En las catedrales y monasterios, la destinada a las reuniones del cabildo o del capítulo.
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obra
En 1524 Giulio Romano llega a Mantua para convertirse en el director de las obras en la corte de los Gonzaga. Será el encargado de la construcción y decoración de la residencia de la familia en los alrededores de la capital: el Palazzo Te. En sus salas presenta toda su fantasía como aquí podemos apreciar. Se trata de la Sala de Cupido y Psiqué, apreciándose el momento de un banquete. Los sátiros y las ninfas se disponen alrededor de una mesa cubierta con un mantel blanco, apreciándose una amplia gama de posturas marcadas por el movimiento y los escorzos. El color es especialmente intenso, empleando verdes, azules y blancos en sintonía con las obras de Miguel Angel y la Sixtina. La influencia de su maestro, Rafael, se puede apreciar en la delicadeza de las figuras. El resultado es una obra de gran belleza e intensidad que tiene las características identificativas del Manierismo. El Detalle de la Sala de Amor y Psiqué es su compañero.
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Formado en el taller de Rafael -donde colaboró estrechamente con el maestro- Giulio Romano se dedicará a la decoración de palacios, estancias o galerías, convirtiéndose en un auténtico especialista. Su fama le llevará a Mantua donde se convertirá en el rector del programa constructivo de los Gonzaga, realizando tanto el diseño de los edificios -catedral de Mantua o abadía de San Benedetto Pío- como buena parte de su decoración. Posiblemente el más importante de todos los proyectos sea el Palazzo Te, residencia de descanso de la familia Gonzaga situada en los alrededores de Mantua, en cuyas salas presentaras diferentes soluciones decorativas, cada vez más impactantes, siguiendo en todas ellas las pautas del Manierismo. Aquí podemos apreciar una pared de la sala de Cupido y Psiqué.Según narra la "Metamorfosis" de Ovidio, Psiqué era una hermosa joven a la que nadie quería desposar ante su impactante belleza. El padre consultó al oráculo qué debía hacer para casarla, recibiendo el consejo de ataviar a la joven como una novia y abandonarla en una roca donde sería desposada por un monstruo. El padre siguió el consejo y Psiqué fue llevada por el viento a su nueva morada donde su marido, Cupido, la advirtió que era imposible que ella le viera si no quería perderlo para siempre. La envidia de las hermanas de Psiqué llevó a ésta a contemplar el rostro de su marido, pero fue descubierta y abandonada por Cupido.Giulio Romano nos presenta una parte del banquete nupcial en el que participan las ninfas, los sátiros y el propio Baco. Las monumentales figuras están tomadas de Miguel Angel, pero el efecto teatral conseguido es característico del Manierismo. En la siguiente pared se continúa la fiesta nupcial.
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El propietario de la sala de billar que aparece en este lienzo es el gran amigo de la infancia de Degas Paul Valpinçon, el padre de Hortense Valpinçon. La sala estaba en el castillo normando de Ménil-Hubert donde en el verano de 1892 se encontraba descansando, una vez más, Edgar Degas. Durante la estancia realizaría varios interiores de la mansión: la sala de billar que aquí vemos y una sala más íntima, posiblemente su propia habitación. La preocupación del artista parece ser aquí la perspectiva, mostrándonos la sala en profundidad, presidida por la mesa de billar y las dos paredes en ángulo, contemplándose con el techo como en Examen de danza. A la izquierda se abre una puerta que permite contemplar una sala contigua. Además de la perspectiva, Degas se interesa por el color, jugando con los marrones, amarillos, verdes y rojos para crear un conjunto de gran viveza. La pincelada es suelta pero recupera la forma y la línea que había perdido en los paisajes - véase el Paisaje de Le Cap Hornu -. Curiosamente ninguna figura aparece en la sala, repleta de cuadros que muestran la afición al coleccionismo de Monsieur Valpinçon.
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El edificio está organizado en torno a una gran sala central con iluminación cenital y alrededor de ella se levantan cuatro volúmenes donde antiguamente se encontraban las oficinas y otras dependencias del Monte de Piedad.
monumento
Arbós es una excelente muestra de la capacidad del arquitecto decimonónico para alternar las soluciones y los cambios más imprescindibles. Al lado de la arquitectura religiosa, nuestro arquitecto ejecuta un edificio para la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid en una línea diametralmente opuesta, pues se aproxima a ciertas concepciones racionalistas; es conveniente recordar que es ésta una de las primeras obras, compartiendo además el proyecto con José María Aguilar y Vela. El edificio está organizado en torno a una gran sala central con iluminación cenital y alrededor de ella se levantan cuatro volúmenes donde antiguamente se encontraban las oficinas y otras dependencias del Monte de Piedad. En la actualidad es una de las salas de exposiciones de la Fundación Caja de Madrid, habiéndose rehabilitado para acoger nuevas salas y actualizar sus espacios a las necesidades museísticas.