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monumento
Este puente forma parte del eje viario construido con motivo de la Expo 92, concretamente de la carretera de circunvalación SE-30. Se trata de una espectacular estructura atirantada en forma de abanicos que se integra en un viaducto de más de 2 kilómetros, colgando su tramo principal -de 270 metros- a una altura de 45 metros sobre el río Guadalquivir, para evitar de esta manera entorpecer las faenas portuarias. Se trata del puente con mayor vano en España ya que presenta 265 metros de luz entre los pilares centrales.
obra
En Argenteuil compró Monet un bote que lo reconvirtió en taller al construir un camarote de madera en el que colocar el caballete. Con él pudo recorrer el Sena y realizar imágenes que no hubiera podido hacer desde tierra, ofreciéndonos un punto de vista diferente. Este es el caso de la escena que contemplamos, donde se observa el viejo puente de madera -existía otro nuevo, de hierro, para el ferrocarril- a la derecha y una excelente vista del río a la izquierda, cerrándose la panorámica con los árboles y un edificio en la otra orilla. En el río podemos apreciar diversas embarcaciones -la vela y el remo tenían mucho éxito como deporte entre los primeros estresados parisinos-, apreciándose en primer plano el mástil del bote-taller. La composición tiene una iluminación de atardecer que produce sombras coloreadas, reflejándose las velas en el agua de manera que el cuadro parece tomar vida. Las líneas verticales de los mástiles y de los pilares del puente organizan y estructuran la composición, eliminando esa idea de que Monet no pensaba y estudiaba sus trabajos. Las pinceladas son rápidas y empastadas, aplicando el color con trazos cortos como podemos apreciar en los reflejos del agua o en las hojas del árbol de primer plano, mientras que en el cielo observamos un toque más fluido que vuelve a ser denso en las nubes o la vegetación del fondo. El impresionismo inunda las imágenes de Monet y le convierten en el máximo representante del movimiento.
obra
Durante el invierno de 1870 Monet vivió en Bougival junto a su familia. Apenas había dinero para sustentarlos, careciendo de luz y calefacción, recibiendo ayuda de Renoir. Tras las decepciones en el Salón de marzo de 1870 -al que presentó una versión de los Baños de La Grenouillère que sería rechazada- continuó pintando paisajes de los alrededores, entrando en una fase de manifiesta creatividad. Esta imagen del Puente de Bougival lo demuestra, siguiendo el maestro los dictados del Impresionismo al plantear la composición en cuestiones de luz y color. Monet se interesa por la luz captada directamente del natural, creando efectos atmosféricos de gran impacto visual, envolviendo edificios, árboles y figuras en el aire que diluye sus contornos y los integra en el conjunto. La triste luz invernal se busca un espacio entre las nubes para crear efectos de sombra en los árboles, proyectando sombras grisáceas y creando contrastes de gran belleza. La perspectiva está conseguida a través del puente y al disponer los árboles en profundidad, cerrando la escena con las montañas y las casitas donde también apreciamos juegos de luz-sombra. El conjunto es de una elevada calidad visual y presenta todos los elementos identificativos del Impresionismo, destacando la pincelada rápida y empastada como si de manchas, motas y rayas se tratara, aplicando el color de manera similar a un puzzle que nuestra visión tiene que recomponer.
monumento
A la salida de Carrión de los Condes el peregrino atraviesa un puente para abandonar esta población palentina. Construido en el siglo XVI, fue levantado sobre los restos de un puente del siglo XI. Incluso, algunos documentos confirman la existencia de una obra anterior, realizada en tiempos de los romanos.
obra
El verano de 1874 los Fortuny abandonaron Roma debido al insoportable calor que le provocaba al pintor irritación de bronquios y reuma. Eligieron el sur de Italia para sus vacaciones, pensando instalarse en un primer momento en Nápoles pero decidiéndose más tarde por la villa marítima de Portici. Las críticas recibidas en París durante su última estancia, donde se le había acusado de estancamiento y cierta frivolidad, provocaron una fuerte reacción en el artista, que inicia un nuevo estilo más rápido y preocupado por la luz como observamos en esta vista de Nápoles, destacando la ingeniería contemporánea al presentarnos un puente de hierro, en una sensación atmosférica típicamente impresionista. El dibujo deja paso a largos toques de pincel, sintiéndose atraído por el color, tomando la escena al aire libre, directamente del natural. El luminismo de Fortuny estará en su momento álgido durante ese último verano.
monumento
El río Iso, a su paso por Arzúa, es salvado por un puente denominado de Ribadiso. Se trata de una construcción de época medieval, con un arco de medio punto que presenta amplio desarrollo y reducida luz. Fue construido con diversos materiales, entre los que destacan la sillería de granito y los esquistos de inferior calidad. A lo largo de la historia ha sufrido algunas reformas en su estructura.
monumento
El puente, de estilo románico, en la actualidad tiene siete ojos aunque tuvo once en época medieval. Sobre el río Pisuerga, después de atravesarlo, se abandona Burgos y se entra en Palencia siguiendo la Ruta jacobea.