Enrique Clarasó Daudí, compañero de Casas y Rusiñol y alumno de la parisina Academia Julien, supo añadir al desnudo femenino de esta escuela una mayor intensidad poética y de delicado sentimiento frente al aseptismo de su paisano Llimoná. Y esa enfermiza y decadente impresión de sus esculturas le llevará a encontrar en el monumento funerario un camino seguro para su arte, destacándose el grupo Memento Homo que se encuentra en los Cementerios de Barcelona y Zaragoza.
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Personaje
Pintor
De origen alemán, Hans Memling se formó sin embargo en la tradición holandesa, especialmente según los tipos de Rogier van der Weyden, a cuya calidad puede equipararse, incluso a la obra de Bouts. Se ha considerado como posibilidad que Van der Weyden fuera su maestro durante la etapa alemana. Suavizó y dulcificó los tipos de su maestro, mucho más ásperos y dramáticos, por lo cual sus obras están impregnadas de un hondo sentimiento emocional. Predominan en su catálogo las composiciones religiosas, de exquisitos acabados y fina sensibilidad, pero no hemos de olvidar sus retratos de personajes importantes en su ciudad. Estos retratos fueron facilitados por la alta posición de Memling, quien figura como uno de los más ricos comerciantes de Brujas, puesto que su taller era uno de los más activos. Entre su clientela contó con algunos particulares italianos afincados en Brujas temporalmente, lo cual permitió la difusión de sus esquemas y modelos por el norte de Italia. Su estilo varió poco a lo largo de su vida, lo que dificulta la clasificación cronológica de su producción, frecuentemente sin fechar.
Personaje
Pintor
Se forma bajo los consejos de su padre Memmo di Filippuccio. En 1317 aparece por primera vez su nombre asociado al de su padre en la realización de una copia de la Majestad de Simone Martini para el Palacio Público de San Gimignano. Precisamente, Memmi trabajó con Simone Martini en distintas ocasiones para la ejecución de varios polípticos y en la "Anunciación" de los Uffizi de Florencia, donde las imágenes de los santos ubicados en los laterales pertenecen a su autoría. De su legado particular cabe citar la "Virgen de Siena" que se encuentra en la Iglesia de los Siervos o la "Virgen de la Misericordia" en la catedral de Orvieto, entre otras. Sus composiciones se distinguen por recurrir a estereotipos que llegan a resultar arcaicos. La gracia y elegancia de su estilo se funde con el género cortesano que distingue a Simone Martini.
Personaje
Militar
General mercenario a las órdenes del rey persa Darío III, que se enfrentó a Alejandro Magno en su conquista de Asia. Una de sus campañas más importantes fue la ofensiva naval en el año 333 a.C. contra las naves del puerto de Tiro; sin embargo, la ofensiva persa fracasó y, un año después, los ejércitos macedonios dominaban ya todos los mares.
contexto
MEMORANDUM DE LA ORNITOLOGÍA DE YUCATÁN El género Accipitres, incluyendo águila, halcones, gallinazas, etcétera, es muy numeroso, y de éste fueron obtenidas 3 ó 4 variedades. Una de ellas, un magnífico halcón recordando en sus marcas al azor (Falco Atricapillus), diferenciándose, como siempre, en su forma, en el pico, en el color de sus ojos (marrón oscuro), en no tener la línea blanca sobre los ojos, ni la franja de la cola. El primer especimen fue matado en Uxmal, pero luego consiguieron muchos más y dos fueron traídos a casa. Otra especie nueva y preciosa es un halcón de un aire muy noble en la forma de su pico y cabeza, y en sus hábitos; del cual se obtuvieron dos especímenes en Chichén Itzá; al macho le habían disparado sobre el cenote durante una pesada lluvia. Sólo se vio este par. Otra de las especies no está descrita, o, si es así, la descripción es imperfecta, bajo el nombre de buharro mezclado de Latham (La Busc Mixté Noire. Voy d'Azara, vol. III, n.? 20). Es un gran halcón negro, la hembra se consiguió en Punta Francesa y el macho en la isla de Cozumel, donde también se encontró un nido, pero fue destruido junto a los huevos debido a la obligación del Dr. Cabot de derribar el árbol. Más tarde consiguió un huevo de un nido existente entre Dzilam y las Bocas de Dzilam. Otro magnífico halcón se parece mucho al Pequeño Caporal de Audubon, y que pertenece a la misma división de los halcones de ocio de Europa. Es un halcón audaz y se le suele encontrar alrededor de las ruinas y en los campanarios de las iglesias. Es abundante en Yucatán, aunque sólo conseguimos un especimen que fue matado desde lo alto de la cruz que está encima de la portada de la hacienda del cenote (Mucuyché), cuando viajábamos a Uxmal. Parece que no había ninguna descripción publicada de este halcón. Todavía obtuvimos otro halcón que no parece haber sido descrito, pero, como tenía el plumaje inmaduro, debía ser la cría de algún pájaro conocido. Además de éstos, entre las especies tenemos un ejemplar de halcón riente (Falco Cachinnans de Lin). Es conocido por los nativos como Cos, y fue muerto en Chichén Itzá cerca del Castillo, y disecado. Otro ejemplar del mismo pájaro fue obtenido en el camino de Nohcacab a Uxmal, después de nuestra primera enfermedad. Estos pájaros abundan por todo Yucatán. Del género Strix sólo se vieron tres variedades; y de ella fueron conservadas dos, las cuales creemos que no han sido descritas. La primera, una pequeña lechuza de unas seis pulgadas y media de largo, de un color tostado, y más claro en el pecho, fue muerta cerca de Mérida. La segunda es de alrededor de seis pulgadas de largo, de color marrón en el dorso y más claro en el pecho, llamada por los nativos tiquim thohca. Hemos visto algunos ejemplares de ambas lechuzas. La tercera variedad fue capturada en uno de los edificios en ruinas y conservada por poco tiempo, porque escapó. De algún modo se parecía al Strix Aluco de Europa. Más tarde otra fue muerta en Sabacché, pero estaba tan maltrecha que no pudo ser disecada. Del género Corvus fueron obtenidas tres especies, dos de las cuales no parecen estar descritas. La primera es un precioso grajo con la cabeza y el abdomen negros; el dorso, las alas y la cola de un bello color azul. El pico del macho es amarillo y el de la hembra negro, y tienen las patas amarillas. Fue visto y muerto por primera vez cerca de Sisal en el camino hacia Mérida, y posteriormente varios ejemplares más fueron obtenidos en diferentes partes del país, ya que son abundantes por todo Yucatán. La otra especie fue vista por primera vez en Uxmal, donde una hembra fue muerta, y poco después dos machos. Son de un marrón oscuro en la cabeza, cuello, dorso y cola; el abdomen blanco, el pico del macho negro y el de la hembra amarillo, su tráquea tiene una formación muy peculiar, en la que hay una especie de saco o bolsa membranosa que sale frente a la misma y a la mitad de su longitud, la cual está íntimamente conectada con la piel del cuello; a esta formación, junto lo musculoso de la laringe, puede atribuírsele su excesivamente fuerte y desagradable grito. El otro grajo es el Corvus Peruvianus o grajo del Perú (Shaw, Vol. VIII, Lámina 27). Este hermosísimo pájaro se encuentra con abundancia en casi todas partes de Yucatán, que es probablemente su país nativo, ya que en Perú se le menciona como raro. Del género Psittacus se consiguieron cuatro especies, tres de las cuales ya habían sido descritas, y quizás también la cuarta; pero como nuestro ejemplar no es bueno, no es fácil de averiguar positivamente si ha sido descrito o no. Uno, el Psittacus Albifrons (Ind. Orn., Vol. I, p. 119), cotorro de corona blanca (Shaw, vol. VIII., p. 519), es muy abundante por todo Yucatán. Es un hermoso pájaro, coloreado de verde, azul, rojo, blanco y amarillo. Otro, que se supone sea el Psittacus Guianensis (Gen. Lil., vol. I, p. 323), el loro verde de Guayana (Gen. Syn., I, 231), no es tan abundante como el anterior, pero todavía numeroso. Conseguimos nuestros ejemplares en Ticul, y algunos fueron muertos cerca de Iturbide. La tercera especie no fue vista en estado salvaje, el único ejemplar que obtuvimos le había sido regalado vivo al Dr. Cabot, por el padre Carrillo, de Ticul. Es el Psittacus Macao (Ind. Orn., vol. I, p. 82), el guacamayo rojo o azul (Gen. Syn., I, 199). Del género Ramphastos conseguimos un ejemplar, el tucán de pecho amarillo (Gen. Syn., vol. I., p. 326), Ramphastos Tucanus (Ind. Orn., vol., I, p. 136). Este ejemplar no coincide con la descripción de Latham, pero es el mismo que describe Mr. Edwards, de la colección viva de Lord Spencer. Nosotros lo conseguimos en Uxmal, el día en que el Dr. Cabot bajó a la hacienda a operar la pierna de un indio. Poco después pudimos ver dos o tres especies diferentes en Macobá, pero el Dr. Cabot no consiguió matar ninguna de ellas. Del género Momotus conseguimos dos especies: la primera, el Momot común de cabeza azul del Brasil; es bastante corriente en Yucatán, pero no tanto como el otro, del cual es dudoso que haya sido descrito. Es de la misma longitud que el de cabeza azul, pero la cola es más larga en proporción al cuerpo. Las marcas del plumaje son muy diferentes a las de los pájaros brasileños; tiene una raya negra, que se extiende desde el cuello hasta la mitad del pecho, bordeada a cada lado de un azul claro; una ancha línea azul claro, casi blanca, se extiende sobre los ojos desde la base del pico hasta la parte de atrás de la cabeza. Su color general es una especie de bayo verdoso; las plumas del ala y las de la cola de verde claro, con puntos negros; las dos plumas centrales de la cola, mucho más largas que las de los pájaros brasileños, teniendo el cañón de la pluma desnudo en mayor grado, y la punta de la pluma es verde pálido brillante y negro. Del género Crotophaga obtuvimos una especie; el Ani menor (Crotophagi Ani. Ind. Orn., vol., I, p. 448). Éstos eran muy abundantes en todo el país. Del género Oriolus, incluyendo bajo esta denominación el Icterus y Cassicus, conseguimos cinco especies, una de las cuales suponemos que era nueva, tres dudosas, y una conocida. El macho de la nueva especie era de nueve pulgadas y media de largo; la cabeza, el cuello, las mejillas, el pecho, el vientre, la rabadilla, las plumas terciarias, y casi todo el largo de las plumas exteriores de la cola y la parte inferior de la tercera, y ocasionalmente una raya sobre la cuarta, son de un brillante amarillo cromo; la cara, garganta, plumas primarias y secundarias, el dorso, de cuatro y a veces seis plumas en la cola, son negras, y las patas azuladas; el pico, negro, excepto la base de la mandíbula inferior, que es azulada, y canta finamente. Las hembras son de ocho pulgadas y siete octavos de largo, sus marcas son como las del macho, pero no tan brillantes y de un castaño iridiscente. Una de las dudosas se acerca mucho a la descripción que Lahtam hace del pájaro Bonana menor (Oriolus Xanthornus. Ind. Orn., vol., I, p. 181), pero es un Icterus y difiere en algunos detalles del plumaje. Otro de los dudosos se parece mucho a la oropéndola negra, y otro es semejante al Cassican negro, pero es más pequeño. La especie conocida es la oropéndola de Santo Domingo (Oriolis Dominicensis. Ind. Orn., volumen I, p. 182). Conseguimos dos ejemplares de este pájaro, siendo los únicos que vimos. Del género Cuculus, incluyendo el Polophilus, obtuvimos dos especies. Una se parecía algo al pájaro descrito por Lahtam como el cuco jaspeado (Polophilus Variegatus); el otro es el cuco de Cayena (Cuculus Cayanus. Ind. Orn., vol., I, p. 221). Ambos eran muy abundantes en todo el país. Del género Picus conseguimos tres especies, dos de las cuales sean posiblemente nuevas. Una de ellas se parece mucho al pequeño pájaro carpintero de Europa (Picus Minor). El otro recuerda a la descripción que Lahtam hace del carpintero brasileño (Picus Braziliensis). La especie conocida es el carpintero rayado (Picus Lineatus. Ind. Orn., vol., I, p. 226). Del género Certhia obtuvimos dos especies, y de una de ellas no encontramos descripción alguna, aunque el Dr. Cabot tenía la impresión de haber visto ejemplares de éstos en algunas vitrinas de Europa. Tiene tres pulgadas y siete octavos de longitud; la parte superior de la cabeza, cuello y dorso de marrón oscuro, cada pluma tiene una marca clara en el centro de un color ante y en forma de pera, las plumas primarias, secundarias y terciarias y las de la cola, de color pardo; el pico es de una pulgada y tres octavos a lo largo del centro, y una pulgada y cinco octavos por los bordes, curvo en toda su longitud y de color cuerno. Estos pájaros no eran numerosos. La otra especie es la Nectárida de abdomen amarillo (Nectarinia Flaveola, Vieill., Ois. Dor. Certh., lám. 51, p. 102). Eran bastante abundantes en Cozumel, donde se capturaron dos ejemplares. No vimos estas aves en ninguna otra parte del país. Del género Trochilus conseguimos dos o tres especies, una de las cuales no estaba descrita; otra es probablemente la cría de la anterior, y sólo una de ellas estaba descrita. El macho de la especie no documentada tiene cuatro pulgadas de longitud; el pico de seis octavos de pulgada, amarillento, terminado en negro; la parte superior de la cabeza y el dorso son de un color verde mate; la garganta por la parte superior del pecho, de un color verde esmeralda brillante, formando escamas, de un brillo metálico; la parte inferior del pecho, abdomen y la cola, de un color pardo o bayo; las plumas de la cola orladas y con puntas negras; las primarias de un marrón oscuro con algunos reflejos purpurinos. Las cuatro plumas centrales de la cola tienen reflejos verdosos. La hembra es menos brillante, carece de los reflejos esmeralda en la garganta, siendo toda su parte inferior de color bayo; el macho tiene algo de blanco en los muslos. La especie conocida es el colibrí de Ourissia (Trochilus Maugeri. Lesson.). Del género Turdus capturamos dos especies que creímos nuevas. Una se parece mucho al Mirlo de Paraguay, o Calandria, según lo describe Viellot, pero carece de blanco en las alas. El otro es bastante parecido al Tordus Plumbeus, como lo describe el mismo autor. El primero es muy común en todo Yucatán, pero el segundo es bastante raro. Del género Loxia obtuvimos cuatro especies, tres de las cuales no tenían el plumaje maduro, y no pudieron ser clasificadas con certeza. La otra no parece haber sido descrita, aunque hay algunas descripciones que se le acercan. El macho es de unas diez pulgadas de largo; la cabeza y la barba, extendiéndose por los lados del cuello, son de color negro, y también la parte superior del pecho. Las mejillas de un gris acero muy oscuro; desde el pico sobre el ojo hasta la parte posterior de la cabeza se extiende una línea blanca; la parte posterior de la cabeza, las plumas secundarias y el borde exterior de las primarias de un amarillo oliva, como también la cola; el cañón de las plumas es negro; parte de la barba y garganta es de un blanco puro; el pecho, el abdomen y los muslos son de color ceniciento; el ano y la parte inferior de las plumas de la cola, de color bayo claro; la hembra tiene unas nueve pulgadas de largo, siendo de un color marrón ceniciento oscuro en lugar de oliva; las otras marcas se parecen mucho a las del macho, pero no tan brillantes. Son muy comunes por todo Yucatán, y se dice que son muy destructivos con los campos cultivados y jardines, los indios los llaman tsapin. Del género Emberiza conseguimos un ejemplar de plumaje inmaduro; probablemente de la Calandria Pintada. Del género Pipra capturamos uno: el manakil azul y amarillo, que no es común en Yucatán. Del género Tanagra obtuvimos dos especies, una de las cuales es la Tanagra de cresta roja de Latham. Sólo vimos una pareja. El otro creemos que no ha sido descrito. El ejemplar era un macho de seis pulgadas y cuarto de largo, con el pico abultado y fuertemente dentado; hacia la mitad de la mandíbula superior, seis octavos de pulgada a lo largo del pico, la parte superior de la cabeza, las alas y la cola son de color frambuesa intenso, acercándose al castaño; el dorso es ceniciento teñido de rojo; la barba y la garganta, de color rosa; el pecho y el abdomen, color ceniza claro; el ano y las plumas de la cola, de color rojo claro. Del género Fringilla capturamos una especie, que creemos ha sido descrita por Latham como el Pinzón ceniciento (Fringilla Cinerea); eran muy comunes en la zona de Mérida a finales de mayo. Del género Lanius obtuvimos tres especies, todas ellas descritas, y son el Pega Reborda de Cayena (L. Cayanus. Ind. Orn., vol., I, p. 80), la Pega Reborda rojizo (L. Rubiginosus), y la Pega Reborda de cabeza gris (Tanagra Guianensis. Ind. Orn., vol., I, p. 427), más adecuadamente, el Lanius G. Este pájaro canta bastante bien, y es común en Yucatán. Las otras especies eran más raras, especialmente la segunda. Del género Muscicapa conseguimos cinco especies, cuatro de las cuales han sido descritas. El ejemplar de la quinta era un macho, de unas seis pulgadas y media de largo; el pico, de una pulgada a lo largo del centro, era fuerte y ancho; en la parte superior de la cabeza y la nuca eran de color negro; también las alas eran negras, y la cola muy oscura, de un marrón pizarroso; el pecho, el abdomen, las mejillas y la barba, de un ceniza claro; la garganta y la parte superior del pecho, de color rosa brillante; y las patas negras. Éste era el único ejemplar que vimos en el país. Las otras especies eran de Muscicapa Coronata (Cazador de moscas y de cabeza redonda. Shaw, vol. V, lám. 13). Es muy común por todo Yucatán. El Muscicapa Sulphuratus no es raro; el del M. Barbata es bastante común; y el M. Ferox, muy frecuente. Del género Sylvia obtuvimos una de plumaje joven, y por esto no estamos seguros de si es nuevo o no. Del género Caprimulgus conseguimos una especie, pero en tal mal estado que no pudimos hacer nada. Del género Columba capturamos dos especies, una de las cuales tenía el plumaje tan imperfecto, que no pudimos dar sus características. La otra se parecía mucho a la Paloma azul (Columba Caerulea. Ind. Orn., vol. II, p. 601). Ambas, comunes en Yucatán. Del género Meleagris conseguimos una especie (Meleagris Ocellata), el pavo moteado, Cuv. Este magnífico pájaro es común en todo Yucatán. Del género Penélope obtuvimos dos especies; una es el Guan con cresta (P. Crestata. Ind. Orn., vol. II, p. 619). Son denominados kosh por los nativos; el único ejemplar que vimos se lo dio al Dr. Cabot el hermano del padrecito de Ticul, y aún estaba vivo en noviembre de 1842. La otra especie es el Penélope, o Phasianus Paragua (Ind. Orn., vol. II, p. 632). Son comunes en todas partes de Yucatán, donde son conocidos como chachalacha, por el ruido que hacen completamente asombroso, y los indios también lo llaman bach. Tienen una interesante distribución de la tráquea, que pasa por debajo de la superficie externa de los músculos, entre éstas y la piel, en un gran vuelta baja hasta el pubis, y luego pasa al otro lado subiendo hasta entrar al tórax. Del género Crax capturamos dos especies: el Guaco rojo (Crax Rubra. Lin., vol. I, p. 270), y el C. Globicera (Guaco Globoso). Se encuentra por todo el país y son llamados kambool por los nativos. Del género Tinamus conseguimos una especie el Tinamou jaspeado (T. Variegatus). Son bastante comunes en Yucatán, donde los nativos les llaman perdices. En muchos casos los tienen domesticados y son muy prácticos para destruir escorpiones, etc. Del género Ortyx obtuvimos una especie, que en cuanto a su plumaje y tamaño no ha sido descrita, pero tiene las mismas señales, costumbres, etc., que nuestra codorniz o perdiz. Es más pequeña; la garganta del macho es negro azabache y la mayoría de las marcas son diferentes, aunque tiene un aspecto general parecido al Ortyx o Perdix Virginianus. Son muy numerosas en todo Yucatán. Del género Cancroma capturamos una especie, el Pico de Bote Ceniciento, que fue muerto en el cenote de Chichén. Del género Jacana también capturamos una especie, la Jacana mutante (Parra o Jacana Variabilis. Ind. Orn., vol. I, p. 763). Muerto en Uxmal en una de las pequeñas aguadas, y fue el único ejemplar que vimos en el país. Del género Gallinula, el Dr. Cabot consiguió dos especies, la Cayena Gallinula (G. Cayanensis. Ind. Orn., vol. II, p. 767) y la Gallinula de abdomen negro (G. Ruficollis. Ind. Orn., vol. II, página 767). Del Abadejo de pico largo sólo vimos un ejemplar. El quetzal de cabeza violeta era más común, y capturamos varios en diferentes lugares. Además de los pájaros enumerados más arriba, la lista siguiente comprende aquéllos que conseguimos en Yucatán, y que también se han encontrado en los Estados Unidos, y han sido bien descritos por diferentes naturalistas.
contexto
MEMORIAL 10 Excelentísimo señor. El capitán Pedro Fernández de Quirós, digo que a los siete días del mes de marzo pasado llegué a la ciudad de los Reyes y que a los tres días andados, por no poder antes, presenté a vuestra excelencia una cédula emanada del Consejo de Estado en que Su Majestad manda que yo salga desde puerto del Callao con dos navíos bien aviados a descubrir la parte incógnita del sur , para lo cual vuestra excelencia fue servido hacerme merced de admitirme y mandar que yo señalase dos navíos que más a propósito fuesen, y que habiendo precedido algunos gastos de tiempo fueron hechas diligencias por las cuales yo nombré un navío llamado San Pedro, cuyo dueño se dice Sebastián de Goite y Figueroa, por ser navío muy acomodado para el tal descubrimiento, y por mandado de vuestra excelencia sea visto y aprobado por personas práticas y sólo hace (...). Y para el otro que verse está suplico a vuestra excelencia muy humildemente se sirva de mandar que hoy miércoles veintisiete de abril el general don José de Ulloa, persona de ciencia y experiencia, y más la mía; se han visto dos los navíos que están surtos en el dicho puerto y de ellos se escoja y elija aquel navío que le pareciere ser más propio, no reparando en que (...) además de ciento y cincuenta o doscientas cuando no lo haya de cien toneladas, y me sea luego entregado juntamente con el dicho navío San Pedro y más la lancha que trajo la gente perdió, para que con toda breveza vaya luego dando orden en mi despacho que espero que sea para el día de San Francisco, o que no pase de todo octubre, que es la ocasión eficaz para dar las velas todo puesto y seguir la derrota oestsudueste, para lo cual es prestísimo, con la misma voluntad que ofrecí a Su Majestad. Y digo más, señor excelentísimo, que las memorias de todo lo que le ofrezco de apresto para el dicho mi viaje, como vuestra excelencia me tiene mandado penderle estar cierto de los navíos que tengo de llevar y de los mismos navíos y obras y aderezos, y de llevarse el número de la gente que en ellos ha de ir, y de la gente, los bastimentos y lo demás para un año en que se cifran memorias, y que es muy fácil lo (?) cause a este punto para con certeza medir y decir. Y digo más, señor excelentísimo, que es muy necesario que vuestra excelencia se sirva de señalar las pagas adelantadas que han de haber los marineros y oficiales y que yo pueda admitir los muchos y buenos que se me ofrecen, y salvando siempre su mejor parecer de vuestra excelencia, paréceme que por ser el viaje tan dudoso y largo y para tanto cuanto tienen menester por venirse y otras cosas (?) vuestro, que será bueno un año de pagar adelantado del mesmo sueldo que Su Majestad paga en este vuestro a los que le sirven en sus naos, y que les corran su sueldo y raciones desde el día que se alisten, y que les vaya corriendo lo mismo como es uso y costumbre hasta se acabar el viaje. Y más también, excelentísimo, es menester una bodega y casa grande para lo que fuere percibiendo y dando para los navíos y menesteres y para hacer las velas y lo demás. Y más también, el crédito para el gasto de mulas de y para Lima y a otras artes que se pueden ofrecer para ello, Señor, no tengo fuerzas ni crédito aquí de un solo real, y por estas faltas pueden faltar como faltan muy buenos efectos. Y más también, señor excelentísimo, paréceme ser muy conveniente e importante todo lo que vuestra excelencia se sirva demandar que de las barras de plata que su majestad al presente tiene en este puerto en el galeón jesús María, que ahora viene de Arica, se quede aquí en el Callao la parte que vuestra excelencia ha de mandar y a estar en el dicho mi despacho, y muy conforme a lo que su majestad manda en su cédula. Y más también, señor excelentísimo, he menester un instrumento para con él observar la variación dela aguja en el transcurso de mi viaje, como su majestad me lo manda, y otros instrumentos que son forzosos para usar dellos, y estos tales se han de hacer en Lima. Y digo más, que vuestra excelencia ayer, y estando presente el secretario de gobierno, me mandó que yo me resolviese en la tocante a navío y aprestos, para lo cual digo a su majestad excelentísima que siempre he estado y estoy resuelto y muy derecho para hacer todo cuanto su majestad me tiene ordenado y manda, y que si vuestra excelencia se sirve de darme los dos navíos que más a vuestro propósito fuesen, y la lancha y la casa para su despacho y comodidad mía, y lo demás que a vuestra excelencia suplico en esta memoria, que luego al ahora trataré con pasos prestos de laborar lo que hasta aquí no he podido, por todas faltas, y que pediré todas las otras cosas tocantes a mi avío y las que más se ofreciesen y son forzosas, y que en todo me remito a lo que vuestra excelencia ordenare y mandare, y que cumplo en esto con todas obligaciones debidas a mi parte, y que estoy muy cierto que vuestra excelencia se a de servir de hacerme las mercedes que espero como de príncipe que sabe muy bien cuanto mi demanda vale para con Dios y con las gentes, y para aumento de la corona de su majestad y de su servicio, y justo en cuyo nombre solicito y pido y acuerdo a vuestra excelencia que los medios justos que voy buscando en (?) con el estado se dice ser el item que más importa, para haber un buen suceso en las cosas que se intentan y pretenden. A vuestra excelencia suplico muy encarecidamente la respuesta determinada de cuanto digo, y tan en forma cuanto en todo me conviene para escrebirlo así a su majestad, o irle yo a dar la cuenta de todo, o de golpe ir a tantas miserias cuantas hacen años que paso sin poder pasando, y sufriendo tantas acabar de armarme en caso tan importante como traigo a mi cuidado. Y más también, acuerdo a vuestra excelencia que se dice aquí en el Callao, en público, que Alonso Serra Tomé ha dado quinientos ducados porque le largase su navío, que no tengo cosa que más el nombre, por ser mi caudal principal que la verdad y llaneza con que parto y que su santidad y su majestad fíen de mí muy grandes cosas, y que yo deseo bien acertar y servir, y que ya que no gana mi vida en estos tratos, que no pierda mi honra sin deber nada. Pedro Fernández de Quirós
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MEMORIAL 11 Excmo. señor. El capitán Pedro Fernández de Quirós, que por mandato de su majestad voy a descubrir la parte incógnita del sur, digo que para poner en ejecución su real mandato, los días pasados supliqué a vuestra excelencia, por un memorial, se pudiese mandar la lista de la gente necesaria para tripular los dos navíos de que estoy hecho cargo, así para irlos aprestando aquí en el puerto a donde están, como para hacer con ellos el dicho descubrimiento, y espero en la forma que el contador usa tener en los asientos que hace con los marineros, artilleros y grumetes, pajes y oficiales de la armada que su majestad aquí tiene; y más también, por el peligro a que los dos navíos están, a falta de estar desiertos y por no perder más tiempo. Y así más suplico a vuestra excelencia se sirviese mandar me fuesen dados de los negros que su majestad aquí tiene, para grumetes en el número que he pedido. Y así más digo, excelentísimo señor, que el día de la Asención pasado, el secretario Juan Cabrera de Ureta me dió el dicho memorial con dos decretos de vuestra excelencia y parece ser que dieron el teniente de capitán general don Lope de Ulloa y tesorero don Juan Manuel de Anaya; para lo cual digo, excelentísimo señor, que en lo que toca a los negros que por grumetes pido, los navíos no se pueden servir sin ellos, y que mandando vuestra excelencia, me sean dados cuatro para cada navío, o sean negros o blancos, para que luego acudan al servicio dellos y o estar enviados en lo tocante a este part(?). Y en cuanto al parecer que dieron el teniente de capitán general don Lope de Ulloa y el Tesorero don Juan Manuel de Anaya, a lo que se le ha de dar ahí de sueldo como de paga adelantada a la gente que tengo de llevar en mi compañía, digo señor que es muy justo lo que dicen y así lo he pedido a vuestra excelencia, que desde aquel día que se alistasen les vaya corriendo su sueldo y raciones hasta llegar a España, y que se le de al tiempo de la embarcación, un año de paga adelantada del mismo sueldo que sumajestad paga en su armada deste puesto, y mas lo que hubieren servido hasta aquel día. En cuanto a lo que vuestra excelencia manda por su último decreto, que se aliste la gente de mar a zarpar, para mi mucha merced, yendo que toca al no haberles de correr sueldo hasta el día de la partida o algunos antes. Yo no sé, señor excelentísimo, quien haya que sirva sin que le paguen su trabajo, (...) ni yo sé qué dinero bien debido que el del servicio personal. Vuestra Excelencia se haría de haber por bien que la gente que tengo alistada, que no es del armada del rey, se le haga su plaza buena como a los que les están sirviendo, pues ellos han de servir, y advierto a vuestra excelencia que todos los he menester ahí para con ellos despacharme aquí, como para hacer el descubrimiento a que voy, y que siendo de otro modo se pone mi viaje a peligro porque siendo como la gente, pobre, se irán a buscar su vida y así al tiempo de mi partida o no hallaré marineros o será fuerza llevar gente inútil o por fuerza y con el pro se sirve el rey como lo manda y desea y yo pretendo. También advierto a vuestra excelencia que los marineros que están en las naos del reino querían obligar a hacer las obras que no sean de sus navíos que ellos están obligados y que gente forzada no obedecerá a oficiales ajenos, ni se hará lo que se debe con la orden tan debida. Y en lo tocante a la lista que vuestra excelencia ordena al contador la haga estando yo presente, ayer noche la hicimos con acuerdo de dar a vuestra excelencia esta cuenta y de que yo solicitase, como suplico a vuestra excelencia, que mande al contador le haga sus plazas buenas y se le den sus raciones. Por todo lo cual a vuestra excelencia suplico cuan encarecidamente puedo y me es posible se sirva dar orden y mandar como pueda dar pasos acertados, en tanto cuanto tengo que hacer, que es mucho y poco el tiempo, y no permita vuestra excelencia que me sea perturbado lo que Dios para esta su obra va juntando, y pues que su majestad les puede alargar su mano real, la deja larga a vuestra excelencia, y vuestra excelencia es el patrón de esta ejecución; vuestra excelencia se sirva que sea cual yo la espero, y así estará siempre obligado a servir y confesaré esta verdad y rendido a todo lo que vuestra excelencia ordenare y mandare. Juan Ochoa está muy pobre y es muy necesario para ayudar a mi despacho; sírvase vuestra excelencia de haber por bien que haga oficio de maestre en cuanto sea presto uno que ha de ir y espero que me dicen el hombre como conviene. Y más también, es necesario que vuestra excelencia ordene y mande a quien ha de ir, dando la madera o el avanzo cerrado y lo demás que es forzoso para dar principio a las obras de los dos navíos y de la lancha. Los marineros que tengo alistados son por todos treinta y tres; sin los oficiales y artilleros, siete, pajes, dos, los diez y siete no son de naos del rey. Vuestra Excelencia vea que han de ser ciento y treinta personas que mucho número que falta y los oficiales ninguno dellos es de la armada . Pedro Fernández de Quirós
contexto
MEMORIAL 12 Excelentísimo señor. El capitán Pedro Fernández de Quirós, que por mandado de su majestad voy a descubrir la parte incógnita del sur, digo que los días pasados vuestra excelencia me mandó que diese, como di, memoria de las cosas necesarias y forzosas para el apresto y despacho de dos navíos y una lancha que vuestra excelencia me hace merced de dar, para hacer este viaje, y que vuestra excelencia fue servido, por su decreto, mandar al almirante Juan Colmenero de Andrada que mandase al proveedor general que fuese luego entregando las cosas que le fuesen pedidas para este fin, y que el proveedor general ha respondido que los maestres diesen fianzas de lo que habían de recebir, o si no que vuestra excelencia le mandase que sin estas le fuesen entregando todas las otras cosas pedidas dándoles el recibo dellas para su descargo, para lo cual digo, señor excelentísimo, que su majestad manda por su cédula real que me sea entregado todo lo necesario de avío y lo demás para cumplir su voluntad con mucha presteza, sin obligar a mi ni a los maestres a dar ningunas fianzas, ni yo le viniera a servir si fiándolo más de mi me obligara en lo menos, ni parece que esto fuera proporcionado a su grandeza ni a la mucha satisfacción que en todo de mi siente, ni cabe en el amor y verdad conque le sirvo. Y más que su majestad en otra cédula que tengo, manda que yo dando la vuelta al mundo le vaya a dar cuenta de lo que hubiere descubierto y hecho en todo el discurso de mi viaje y porque los dichos maestres no hayan quien los fíen por no haber de dar la vuelta a este puerto. Y su majestad manda que yo haga este viaje sin ninguna contradicción y no parece justo que a falta de las fianzas se deje de conseguir lo mucho más que vale lo que tal descubrimiento se le verá de ganar para las dos majestades de cielo y tierra. A vuestra excelencia (...) atento a todo lo dicho y a lo mucho más que puedo decir; en razón de esto sea servido mandar de una vez al dicho proveedor general que vaya luego dando a los maestres de los dichos navíos todo lo que les fuesen pidiendo, porque a esta falta están las obras paradas y sin el tiempo perdido, se va perdiendo más tiempo que cuanto más alargare será mayor la costa a la hacienda real, y demás de otros peligros. Y más también que vaya mandando hacer y juntando todas las cosas que tengo pedidas en el memorial general, de que no he visto los decretos y las cosas son muchas, y en que se funda el conseguir mi viaje y el tiempo es poco, y yo aquí daré a la solicitud de todo y lo haré sin ellos, mandándomelo vuestra excelencia. Y no digo esto sin causa ni hallo gusto en las personas a quienes incumbe mi despacho. Y juntamente suplico a vuestra excelencia se sirva de admitir y nombrar como suplicado tengo, a Juan de Iturbe, por veedor y contador, para que haya desde luego la razón y buena cuenta, que deseo dar a su majestad. Muy desconsolado estoy, señor excelentísimo, así porque vuestra excelencia no me hace merced de escrebir al comisario general de San Francisco en razón de los frailes legos, pues son tan necesarios así para servir los sacerdotes, como para curar los enfermos, como para que proponga en comodidad si hay algunos religiosos que quieran ir (en) este viaje para quedarse con los indios adonde hubiere mejor ocasión para allí les predicar y doctrinar pues demás de ser este un hecho famoso de muchos españoles, se va luego haciendo el bien de que se seguirá mayor gloria de Dios y no pequeña a vuestra excelencia. Y si vuestra excelencia quiere de que vaya algún maestre, yo lo asesoro, pues a muchos mayores servícios les di yo muy obligado, por tantas mercedes cuantas vuestra excelencia me hace. La brevedad suplico a vuestra excelencia, que se sirve mandar señal se acuda a todo puerto lo que está por hacer, de tal manera que no me sea necesario cansar a vuestra excelencia, y me remito a la memoria que a vuestra excelencia tengo presentada, y aviso a vuestra excelencia que sé muy bien seguir ciertos pasos cuando me guían, y esto digo porque de muchas cosas que vio o no tengo luz. Luis Váez de Torres pide resolución para prendarse o buscar su remedio. Lo que sé decir que es hombre muy importante Pedro Fernández de Quirós. Es muy necesario que sepa yo los religiosos que han de ir, por muchas causas, y más por la autoridad de esta empresa. Después que hablé a vuestra excelencia, me dijo el almirante general Juan Colmenero de Andrada, de que me quería(n) quitar toda la gente que de la inglesa (¿iglesia?) tengo alistada con orden y licencia que vuestra excelencia se tiene dada (en) este negocio, sobre que yo puedo decir mucho, que por ahora escuso, y lo diré si vuestra excelencia fue tan dello solo acuerdo, que para Panamá me llevaron más de veinte hombres, habiendo tantos otros sobrados y que alcanzo muchos lances de que no doy cuenta a vuestra excelencia por no disgustar aquí, en tanto debe servir y a pocos destos dragos en verdad que podremos dejarlos, más que es la vida, y muerto no soy bueno para lo que su majestad de mí quiere. Muy acosado ando con ser de su majestad tan favorecido y hacer de mi parte la que debo y esto con muchas veras, y quisiera mucho que a vuestra excelencia le constase desta verdad. Tengo mucha necesidad de ir a Lima a dar orden en los instrumentos y mucha priesa al proveedor general y a lo demás. . Pedro de Verreteaga es oficial de arcabuceros y quiere irse de viaje y por ser tan importante para esta, y más por ser cerrajero y herrero, vuestra excelencia lo tendrá (?) por bien. Si vuestra excelencia me da quien cobre, dejaré todos los papeles más importantes al descubrimiento y otros avisos que pueden ser útiles a la república, y juntamente el tratado de cómo se ha de navegar bien y por qué se navega mal, y esto no lo había yo de rogar tanto. Pedro Fernández de Quirós
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MEMORIAL 13 Excelentísimo señor. Lo que de nuevo se ofrece que avisar, vuestra Excelencia, que dice su majestad en su cédula que yo le pedí un navío, y que manda se me den dos y que sean a mi satisfacción y que vayan bien artillados, para lo cual digo, excelentísimo señor, que aunque no fuera por más que por lo que toca a lo vano (?), pude elegir dos los mayores por llevar maestre de campo o sargento mayor y capitanes de infantes, y los demás oficiales de guerra, y con esto gastará su majestad doblada y más hacienda, y que no lo he hecho por muchas causas, y porque las razones me guían, y que para los dos que escogí pedí a vuestra excelencia diez y seis piezas de artillería, que he andado muy corto pues un patax del mar del norte, a donde yo tengo, si Dios lo quiere, de aportar, las lleva el solo, y de más porte las piezas, por lo cual suplico a vuestra excelencia sea servido manar me sean dados otros cuatro medios acres (sic) con los cuales se cumplirá el número de las veinte piezas que pedí para anillar los dos navíos, lancha y arcas, ya que vuestra excelencia manda que no haya fundición de los ocho falcones que pedí, tan necesarios pues pende en lances forzosos defender las banderas y los navíos del rey, del tener fuerzas para esto y acuerdo a vuestra excelencia, cuya persona que otra cosa dicen se han de quedar aquí y que yo tengo de dar la cuenta y que deseo sea buena. Y más señor, que dice su majestad que vuestra excelencia mande se me dé el rescate conforme a las órdenes generales suyas para semejantes descubrimientos, para lo cual digo que vuestra excelencia puede servirse mandar me sea dada la cantidad, creciéndola tanto cuanto este descubrimiento y camino (son) mayor que los que se hicieron por las costas de esta América, y más también porque puede ser llegue a parte que con el rescate para su majestad, cosas de crecidos precios, lo que sin rescate no haré, y me parece que el muy puesto en razón conque sea su valor del rescate veinte mil pesos, y también por la autoridad del rey, pues para dar en su nombre no hacen quinientos, porque vuestra excelencia manda conque contentar un cacique, cuanto y más tantos otros o otras personas de más ser que podría hallar. Y más también por si fuera fuerza el quedarme, enviar aquí aviso por casos que se puedan ofrecer, tener con quien rescatar para sustentarme, pues, todo esto es dudoso y no puedo decir cierto. Y más suplico a vuestra excelencia sea servido admitir y dar su título a Luis Váez de Torres, de capitán y piloto del segundo navío, porque mi voluntad no me pide otro ni lo hay que me contente, y que la gente lo pide por la satisfacción que del tienen. Y advierto a vuestra excelencia que para saberla que la mía no es buena para tres, que semejantes empresas piden grandes hombres y muy práticos, humildes y virtuosos y sufridores de trabajar, y más que sean mis amigos, y esto señor me conviene si vuestra excelencia desea que yo acierte. Sírvase vuestra excelencia me sean dadas mil raciones como a cabo, que son ocho cada día, y cuatro botijas de vino cada mes, porque los que se van dando son como si fuera maestre, y tengo mucho que suplir y no con qué, mande vuestra excelencia que no se me den las que se me dan. Y más también, Juan de Iturbe, que vuestra excelencia nombró por veedor y contador, es ya necesario para que vaya haciendo los consumos de lo que se me va entregando y lo que se me ha de entregar; sírvase vuestra excelencia mandarle que venga a ejercer su oficio para que yo les dé (?) de aquí buena razón y mejor cuenta, y advierto a vuestra excelencia que vuela el tiempo y que tengo mucho que hacer y que su majestad no me obliga aquí a esto y que es mucho dello por mejor servir a vuestra excelencia y el tiempo doy por testigo. Pedro Fernández de Quirós
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MEMORIAL 14 Excelentísimo señor. La memoria general de números y cantidades de todos los géneros necesarios para mi despacho, que a vuestra excelencia presenté los días pasados, vuestra excelencia fue servido de remitirla al almirante general Juan Colmenares de Andrada, que la tiene determinada sin yo asistir a esto, y cortó della lo que le pareció ser justo, y también me parece a mí que lo es mucho. Aviso a vuestra excelencia que no la puedo haber a las manos para haber qué cosas dellas están a cuenta o las otras sobre que tengo de replicar; y más también, de cómo el tiempo está cerca y va volando y que vuestra excelencia me tiene mandado por auto que declare ante Pedro de Torres, como tengo declarado lo que en él contenía, y con protesto de dar a vuestra excelencia cuenta del estado en que mi despacho está y adelante estuviere, y para todo me pareció muy debido avisar a vuestra excelencia lo siguiente: Los bastimentos que pedía vuestra excelencia para este mi viaje que es dudoso, los unos, señor, son de más duración que los otros y todos convienen para la salud y conservación de la gente que ha de ir en mi compañía, y no pareciera acierto que sus vidas y la mía fuesen fiadas de solo ocho géneros que se dan a los navíos que navegan en esta costa con muchos puertos, y sabidos, a sotavento y amigos. Vuestra excelencia fue servido concederme bastimentos para un año y las raciones de bizcocho, hecha la cuenta por el contador de las armadas valen mil y sesenta y nueve quintales. Los novecientos he pedido y los sesenta y nueve, mandándolo vuestra excelencia, quiero convertir en bizcocho blanco para los religiosos enfermos y otras personas, y los cien quintales que restan, juntamente con la carne y pescado, de nueve meses que dejo de llevar, vale todo más de dos mil y quinientos pesos, el proveedor general los convirtiese en los otros géneros pedidos, a que se me responde que no se usa andar en esta mar, y yo digo desto que voy a andar todos los mares y que no soy usado en regalos y que los que acaso prueba me hacen, aunque me saben bien muy notable daño, y si vuestra excelencia les pide de hacerme esta merced fuere servido mandar se me den más de aquellos o otros géneros, también los recebiré como síndico que voy siendo de los frailes de San Francisco y enfermo en nombre de Juan de Dios. Su valor de la mitad de los garbanzos quisiera que se convirtiera en arroz y frejoles y otras cosas de más duración, que no ellos. Y tengo mandados hacer bien barriles para agua, por ser cosa muy necesaria y no llevar pipas, y las botijas ser género quebradizo. Y más tambien tengo mandado hacer las herramientas y servicios de cobre y hierro, por ser cosas todas esenciales, forzosas y duraderas. Diego de Espina ha dicho a los oficiales que sólo han de hacer en esto, aquello que él ordenare y así se cumple como si vuestra excelencia lo mandara. Esto y por esto, señor, muy deseoso de saber si su majestad por alguna contra cédula le ha mandado que sea mi tasador y por su modo tan contrario. Y con mucho más deseo estoy que vuestra excelencia mande que vaya conmigo (en) este viaje para que allí vea si han de ser cincuenta los barriles que dice o cuatro las barrenas y lo demás que cuenta, sin informarse de mi (...) y ando este mi viaje por los otros que por estas costas se hacen, o si sabía él que yo tenía intención de suplicar a vuestra excelencia fuese servido prestarme de la hacienda del rey aquella cantidad de dinero que valiesen las cosas (que) todas fueron probadas y a mi entender forzosas por no salir de aquí sin ellas, y más vería como allí, padeciendo se sirve al rey y no en el Callao paseando. Vuestra excelencia se sirva, pues, le suplico segunda vez, mandarle que no me gobierne, que soy de mayor edad y me envía su majestad sin tutor, o deme vuestra excelencia licencia que yo se lo ruegue, y si esto que hace es por dar a entenderse, irán ministro y mirador de la hacienda real. También quisiera yo que se entendiera a cuanto aquí lo he sido y voy cortando la mitad de gastos, o si no corramos los dos a porfía y veremos cual sirve mejor al rey, si él aquí en el reino da dinero o yo que le sirvo de balde; y también quisiera que vuestra excelencia estuviese cierto que es mi ánimo despacharme sin ofensa ajena, aunque sufro muchas en daño de mi despacho. Todas las cosas pedidas así para el gasto común, como las otras de respecto (?), yo señor no las pido para venderlas aquí en Lima ni allá a donde fuere, sino para mejor prevenir y asegurar lo que manda su majestad, y aunque encarga diciendo que vaya tan bien despachado como el necesario para tan larga navegación, y por esta razón estoy muy deseoso de saber si es delito pedir tan corto, mandando su majestad se me dé tan largo, o si es mayor delito de lo poco cortarme tanto. Las obras de carpintería que en los navíos se han hecho y van haciendo excusa, señor, las causas porque ya no están acabadas, y advierto a vuestra excelencia que si los navíos fueran mayores, que mayores habían de ser las obras dellos, porque los galivos (sic) y formas de todos los desta mar son sólo para bolinar y no para grandes golfos; y más también, por ser fábricas de hombres pobres que demás de no les ser necesario, no los pueden fortalecer tanto cuanto este mi viaje pide, por haber de ser tan ancho y de tan largos y arrogantes golfos a donde será bien forzoso que tengan costado para sufrir velas y seguridad de mar al través, y fuerzas para resistir tantos golpes de mar que le amenazan, y lo demás para llegar a dar a su majestad la cuenta que dice estar esperando, y así, señor, que el estado presente de los navíos es muy bueno y sin lo que falta en ellos no se puede salir del puerto. Sírvase vuestra excelencia mandar que no se reserven oficiales, y al proveedor general que muy aprisa compre y me entregue todo lo que falta, que es mucho para que aquello pueda salir del Callao principios o, cuando mucho, mediados octubre, y deste modo se ahorrará gastos que causan las dilaciones y todo llegará a buen tiempo. Advierto a vuestra excelencia que me dicen que pida los pájaros que van volando y que me hacen pleitear la mayor y menor cosa, como si esto no fuera lo más aborrecido de mí o su majestad me enviará acá a pleitear. Empero, señor, y me consuelo que tanto pleitearemos que nos (...) venceremos. Las palomas, conejos, cabritos, con todo lo demás que pedí de plantas y semillas, pesado estoy y el gasto general de todo el despacho es muy gran servicio del rey, porque poblado aquella tierra no haya después en ella quien pueda decir esto es mío, y su majestad podrá decir que todo es suyo, y lo que dijere confesará por tal quien lo recibiere. Supuesto, pues, señor excelentísimo, que estoy muy cierto que vuestra excelencia sabe que la compañía que su majestad fuese servido de hacer conmigo exponiendo todo el gasto y yo mi cuidado e industria o mi vida, y que si los provechos, si los hubiere, sean para su majestad, y que por esta razón y por otras muchas, vuestra excelencia se ha de servir de no dejarme salir del puerto sin que vaya tan bién despachado y contento cuanto vuestra excelencia misma lo quiere y conviene al todo desta mi obra y para que yo no pueda con razón decir que me costó tan caro la salida desta Lima dulce y agria como la llegada a ella, y por estas y otras muchas razones más quiero con firmeza esperar en la generosidad de vuestra excelencia, a donde se cifra todo, que no tener las menudencias en que conmigo se repara, que parecen ofensas hechas así ala grandeza y liberalidad de su majestad en mi despacho, como a las mercedes que vuestra excelencia manda y hace a esta causa, pues no hay duda quedada, lo mucho se ha de dar, lo poco siendo todo necesario. Vuestra excelencia me perdona porque yo no se fingir ni adular, sino tratar verdad y pedir justicia muy apriesa, que son ya diez y ocho de septiembre y a veintitrés el equinoccio otoñal y para esta parte bernal (sic). Pedro Fernández de Quirós. Y a esta va con presupuesto de decirle que el salario que se me debía y no lo pedía, que lo convirtiesen en géneros, tan necesarios llevarlos, o me diesen los mismos de su hacienda, pues no quería dármelos de la del rey que lo mandaría a mi satisfacción.