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obra
Toda la gracia de Rafael - que tanto encandilaba a sus contemporáneos - está expuesta en esta arrebatadora pala de altar, de gran tamaño. La composición es muy hermosa y decorativa, perfectamente equilibrada y estática. Los colores son brillantes, matizados, de una variación extremadamente conseguida hasta el punto de crear un ritmo interno en el cromatismo que acompaña perfectamente al ritmo de la estructura compositiva. La cruz se presenta en el centro, destacada en altura y monumentalidad, recortada contra un cielo azul profundo levemente matizado en la línea de horizonte por el resplandor del sol. En lo más alto del cielo se han unido el Sol y la Luna, dando un significado sobrenatural a la escena. Dos hermosos ángeles adolescentes recogen la sangre de Cristo en sendos cálices, con posturas gráciles que parecen coreografías de una danza maravillosa. Forman una simetría perfecta, con movimientos opuestos a los que acompañan las líneas arabescas de las cintas de sus vestidos, que parecen remitir a una caligrafía elegante y aristocrática. En el suelo, las santas mujeres miran con adoración la imagen del crucificado, sin los gestos de patetismo y dolor tan frecuentes en el arte flamenco o en el gótico español. La imagen ofrece serenidad y belleza, lo que la convierte en un icono de devoción perfectamente apropiado para cualquier estancia, sin contrastes ni violencias, una cualidad que se apreciaba de manera singular en la obra de Rafael. La tabla fue pintada para la capilla Gavari en la iglesia de Santo Domingo en Città di Castello denominándose por ello el Retablo de Città di Castello. En el siglo XIX pasó por diferentes colecciones llegando a la Mond, que da su nombre actual. Los numerosos elementos peruginescos han hecho dudar a los críticos en numerosas ocasiones, mostrando también ciertos ecos de la pintura de Piero della Francesca.
obra
El hambre que asoló Madrid entre los años 1811 y 1812 será el centro de atención de unas veinte estampas de la serie, las que van desde ésta hasta Que alboroto es éste. Los famélicos cadáveres se amontonan en las calles, mostrando una imagen dantesca de la capital de España. Los precios del trigo llegaron a ser desorbitados, pagándose por la fanega en la primavera de 1812 hasta 500 reales, cuando en el mes de marzo del año anterior el precio - ya elevado - era de 60 reales.
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El diseño de este modelo se pensó como sustituto del Crusader, por lo que se le dotó de mayor blindaje, además de incrementar su armamento. En 1943 entran en servicio las primeras unidades, pero en poco tiempo manifestó debilidades como la escasez de armamento. Para equipararlo a los tanques alemanes se aumentó su blindaje. El Cromwell se empleó como carro de instrucción y para desempeñar otras misiones. Una de las más importantes tuvo lugar durante los preparativos para el día "D". Sus prestaciones nunca se pudieron comparar con las de los carros alemanes, aunque sí fue el más destacado de las fuerzas británicas.
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Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el ejército de Canadá no disponía de carros de combate. Primero recurrieron a los británicos, pero ante la imposibilidad de conseguir unidades emprendieron su propia fabricación. Para ello emplearon elementos del M 3 -de origen norteamericano- aunque introdujeron algunos cambios que afectaron a piezas como la torreta principal. Su producción se inició en 1941, pero nunca llegó a emplearse en el campo de batalla, debido a que ya se había adoptado el M-4 Sherman como modelo reglamentario. Se utilizó en misiones específicas, como el transporte blindado de personal. Una de sus actuaciones más importantes fue hacer de base para el cañón autopropulsado Sexton.
termino
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acepcion
Espacio comprendido entre dos muros de carga.
acepcion
Cada una de las partes en las que se divide la planta de un edificio desde el punto de vista constructivo.
acepcion
En algunas catedrales, paso cerrado con verjas o barandillas, desde el coro al presbiterio.
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A pesar de su avanzado diseño, cuando el Crusader nació ya resultaba un modelo obsoleto. La ligereza y la rapidez con que lograba desplazarse eran dos de sus principales características. Sin embargo, su escasa potencia para lanzar fuego, junto con su débil blindaje, convirtieron este modelo en blanco fácil de los alemanes. Al no resultar demasiado fiable trató de perfeccionarse con nuevas versiones, aunque no llegó a imponerse en el campo de batalla. En poco tiempo se reemplazó por el M-4 Sherman. El hecho de que no estuviera capacitado para el enfrentamiento no significó su retirada definitiva sino que se empleó en labores de recuperación o carro antiaéreo. Incluso se utilizó como tractor de artillería.