Templo románico que, en el pasado, estuvo bajo la advocación de San Julián. Su portada tiene capiteles románicos con figuras humanas y motivos vegetales. El interior se organiza en una sola nave, con capillas laterales donde sobresalen las yeserías churriguerescas del siglo XVIII y la cúpula ovalada. El mobiliario también es churrigueresco, destacando el retablo (siglo XVIII) de Baltasar Ortiz, cuyo dorado corresponde a Antonio López y Miguel Fernández Villalonga.
Busqueda de contenidos
monumento
Este santuario, ubicado en medio de un bosque, es probable que sea el centro religioso más antiguo de Nara. Construido a principios del siglo VIII por Fujiwara Fuhito, los edificios que lo integran están realizados en madera y han sido declarados monumentos histórico-artísticos. La mayor parte del complejo fue reconstruido durante el siglo XIX. Destaca su edificio principal por su arquitectura, directamente vinculada al sintoísmo. De hecho, se ha tomado como referencia para bautizar un nuevo estilo arquitectónico, el estilo Kasuga, una corriente artística ligada a dicha creencia. El santuario Kasuga figura además como uno de los tres grandes centros dedicados a la advocación de los dioses tutelares de la familia imperial.