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acepcion
Aquella en la que los colores aparecen planos, puros, yuxtapuestos cuidadosamente, dejando un fino trazo de separación, cuyos perfiles se consiguen mediante una pincelada de materia grasa.
acepcion
En palabras de San Pablo, y a modo de metáfora, la Iglesia constituye el cuerpo de Cristo. Esta afirmación se repite en la carta a los Romanos, cuando el apóstol pide a los cristianos que permanezcan unidos. Por otra parte esta metáfora contempla las relaciones entre los creyentes.
fuente
El Cuerpo de Marines es un servicio militar específico integrado dentro del Departamento de Marina de los Estados Unidos. Su misión es la realización de misiones de defensa y el desarrollo de operaciones en tierra y aire, la prestación de servicios a bordo de los buques de la Marina y garantizar la seguridad de las instalaciones navales y las legaciones diplomáticas de los Estados Unidos en el extranjero. Su especialización consiste en los desembarcos anfibios, como los producidos en el Pacífico durante la II Guerra Mundial. Los orígenes del Cuerpo se remontan a 1775, cuando el Congreso Continental norteamericano ordenó la creación de dos batallones de infantería de marina para apoyar las operaciones en tierra de la Flota. A partir de entonces, los Marines han participado en todas las contiendas navales en las que los Estados Unidos se han visto envueltos, actuando como una fuerza de choque muy capacitada que ha realizado más de 300 desembarcos fuera de su país. El Acta de Seguridad Nacional de 1947 y la posterior enmienda de 1952 organizó el Cuerpo de Marines en dos fuerzas operativas, la Fuerza Marina de la Flota del Pacífico (FMFPAC) y la del Atlántico (FMFLANT). También se establecieron los mecanismos para proceder al reclutamiento, el soporte logístico y el mantenimiento de bases, instalaciones y escuelas; y se creó el cuerpo de Marines de Reserva. Su enseña es una representación del hemisferio occidental superpuesta por un ancla. Sobre el globo terráqueo se asienta un águila con las alas extendidas. Su lema es Semper Fidelis y los colores oficiales son escarlata y oro, siendo el verde el color semioficial. La banda de los Marines es la más antigua de los Estados Unidos. En las formaciones de la Marina, los infantes de Marina tienen el privilegio de ubicarse en la derecha de la línea o a la cabeza, tradicionales lugares de honor del Ejército norteamericano.
contexto
Victoria o derrota, es igual. Lo que de verdad cuenta es lo que está en medio de ambas, es decir, la destrucción, la muerte, la sangre, los cuerpos rotos por la artillería o las espingardas, los caballos relinchando de dolor, al sentir en sus barrigas las picas de los lanceros. En el campo reina la confusión, como podemos ver en cualquier pintura de aquel tiempo. La trilogía de la guerra: orgullo, lujuria, muerte. Reina también el miedo en unos, la agitación en otros. Aquella tarde en los viñedos de Ceriñola, el duque de Nemours encontró lo que llevaba buscando en los últimos dos años: Ce mourir que engendre une autre vie. Gonzalo, en medio de la masacre, contempla el triunfo de sus hombres y la derrota de los franceses, preguntándose por el sentido de todo eso. ¿Acaso esa es la única manera de organizar la sociedad? ¿Por qué ese incoercible deseo de matar y de morir que invade al europeo? Al caer la noche, Gonzalo se refugia en su tienda de campaña, mientras deja que los Colonna y otros capitanes se diviertan en las tiendas de los vencidos. Sigue triste y perplejo. Pregunta por Nemours, su enemigo, cuya suerte aun no conoce. De repente, se fija en un criado con un vestido que reconoce, deslealmente robado del cadáver del duque. Se aparta, retrocediendo dos pasos, y se pega a la tela de la tienda para ver mejor al felón. Se enfurece; luego, exige ser llevado junto al cuerpo de Nemours, a quien encuentra en el campo completamente desnudo, con una teja tapándole sus partes. No necesita más. Siente náuseas y ordena que lleven al duque hasta el campamento. Organiza un oficio de difuntos. Siente una infinita ternura por aquel joven altivo y desgraciado. A menos de ser obtuso, cualquier lector de Paolo Giovio se da cuenta que ese relato sobre el encuentro de Gonzalo con el cadáver de su antiguo enemigo tiene la fuerza, o el valor, o la sabiduría, de mostrar la grandeza de un gesto social que se suele entender mal en el día de hoy. Gonzalo era un rostro vestido de tristeza. Ciertamente, desde el momento de la Batalla de Ceriñola, Gonzalo observó el mundo desde una perspectiva diferente. La conquista de Nápoles no se hizo esperar. La población aclamó de nuevo al Gran Capitán. Sin embargo, ¿cuál fue el temor de Gonzalo después de la batalla? Temió la reacción del rey Luis XII y la poca consistencia de Fernando ante los graves problemas. La noche de su célebre victoria, mientras Paredes y los Colonna cenaban en la tienda del difunto duque de Nemours, que tanto le había humillado en los meses anteriores, el Gran Capitán comenzó a pensar el modo de controlar todo el territorio. A las pocas semanas y una vez decidido el destino de la ciudad de Nápoles, llegó el cartero con el correo: cartas cifradas de los embajadores en Roma y Venecia, informes sobre la llegada de un impresionante ejército francés, cuestiones de los pagos a los soldados. Pero había también un largo informe de Rojas sobre la salud del Papa, donde intercalaba algunas observaciones sobre el comportamiento de César Borgia. La lectura de todos esos informes, despachos y cartas sumió a Gonzalo en un estado de melancolía, como pocas veces se había visto hasta ese momento. Se acercaba su cincuenta aniversario y todo parecía suspendido una vez más.
Personaje
Político
Fue la segunda de seis hermanos y recibió una educación superior a la media de su época: cuatro de sus hermanos fueron universitarios. Estudió en la Escuela Superior de Magisterio y tras su licenciatura en Derecho se convirtió en Doctora en 1928. Fue secretaria de la Asamblea Nacional creada por Miuguel Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1927. Esta cámara consultiva de naturaleza corporativa debía redactar una nueva carta legal. Este organismo incorporaba a trece mujeres que fueron las primeras que accedían a una institución de este tipo. Era la segunda asambleísta más joven de las mujeres que formaban parte de la misma. Como integrante de la sección de Educación e Instrucción participó en las sesiones que mediaron entre septiembre de 1927 y julio de 1929. En diciembre de 1928, participó en el debate del presupuesto del ministerio de Instrucción Pública y solicitó la creación de institutos femeninos de enseñanza secundaria, una facultad femenina de medicina, así como aumentos de sueldo para los maestros y maestras de las escuelas públicas de primaria. Se distinguió además por sus aportaciones a los debates sobre la reforma del Código Civil y en concreto, por exigir que los derechos civiles de la mujer fuesen incorporados en las reformas que había que introducirán el sistema político: "En el Código Civil se hace de la mujer objeto de un desprecio y de una desconsideración verdaderamente extraordinaria. El Código Civil, que es el que reconoce la personalidad y define el concepto de persona como sujeto capaz de derechos y deberes y que, por tanto, exige como condición indispensable la inteligencia y la libertad, tal como está actualmente redactado, no concede a la mujer esas cualidades" En 1926 participó en el IV Congreso de Juventudes de Santiago de Chile como representante de la Institución Teresiana de Pedro Poveda. También en ese año representó a España en la Asamblea Interparlamentaria de París. En su currículum cabe destacar el hecho de haber sido la directora de la primera Residencia Universitaria femenina que se abrió en Madrid. También trabajó como Directora del Instituto Católico de Segunda Enseñanza y profesora de Derecho Positivo en la Escuela Social de Acción Católica de la Mujer, ambos en Madrid. En Teruel ejerció como profesora de la Escuela Superior de Magisterio. Desde 1933 a 1953 se dedicó a difundir la Institución Teresiana de Pedro Poveda en Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Bolivia y Méjico.
contexto
Tomado el poder por los nazis, inmediatamente se procedió a centralizar la maquinaria ideológica. "Para ello -en palabras de Driencourt-, prensa, radio, cine, todos los instrumentos de comunicación del pensamiento son acaparados por el Estado, monopolizados, deformados, puestos bajo el yugo de un poder arbitrario". El 13 de marzo se creó el Ministerio de Propaganda; y el escritor doctor Paul Joseph Goebbels fue nombrado ministro Imperial para la Ilustración Popular y la Propaganda. El nuevo ministerio -según la orden de 30 de junio- debería influir "espiritualmente en la Nación, hacer publicidad para el Estado, la Cultura y la Ciencia, informar a la opinión pública dentro y fuera del país, y administrar y controlar todas las instituciones que ayudaran a esos fines". Para ello, funciones que anteriormente eran desempeñadas por otros ministerios, pasaron a ser competencia exclusiva de Goebbels; si bien, la poca precisión de la ley para fijar las atribuciones respectivas motivó roces entre algunos ministerios, especialmente entre Propaganda y Asuntos Exteriores, en relación con el control sobre los medios de comunicación en el extranjero. El comienzo de la guerra obligó a Hitler a tomar una decisión drástica sobre este asunto. Mediante la orden de 8 de septiembre de 1939 se disponía que toda la propaganda que directa o indirectamente se dirigiera fuera de Alemania quedaba a merced de las consignas e instrucciones del ministro de Asuntos Exteriores. Este tendría a su disposición todos los medios materiales del Ministerio de Propaganda, donde no deberían ponerse obstáculos. Para lo cual envió Asuntos Exteriores unos enlaces que mirarían por el cumplimiento de sus directrices y la eficacia de los resultados. En realidad, la medida constituía una humillación para Goebbels, que desde el primer momento se negó a compartir su imperio con el "odiado Ribbentrop". Entre ambos ministros estalló una pequeña guerra que imposibilitó toda colaboración y redujo los contactos al mínimo. Por el contrario, el Ministerio de Asuntos Exteriores fue acrecentando sus propias instituciones en materia de propaganda, y el Ministerio de Propaganda hizo lo mismo con sus contactos en el extranjero. La norma era adelantarse, superar al contrario, y ponerle los mayores contratiempos posibles. A consecuencia de ello, al estallar la campaña de Rusia y no encomendarse directamente a ninguno de los dos ministerios el desarrollo de la propaganda en el Este, prácticamente ambos se abstuvieron de hacerlo. Se aprovechó de estas circunstancias un tercero -Rosenberg-, recién nombrado ministro para los territorios ocupados del Este. Lo sarcástico del suceso propició una reconciliación entre Goebbels y Ribbentrop. El 22 de octubre de 1941 firmaron un "acuerdo de trabajo", mediante el cual se abría una estrecha colaboración técnica entre ambos ministerios en todo lo relacionado con el teatro, cine, exposiciones, literatura, radiodifusión y conferencias, y se llegaba a un entendimiento en todas las ramas de la propaganda exterior. Este tipo de incidentes, derivados del excesivo culto a la personalidad que los regímenes totalitarios conllevan, no debe hacer creer que el sistema nazi pudiera basarse en la improvisación o el desorden; y mucho menos su aparato propagandístico, que si algún contratiempo tuvo, fue más por exceso de celo y confianza que por falta de organización.