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Esta condecoración fue establecida en 1919, siendo, a partir de 1942, la segunda medalla en rango de importancia de las concedidas en el seno de la US Navy.
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Realizada, quizá como imitación conmemorativa de la Cruz de los Angeles, la Cruz de la Victoria tiene en el reverso una dedicación similar a la de aquélla, en la que se precisa su fabricación en el castillo de Gauzón. Su orfebre conocía las técnicas francesas del esmalte, con el que decoró el disco central y los arranques de los brazos. La ordenación lineal de la pedrería y la forma de los engarces es obra de un arte bien desarrollado por las cortes italianas y francesas, con las que podía equipararse entonces la de Alfonso III de Asturias.
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En los primeros años del siglo VI se fundó en Irlanda uno de los monasterios más importantes, el de Clonmacnoise, en las orillas del río Shannon. En la actualidad apenas quedan restos entre los que se encuentran la Torre Redonda -que se concluyó en 1123- y un grupo de cruces que se consideran los primeros monumentos escultóricos de la iglesia celta. Los expertos consideran que estas cruces, distribuidas alrededor de los conjuntos monásticos, servirían como protección para los monjes, ante las continuas tentaciones de Satán. La más antigua de este grupo de cruces es la Cruz de las Escrituras. Tiene más de tres metros de altura y sus brazos rectangulares se unen por un círculo perforado. La decoración escultórica en relieve cubre toda la superficie de la cruz, recordando a los trabajos de los orfebres celtas. En el pie de la Cruz se muestran escenas bíblicas incluidas en diversos rectángulos.
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Se trata de una cruz relicario que adopta una forma habitual en la tradición hispana. Las cuarenta y ocho piedras que la engastadan responden a un sentido simbólico relacionado con la mística del número doce y sus múltiplos. Los orfebres que recibieron de Alfonso II el Casto el encargo y los materiales necesarios para labrar esta cruz, podían proceder del norte de Italia, donde se encuentran algunas piezas similares en el siglo VIII. Toda la superficie delantera está recubierta de hilos de oro que enmarcan los chatones en los que se alojan las piedras preciosas; en el reverso hay un medallón central y otros cuatro en los extremos de los brazos, por los que se desarrolla la inscripción de pequeñas letras soldadas, con las invocaciones-dedicatorias del monarca.