Encerrado en una pequeña estancia en la que el telar ocupa la mayor parte de la superficie, sin apenas contemplar la luz solar por una reducida ventana enrejada, el tejedor desarrolla su jornada laboral en miserables condiciones. Las innumerables horas de pie ante la máquina, los reducidos salarios, el trabajo de mujeres y niños o la mecanización del trabajo serán los elementos negativos de la Revolución Industrial perfectamente presentados por Vincent, relacionándose con las teorías socialistas y anarquistas que estaban en boga. La oscuridad de la estancia se ve animada por el ligero haz de luz que penetra por la ventanilla, sirviendo para otorgar la profundidad a la composición y recortar la cabeza del tejedor, mostrando una interesante volumetría. El Realismo de Millet o Daumier será llevado a su máxima expresión por el joven Van Gogh en estos trabajos donde aporta una importante carga crítica, acercándose al Realismo social de fines del XIX. El Tejedor sobre el telar se puede considerar como un estudio preparatorio de esta dramática escena.
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Las primeras industrias se iban instalando en la próspera Holanda durante los años finales del siglo XIX. Van Gogh recogerá en sus lienzos una serie de tejedores que nos pondrán en contacto con el ambiente laboral de la época. Y es que Vincent sabrá transmitir sensaciones como pocos pintores; contemplando sus cuadros el espectador nunca se sentirá indiferente. En un interior, claramente delimitado por la ventana por la que penetra la escasa luz que observamos al fondo, se presenta un tejedor enfrascado en su labor. El enorme telar de madera ocupa casi toda la estancia, haciendo diminuto al hombrecillo. Vincent aplica los tonos con una pincelada muy peculiar como apreciamos en estas imágenes. El espectador observa con claridad hacia donde se dirige el pincel, sin preocuparse el maestro por el refinamiento. El colorido empleado es tremenadamente oscuro, a pesar de encontrar un ligero aclaramiento en la paleta al introducir tonos blancos, y ocres. El concepto de esta escena es similar a Dos campesinos cavando: mostrar el duro mundo de los obreros, campesinos y mineros, avanzando hacia el Realismo Social.
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Muy similar a Tejedor en un interior, esta imagen forma parte de la serie de tejedores que Van Gogh realizó en julio de 1884. El hombre se nos presenta de perfil, totalmente abstraído en su trabajo, eliminando cualquier dosis de anecdotismo para presentar una imagen real. Al fondo contemplamos una ventana abierta con la iglesia del cementerio de Nuenen de fondo. Una campesina trabaja al aire libre, contrastando la luminosidad exterior con la oscuridad del telar, ligeramente iluminado por las luces procedentes de la ventana. Posiblemente nos encontremos ante una referencia a la bondad de la labor rural frente al maquinismo, enlazando con la filosofía anarquista. Vincent emplea su arte como espejo de la situación social de los trabajadores holandeses, deseando que su pintura tenga un objetivo revolucionario siguiendo el Realismo de Courbet, Millet y Daumier.
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Muy similar al Tejedor al telar, nos encontramos ante un estudio ejecutado por Vincent en pluma y tinta china donde podemos observar su calidad como dibujante, dominando las líneas. Las desproporciones de algunos miembros del cuerpo serán para el maestro su gran asignatura pendiente y uno de los motivos por los que discutió con Van Rappard especialmente con motivo de la presentación de los Comedores de patatas.
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En julio de 1884 Van Gogh recupera su serie dedicada a los tejedores, interesándose por mostrarles ante una ventana abierta al exterior donde con alguna dificultad contemplamos un paisaje. Las obras encierran la misma crítica social que las ejecutadas en febrero-mayo, encontrándose las figuras en oscuros interiores dominados por la inmensa mole del telar. El deseo de transmitir la situación laboral de estos hombres es la principal preocupación de Vincent, contrario a la industrialización y partidario del socialismo. La pincelada empastada con la que se ha aplicado el color es la característica más interesante técnicamente de una obra dominada por su significado, por los sentimientos del maestro a través de sus trabajos, enlazando con el Expresionismo.
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El trabajo de los tejedores será para Vincent un importante motivo de inspiración en los primeros meses del año 1884, durante su estancia en la casa familiar de Nuenen. Siempre los Países Bajos se habían especializado en la labor textil, teniendo sus paños una importante fama en todos los mercados europeos, americanos y asiáticos. Esas telas se ejecutaban de manera artesanal, incorporándose en el siglo XIX adelantos técnicos que suprimirán el sistema gremial y provocarán la Revolución Industrial. Vincent no está muy de acuerdo con estas innovaciones tecnológicas por la deshumanización del trabajo que conllevan, enlazando con las teorías socialistas y anarquistas que estaban en su máximo auge. Así surge la serie de tejedores que ejecuta Van Gogh, donde la figura del trabajador resulta diminuta frente a la inmensa mole del telar. La escena se presenta en un interior a pesar de apenas existir referencias espaciales, a excepción de ligeras líneas en el suelo. Las tonalidades oscuras dominan la composición, aplicando Vincent el óleo de manera contundente y empastada, dominando el color sobre el dibujo y la línea. Van Gogh desea ser el vocero de los oprimidos y denunciar a través de sus trabajos la trágica situación de los trabajadores, con jornadas de sol a sol frente a la máquina y ridículos sueldos que apenas daban para mantener a la familia.
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Esta obra forma parte de la serie dedicada por Van Gogh a los tejedores en los primeros meses de 1884, durante su estancia en la casa familiar de Nuenen. En ella critica la situación laboral de estos hombres tomando contacto con las teorías socialistas y anarquistas. El tejedor se presenta totalmente abstraído en su trabajo, ante la inmensa mole de la máquina que ocupa la mayor parte de la superficie, insertado en ella como si fuera una parte más de su mecanismo. Una pequeña lámpara en la zona derecha nos indica el trabajo nocturno aunque la silueta del hombre y el telar se recortan sobre un fondo claro que sugiere una luz natural. Lo anecdótico ha sido suprimido para presentar al trabajador como un héroe, identificándose Vincent con él. Las tonalidades oscuras dominan una composición en la que las líneas horizontales y verticales organizan el conjunto. Las pinceladas rápidas y empastadas típicas del maestro se aprecian con contundencia, expresando sus sentimientos de solidaridad y rabia por la situación de la clase obrera en los años finales del siglo XIX.
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Este excepcional dibujo se puede considerar como un estudio preparatorio del Tejedor comprobando el tejido. La crítica social se encuentra presente en este trabajo dominado por la contundencia de la línea y el volumen de los objetos que aparecen en la escena. De esta manera, Vincent demuestra su capacidad como dibujante mientras que en los lienzos se muestra más interesado por el color, su principal vía de expresión.
Personaje
Militar
A comienzos de los años cincuenta entra a formar parte del Cuerpo de la Guardia Civil. En estos años fue nombrado jefe de la comandancia deGuipúzcoa. Estando en este cargo realizó una serie de declaraciones públicas contrarias a la legación de la ikurriña, por lo que tuvo que dejar su puesto. De nuevo en 1978 volvió a realizar unas controvertidas declaraciones en El Imparcial, donde publicó una carta abierta al Rey en la que expresaba su oposición a la Constitución. Un año después le detuvieron, acusado de estar implicado en la Operación Galaxia, cuyo fin era terminar con la recién inaugurada democracia. Su participación en esta intentona golpista le llevó a la cárcel durante siete meses y un día por delito de proposición para la rebelión. El 23 de febrero de 1981, al frente de las fuerzas de la Guardia Civil secuestró el Congreso de los Diputados. Esta intentona de golpe de Estado no sería abortada hasta la mañana siguiente. El general Aramburu Topete y Sabino Fernández Campo trataron de convencer a Tejero para que diera marcha atrás. Al final el teniente coronel Fuentes Gómez de Salazar le comunicó que en el exterior ya se había abortado el golpe. Tejero se rindió y a las 12 del mediodía del día 24 abandonó el Congreso. En junio de 1982 fue sometido a un Consejo Supremo de Justicia Militar y se dictó una sentencia de 30 años de reclusión y expulsión del Cuerpo. Esta condena fue ratificada en abril de 1983. Estuvo en los penales de Alcalá de Henares, en el Castillo de la Palma de El Ferrol, en el Castillo de San Fernando de Figueras y en 1991 regresó a Alcalá de Henares. Tras serle denegado el tercer grado en junio de 1993, en septiembre le fue finalmente concedido y posteriormente fue puesto en libertad.