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obra
Entre 1907 y 1911 Picasso y Braque configuraron recursos estilísticos muy afines, en un proceso de aproximación mutua, de diálogo artístico y de intercambio de hallazgos. En sus obras se excluye la perspectiva escenográfica, y las líneas, no sometidas a las leyes de creación de un espacio tridimensional, se convierten sobre todo en vector estructural del cuadro, entendido prácticamente como composición en superficie. Douglas Cooper ha tratado de diferenciar el tratamiento pictórico que lucen ambos autores por esos años, diciendo, por ejemplo, que "mientras que las pinturas de Picasso suelen ser más acusadamente lineales, angulares e inmediatas en su presentación, incluso escultóricas en cuanto a su concepción se refiere, las de Braque son más pictóricas, líricas, suaves y cohesionadas".
Personaje Pintor
Mateo Cerezo es integrante de la tercera generación de pintores madrileños del Barroco. Curiosamente, todos ellos murieron jóvenes. En este caso, Cerezo murió a los 40 años, por lo cual su obra es muy escasa: hemos de tener en cuenta que un joven que deseaba ser pintor en España se inscribía a los nueve años de edad en el taller de un pintor. Allí desarrollaba faenas manuales de limpieza y mantenimiento del taller. Sólo a partir de los 15 ó 16 años se le permitía empezar a pintar, rellenando fondos o partes poco importantes de los cuadros del maestro. Se conseguía la suficiente autonomía sólo hacia los 20-25 años. Eso nos deja para Cerezo tan sólo 15 años de actividad profesional; su caso no es extraño, sino de lo más frecuente entre los pintores de su generación, fallecidos todos muy jóvenes. Los temas que trató Mateo Cerezo fueron religiosos y bodegones, habiendo sido discípulo del gran Carreño de Miranda. Su estilo fue el del típico Barroco madrileño, influido por el tenebrismo y orientado a abastecer la ingente demanda que creaba en Madrid el hecho de ser Corte real y sede de las principales Órdenes religiosas.
contexto
Hace quinientos años, el 28 de abril de 1503, las tropas francesas de Luis d'Armagnac, duque de Nemours, se enfrentaron con las tropas españolas e italianas de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, en la localidad de Ceriñola, en la región de Apulia. Tanto Luis como Gonzalo habían descubierto recientemente, y con sorpresa, las nuevas directrices de la política internacional desplegadas por sus soberanos respectivos, Luis XI por parte de Francia y Fernando el Católico por parte de España. Tras varios meses de escaramuzas, y de un robusto asedio a la ciudad de Barleta en el Adriático, se les ocurrió que no estaría mal resolver la supremacía militar en Italia en una batalla campal, como había ocurrido durante los últimos trescientos años. Las imágenes del pasado hicieron su aparición en ambos jefes militares, reclamando el derecho a encarnar el significado de la victoria. La memoria como instrumento de legitimación del poder político. La batalla no es la guerra, podría decirse que más bien lo contrario: es una interrupción de las operaciones cotidianas para dar entrada a un elemento festivo, a un ritual, donde se dirime la superioridad de un ejército sobre el contrario. Siempre había ocurrido así, desde Las Navas de Tolosa (1212) y Bouvines (1214) hasta Azincourt (1415) y Nancy (1477). Las batallas mostraban la parte más cruenta, pero también más aleatoria, de la guerra, entendida entonces como una dimensión más de la política, según argumentaría pocos años más tarde el secretario florentino Nicolás Maquiavelo (1469-1527) en su obra El Príncipe, anticipándose varios siglos al famoso dictum del general prusiano Carl von Clausewitz. ¿Cómo competir con los héroes de la Historia en aquella geografía que había visto la victoria de Aníbal en Cannas contra los generales romanos Emilio Paulo y Claudio Varrón? ¿Cómo inventar una estrategia más brillante, más osada o más imaginativa, que las precedentes.
Personaje Literato
Su educación está marcada por la figura de su padre, militar de profesión. Estudió la carrera de Leyes en su ciudad natal, donde fue discípulo del poeta Pedro Salinas. Con veinte años se instala en Madrid y comienza a participar en los círculos literarios de su tiempo, que luego constituirían la Generación del 27. En estos años se traslada a Toulouse, donde acude a la universidad como lector de español. A esta época corresponde "Un río, un amor", donde se aprecia la incidencia del surrealismo. Con la llegada de la República, no sólo mostró su entusiasmo sino que puso de su parte en todo lo que estuviera relacionado con la consecución de una España más tolerante y culta. En tiempos del conflicto fue uno de los participantes del II Congreso de Intelectuales Antifascistas de Valencia. Poco antes de que finalizara la guerra se trasladó a Gran Bretaña para dar unas conferencias y ya no volvió más. Tras años de exilio en este país y en Escocia, en 1952 se trasladó a México. De su legado literario hay que mencionar obras como "Perfil del aire", "Donde habite el olvido", "La realidad y el deseo", y los poemas "Las nubes", "Con las horas contadas", y "Desolación de la quimera". Es además autor de ensayos literarios y artículos para diarios como "Excélsior" o "Novedades".
Personaje Otros
Según la Mitología celta, Cernunnos es un espíritu deificado del macho cabrío. Se relaciona con la fertilidad y la abundancia. Suele ser representado con orejas y cuernos de ciervo, y acompañado de una serpiente con cabeza de carnero. El caldero de Gundestrup es una de las representaciones más conocidas de Cernunnos. En él aparece meditando, acompañado de representaciones de otros animales, como un oso, un lobo, un ciervo o un toro, entre otros.
Personaje Pintor
Fue apodado el Micheangelo delle Battaglie por su intensa actividad como pintor de batallas. Su educación discurre en el taller del flamenco Jacob de Haase. Pasó a la historia como uno de los autores más peculiares del círculo de los bambocciantes. También destacó como pintor de bodegones. Es autor, entre otras obras, de Recolección de granadas, que conserva el Museo de Rotterdam Boymans-Van Beuningen.
Personaje Científico Político
Miembro del partido carlista, participó en la creación de las juventudes católicas. En el año 1872 es nombrado diputado y desde la década de los noventa encabeza la división carlista. Sin embargo, problemas relacionados con la salud le obligaron a dejar este ámbito. Desde entonces desarrolla su faceta como escritor y se decanta por la historia y la arqueología. Escribió para distintas publicaciones. De su legado literario hay que destacar "El alto Jalón" y "Las necrópolis ibéricas". Realizó trabajos de campo en Aguilar de Anguita, Alpanseque en Soria y Arcóbriga en Zaragoza, además de trabajar en el yacimiento paleolítico de Torralba. Hoy, el museo Cerralbo de Madrid muestra todas sus colecciones.