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Al igual que su gemelo, el Hiyo, es también resultado de la transformación y adaptación para fines bélicos de un buque comercial. Juntos prestaron servicio en Truk y, ya el Junyo en solitario, en la batalla de Santa Cruz, donde sus aviones hundieron al portaaviones norteamericano Hornet. Tras tomar parte en la batalla de las Marianas, en la que fue averiado, resultó alcanzado por los torpedos de un submarino norteamericano en 1944, lo que le dejó definitivamente fuera de combate.
termino
acepcion
En la mitología romana, padre de todos los dioses. Su equivalente griego es Zeus. Hijo de Saturno y Cibeles y hermano de Ceres, Plutón y Neptuno, Júpiter contrajo matrimonio con Juno. De esta unión nació Marte, Ilítia y Febe, aunque tuvo otros hijos como Febo, Diana, Minerva, Baco, Vulcano, Mercurio o el héroe Hércules.
obra
La Corte de los Gonzaga encargó a Correggio, al final de su vida, una serie dedicada a "Los amores de Zeus" de la que forman parte el Rapto de Ganímedes y esta bella escena. Io era una bella princesa hija de Inaco, rey de Argos. Su hermosura cautivó una vez más a Zeus, quien se convirtió en densa niebla para tomarla. Sorprendida por ese fenómeno, Juno, la esposa de Zeus, acudió al lugar donde estaban los amantes teniendo el tiempo suficiente Zeus de convertir a la joven en ternera. Juno desconfió de esa atractiva ternera por lo que se la pidió a su marido como regalo. La diosa entregó la ternera a Argos, pastor que tenía cien pares de ojos; Zeus confió a su hijo Hermes que matara al pastor, consiguiendo dormir a Argos con las monótonas notas de un caramillo. Los cien pares de ojos del pastor fueron recogidos por Juno y colocados en la cola del pavo real, su animal favorito. Correggio nos muestra a la joven y bella princesa desnuda, sobre un paño blanco que contrasta con los tonos grises de la niebla, que toma forma humana para abrazar y besar a Io. La figura de la joven resalta por sus atractivas proporciones, destacando gracias al potente foco de luz con el que ha sido bañada por el maestro. La sensación atmosférica que se crea y la gracia de la composición son elementos característicos de la pintura de Antonio Allegri.
obra
Watteau es el pintor del universo de la fiesta galante; no se trata de una interpretación realista de la sociedad en sus actividades cotidianas pero, como apunta Francastel, sí es el pintor fiel de esa sociedad en vías de formación, la primera generación del siglo de las luces, ricos amateurs, burgueses que desean el poder pero también la cultura, que buscan llegar a los primeros puestos para hacer evidente su éxito. No son muy numerosas las escenas mitológicas en el catálogo de Watteau, catálogo por cierto complicado de fechar por la generalmente mala conservación de sus pinturas; sus contemporáneos ya comentan su carácter impaciente y el poco cuidado que ponía en la técnica: aplicaba un óleo graso en capas espesas sobre cuadros desigualmente secos; no secaba ni limpiaba regularmente su paleta, con lo que el polvo y los restos de los colores precedentes se mezclaban con los nuevos. Antíope era una joven de extraordinaria belleza que fue seducida por Júpiter, convirtiéndose antes en sátiro. Watteau nos presenta a la joven durmiendo, desnuda, ligeramente cubierta por una tela que Júpiter levanta para contemplar su bello y sensual cuerpo. El dios tiene forma de sátiro y se coloca en posición contraria a la joven, creándose un juego de contrastes de gran belleza tanto por las posturas como por los colores de la correspondiente carnación, nacarada la de Antíope y rojiza la del dios convertido en sátiro. La escena se desarrolla en un paisaje de tonos también rojizos, que hace resaltar aún más la blancura de la piel de Antíope. Una de las referencias obligadas que debemos manifestar en esta pintura es Correggio, artista muy admirado en el siglo XVIII y que servirá como modelo para buena parte de artistas, Carracci y Reni entre otros.
obra
El tema de este lienzo es el mismo que Ingres realiza en otros muchos cuadros: la Odalisca con una esclava, el estudio de Mujer dormida, etc. Siempre el cuerpo femenino como objeto sensual y estéticamente hermoso. Ingres vive en una época de puritanismo represivo y no puede tratar el tema crudamente, sino que ha de camuflarlo bajo el contexto de historias mitológicas adecuadas. En este caso, la bella mujer que aparece en tantas de sus obras es la protagonista de un relato griego marcadamente erótico: las aventuras de Júpiter con heroínas y ninfas, en este caso la cazadora Antíope, que está descansando en el bosque con las armas abandonadas tras la jornada. Júpiter abre la maleza guiado por Cupido para encontrar a la joven en un claro.
obra
Se encuadra dentro de la serie de dibujos de asunto mitológico realizados por Poussin entre 1627 y 1630, junto a Dos amorcillos combatiendo o Teseo abandonando a Ariadna. Representa los amores de Júpiter y Antíope, hija del dios fluvial Asopo. Júpiter, guiado por el amor, se presenta en forma de sátiro ante Antíope; como fruto de la unión, nacerán los mellizos Anfión y Zeto. Al igual que en otras obras de este primer periodo italiano, como en El imperio de Flora o La danza de la vida humana, Poussin representa al dios solar Apolo surcando el cielo sobre su carro, al fondo de la composición.
obra
Esculpida en edad juvenil, durante su actividad de restaurador de estatuas antiguas, prueba la habilidad manual y el virtuosismo técnico de Bernini. Educado con su padre en el estudio formal de la Antigüedad clásica, ejecuta aquí un grupo de tan clara referencia a la plástica helenística, en concreto alejandrina, que, hasta el descubrimiento de la documentación, ha pasado por ser una obra propiamente griega. Hoy, sabemos que fue un encargo del cardenal Scipione Borghese.