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obra
La fama de Murillo aumentaría gracias a las pinturas sobre temática cotidiana protagonizadas por niños, siendo muy originales en el contexto del Barroco europeo ya que gozan de una impronta personal. Los coleccionistas extranjeros -banqueros y mercaderes especialmente de origen flamenco- adquirieron directamente al artista un buen número de cuadros. Dentro de estas pinturas costumbristas infantiles conviene señalar las Muchachas contando dinero que aquí contemplamos, también denominadas Jóvenes fruteras ya que son dos adolescentes las protagonistas en el momento de contar las ganancias conseguidas con la venta de la fruta que tienen en el cesto, especialmente uvas. Las dos están embelesadas contando el dinero conseguido, resultando satisfechas con lo obtenido al surgir en sus rostros complacientes sonrisas. En el fondo apreciamos un paisaje con ruinas clásicas, bañada toda la escena por una luz otoñal que saca diferentes brillos en la fruta. El naturalismo de rostros, ropajes, canasto o uvas hace referencia a los primeros años del artista pero la luminosidad atmosférica y el colorismo sitúan la escena en torno a 1670.La obra fue adquirida por Maximiliano II de Baviera al comerciante Franz Joseph von Dufresne, apareciendo documentada en el castillo de Schleissheim en 1770.
termino
acepcion
Entre los sumerios, grupos de sacerdotisas.
Personaje Político
La piedra de Palermo hace mención al reinado de Nineter, uno de los pocos faraones de la II Dinastía de los que tenemos noticias. Se refieren a una mayor regularidad en la celebración de las fiestas y a la elaboración del censo cada dos años. La aparición de una "corrida de Apis" en la referida piedra hace pensar a los expertos en la influencia que ejercía los sacerdotes del norte sobre la política del faraón. Con Nimeter debemos advertir que se mantiene el desplazamiento hacia el norte del país, en un intento de consolidar la unificación emprendida por Narmer. Uneg será su sucesor.
obra
Intimamente ligado a Lescot, la producción de Jean Goujon representa la plena asunción de los presupuestos clasicistas, pero que incluye asimismo aspectos manieristas seducido por la escultura desarrollada en Fontainebleau -tanto Rosso-II Primaticcio como sugerencias de Cellini-. La célebre Fontaine des lnocents de París (1547-1549), es una reconstrucción con carácter exento, de una obra concebida como fuente de esquina; los relieves de Goujon, hoy en el museo del Louvre, son lo que resta de verdadero significado, como podemos apreciar en esta imagen donde se pone de manifiesto el refinado y aristocrático estilo del considerado "el escultor más excelente de la época". En estos relieves ya podemos captar detalles manieristas en el alargamiento del canon de las figuras que, en un forzado contrapposto, tienden a la línea serpentinata y en el grafismo virtuosista del tratamiento de paños.
obra
Fiel a su costumbre de ocultar el mensaje de sus obras, más que hacerlo evidente a través de la composición, Poussin realiza en esta tela una alegoría sobre el amor, de contenido filosófico, no narrativo. Se desconoce para quién fue pintado y la datación es polémica, aunque se suele situar hacia 1635. La interpretación de la escena es compleja. Se ha apuntado que la lucha entre el amorcillo y el pequeño sátiro es una alegoría sobre el conflicto entre el amor físico y el espiritual. De este modo, el amor espiritual triunfa, simbolizado por el amorcillo, "putto", coronado con una corona de laurel dorado. Abundando en esta idea, la mujer sería un trasunto de Venus Pandemos, cuya representación clásica la encarnaba montando un macho cabrío, símbolo de las bajas pasiones, surcando el cielo y acompañada por amorcillos y sátiros, dado que su culto se hallaba relacionado con el del dios Baco. La corona de flores nos recuerda las vinculaciones de la diosa con el otro mundo, ya que en los sarcófagos romanos las guirnaldas simbolizan la unión de lo espiritual y lo corpóreo. Estas representaciones de Venus son frecuentes en el arte antiguo y renacentista, de donde la pudo haber tomado Poussin, reconocido estudioso del arte clásico. Sin embargo, Poussin se desvía del modelo para representar a Venus en tierra, dado que la imagen de la diosa en los cielos se ajusta demasiado al gusto barroco de la Roma del momento, despreciado por al artista, para quien el mundo antiguo no es una mera reconstrucción arqueológica, sino una realidad viva e imperecedera. De todas maneras, aun en su gusto clasicista, el lienzo es de un suave barroquismo en el uso del claroscuro y el estudio de la luz que incide sobre los cuerpos a través de las hojas de los árboles.
obra
Se trata de una obra característica del Humanismo nórdico realizada por Lucas Cranach el Viejo. La mujer aparece desnuda y tumbada con un bello paisaje de fondo en relación con algunas pinturas análogas de Giorgione y Tiziano. Su estancia en Wittenberg, adonde acudió por invitación del príncipe Federico de Sajonia en 1505, le pone en contacto con Durero y las figuras de sus obras adquieren, a partir de ese momento, una mayor consistencia.