Busqueda de contenidos

monumento
Según la tradición, corría el año 1213 cuando San Francisco de Asís peregrinaba a Santiago y paró en esta localidad. Fue entonces cuando vivió un milagro, al ver como su bordón se convirtió en un frondoso árbol, al que además se le atribuían poderes curativos. San Francisco interpretó este hecho como un mensaje divino y fundó el primer monasterio franciscano del Camino. Muy cerca de este cenobio está el oratorio, cuya planta rectangular alcanza dimensiones de 16 metros de largo por cinco de ancho. Esta ermita se remata con una cabecera semicilíndrica cubierta con bóveda de horno. Su fundación tuvo lugar en 1266, coincidiendo con el reinado de Teobaldo II. Estuvo ocupado por franciscanos y en 1635 vivió su primera restauración. Entre 1772 y 1821 sus instalaciones fueron ampliadas. Con el tiempo, esta ermita quedó vacía y se empleó para guardar ganado hasta no hace demasiados años. En la actualidad se encuentra prácticamente abandonado. Todavía se conserva su iglesia gótica, con sencillo claustro. Este templo sólo se abre el 24 de agosto por la festividad de San Bartolomé, patrón de Rocaforte.
monumento
Se trata de una ermita y casa museo, donde vivió y murió San Juan de Ávila (1569). En ella escribió parte de sus obras el patrono del clero diocesano español y uno de los escritores y santos más importantes del Siglo de Oro. Conserva el aspecto original de una modesta vivienda del siglo XVI y el museo se nutre de reliquias, esculturas y pinturas de los siglos XVI, XVII y XVIII. La casa es colindante con el Palacio de Medinaceli y habría sido ocupada por San Juan de Ávila gracias a la cesión hecha por doña Catalina, ante la negativa del religioso de vivir en el palacio. La casa mantiene el sabor de las construcciones típicas de la época (S. XVI), aunque más tarde le fue adosada una ermita, la de la Virgen de la Paz. La casa, lugar de su muerte, fue visitada por infinidad de personajes importantes del momento.
obra
El paradigma del gótico decorativista italiano puede encarnarlo una construcción como el oratorio de Santa María della Spina, a orillas del Arno, en Pisa. La remodelación del edificio tuvo que encargarse a alguien que, por encima de todo, era escultor (se habla de vinculaciones estilísticas con el taller de Giovanni Pisano y de la de algunas piezas con Giovanni de Balduccio) y sólo así se explica el riguroso tratamiento plástico que ha recibido la fábrica en su totalidad, lo que ha supuesto convertirla en una escultura (se la cataloga a veces también de relicario) al aire libre. Es evidente que si se invoca la microarquitectura para definir determinadas realizaciones en el campo de la orfebrería, en este caso hay que plantear un camino inverso. Aunque el edificio parece haber sido una loggia abierta en origen, lo que hoy existe es el resultado de la ampliación realizada a partir de 1323.
obra
El oratorio se construye como un gran salón corintio en el que solamente el coro alto, el crucero y el presbiterio permiten asociarlo a un destino religioso. En su efectismo espacial, es la construcción de Villanueva que mejor anticipa lo que hubiera sido el resultado del proyecto definitivo del Salón de Juntas del Museo del Prado; el antecedente más próximo lo encontramos, por diferente que sea su adscripción estilística y su destino, en la Scala Regia que Bernini construyó en el Vaticano
obra
El Oratorio se construye como un gran salón corintio en el que solamente el coro alto, el crucero y el presbiterio permiten asociarlo a un destino religioso. En su esquema basilical se acusan los ecos de obras como la capilla de Versalles de J. H. Mansart o la basílica parisina del coetáneo J. F. Chalgrin.
obra
La fachada del Oratorio, proyectada en 1789, no se construyó hasta 1830, con alteraciones y bajo la dirección de Custodio Moreno.