y contundente, interesándose Vincent más por la expresión de sus sentimientos e ideas que por las formas. De cualquier manera la crítica que implica esta serie hace de ella un importante hito en la carrera del artista.