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Personaje
Científico
Tras formarse en las universidades de Munich y Berlín e impartió clases en los dos centros. Su gran aportación a la ciencia fue sentar los cimientos de la denominada física cuántica. Planck formuló el siguiente enunciado en relación con este tema: "la energía de oscilación electromagnética que emana de un manantial calorífico no es continua, sino que está dividida en porciones elementales, en quantos. Sólo aceptando esta hipótesis se puede comprender la distribución de energías en el espectro". Gracias a este descubrimiento sentó las bases de la física moderna. En 1918 fue premiado con el Premio Nobel de Física. Un año después de su muerte se creó el Instituto Max Planck en su honor.
Personaje
Pintor
En 1918 Planells se instala en Barcelona para realizar estudios de grabado y en 1920 regresa a su pueblo, Cadaqués, donde conoce a Dalí. A finales de la década de los veinte comienza a desarrollar obras surrealistas, convirtiéndose en uno de los pintores más cercanos a la estética daliniana. Tras algunos intentos cubistas se incorpora al movimiento surrealista en 1928, momento en el que exhibe su obra en la exposición colectiva de la inauguración temporal de las salas Dalmau. Al año siguiente, Dalí le presenta a Magritte, cuyo cuadro Tempestad amenazante le afecta profundamente.En 1929 participa en la Exposición de Arte Abstracto y en la Exposición de Arte Moderno Nacional y Extranjero, ambas en las Galerías Dalmau, galería que al año siguiente presenta su primera muestra individual. Después expone en el Ateneo de Arenys de Mar y colabora en la revista "Recull", donde aparece su pequeño manifiesto: "Críticos inefables". En 1931 ilustra para José María Hinojosa "La sangre en libertad".Sus siguientes actuaciones individuales se celebran en la Galería Syra (1932) y en la Galería Catalònia (1934). Dos años después participa en el Primer Salón de la Asociación de Artistas Independientes y en la Exposición Logicofobista, ambas celebradas en Barcelona, y en la muestra Internacional del Surrealismo en Londres (1936), donde se ilustra uno de sus cuadros Migdia penos (1932).Durante la guerra civil española su actividad internacional se detiene y tras ésta sus pinturas siguen un camino más convencional. En 1947 preparó un libro de poemas cuyo prólogo estaba realizado por su amigo Salvador Dalí.
fuente
En 1941, mientras Inglaterra en solitario resistía el acoso alemán con la única ayuda material de Estados Unidos, una delegación británica acudió a Washington en los meses de febrero y marzo para llegar a acuerdos de ayuda mutua en materia no sólo económica, sino también militar. Los planes ABC, firmados antes del ataque japonés a Pearl Harbour del 7 de diciembre, y, por tanto, cuando aun Estados Unidos era oficialmente neutral, estipulaban que, en caso de que la guerra obligase a abrir un segundo frente en el Pacífico como consecuencia de una posible agresión japonesa, el primer objetivo a batir debería ser Alemania, disponiendo todos los medios necesarios de ambos aliados para lograr ese fin. Posteriormente, una vez conseguido, el objetivo habría de ser la derrota de Japón.
contexto
Conscientes de la importancia vital de asegurarse el control aéreo en el medio oceánico, el Japón planeó la destrucción de los aviones enemigos en tierra y la ocupación de los aeródromos. Era esencial, pues, utilizar el factor sorpresa: golpear con rapidez y eficacia sobre los objetivos previstos, destruyendo las líneas medulares de las defensas enemigas antes de que estos pudieran reaccionar. Un primer problema se presentaba en Filipinas donde, al salir el sol cinco horas más tarde que en Pearl Harbor, los americanos ya estarían advertidos del ataque japonés, lo que les daría tiempo para preparar sus defensas. Conseguida la supremacía aérea y la destrucción de las flotas enemigas, el paso siguiente sería la ocupación de las bases en tierra suficientes para desarrollar las operaciones de ocupación del resto del territorio. El Mando japonés calculaba que las defensas aliadas no podrían hacer frente a la arrolladora "blitzkrieg" japonesa, tomando Manila al cabo de 50 días, Singapur a los 100 y las Indias holandesas a los 150 días. Los objetivos japoneses eran la ocupación y el asentamiento en una extensa área por el Pacífico y Asia, especialmente Tailandia, Malasia, Filipinas y las Indias holandesas. Para ello, la Marina Imperial debería jugar un papel fundamental, como apoyo de todas las operaciones. Se contaba ya con que la Flota norteamericana, una vez iniciadas las hostilidades, llegaría a Filipinas para apoyar a los países atacados. A partir de ese momento, sufriría el hostigamiento de los buques y submarinos japoneses anclados en las Marshall y las Carolinas, antes de que la superior Flota japonesa diese el golpe final. El optimismo previo, del que Tojo y su grupo de generales eran el mayor exponente, se vio frenado por las reservas del almirante Yamamoto, quien confiaba en lograr un cierto éxito inicial gracias al factor sorpresa y a la excelente preparación técnica y material japonesa, pero conocía la capacidad industrial norteamericana y preveía una larga y costosa guerra con los Estados Unidos. Llegado este momento, pensaba, el Japón podría negociar una paz ventajosa una vez asentado en los territorios ocupados. El único problema radicaba en que, para asegurar el éxito de este plan, la Flota americana del Pacífico debía ser destruida. En los primeros días de diciembre de 1941 dieron comienzo las operaciones previas a la gran expansión japonesa. El día 4, a las cinco y media de la madrugada, salieron de Hainan en dirección a Sengora, Pattani y Kota Bahru 19 buques de transporte con 26.000 soldados. Un día después salieron siete navíos más hacia las costas de Tailandia, al tiempo que la División de los Guardias Imperiales se preparaba para comenzar su avance desde Indochina hacia Tailandia y Malasia, para apoyar los desembarcos. Inmediatamente después de ser conocido el éxito del ataque sobre Pearl Harbor despegarían los aviones desde Formosa hacia Filipinas. En aquélla, como en Okinawa y las Palaos, estaba preparado el ejército 14 para desembarcar en los lugares previstos tras la realización de varias incursiones aéreas. En China, comenzaría el avance del Ejército 38 hacia Hong-Kong, mientras que las fuerzas diseminadas por el Pacífico deberían ocupar Guam, Wake y las Gilbert. Las órdenes preliminares habían sido impartidas por el Mando meridional el 15 de noviembre. Las definitivas fijaban el ataque para el día 8, denominado en clave "día X", siendo comunicadas por Tokio el 2 de diciembre. Entretanto, la flota de Nagumo se había reunido en las Kuriles el 22 de noviembre.
contexto
A comienzos de los años sesenta, un distinguido historiador norteamericano, Lloyd C. Gardner, observaba que en la bibliografía sobre la Segunda Guerra Mundial había escasa preocupación por analizar el peso de los factores económicos en el conflicto y lo atribuía a una reacción contra los excesos del determinismo económico en la historiografía. Veinte años más tarde, tal afirmación no podría realizarse. La renovación de planteamientos metodológicos permitía desarrollar una percepción mucho más afinada del papel que el sustrato económico desempeñó en la conducción de la política internacional durante el segundo conflicto mundial. Aquí, sólo se hará referencia a un aspecto concreto con él relacionado: los esfuerzos realizados durante la guerra para establecer un ordenamiento económico posbélico que se extendiera a la mayor parte de la economía occidental. Aunque no todos los esfuerzos florecieron, cabe señalar que de no haber sido por ellos (y por la reorientación de la política económica internacional norteamericana que llevó al Plan Marshall) el mundo de la posguerra hubiera sido muy diferente. Todavía hoy la escena económica mundial está influida por las consecuencias de aquellos planteamientos. Uno de los aspectos en que la Segunda Guerra Mundial demostró ser diferente a la primera fue en la existencia de una cuidadosa planeación para configurar las relaciones económicas internacionales en el período posterior al conflicto bélico. Quizá el término planeación evoque una estructura de reglas y principios imperativos que encorseten la actuación de los agentes económicos. Pero no se emplea aquí en tal acepción. La planeación aspiraba a crear un orden convenido (es decir, pactado) que estableciese los principios generales a que deberían atenerse las transacciones económicas internacionales, es decir, entre espacios económicos sometidos a soberanías distintas. Este orden se institucionalizaría orgánicamente, en cuanto que descansaría en agencias especializadas con capacidad de intervención y vigilancia. Sería, por último, un orden multilateralizado, en el cual participarían los países que lo desearan y estuviesen dispuestos a seguir principios y reglas que fuesen patrones del buen comportamiento y de la cooperación de los agentes que actúan en la escena económica internacional. La combinación de estas tres características (orden convenido, institucionalizado y multilateralizado) fue una innovación extremadamente importante en la historia y economía mundiales.
Personaje
Escultor
La obra de José Planes arranca de la tradición y el realismo para reducir los volúmenes hacia esquemas quintaesenciados, mostrando una clara impronta clasicista mezclada con tendencias de vanguardia, que busca en la simplicidad de la línea su rasgo característico, definiéndose así como el maestro indiscutible de la expresividad plástica que huye del artificio innecesario barroco. Entre sus mejores trabajos sobresale el Cristo yacente, premiado en la Exposición Nacional de 1951.
obra
El sepulcro de Sancho Saiz de Carrillo se encontró en la ermita de San Andrés de la localidad burgalesa de Mahamud, convirtiéndose en uno de las mejores muestras de la primitiva pintura castellana. En el Museo de Arte de Cataluña se conservan seis tableros de su decoración, apareciendo en cuatro de ellas apiñados grupos de figuras de ambos sexos llorando con ostensibles gestos de dolor, algunas de ellas con acentuados arañazos. Las figuras visten largas túnicas de tela decoradas con rayas negras sobre las tonalidades pardas de base. El fondo es de oro. Destaca el dibujismo de rostros, manos y cabellos así como la expresividad de los gestos.
contexto
Al final de la fase Tzacualli (1-150 d. C.) se produce en el valle de México un fenómeno de singular importancia mediante el cual la población se concentra en la ciudad de Teotihuacan, dejando al resto de la cuenca casi despoblada. Los cálculos establecidos por R. Millon suponen que desde los inicios del Clásico la ciudad abarca unos 20 kilómetros cuadrados y acoge unos 80.000 habitantes, cerca de un 85 por 100 de la población del valle. Este acontecimiento obligó a la reglamentación de la metrópoli, que se estructuró en torno a dos ejes: la Calzada de los Muertos en dirección norte-sur y la Avenida Este en sentido este-oeste, implantándose un rígido plano en cuatro cuadrantes. En el Clásico, se continuó la construcción de la Pirámide del Sol que, junto a la Pirámide de la Luna y el Palacio de Quetzalpapalotl, define el recinto religioso-administrativo de la ciudad. Otros edificios de carácter ritual y político se levantan a lo largo de la Calzada de los Muertos considerada el eje básico de la ciudad. Hacia el sur, limitada por la Avenida Este, se construye la Ciudadela que, presidida por la Pirámide de Quetzalcoatl, constituye un recinto administrativo de singular importancia, sobre todo a partir del siglo V, en que se potencia la secularización y el mercantilismo como consecuencia del éxito alcanzado en sus relaciones con el exterior. Una amplia zona bien planificada al suroeste fue ocupada por el Gran Conjunto, una combinación de estructuras administrativas que servían como almacenes y para organizar el mercado central que abastecía a la metrópoli. La ciudad alcanzó su máxima expansión durante la fase Xolalpan (450 a 650 d.C.), cuando se distribuyó por unos 23,5 kilómetros cuadrados y llegó a tener cerca de 250.000 habitantes. Los gobernantes resolvieron la integración y el control de esta gran masa por medio del asentamiento reticular de conjuntos de apartamentos multifamiliares (unos 2.000 de los 2.600 edificios detectados). Los conjuntos estaban proyectados hacia el interior, dejando al exterior altas paredes con una sola entrada; a su vez se organizaban en barrios que albergaban grupos emparentados y con una especialización económica común. Cada barrio tenía, además, su propio templo y estructuras de carácter administrativo y político, de manera que la élite teotihuacana se aseguró el control de la ciudad conjuntando los recintos urbanos, la producción, el parentesco y el culto. Como es natural, existió una jerarquización de tales recintos desde el centro a la periferia, donde la élite se estableció en residencias complejas que combinaban habitaciones públicas y cuartos privados, ocupando más espacio y estando menos densamente pobladas que los conjuntos artesanales. La fase Metepec (650-700 d. C.) manifiesta la decadencia de la ciudad. La iconografía y la arquitectura monumental indican su fin, siendo frecuentes los retratos de guerreros, y construyéndose barreras defensivas por el sur. La presión de poblaciones seminómadas por el norte, la deforestación del área y requerimientos cada vez superiores de gasto de energía para construir grandes edificios administrativos y rituales, pudieron producir la decadencia de la urbe, donde se quemaron algunos de los templos y edificios más importantes, y su población pudo quedar reducida hasta los 25.000 habitantes. Los dirigentes emitieron un mensaje homogéneo a la sociedad a través de la arquitectura. Para ello recubrieron sus edificios con un talud y un tablero. La mayor parte de las estructuras públicas responde a este requerimiento del arte oficial. El estilo severo y geométrico manifestado en su planificación y en el revestimiento de sus edificios fue suavizado por relieves y murales que recubrían el talud-tablero. Por medio de ellos las construcciones neurálgicas de la ciudad se sacralizan, toda la capital teotihuacana fue concebida como espacio sagrado, como centro cósmico y lugar de la creación del Quinto Sol, de la humanidad que puebla ahora la tierra. Los edificios fueron decorados con colores vivos en el exterior, y con murales que contenían mensajes simbólicos en su interior. Taludes, tableros, paredes, muros e, incluso, pisos, recibieron una fina capa de arcilla a la que se superpuso otra de arena y barro pintada con fondo rojo. Sobre estas capas se perfilaron figuras y motivos en rojo oscuro y negro rellenándose con colores naranjas, rosas, azules, verdes y amarillos pálidos, para ser finalmente pulidas con piedras duras.
contexto
La capital mexica, cuyo centro se encuentra hoy día cubierto por las principales dependencias políticas, administrativas y religiosas de la Colonia, se planificó en torno a una inmensa plaza que contenía 78 edificios de naturaleza pública. Este recinto se delimitó por un Coatepantli, y tenía cuatro puertas de acceso situadas a los cuatro puntos cardinales. De cada una de ellas partían tres inmensas calzadas sobre el nivel del agua que unían la isla con la tierra firme y que tenían un gran valor simbólico y estratégico: la de Ixtapalapa procedía del sur, y una bifurcación empalmaba con Coyoacan; la de Tabuca venía del oeste; y la de Tepeyac conectaba con el norte. Tenochtitlan era, así, el centro del Imperio mexica y, por consiguiente, el centro del mundo.En el interior de la Gran Plaza se construyó el complejo del Templo Mayor, que incluía los templos gemelos dedicados a Tlaloc y Huitzilopochtli colocados sobre un mismo edificio piramidal, dualidad que estaba ya expresada en la Gran Pirámide de Tenayuca construida a lo largo del siglo XIII.Los templos dedicados a Quetzalcoatl-Ehecatl, Tezcatlipoca y Xipe Totec, el juego de la pelota, y una sucesión de estructuras dedicadas a salas de guerreros y órdenes militares, altares, tzompantlis, el calmecac -en realidad un conjunto de palacios y templos que fueron en parte utilizados con funciones administrativas-, salas de iniciación y baños y otras estructuras menores, conforman esos 78 edificios que se instalan en la Gran Plaza.Fuera del coatepantli, la ciudad quedó organizada siguiendo un rígido patrón de parrilla impuesto por el sistema de calzadas. En él se emplazaban los suntuosos palacios de la nobleza, edificios de carácter público, administrativo y de culto organizados en torno a plazas y espacios abiertos atravesados por canales de abastecimiento que enlazaban plazas de mercado. En el exterior, los conjuntos residenciales de artesanos y campesinos organizados en barrios, completaban la jerarquización urbana de la ciudad, que llegó a tener cerca de 300.000 habitantes.Las construcciones se levantaron sobre una base de tierra, cascotes y restos de antiguos edificios, y fueron revestidas con bloques de piedra volcánica -tezontle- enlucidos con estuco, para ser decoradas más tarde con relieves y murales. Además de las edificaciones públicas y residenciales, los mexica realizaron grandes obras de ingeniería para sortear la dificultad de su emplazamiento isleño, como lo manifiestan las calzadas, los canales, puentes y trabajos de control de agua, siendo un ejemplo excelente el Acueducto de Chapultepec que aprovisionó de agua potable a la ciudad.En la Plaza Central, la arqueología se ha interesado por el Templo Mayor, un impresionante complejo que fue construido a lo largo de 200 años y que, en realidad, constituye una síntesis de la historia mexica. Levantado según un patrón claramente mesoamericano de superposiciones de basamentos y templos hasta un total de siete etapas, se terminó en 1487 y en su interior albergaba una ingente cantidad y variedad de ofrendas que identifican con claridad la expansión del Imperio mexica en Mesoamérica y que, en este sentido, sintetizan el arte mobiliar de esta zona de civilización durante el Postclásico Tardío.Los sitios de Calixtlahuaca, Tenayuca, Texcocingo, Teotenango, Malinalco y Cholula, documentan también la arquitectura mexica, incluyendo grandes plataformas coronadas por templos gemelos, templos circulares dedicados al dios del viento, tzompantlis, altares de cráneos y otras estructuras características de la arquitectura de finales de la etapa prehispánica.