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obra
Durante el mes de julio de 1888 Vincent realizará numerosas excursiones por los alrededores de Arles, algunas de ellas en compañía del pintor Eugène Boch. El holandés está entusiasmado ante la noticia de que Gauguin llegará en algunos meses a Arles y piensa ampliar su comunidad de artistas con Boch y MacKnight. En estos paseos realizará numerosos trabajos tomados directamente del natural, interesándose por representar las diferentes luces del día, siguiendo las teorías impresionistas aprendidas en París gracias a su estrecha relación con Pissarro. En este caso un árbol recortado sobre un cielo grisáceo y unas rocas entre la maleza protagonizan la composición, abundando los tonos verdes y sienas frente al amarillo de los trigales anteriores. Las líneas de las rocas están seguramente trazadas con un contorno oscuro, siguiendo el cloisonismo de Bernard. El aspecto realista de la composición será destacable, uniéndole cierta sensación infantil habitual en los trabajos del holandés.
lugar
Situado en un montículo muy amplio, en el área cultural de las tierras bajas tropicales ubicadas a lo largo de la franja costera del Golfo de México. Presenta una ocupación desde el periodo Formativo (1800 - 200 a.C.) hasta el Postclásico (900 - 1521). De él sólo existen planos y mapas trazados por Barbara Stark. La larga secuencia arqueológica del asentamiento es aún poco conocida. Las excavaciones llevadas a cabo sugieren que su periodo de apogeo se produjo durante el Clásico temprano (300 d.C. - 600), coincidiendo con la hegemonía de Teotihuacan. Poco se sabe de la arquitectura que hubo en el Cerro de las Mesas, sólo que las construcciones se realizaron principalmente con tierra y arcilla, aunque también podemos encontrar edificios fabricados en piedra, ninguno de ellos olmeca. Se han encontrado dos estelas de los años 468 y 533, respectivamente y, asociadas a las mismas, hay figuras en relieve con hombres sobre zancos. Se cree que los acontecimientos recordados de esas fechas son probablemente históricos. Ha llamado la atención el hallazgo de gran cantidad de objetos de jade debajo de una escalera de arcilla, lo que podría significar que dichos mandatarios eran coleccionistas. También se han encontrado una canoa con rostros de hombres-jaguar fabricada con jade y en estilo olmeca de La Venta, columnitas -también de este mismo material- procedentes de Costa Rica, placas y pendientes, entre otros objetos. Cerro de las Mesas, como otros yacimientos de Veracruz central a comienzos del Clásico, se caracterizó por la creación de figuras cerámicas grandes y huecas representando a sus divinidades, entre las que destaca un ídolo andrógino del dios del Fuego Viejo.
lugar
El Templo de Cerro Sechín es uno de los monumentos arqueológicos más importantes de Perú, dada su antigüedad, belleza arquitectónica y contenido cultural. Pertenece al Periodo de los Desarrollos Regionales (500 a.C.- 700 d.C.), iniciado tras la progresiva decadencia de Chavín. Fue descubierto por el arqueólogo Julio Tello en 1937, cuyo sitio arqueológico se encuentra ubicado en el departamento de Casma, a 5 kms. de la ciudad del mismo nombre, sobre la falda norte del cerro Laguna, 90 m. sobre el nivel del mar. Ecológicamente pertenece al denominado Desierto Pre-Montano, con clima cálido, seco y con pocas precipitaciones al año. Se trató de un centro afín a la expansión y posterior extinción de la cultura Chavín. Sechín es un complejo arquitectónico formado por siete estructuras, seis de ellas construidas con piedra y barro, y la restante con adobes cónicos, típicos del Periodo Arcaico (1600 a.C.). Están distribuidos de tal manera que dos de las estructuras ocupan la parte central, siendo una de ellas el Edificio Principal (planta rectangular, esquinas curvas y 50 m. de largo por lado), que es el que ostenta las piedras grabadas en su cara exterior. Las otras cuatro estructuras se ubican a ambos lados del Edificio Principal. El complejo templario consiste en dos terrazas rectangulares superpuestas y unidas por una escalinata. La terraza superior estaba revestida con un enlucido de arcilla decorado con figuras zoomorfas que representan a felinos (influencia de Chavín). La plataforma inferior y la escalinata están revestidas de lastras pétreas esculpidas y hundidas verticalmente en el terreno, representando figuras humanas, motivos geométricos y caras. En el sector oriental hay restos de tipo aldea, en el central se encuentra el templo con terrazas y en el occidental se situaba el cementerio. Los monolitos son de tamaño y formas diferentes (prismáticos, alargados, en forma de obelisco o de estela) y se alternan con otros horizontales, donde aparecen cabezas-trofeo. Las figuras en los monolitos mayores, salvo aquellos que hacen el papel de jambas de la puerta de ingreso, representan la figura humana o partes de ella, pudiéndose clasificar en varios grupos: figuras completas; desnudas o con sencillo tocado, que aparecen de perfil en actitud de caminar y portan un gorro troncocónico; figuras seccionadas, de adultos o niños; y figuras que representan partes de la anatomía humana (cabezas, ojos). Estos bajorrelieves tienen una altura que varía entre los 60 cm y los 4,40 m.
museo
La ciudad de Nápoles aparece dominada desde cualquier punto de vista por la imponente mole del Castel Sant'Elmo y los blancos muros de la Cartuja de San Martín. La Cartuja fue fundada en el año 1325 por Carlos el Ilustre, hijo del rey Roberto de Anjou, en el monte de Sant'Erasmo, donde existía una primitiva fortificación militar. Los trabajos de edificación se prolongaron hasta 1368, fecha en la que la Cartuja fue inaugurada. La lentitud de las obras vendría motivada en parte por el natural desnivel de la colina en la que se asienta, creando una amplia terraza sostenida por imponente contrafuertes. El complejo religioso comprendería diversos ambientes dedicados al culto y a la meditación. El corazón de la Cartuja es la iglesia, que conserva todavía la original impronta gótica, transformada por los programas decorativos realizados en los siglos XVI y XVII. El ciclo de frescos y las pinturas de las capillas, de las naves y del presbiterio hacen de esta iglesia una auténtica galería de pintura barroca con obras de Caracciolo, Guido Reni, Ribera o Stanzione. No se debe dejar de lado los bustos de mármol de Domenico Antonio Vaccaro, el magnífico juego de colores del mármol de sus pavimentos y de sus paredes diseñado por Cosimo Fanzago o el altar mayor con su impresionante balaustrada rococó. El espacio ocupado por las antiguas dependencias de la Cartuja en la actualidad acoge el Museo Nazionale di San Martino, abierto al público en 1866, tras ser la Cartuja y todos sus bienes declarada Monumento Nacional. Por voluntad del arqueólogo Guiseppe Fiorelli, el objetivo del Museo sería aportar un testimonio de la vida de Nápoles y del Reino Meridional, dividiéndose las colecciones en Sección Histórica, Pintura, Escultura y Artes Menores.
Personaje Religioso
De noble familia bizantina, Miguel Cerulario (mercader de cera) tuvo ambiciones políticas desde muy joven. Tomado el hábito monacal, su carrera eclesiástica llegó a la cumbre al ser nombrado patriarca en 1043 por el emperador Constantino IX Monómaco. En plena época de distanciamiento entre ambas Iglesias, durante su mandato se acrecentaron las diferencias que ya separaban a Bizancio y Roma. Acosada Bizancio por la presencia normanda en el sur de Italia, la posible alianza del Imperio Bizantino con Roma podría limitar y aun suprimir el poder que Miguel Cerulario desempeñaba como patriarca. Para impedirlo emprendió una política de distanciamiento y confrontación, ordenando en 1052 cerrar todas las iglesias y monasterios latinos de su territorio que rechazasen adoptar el rito griego. Buscó el apoyo del pueblo planteando las diferencias con Roma en una cuestión muy querida por el pueblo bizantino: la defensa de los ritos. Así, su política de propaganda se encaminó a denunciar los errores del ritual latino, para lo que encomendó al obispo de Ochrida (Bulgaria) la redacción de una carta que, dirigida al obispo de Triani (Italia), denunciara dichos errores. Además, encargó la escritura de un documento al monje del monasterio de Estudios, Nicetas Stetathos, con el mismo argumento. En definitiva, la diferente concepción de los ritos se basaba en cuestiones tales como la comunión con pan ácimo por parte de los latinos, el comer carnes sofocadas, suprimir el aleluya en Cuaresma, ayunar los sábados, o la carencia de barba por parte de los sacerdotes romanos. La respuesta de Roma no se hizo esperar, encargando al cardenal Humberto de Silva Cándida la redacción de un manifiesto en que se ponían de relieve los errores de los griegos, como el matrimonio de sus sacerdotes, y la supremacía universal del Pontífice romano. Aprovechando las buenas relaciones establecidas con el emperador Constantino IX, el papa León IX envió una legación a Miguel Cerulario con el fin de establecer conversaciones. La elección de los representantes de Roma no fue muy feliz, al designar a los radicales Humberto de Silva Cándida, al arzobispo Pedro de Amalfi y al Canciller de la Iglesia romana, Federico de Lorena. Llegados a Constantinopla, las discusiones no llegaron a buen término, en medio de un clima de tensión generado por la presión popular contra los legados romanos. Las posturas se radicalizaron aun más, prohibiendo el patriarca de Constantinopla decir misa a los romanos. Estos, por su parte, el 16 de julio de 1054 depositaron en el altar de Santa Sofía, en plena misa pública, una bula de excomunión contra Miguel Cerulario, redactada con suma dureza. Su propósito era lograr el arrepentimiento del patriarca, o bien que fuese depuesto por el emperador. Sin embargo, no contaban con el apoyo del pueblo bizantino a su patriarca. Enconadas las posturas, nadie reparó en la validez de la excomunión, por cuanto la muerte del papa León IX el 19 de abril anulaba los poderes concedidos a su legados quienes, por otra parte, no estaban autorizados a promulgar una excomunión. Varios intentos de mediación fracasaron, como los del emperador Constantino IX y el santo patriarca Pedro de Antioquía. El empuje popular hizo que la bula de excomunión contra Miguel Cerulario fuera públicamente quemada. Además, para consumar la ruptura, el 24 de julio un sínodo de la Iglesia bizantina acordó declarar culpables a los latinos de pervertir la fe y de celebrar equivocadamente los ritos. Se promulgó también un decreto de excomunión contra los legados pontificios. La ruptura entre ambas Iglesias se hará definitiva, con la unión a la Iglesia de Oriente de los pueblos por ella evangelizados, como serbios, búlgaros, rusos o rumanos. El posterior ataque de los cruzados francos a Constantinopla no hará sino ahondar las distancias. Miguel Cerulario asumió encabezar una conspiración contra Miguel IV, sucesor de Constantino IX, y ayudó a subir al trono a Isaac Comneno, siendo en 1058 desterrado por el emperador.
Personaje