A continuación pasaremos a reseñar brevemente una serie de conjuntos que, a manera de ejemplo, nos indicarán la riqueza arquitectónica de Cataluña en el siglo XI. La mayoría de estas construcciones posee cronologías que abarcan el siglo X, pero sus fábricas se renuevan en el siglo XI, en su mayor parte bajo los parámetros estilísticos de la influencia lombarda. En otros casos, obras iniciadas en el siglo XI continuarán en el siglo siguiente, e incluso algunos edificios serán reformados posteriormente. Pero en todos los casos, indican la potencia arquitectónica de un país que sienta las bases de su historia individualizada. Un país que, como hemos visto en nuestra introducción histórica, se incluye claramente en Europa. El conjunto episcopal de Egara (actual Terrassa, en el Vallès Occidental), cuyo origen como lugar de culto se remonta al siglo IV, está formado por los tres edificios: Sant Miquel, Santa María y Sant Pere. La iglesia de Santa María conserva un ábside rectangular en el exterior y planta de herradura de época anterior, a la que se añade, en época románica, una nave y un transepto con cúpula de crucero. En el exterior aparece decoración lombarda de arquillos ciegos. Esta, reforma fue consagrada en 1112. En el municipio de Santa Margarida de Montbui (Anoia) se construyó, en torno al 970, un castillo que fue destruido por Almansur en 987. Reconstruido por Fruiá, obispo de Vic, éste mandó edificar la iglesia de Santa Margarida que se terminó en 1034 y que consagró el abad Oliba un año después, en 1035. La fábrica constituye un edificio prerrománico de tres naves que termina con una cabecera de tres ábsides de marcado carácter lombardo. Muy cerca se conservan todavía las ruinas de la iglesia de Sant Pere de l'Erm, de una sola nave, transepto y tres ábsides con bandas lombardas. También consagrada en torno a 1035, obedece al plan de repoblación de la zona. La actual comarca de Osona, que tiene como capital a Vic, desarrolla una importante actividad constructiva; tanto el obispado como los vizcondes en época románica, extendieron sus posesiones en un entorno muy amplio. En esta comarca citaremos a manera de ejemplo la iglesia de Santa Eugenia de Berga. Iglesia de una nave con transepto coronado por tres ábsides, con cúpula sobre crucero, siguiendo los modelos lombardos frecuentes en Cataluña. En el siglo XII se modificó su estructura, añadiendo el campanario sobre la cúpula. En la misma comarca se levanta, la iglesia de Sant Martí del Brull, mandada construir por Guisla, vizcondesa de Cardona, y consagrada por Guillem, obispo de Vic, después de 1047. Tiene una sola nave, sin transepto; de los tres ábsides de la cabecera, los laterales aparecen dispuestos perpendicularmente al central. En el siglo XII fue reformada, añadiéndose un pórtico en el lado sur. El Museo Episcopal de Vic conserva unas magníficas pinturas románicas procedentes del ábside central. El mismo esquema de este ábside central, con hornacinas, lo encontramos en la iglesia de Granollers de la Plana, dedicada a Sant Esteve. Fue consagrada en 1088 y posee una sola nave en cuyo exterior sigue la decoración lombarda que encontramos también en la cabecera. Es posible suponer la existencia de una pequeña cripta. Recientemente restaurada y en parte eliminados los añadidos posteriores, la iglesia de Malla, dedicada a San Vicente, fue construida en el último cuarto del siglo XI, y posee tres naves divididas en tres tramos y culminadas por tres ábsides semicirculares. El castillo de Savassona fue una de las residencias de los vizcondes de Osona que, a su vez, extendían en esta época su predominio sobre Cardona. Situada al lado del castillo, se levanta la iglesia dedicada a San Pedro. De una sola nave, sigue el modelo de El Brull en la disposición con hornacinas de su ábside central. En el exterior de toda la obra, la decoración lombarda es de gran calidad. Otro modelo arquitectónico, frecuente en la zona de Vic, corresponde a la iglesia de una sola nave con transepto y cabecera con tres ábsides (el central también con hornacinas) que distribuyen la nave transversal en tres tramos. Este es el caso de la iglesia de Sant Martí Sescorts, consagrada en 1068. Era muy frecuente que estas iglesias estuvieran policromadas como mínimo en la parte de la cabecera; de ahí procede parte de la colección de frescos románicos conservados en Cataluña. Las pinturas de Sescorts, conservadas en el Museo Episcopal de Vic, narran escenas del pecado original y de la vida del santo titular de la iglesia. La primitiva iglesia, consagrada en 889 y dedicada a San Andrés en el entonces castillo de Tona, fue reformada por completo en el siglo XI siguiendo los modelos lombardos. Sólo en el siguiente siglo adquirió su aspecto definitivo. En la vecina comarca de El Bages, también la arquitectura del siglo XI ha dejado huella. La iglesia de Sant Julià de Coaner fue consagrada en torno al 1024 y constituye uno de los primeros ejemplos del románico de influencia lombarda en Cataluña. Situada al lado de una torre de defensa, esta iglesia posee tres naves separadas por arcos que descansan sobre pilares cruciformes. La cabecera posee tres ábsides con decoración lombarda en el exterior. Sobre la bóveda, a los pies de la nave central, se levanta el campanario de dos pisos de época posterior. Cerca del monasterio benedictino de Montserrat se levanta la iglesia de Santa Cecilia. Tiene su origen en una construcción del siglo X, consagrada el año 957, que fue remodelada siguiendo modelos lombardos en el siglo siguiente. Posee tres naves cubiertas con bóvedas de cañón, siendo la central de mayor longitud; dichas naves terminan en tres ábsides semicirculares. En la comarca del Alt Empordà, próximo a Sant Pere de Rodes, se levanta el monasterio de Sant Quirze de Colera. Sobre una antigua iglesia consagrada en 935, en el siglo XI, fue reformada la construcción y ampliada en 1123. Posee tres naves, siendo muy estrechas las laterales, y amplio transepto sobre el que se abren tres ábsides. La nave central está cubierta con bóveda de cañón a gran altura y las laterales, con bóvedas de cuarto de círculo, se refuerzan con arcos fajones que se apoyan sobre pilares cruciformes. El interior del ábside se decora con cinco arcuaciones ciegas que descansan sobre columnas con capiteles de carácter vegetal; esta característica lo aleja del estilo lombardo y lo conecta con la decoración del arte autóctono, mientras que la decoración de influencia italiana aparece en el exterior del ábside. También en esta zona del norte de Cataluña intervino el abad Oliba, cuando en 1045 fundó el monasterio benedictino de Sant Miquel de Fluvià. La iglesia se consagró en 1066 y posee tres naves con amplio transepto y tres ábsides semicirculares decorados en su exterior con arcuaciones lombardas. Pero su importancia reside en que nos hallamos ante una rica decoración escultórica, en el interior de la iglesia, que debemos relacionar con aquel arte autóctono que representaba Sant Pere de Rodes, que veíamos también en Sant Quirze de Colera, y enlaza, al otro lado de los Pirineos, con Sant Genís les Fonts y Sant Andreu de Sureda. Frente al mar, en el golfo de Rosas, se levanta la iglesia de Santa. María de Rosas. Sobre una antigua construcción del siglo X se construyó la iglesia, actualmente en ruinas, que se consagró en 1053. En planta recuerda Colera y enlaza con la arquitectura autónoma de esta zona del norte de Cataluña, donde inciden los modos lombardos, que se manifiestan de manera especial y casi única en la decoración exterior de la cabecera. En la zona occidental del norte de Cataluña, en la comarca del Alt Urgell, en Coll de Nargó, se levanta la iglesia parroquial dedicada a San Clemente. Sobre una base prerrománica, de la que se conserva el cuerpo bajo de la magnífica torre campanario, el templo fue renovado en el siglo XI con una sola nave y ábside semicircular. La bóveda fue realizada posiblemente a finales de siglo. Muy cerca se halla la iglesia de Santa María d'Organyà. Construida en época de Sant Ermengol, obispo de Urgell, la obra fue renovada y consagrada en 1090, estableciéndose una canónica agustina. Con planta basilical y tres ábsides en la cabecera, fue modificada en el siglo XIII. De Organyà procede un manuscrito con "Homilías" del siglo XII, que se considera el primer texto catalán. El primitivo conjunto catedralicio de Urgell lo componían en el siglo XI tres iglesias dedicadas a Santa María, San Pedro y San Miguel. Participó en la construcción de San Miguel, hacia 1035, el obispo Sant Ermengol, y el obispo Eriball, hacia 1040, procedió a la consagración de las obras de Santa María. En el siglo XII estas obras fueron remodeladas. La importancia del conjunto catedralicio es notable en el siglo XI, si bien la mayor parte de las obras conservadas pertenece al siglo posterior.
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contexto
A pesar de las reformas emprendidas por Abu I-Jattar al-Kalbi, las oposiciones tribales volvieron a encenderse al cabo de algunos meses. La parcialidad, efectiva o supuesta, del gobernador en favor de los suyos y su hostilidad hacia los qaysíes provocaron una sublevación cuyos jefes más destacados eran qaysíes. Sin embargo, esta parcialidad llegó a aliar algunas tribus yemeníes como los Lajm, provocando una compleja situación entre las tribus por consideraciones referentes a su origen (hostilidad entre los árabes sirios y los baladíes o árabes establecidos desde la conquista en al-Andalus). En las confusas luchas que siguieron destaca la personalidad de al-Sumayl, un beduino sirio que se impuso como el primer jefe qaysí y logró situar en el gobierno a Yusuf al-Fihri, un personaje de avanzada edad y respetado -emparentado con el jefe fihrí de Qairawan- en torno a quien se reconstituyó una unanimidad aparente. Como el de su primo de Qairawan, su poder se mantuvo durante una decena de años, desde el año 745 hasta la llegada del omeya Abd al-Rahman b. Muawiya en el 755-756. Tanto en al-Andalus como en Ifriqiya y durante el mismo período, se constituyó, bajo el liderazgo de estos dos prestigiosos fihríes -ambos descendientes del gran conquistador de al-Magreb Uqba b. Nafi- un esbozo de emiratos autónomos que no tuvieron, según parece, paralelos en Oriente. No se puede decir demasiado sobre estos dos poderes efectivamente independientes -primero frente al califato de Damasco, luego el califato abasí- que anticipaban de alguna forma la evolución ulterior en Occidente hacia la constitución de Estados separados del califato oriental. Las pocas revueltas a las que tuvo que hacer frente Yusuf son peor conocidas que las precedentes. Los textos árabes que se refieren a esta época, principalmente los Ajbar Machmua, transmiten principalmente, en lo que a los acontecimientos de estos años se refiere, consideraciones de orden tribal. Es cierto que hay que utilizar estas fuentes con precaución. Probablemente no apoyan la hipótesis de una oposición mecánica entre qaysíes y yemeníes, y las situaciones concretas son, en la mayoría de las ocasiones, más complejas. Sin embargo, la idea según la cual estos conflictos tribales deben interpretarse en término de partidos, que representan orientaciones político-sociales diferentes -los yemeníes se consideran más abiertos a un tratamiento favorable a los neo-musulmanes no-árabes- no se basa en pruebas mucho más sólidas. Es verdad que se constata que las revueltas yemeníes asociaban en general a beréberes con árabes. Pero no poseemos ningún elemento para ir más lejos. La impresión que dan los textos es de un entorno árabe todavía fuertemente tribalizado, cosa que no sorprende en la medida en que las implantaciones militares se habían realizado sobre la base de contingentes tribales existentes y que esta estructura del ejército se conservó hasta la época califal. Pero la existencia de estos antagonismos tribales iba a favorecer enormemente el acceso al poder del primer omeya de Córdoba.
obra
En su sensacional obra sobre Cézanne escribe Meyer Schapiro: "En los últimos años de su vida, Cézanne busca a menudo temas de grandiosa soledad. Le atraen los sombríos interiores de los bosques, los peñascos escarpados, las canteras abandonadas los edificios en ruinas, es decir, lugares que el hombre ha abandonado y en los que es visible la marca de la violencia de la Naturaleza. Entonces recrea es sus telas un espacio todavía remoto, pero todavía más alejado de la humanidad, en el que sus viejos instintos agresivos se trasladan a la propia naturaleza". Estas palabras del historiador norteamericano pueden aplicarse perfectamente a este paisaje realizado por el maestro de Aix en los primeros años del siglo XX. La iluminación empleada parece recordar al impresionismo del que parte; sin embargo, la luz es arbitraria y apenas crea sombras que por otra parte no son coloreadas. Será el color el vehículo utilizado por Cézanne para recuperar las formas y los volúmenes, aplicando las tonalidades con pinceladas fluidas que ayudan a recomponer la estructura geométrica de la composición. De esta manera, el maestro de Aix se sitúa como un claro precedente del cubismo, sirviendo también como antesala de la abstracción, a pesar de que Cézanne nunca abandonó por completo la representación figurativa.
lugar
Localidad situada en la provincia de Sevilla, a 123 kilómetros de Sevilla, y a una altitud de unos 430 m. Cuenta con una población que ronda los 4.200 habitantes y está situada a orillas del río Yeguas. Su origen es celtibérico y su primitivo nombre fue Uraqao. Sin embargo, según la leyenda, aquí fue donde se situó la antigua Carruca romana, mencionada en las crónicas de las campañas bélicas entre Pompeyo y César; hay varios testimonios sobre su existencia, como el puente romano del arroyo Salinoso. Alfonso VI de Castilla fue derrotado en sus tierras en el año 1084, siendo recuperada por Fernando III en 1254. Fue nuevamente tomada por los musulmanes siete años más tarde y recuperada definitivamente por Alfonso X el Sabio en 1283. El legado musulmán dejó, entre otras cosas, el nombre de la localidad, que significa portazgo, por tratarse del lugar fronterizo donde se pagaba esta tasa que gravaba los intercambios. La población como tal se fundó en 1546, formando parte del marquesado de Estepa hasta el siglo XIX; previamente había pertenecido a la Orden de Santiago. Hoy en día se trata de una localidad eminentemente agrícola basada en los cereales y la aceituna.
Personaje
Escultor
Pintor
Su iniciación en el arte de la escultura corre a cargo de su padre Pedro Roldán. Es autora de un grupo escultórico para la catedral de Cádiz que representa a San Servando y San Germán. Otra de sus obras más destacadas es el San Miguel que realiza para El Escorial, a instancias de Carlos II. También creó esculturas en barro cocido ricamente policromadas y cuya peculiaridad radica en su pequeño formato. La Roldana, que así era como la llamaban, fue la única mujer que alcanzó el nombramiento de escultora de Cámara en 1695. Es una de las principales figuras de la escultura del Barroco en la Andalucía de finales del siglo XVII y principios del XVIII Su fama alcanzó mayor relieve desde que Antonio Palomino la reconoció como una escultora tan importante como su padre. Logró fama en su época, y parece que vivió una existencia agitada. En 1671 se casó en contra de la voluntad paterna con el escultor Luis Antonio de los Arcos. Este suceso conocido como "el rapto de La Roldana por el aprendiz" Luis Antonio de los Arcos, ha marcado la intriga que predomina en su biografía. En 1686 se desplazó a Cádiz para realizar diversos trabajos y en 1688-89 viajó a Madrid, donde trabajó como escultora de cámara para los monarcas Carlos II y Felipe V. A pesar de su fama, su trabajo para un mecenas madrileño, el duque del Infantado y el nombramiento el 10 de Enero de 1706 de Accademica di Merito por la prestigiosa Accademia di San Luca di Roma "Maddona di relievo di cretacotta fatta de sua maño coloritta..." Luisa nunca disfrutó de fortuna económica y murió firmando una declaración de pobreza. Tuvo siete hijos de los que sobrevivieron tres; su marido, hombre de negocios, también se dedicó a pintar sus tallas. En definitiva, fue la única mujer que ostento el titulo de escultor otorgado por la Cámara Real.
contexto
<p>1.Roma: orígenes y primeros tiempos. </p><p>2.La República. </p><p>Final de la República y transición al Imperio. </p><p>Ciudades y casas. </p><p>3.El Alto Imperio. </p><p>4.El Bajo Imperio. </p><p>5.Roma en la Edad Media. </p><p>6.El Renacimiento en Roma. </p><p>Naturaleza y límites de un mito. </p><p>El espacio recreado: arquitectura y escultura. </p><p>La pintura, reflejo de los ideales clásicos. </p><p>El saco de Roma. </p><p>7.Roma barroca. </p><p>8.Roma y la unidad italiana.</p>
contexto
La Roma primitiva participa de la tosca rusticidad que afecta tanto al Lacio como al resto de Italia a comienzos del primer milenio a. C. Ni el respeto de que sus menguados restos se ven rodeados como vestigios de la Roma de Rómulo, ni el esmero ni la luz favorable con que los museos exponen las piezas más selectas, bastan para paliar esa impresión de tosquedad: las urnas bicónicas con sus adornos esquemáticos de la fase villanoviana; las diminutas cabañas cinerarias -maquetas de las viviendas ancestrales- pertenecen a un mundo gris al que no logran dar realce ni las fíbulas ni las armas. En comparación con el dinámico Geométrico griego, este mundo itálico y lacial resulta "monótono, vacuo, poco desarrollado, exponente de pueblos estancados en el letargo de lo prehistórico" (T. Dhorn). Hacían falta poderosos estímulos exteriores, los que durante los siglos VIII y VII aportan los fenicios y los griegos; se requería también la presencia de los etruscos con su civilización urbana y su capacidad industrial, para arrancar a Italia de aquel marasmo. Con toda la crudeza que le permite su lenguaje grandilocuente, apunta Virgilio a esa situación de atraso y reconoce en la persona del troyano Eneas esa deuda hacia hombres venidos de fuera para imponer entre los itálicos la civilización y la vida urbana: "bellum ingens geret Italia populosque ferocis / contundet moresque viris et moenia ponet" (provocará en Italia una gran guerra; someterá a pueblos fieros e impondrá a sus hombres leyes y murallas) (Eneida, 1, 263 s.). El medio romano en que este proceso se verifica es una constelación de aldeas encaramadas en alturas fáciles de defender, porque la naturaleza las ha rodeado, en todo o en parte, de profundos barrancos, cuando no encumbrado sobre el territorio circundante. Los flancos más accesibles y expuestos a un ataque enemigo han de ser guarnecidos por medio de un foso artificial y de un terraplén de tierra y piedras, el agger et fossa del lenguaje técnico. Quizá no hiciese falta regularizar todo el perímetro del poblado, pero era prudente ceñirlo de una corona de tierra para mayor seguridad de sus moradores. El Palatino y el Capitolio estuvieron así guarnecidos en tiempos anteriores a los reyes etruscos, y Ardea, a corta distancia de ellos, no sólo conserva sus murallas de época republicana, sino también los restos de su primitivo agger (G. Säflund). Más aún: los auténticos Muros Servianos de Roma no son los restos de murallas "ex saxo quadrato" que se conservan a trechos en varios puntos de la ciudad, sino una línea de "agger et fossa" dibujada y fotografiada por Lanciani y por Säflund cuando obras de ingeniería moderna los han dejado al descubierto: un terraplén de 5 metros de altura, 25 de ancho en la base y cerca de 14 en su plataforma superior. Esta línea ni siquiera rodeaba las siete colinas de la ciudad; cubría únicamente sus flancos más expuestos, el septentrional y el oriental. Con eso y las alturas de sus colinas Roma se consideraba suficientemente defendida. Su lema de entonces era el de los espartanos: "defiendan los hombres a los muros y no los muros a los hombres" (Estrabón V, 234). Pero una cosa son las arrogancias de cuartel y otra las realidades de la vida. Cuando los galos desbarataron a las legiones y pasaron por las defensas de Roma como el agua por un colador, comprendió ella que si quería hacerse respetar como Siracusa y como Cartago, no tenía más remedio que rodearse de verdaderas murallas; sólo entonces (tras el saqueo galo del 390) levantó en piedra los Muros Servianos. Como todos los poblados laciales de la Edad de Hierro, Roma era, pues, una pólis ateíchistos. No es probable que Virgilio lo ignorase. Es más bien de creer que si alguna vez atribuye a las ciudades de la "Eneida" cinturones amurallados y torreados -v. gr. turrigerae Amtemnae- esté poniendo los ojos en una ciudad micénica y traduciendo el epíteto teichióessa de Homero. El tipo general de vivienda era la cabaña de ramas y barro, sostenida por una armadura de troncos y cubierta de brezo o de paja. Dando por supuesto que las urnas en forma de choza representaban fielmente las viviendas de los priscolatinos, se suponía hace años que éstas eran de planta circular, o circulares primero y rectangulares más tarde; pero lo cierto es que los fondos de cabaña descubiertos hasta ahora -en Roma, sobre todo- tienen por lo general planta rectangular, aunque cada uno de los lados sea ligeramente convexo. A menudo estos fondos están rehundidos en el suelo, tienen una solería de tierra apisonada o de guijarros, y un recuadro de piedra que servía de zócalo a los frágiles muros. Cabe la posibilidad de que al producirse en el Hierro IV (700-600) las diferencias sociales que acreditan las tumbas de entonces, comenzara la construcción de viviendas de piedra. Sin embargo, ni Roma ni la etrusca Veyes ofrecen indicios de arquitectura doméstica en este material antes de principios del siglo VI y es probable que en todos los pueblos del Lacio ocurriese lo propio. Las excavaciones del Palatino pusieron al descubierto hace años el fondo de una cabaña rectangular, popularmente conocida como Casa de Rómulo, que permite reconstruir con precisión los elementos de su armadura de troncos. Rehundido en el suelo de taba, dicho fondo mide 4,90 metros por 3,50 metros; seis orificios cónicos, de unos 45 centímetros de profundidad y 42 de diámetro jalonan su perímetro. En medio del recuadro, otro orificio igual a los anteriores señala el emplazamiento de un poste como centro de la cabaña. Huellas del mismo tipo indican que la puerta estaba flanqueada por dos postes de diámetro menor y que a éstos los precedían dos pies derechos, para sostener el tejadillo de un porche. Con estos datos, Davico pudo hacer una reconstrucción fidedigna de los elementos estructurales de la choza: los postes terminados en horquilla son las furcae de Vitrubio, unidas por los mutuli horizontales; el poste central apuntala el columen; entre éste y los mutuli cabalgan los cantherü, capreoli y transtra (Vitr. II, 1, 3 y IV, 2, 1). Tanto Virgilio como Ovidio estaban informados de que así eran las casas de la Edad de Oro. Algunas localidades vecinas de Roma, menos removidas que el suelo de ésta, completan el panorama de lo que fue la era arcaica de todas ellas. Fondos de cabañas de planta cuadrada, ovalada y circular rodean en Conca, la antigua Satricum, los restos del templo de la Mater Matuta, la Gran Madre local, diosa de la pubertad de las doncellas (Matuta se relaciona con maturus). La mayoría de ellos carece de agujeros de postes, como si las paredes hubiesen sido de adobe; otros ofrecen, por su parte exterior, una línea de ellos, a cierta distancia de la pared, como si tales cabañas hubiesen estado rodeadas de pórticos. En las chozas circulares, con pórtico o sin él, se encuentra el antecedente de los templos redondos, de Vesta y de otras divinidades, que alternan en la arquitectura templaria romana con los tuscánicos y con los griegos. Ovidio alude a ese antecedente al hablar del templo de Vesta: "quae nunc aere vides, stipula tum tecta videres / et paries lento vimine textus erat" (lo que ahora ves en bronce lo verías entonces techado de ramaje y la pared entretejida de flexible mimbre) (Fastos VI, 261 s.). Pese al interés con que se buscan, apenas se han encontrado hasta ahora restos de edificios antiguos de destino religioso, en parajes que fueron más tarde famosos santuarios. Las investigaciones realizadas en el de Luppiter Latiaris, en el Monte Cavo, han resultado infructuosas y lo mismo las efectuadas en el de Diana Nemorensis, en Aricia; Iuno Sospita, en Lanuvio, y Fortuna Primigenia, en Praeneste. Los restos de muros descubiertos bajo los cimientos del templo de la Mater Matuta en Satricum parecieron indicar que el templo arcaico estuvo precedido de otro que sus investigadores del siglo pasado (1896) consideraron tuscánico. Las maquetas de templecillos de terracota aparecidas allí indican que ya en época primitiva, el santuario contaba con un edificio sacro con techo a tres vertientes y con un frontis parecido a un frontón; o acaso varios edificios, como tesoros o depósitos de ofrendas. A juzgar por las muchas halladas, éstas consistían en figuritas de terracota o recortadas en chapa de bronce, vasos en miniatura y otros objetos de uso personal y doméstico.
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La expansión territorial de Roma y las luchas civiles de la aristocracia romana por el poder desembocaron en un sistema de gobierno absolutista y en la concentración del poder en la persona del Emperador. Durante el siglo I se consolidó la nueva estructura gracias a los aciertos en la política de expansión y administración territorial, organización militar y gestión económica, que dieron como resultado la seguridad y la prosperidad de las ciudades, la estabilidad de la frontera, el desarrollo comercial y el incremento de las comunicaciones, situación que fue denominada por los exégetas del régimen como la Pax Romana. El año 19 a.C., las tropas de Augusto, dirigidas por Agripa, sometieron a los últimos pueblos de la península Ibérica que quedaban fuera de la administración romana: galaicos, cántabros y astures. Se acabó así el proceso de conquista iniciado dos siglos antes y que fue paralelo al de romanización de los pueblos ya conquistados. La marcada diferencia cronológica entre la conquista e integración del sur y la del norte se notará durante los siglos siguientes en el diferente nivel de romanización de ambos sectores.