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obra
Repuesto ligeramente de la crisis sufrida en febrero de 1890, Van Gogh retoma sus trabajos al aire libre, sin abandonar el jardín del hospital por miedo a una nueva recaída. Estos últimos meses de su vida el temor a sufrir una nueva crisis es constante y la angustia que genera esa situación será precisamente la que provoque los distintos ataques. Vincent no admite su enfermedad y la teme porque no le permite pintar, actividad que para él es su vida. En estos momentos recibe importantes noticias como la admiración manifestada por Monet hacia sus cuadros expuestos en el "Salon des Indépendants" de París, considerándolos los mejores de la muestra. El halago del gran maestro y la llegada de la primavera motivarán al holandés para la elaboración de este bello lienzo, protagonizado por la naturaleza en su máximo esplendor. Los colores verdes y amarillos vuelven a lucir, mostrando un interés casi perdido hacia la luz como observamos en el horizonte. Los troncos están marcados con una línea segura y firme, recordando el simbolismo de Gauguin, quien también admiró los trabajos de Vincent e incluso solicita un intercambio de obras.
Personaje
Escultor
Entre los escultores gallegos del Barroco sobresale la figura de Mateo de Prado, autor de la sillería de coro del Monasterio de San Martín Pinario en Santiago de Compostela, dispuesto en la cabecera debido a la influencia portuguesa.
Personaje
Científico
Aunque su padre, arquitecto de profesión, intentó que siguiera sus pasos, se decantó por la carrera de matemáticas. En la universidad compostelana conoció a Ramón de la Sagra, que también sentía gran inclinación por el estudio de las ciencias naturales. Sin embargo, fue acusado por el Santo Oficio de leer libros calificados como prohibidos, razón por la que pasó un año de su vida en la cárcel. Esta circunstancia marcó su ideología liberal, al menos, durante esta época. Tras cumplir los treinta años se traslada a Madrid, donde ingresa en la Escuela de Minas. De este modo entró en el cuerpo de ingenieros de minas. Trabajó como bibliotecario, luego pasó por Aragón, Cataluña y la Mancha, donde fue inspector de minas. A lo largo de estos años fue expedientado en varias ocasiones sin que se sepan con certeza los motivos. De este modo en 1844 abandonó el Cuerpo de Minas. En 1849 accede a la Comisión del Mapa Geológico como vocal, por lo que su trabajo adquiere un carácter mucho más científico. Recorrió toda España y curiosamente en la división del mapa defendió que se realizara la división de provincias en función de las propiedades geológicas y no administrativas. Participó en la creación de un mapa para el gobierno, a escala 1:1.000.000, del que inicialmente se encargarían los franceses Philippe Verneuil y Edouard Lartet. Fue uno de los geólogos más destacados. Son importantes sus estudios sobre provincias y en concreto sobre Madrid. Llegó a interesantes conclusiones sobre la cordillera Cantábrica. Fue uno de los geólogos españoles más importantes del XIX y precursor de los estudios sobre Prehistoria en España. Defendió desde el primer momento la importancia del descubrimiento de las cuevas de Altamira por Sautuola.
obra
A pesar del intenso frío que empieza a hacer en Saint-Rèmy en diciembre de 1889, Vincent continúa pintando al aire libre ya que considera que es bueno para él y para su trabajo, intentando evitar de alguna manera lo que llegará a finales de ese mes: el ataque de locura que se produce mientras está trabajando tranquilamente, intentando una vez más tragarse las pinturas. Esta nueva crisis se prolongará durante una semana y, como consecuencia, el doctor Peyron le quita los óleos permitiéndole sólo dibujar. Podemos considerar a Van Gogh como un "esclavo" de la naturaleza, ya que él sólo la admite como fuente de inspiración, discrepando de sus amigos Bernard y Gauguin. Así la muestra en este lienzo en todo su esplendor, captando las luces y los colores con cariño. Partiendo del Impresionismo - manteniendo de ese estilo algunas notas como las sombras coloreadas o la atracción hacia las diferentes iluminaciones - llegará a una fórmula totalmente personal e inimitable caracterizada por sus vivos colores y su aplicación rápida y empastada, apreciándose los toques de pintura claramente en la tela. Ese aspecto casi infantil es un marchamo de calidad en la obra del holandés que quizá prefería no crecer para no enfrentarse con la podredumbre del mundo que le rodeaba.
obra
Es, sólo aparentemente, una de las obras más serenas de Friedrich, una estampa rural idílica. En realidad es, como era costumbre en el pintor, quien concebía sus obras como pares dentro de ciclos naturales, una continuación de Greifswald a la luz de la luna, ahora a plena luz y tierra adentro. Su ciudad natal aparece vista desde el oeste, junto al río Ryk. Se distinguen las torres de St. Nikolai, la Jacobikirche, el Rathaus y la Marienkirche a la izquierda. Es uno de los pocos cuadros de Friedrich que no es producto de la agregación de varios elementos paisajísticos. La composición se basa en un dibujo, llamado 'Pastos de ganado', aparecido en 1974, conservado hoy en Hamburgo. Al igual que en 'Greifswald a la luz de la luna', la composición se estructura en tres partes claramente diferenciadas: un primer término, de tonos más oscuros, separado del segundo plano por una diagonal que desciende hacia la derecha; los prados, en donde varios caballos caracolean junto a un gran charco; por último, la ciudad, de un violeta grisáceo, que se alza más allá de los prados, sobre la línea del horizonte, como una nueva Jerusalén celestial. Los prados se relacionan cromática y compositivamente con Paisaje con un árbol solitario, de 1822.
obra
En febrero de 1829 Constable es elegido miembro de la Royal Academy, por un solo voto de diferencia a su favor frente a Francis Danby. Como académico, tenía derecho a enviar cualquier obra a la exposición anual sin pasar por la criba del jurado pero al presentar este trabajo en 1830 se confundió y fue presentada por equivocación con las obras de los no académicos, por lo que fue rechazada al ser tachada de "cosa verde muy desagradable". Una vez reconocida la autoría de Constable, el error fue subsanado pero el pintor se negó a exponerla. La obra fue gestada tras la muerte de su esposa en 1828, cuando realizó un viaje a Salisbury para visitar a su buen amigo John Fisher, realizando este paisaje posiblemente pintado del natural, predominando las tonalidades verdes y el estilo naturalista identificativo de la década de 1820. El cielo ocupa más de las dos terceras partes del lienzo, siguiendo el estilo de los paisajistas holandeses del Barroco. Los reflejos en el agua y la calma que se respira en la escena son dos notas que resaltan la maestría de Constable a la hora de ejecutar sus paisajes.